Descubierto por un aficionado

¿Es este el nuevo Oumuamua? Nos visita un segundo (y gigantesco) cometa interestelar

Las primeras imágenes del nuevo objeto que llega de otro sistema solar fueron captadas por el Telescopio William Herschel de La Palma

Foto: (Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

El descubrimiento del ‘Oumuamua', hace dos años, provocó una auténtica conmoción por dos motivos. El primero es que nunca antes se había encontrado un objeto interestelar a pesar de que durante décadas los astrónomos habían especulado con la posibilidad de que existieran cometas y asteroides que viajasen más allá de su propio sistema solar. Probablemente, nunca se había detectado ninguno porque la mayoría tienen un tamaño muy pequeño. El segundo es que este cometa de 300 metros de largo tenía un comportamiento muy extraño, ya que oscilaba como un péndulo, lo que desató especulaciones sobre un posible origen artificial extraterrestre.

La revista Nature Astronomy publica ahora la caracterización del segundo objeto interestelar de la historia. Tras ser descubierto el pasado 30 de agosto por el astrónomo aficionado Gennady Borisov, un fabricante de telescopios de Crimea, los astrónomos se pusieron a trabajar y comprobaron que la órbita de este nuevo visitante, llamado inicialmente C / 2019 Q4 y rebautizado como 2I/Borisov en honor a su descubridor, demostraba que procedía de fuera del Sistema Solar.

Tras el hallazgo del ‘Oumuamua, la Universidad Jaguelónica de Cracovia (Polonia) desarrolló un programa informático llamado Interstellar Crusher para escanear todos los datos online sobre nuevos cometas y asteroides, a la caza de un comportamiento extraño que pudiera alertar sobre la llegada de nuevos visitantes interestelares.

Así, el 8 de septiembre el programa lanzó una alerta: el cometa encontrado por Borisov podía ser un firme candidato. Inmediatamente, el Telescopio William Herschel, del Observatorio del Roque de los Muchachos, en isla canaria de La Palma, consiguió captar las primeras imágenes, que más tarde se completaron con las del telescopio Gemini Norte de Hawái.

Las fotografías se obtuvieron en dos bandas de color y proporcionaron la primera visión astrofísicamente significativa del cuerpo. Esas primeras instantáneas mostraban que tanto la cola como la coma (la nube difusa que se forma alrededor del núcleo) eran muy familiares, similares a las de cualquier cometa de nuestro Sistema Solar y muy alejadas del aspecto que tenía el primer visitante interestelar.

"Un cometa típico"

Piotr Guzik, científico que lidera esta investigación desde Cracovia junto con su compañero Michal Drahus, explica a Teknautas por correo electrónico que la principal similitud entre 2I/Borisov y el `Oumuamua “radica en que su origen está fuera del Sistema Solar” y en que “ambos son relativamente pequeños”, aunque el nuevo cometa “probablemente es más grande”. Sin embargo, por su morfología son muy diferentes. “2I / Borisov es un cometa típico, con coma y cola”, destaca.

En concreto, tiene una coma bastante amplia y una cola corta, y destaca por su color rojizo y estar compuesto por mucho polvo. Los científicos calculan que su núcleo sólido podría medir un kilómetro de radio, pero para conocer más detalles habrá que esperar a que se aproxime al Sol, lo que ocurrirá en apenas unas semanas. "En diciembre, cuando el cometa se acerque al Sol, probablemente sabremos más acerca de su composición química. También conoceremos mejor su camino y, por lo tanto, podríamos validar una hipótesis sobre cuál es su estrella anfitriona", comenta Guzik.

Imagen del cometa. (Foto: Nature)
Imagen del cometa. (Foto: Nature)

Por su parte, Michal Drahus cree que “nuestro nuevo visitante es uno de estos cometas interestelares míticos y nunca antes vistos, pero reales”. Por eso, los investigadores consideran que este hallazgo marca un hito para la historia de la astronomía y, en ese sentido lo más curioso, aparte de su origen extrasolar, es que su descubridor haya sido un astrónomo no profesional.

El raro hallazgo de un aficionado

“Hace unas décadas, muchos astrónomos aficionados descubrían muchos cometas. Hoy en día, debido al rápido desarrollo de estudios automáticos del cielo utilizando grandes telescopios, los descubrimientos de aficionados son extremadamente raros”, comenta Guzik.

El investigador también destaca el papel del telescopio de La Palma. “Fue el primero que proporcionó datos del cometa Borisov de importancia astrofísica. Esto fue posible gracias a su afortunada ubicación, porque la corta ventana de observación del cometa coincidió justo antes del crepúsculo de la mañana, bien sincronizada con nuestra alerta”, explica.

La misma revista que ha publicado el artículo sobre este hallazgo, Nature Astronomy, publicó el pasado mes de julio un trabajo de un amplio grupo internacional de investigadores en el que llegaban a la conclusión de que el ‘Oumuamua no era un objeto artificial, sino que sus extraños movimientos pueden tener una explicación completamente natural. Ahora el nuevo cometa volverá a hacer que se hable de este tema, pero probablemente su similitud con los cometas ya no conocidos no añadirá más leña al debate.

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