"Llevamos treinta años avisándolo"

Miles de peces muertos en el mar Menor: la verdadera razón del desastre en Murcia

La Fiscalía va a investigar lo sucedido estas semanas en el mar Menor, pero los expertos lo tienen bastante claro. Más allá de las lluvias torrenciales, la mano del hombre está muy presente

Foto: (Foto: EFE)
(Foto: EFE)

Es una de las imágenes del fin de semana. Las orillas del mar Menor llenas de peces, crustáceos y otros animales marinos agonizando o directamente muertos. En varios vídeos difundidos en medios y redes sociales, los ejemplares se cuentan por miles y el número no para de crecer al ver cómo otros saltan del agua buscando algo de oxígeno. La peculiar laguna murciana se convierte en un cementerio, pero ¿qué ha pasado exactamente?

Este mismo domingo, la Fiscalía anunciaba que iba a abrir una investigación para conocer qué ha sucedido exactamente en las aguas de este característico ecosistema cartagenero y poder depurar responsabilidades. Es decir, todavía no se sabe a ciencia cierta qué ha podido ocurrir ni las razones que han llevado a la muerte de miles de animales, pero los expertos ya tienen diversas teorías que explican el desastre. Y todas apuntan a dos puntos en concreto: las lluvias torrenciales, el descuido del área y la explotación de la tierra en el Campo de Cartagena.

Uno de esos expertos es Pedro Luengo, portavoz de Ecologistas en Acción, que está siguiendo lo que ocurre en el mar Menor desde la propia laguna. "Es algo que llevamos avisando desde hace 30 años. Hay mucha gente que está echando la culpa a las últimas lluvias torrenciales, pero, obviamente, esto no ocurre por un fenómeno meteorológico sino que hay mucho más detrás y la culpa del ser humano es clara", explica Luengo en conversación con Teknautas. Según este ecologista, la gota fría solo ha agravado el problema, pero debemos mirar mucho más a la agricultura intensiva y a la falta de medidas para proteger la zona.

"Las lluvias han afectado, está claro, pero su impacto habría sido mucho menor si la zona estuviese preparada para estos casos y se gestionase la tierra del lugar de otra forma, pensando en todo el sistema. El agua ha arrastrado muchos nutrientes que han acabado en el mar Menor, ayudando a la eutrofización del agua y, por tanto, a la eliminación del oxígeno que necesitan los organismos de la laguna para sobrevivir, pero la cosa es que un fenómeno como este no debería haber afectado tanto", detalla el especialista.

Una laguna sin oxígeno

Lo que ocurre en la laguna cartagenera se conoce entre los científicos relacionados con la ecología como un proceso de eutrofización. Esto se da cuando existe una acumulación de residuos orgánicos en zonas de agua tanto marinas como de agua dulce, provocando la proliferación de ciertas algas. ¿Por qué es tan perjudicial? Pues porque estas algas crecen sin parar y acaban consumiendo el oxígeno de la balsa de agua. Si a eso se suma el delicado ecosistema que tiene el mar Menor, con una renovación de agua bastante limitada, se acaba con casos como los vistos estas últimas semanas.

"Las imágenes se ciñen a lo ocurrido estos días en las orillas, que es donde vemos a peces y otros animales que se pueden mover y huir agonizando, pero lo peor está en el fondo. Desde hace semanas, el fondo del mar Menor está en anoxia y todo lo que hay allí está prácticamente muerto, pues la falta de oxígeno es total. Además, los organismos que mueren ayudan a la eutrofización, por lo que es una rueda que no para", añade Luengo.

(Foto: EFE)
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Desde Ecologistas en Acción, no se atreven a dar cifras de animales u organismos afectados en el desastre, pero relacionan este caso con el de 2016, que puso al límite su ecosistema convirtiendo el agua en una "sopa verde" comida por las algas. "Estamos esperando a ver qué dicen las investigaciones del Instituto Español de Oceanografía, pero las evidencias demuestran que la situación es muy grave y que si no se actúa ya mismo, puede ir a peor".

Un problema de décadas

Luengo no para de recordar que el problema con el mar Menor se lleva avisando desde hace décadas, y que tiene múltiples culpables. "Desde hace 30 años, el Campo de Cartagena, que es la zona de tierra que rodea la laguna, ha ido cambiando sin tener para nada en cuenta el ecosistema. De una agricultura de secano y de regadío tradicional se ha pasado a un regadío intensivo que afecta de lleno al mar Menor. Además, se han eliminado barreras, terrazas y otro tipo de medidas que evitaban que la laguna se llenase de nutrientes orgánicos y los vertidos no solo no han cesado sino que se han multiplicado".

Desde los años ochenta, la construcción y la agricultura intensiva se dispararon en la zona, y el trasvase Tajo-Segura ayudó a la proliferación de este tipo de cultivos. Aunque vienen de lejos y los ecologistas llevan años intentando revertir la situación, estos cambios en la tierra llevan a situaciones como la vivida este fin de semana. "Antes, los agricultores mantenían el agua de la lluvia en sus campos, vertían poco o nada a la laguna, utilizaban abonos menos perjudiciales y se apostaba por nutrientes y cultivos que se aferraran bien a la tierra. Ahora, todo eso ha cambiado y el mar Menor recibe nutrientes continuamente, y fenómenos como el de la gota fría impactan de lleno en su sistema".

Otro experto de la zona como Ángel Pérez Ruzafa, catedrático de Ecología en la Universidad de Murcia y portavoz del comité científico del mar Menor, ya avisaba de la situación hace un mes en un artículo publicado en 'La Verdad de Murcia'. "Los materiales en suspensión que aportan las escorrentías entierran los poblamientos, enfangan los fondos, afectan a los organismos filtradores y deterioran la calidad del agua. La simple entrada de agua dulce, aunque fuera transparente y sin contaminantes, ya sería perjudicial para un ecosistema cuyas especies son marinas y que basa su integridad ecológica en su carácter hipersalino", apuntaba.

"Es difícil anticipar las consecuencias finales sobre nacras o praderas de Cymodocea, por mencionar solo dos especies emblemáticas que por ser sésiles soportarán la avalancha de sedimentos sin poder desplazarse, pero confío en que podrán aguantar la turbidez, cerrando sus valvas, o compensar la falta de fotosíntesis y las tasas de sedimentación durante los días que dure el evento".

"Podemos convertirlo en Venecia"

El futuro de la laguna es bastante incierto, según Pedro Luengo, sobre todo si no se ataca ya el problema y de forma severa, pues la situación es límite. "La gente no se atreve a hablar de un punto de no retorno, pero estamos muy cerca. El mar Menor ha demostrado durante siglos que tiene una gran capacidad de recuperación, pero si seguimos como hasta ahora, podemos acabar con su ecosistema, pues a los problemas naturales hay que sumarles el impacto del ser humano".

Los ecologistas apuestan por medidas naturales, como diversificar los cultivos, crear estrategias de prevención, fomentar un mantenimiento del suelo para evitar los arrastres o que al menos minimice el efecto de las lluvias torrenciales y otros fenómenos, y por último piden una reflexión general sobre la estructura del lugar, el tipo de agricultura de la zona y la situación del área. "Debemos actuar ya y con profundidad. Los últimos gobiernos regionales hablaban de que iban a atacar el problema, pero al final no se ha hecho nada, y la laguna no puede esperar mucho más".

En cuanto a qué puede pasar si no se actúa, Luengo pone como ejemplo el caso de la laguna de Venecia. "Veríamos cómo lo ocurrido este fin de semana se repite de forma continuada y acabaríamos con un ecosistema desequilibrado y desolado que menguaría la vida de la zona".

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