Los que hayan acudido a Cartagena, en Murcia, con la intención de aliviar el sofocante calor del verano se han llevado una desilusión al comprobar el estado de sus aguas. En concreto, las del Mar Menor, que se han ganado el apodo de 'la sopa verde' por el color que ha adquirido su costa.

[La extraña invasión de algas que azota el Caribe]

Los responsables de este cambio cromático son las algas y residuos que se acumulan en el fondo marino, favorecidos por los vertidos que se echan al mar y que provocan el nacimiento de organismos –como las algas– no deseables para los bañistas. 

Los hoteleros y restauradores de la zona se quejan de que la imposibilidad de disfrutar de la playa del Mar Menor está yendo en detrimento de su economía, pues los turistas no se animan a reservar noches de hotel ni a realizar reservas en restaurantes al no poder hacer uso de la costa. 

Sanidad ha analizado las aguas y ha determinado que son aptas para el baño, pero nadie se anima a zambullirse en un entorno tan verde que impide ver el suelo que se pisa. Ecologistas en Acción considera irrecuperable este paraíso natural, y la Fiscalía ha abierto una investigación por delito ecológico.

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