mide 150 kilómetros de longitud

Una isla de piedra pómez en el océano puede salvar a la Gran Barrera de Coral

Se encamina hacia las costas de Australia, donde llegará en los próximos meses, con una gran biodiversidad en su interior

Foto: En la foto por satélite que ha publicado la NASA se puede percibir el enorme tamaño de la balsa de piedra pómez
En la foto por satélite que ha publicado la NASA se puede percibir el enorme tamaño de la balsa de piedra pómez

El pasado mes de abril alertábamos de una noticia preocupante: el cambio climático había provocado el aumento de la temperatura del agua en la zona de la Gran Barrera de Coral, en Oceanía. Eso llevó a que el 90 por ciento de bebés corales desaparecieran, poniendo en peligro el mayor sistema de arrecifes del mundo.

Ahora, una curiosa e inesperada historia da esperanza a esa zona del planeta: una balsa de piedra pómez de 150 kilómetros de longitud se ha formado en el océano y navega directa hacia la Gran Barrera. Y esa isla de piedra pómez puede ayudar a reponer parte de la vida marina perdida gracias a los microorganismos que transporta.

La enorme balsa la descubría una pareja de australianos cuando navegaba con su catamarán hacia la isla de Vanuatu. La mujer, Larissa Hoult, explicaba a la CNN que “fue bastante inquietante. Todo el océano estaba mate, no podíamos ver el reflejo de la luna en el agua. Las piedras se cerraban a nuestro alrededor, por lo que tampoco podíamos ver nuestra estela”.

Erupciones volcánicas

La pareja pasó un mal rato ya que no sabían de dónde procedían las piedras. De hecho, acertaron al pensar que podía tratarse de un volcán subterráneo, ya que no dejaban de aparecer piedras desde debajo del agua. Y es que la piedra pómez flota como un iceberg: el 90 por ciento está bajo el nivel del agua, mientras que solo el 10 por ciento sale al exterior. La NASA ha publicado varias imágenes de la balsa tomadas por satélite.

Para Scott Bryan, profesor de la Universidad Tecnológica de Queensland, estos episodios en los que aparecen balsas de piedra pómez se producen cada cinco años aproximadamente. Se mueven a una velocidad de entre 10 y 30 kilómetros diarios y el tamaño de las piedras que lo componen varía: pueden ser tan pequeñas como una moneda y tan grandes como un balón de baloncesto.

Un episodio similar ocurrido en 2012 tuvo efectos positivos ya que las balsas de piedra pómez ayudan a que el océano redistribuya la diversidad de la vida marina. Ahora esperan que aporte los mismos beneficios, ya que con la piedra pómez que llegue a la Gran Barrera de Coral, en un plazo de entre 7 y 10 meses, lo harán también microorganismos y otra vida marina que provocará nuevas colonias.

La balsa recorre entre 10 y 30 kilómetros diarios y el tamaño de las piedras varía entre una moneda y un balón de baloncesto

Bryan explica que "cada pieza de piedra pómez es el vehículo para que algo se adhiera, crezca y sea transportado a través del océano. Tendremos miles de millones de individuos de decenas de especies diferentes, todos llegando en masa a lo largo de nuestra costa, todos sanos y deseando encontrar un nuevo hogar".

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