seguiríamos igual que ahora

El Gobierno, con los 'homeópatas' del huso horario: retrasar la hora no mejoraría nada

La iniciativa de Jean Claude Juncker para eliminar el cambio de hora estacional ha hecho que el Gobierno desempolve este viejo debate, pero lo cierto es que sus beneficios no existen

Foto: Pyongyang adelanta su huso horario para unificarlo con Seúl (Foto: EFE)
Pyongyang adelanta su huso horario para unificarlo con Seúl (Foto: EFE)

Este viernes Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, lanzaba una gran bomba para acabar agosto. De buenas a primeras, y sin que muchos se lo esperaran, anunció una iniciativa para eliminar el cambio de hora estacional a nivel europeo, justificándolo con una encuesta hecha a nivel continental. Tal ha sido el terremoto que, en España, el Gobierno de Pedro Sánchez ha acabado aludiendo tanto al cambio de hora como al de huso horario. Dos asuntos muy diferentes y de lecturas distintas. Pero bueno, ya que han abierto también ese melón y que instituciones como Facua quieren alentar el debate, no hay nada mejor que recordar por qué el cambio de huso, al contrario de lo que muchos opinan, no mejoraría nuestra vida.

Seguramente te suene mucho eso del huso horario, es un asunto que tiene más años que el de los restos de Franco y el Valle de los Caídos. Por lo menos 33 años más, pues fue en 1942 cuando el propio dictador optó por adelantar nuestro reloj para alinearlo con toda Centroeuropa, dejando a Portugal y Reino Unido 60 minutos por detrás. Como debate histórico, hay posturas enfrentadas en este sentido entre los que están a favor (en España se alinean en la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles) y en contra del cambio, pero son muchos ya los estudios que demuestran que esto es poco más que 'homeopatía intelectual'. La modificación, aunque se haya convertido en una cruzada para devolvernos a lo que, según sus defensores, sería nuestro ritmo natural, no hará ni que tengamos una mejor vida, ni que conciliemos con más facilidad, ni que el país vaya como un cohete.

Así lo explican estudios como los del sevillano José María Martín Olalla, que, junto a su equipo de la Universidad de Sevilla, ha demostrado en varias ocasiones que esto de que el cambio de huso mejorará nuestro día a día son “supercherías”. La última investigación la publicó en abril de este año en la revista 'Scientific Reports'. Analizando encuestas de empleo del tiempo en 17 países europeos y dos americanos descubrieron que en España no hacemos nada especialmente peculiar en comparación con nuestros vecinos y que es el amanecer lo que marca, siempre, nuestro ritmo.

"La discusión sobre los horarios españoles ha sido acientífica y, más bien, clerical: parece que viviéramos en el pecado", explicaba el físico a Teknautas tras publicar su estudio. "Lo cierto es que tenemos un reloj adelantado, como en Francia, Bélgica, Chile, Argentina, Saskatchewan, Islandia o Bielorrusia, y una de las posibles estrategias en estas circunstancias es retrasar los horarios".

Mapa con los husos horarios en Europa
Mapa con los husos horarios en Europa

Cuando eso ocurre, la gente compensa, anula, deroga el adelanto del reloj y, básicamente, sigue viviendo acompasada con el ciclo de luz y oscuridad, como predijo en el año 1884 Sandford Fleming, diseñador del sistema de husos y de la hora universal, durante la Conferencia Internacional del Meridiano. Esta misma idea sirvió de base a los estudios actuales sobre ritmos circadianos y el papel regulador que desempeña la luz ambiental.

¿Y la hora de la cena?

Desde hace años los defensores del cambio de huso han fijado su posición argumentando que una modificación podría ayudarnos a conciliar mejor, trabajar menos horas y hasta a adecuar nuestros hábitos alimenticios. Pero según Martín Olalla, nada de eso es cierto.

"En España, el reloj marca la hora de Berlín, pero la vida se sigue haciendo en la hora de Londres y las personas no tienen un problema con esto, ni viven con 'jet lag' ni tienen alterados los ritmos circadianos: eso es superchería", explica Martín Olalla​, "el día en España sigue durando 24 horas, que a veces hay que recordar lo más obvio".

Para el físico, el único problema lo tienen quienes comparan: "En España, comer a las 14:00, dos horas después del mediodía en Berlín, no es comer tarde porque estás comiendo a las 13:00 de Londres, una hora después del mediodía allí, y cenar a las 21:00 no es cenar tarde porque estás cenando a las 20:00 hora de Londres: el debate en España ha estado dominado por expertos que hacen comparaciones groseras y pseudocientíficas, incapaces de entender algo tan simple como que es perfectamente razonable que comamos y cenemos más tarde que en Berlín o en Roma".

Seguro que viendo uno de estos amaneceres en Menorca la hora es lo de menos. (Foto: EFE)
Seguro que viendo uno de estos amaneceres en Menorca la hora es lo de menos. (Foto: EFE)

De momento, el Gobierno no se ha pronunciado sobre cómo va a enfrentar esto del huso horario, ni siquiera sabemos si solo era resultado de la confusión por el anuncio Juncker (solo han dicho que el tema está en la agenda pues “es un asunto muy interesante, complejo y muy controvertido”), pero está claro que abrir este melón va a traer cola. Aunque, como aseguraba Martín Olalla, será muy difícil que sea algo beneficioso para nosotros. "Un error muy común en la discusión horaria española es mezclar la conciliación con el huso horario, lo que da idea de una falta de competencia en el asunto", explica el investigador. "Mezclarlos es tan absurdo como abordar los problemas de tráfico discutiendo si es mejor tener el kilómetro cero en la Puerta del Sol o en Canaletas".

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