españa no logra atraer a sus brillantes emigrados

Por qué fracasan los programas de retorno de talento: "Me vuelvo a Silicon Valley"

El gobierno ha sido el último en lanzar un programa para atraer a los jóvenes emigrados lejos de sus ciudades de origen. Sin embargo, los precedentes no son nada halagüeños

Foto: Un pasajero empuja su maleta en la Estación Sur de Bruselas (François Lenoir / Reuters)
Un pasajero empuja su maleta en la Estación Sur de Bruselas (François Lenoir / Reuters)

La idea de recuperar todo aquel talento que se marchó cuando la crisis obsesiona a la sociedad española, y muy especialmente a las instituciones científicas de nuestro país, celosas de haber regalado a la 'competencia' extranjera los brillantes currículos que ayudaron a construir.

Desde que la economía empezó a ver la luz al final del túnel, alrededor de 2015, varias administraciones —locales y autonómicas, nunca nacionales— han tratado de reactivar esa 'operación retorno' con subvenciones a empresas locales u otro tipo de ayudas para conectarlas con jóvenes talentos emigrados y deseosos de volver a España.

Ahora, el gobierno central quiere sumarse a esta tendencia y ha incluido una partida de 100 millones de euros en los PGE para incentivar el retorno de hijos pródigos a zonas afectadas por la despoblación.

Sin embargo, los resultados de este tipo de programas no están siendo nada alentadores. Andalucía, por ejemplo, sólo ha logrado repescar a once personas del objetivo inicial de 150 que preveía su programa de retorno del talento.Los datos de la Consejería de Empleo hablan del interés por regresar de los 443 andaluces que se inscribieron, pero algo falló para que un programa dotado con ocho millones de euros apenas haya invertido 317.000.

Lo mismo ha sucedido en el País Vasco, cuyo programa Landhome para la captación de profesionales altamente cualificados sólo logró atraer a una persona en 2015 y otra en 2016, o en Asturias, cuyo primer Plan de Retorno de Talento en 2016 fue catalogado de "fracaso".

Un caso lamentablemente real

Rodrigo Rodríguez —el nombre ha sido modificado a petición de la fuente— es un investigador en materiales semiconductores que dejó su trabajo en Mountain View, la ciudad californiana donde Google tiene su sede, para aceptar un puesto de trabajo en IMDEA Materiales como parte de un programa de la Comunidad de Madrid para atraer talento emigrado.

"Planteamos irnos a España y, de hecho, renuncié a un salario espectacular", explica Rodríguez a Teknautas.

El centro, uno de los siete institutos madrileños en estudios avanzados fundados en 2007 como punta de lanza de la investigación en la región, le envió una carta a EEUU invitándole a engrosar sus filas. El salario era menor que en Estados Unidos pero incluía otras compensaciones: hasta 7.000 euros en gastos de reubicación desde el extranjero o una prima de 3.000 euros si lograba obtener una Ramón y Cajal. Sin embargo, pronto todo empezó a torcerse.

La carta de invitación del centro al investigador emigrado a EEUU (EC)
La carta de invitación del centro al investigador emigrado a EEUU (EC)

Su puesto, en teoría, iba a ser el de un investigador senior, lo que en Estados Unidos llaman un 'tenured researcher'. Sin embargo, al revisar detenidamente el contrato comprobó que difería de la carta en inglés. Además había una cláusula por la cual se revelaba que, lo que en realidad parecía un contrato indefinido tenía una pequeña rendija: anualmente un comité le evaluaría y, si no pasaba el corte, el centro podría extinguir la relación laboral inmediatamente.

Rodríguez, que regresó a Silicon Valley después de su estancia en IMDEA, explica que "planteé a mi abogado el significado de 'tenure' porque según lo entiendo yo sería parecido a una plaza de catedrático, en el sentido de que puedes elegir a tu equipo y tienes una cierta estabilidad".

La cláusula décima del contrato con IMDEA Materiales (EC)
La cláusula décima del contrato con IMDEA Materiales (EC)

Desde este periódico hemos tratado de recabar la versión del instituto, sin éxito. Durante su estancia entre 2011 y 2015, este investigador en semiconductores echó en falta otras cosas: "Tampoco tenía todas las herramientas que me hubiese gustado tener, por ejemplo, si quería irme de viaje a un congreso, el director del centro me podía vetar", aunque añade que esto no se dio durante su estancia.

La categoría profesional en la que se encajó a Rodríguez en su retorno a España es la de "investigador distinguido", una figura muy criticada por los sindicatos por su desvirtuación del artículo 23 de la Ley de la Ciencia de 2011: como indica Alicia Durán, profesora de investigación en el CSIC y consejera de CCOO en su consejo rector, las funciones de estos científicos son similares a las de los doctores del CSIC pero sus sueldos son más bajos y además pueden ser despedidos anualmente.

En convocatorias anteriores a la de Rodríguez se contemplaba incluso el despido libre. "Decía que ese contrato se podía caducar simplemente por voluntad del empleador, ¿pero a quién le entra en la cabeza ese despropósito? ¡Si es anticonstitucional!", dice Durán.

La expresidenta regional, Cristina Cifuentes, visita el IMDEA Materiales en 2015. (EFE)
La expresidenta regional, Cristina Cifuentes, visita el IMDEA Materiales en 2015. (EFE)

"La del investigador distinguido era una figura pensada para expertos, básicamente extranjeros, que pudieran venir por un tiempo a España para lanzar una línea de investigación o reforzar un proyecto, pero en realidad se abusa de ese artículo 23 para convertirlo en una forma de entrada de personal investigador: catalogados como trabajadores fijos fuera de convenio, que cobran menos, no perciben quinquenios ni sexenios y además pueden ser despedidos cuando les dé la gana", continúa la investigadora.

Desde el sindicato dicen que han alcanzado un acuerdo con el Sindicato de Administraciones del Estado y la Federación de Servicios a la Ciudadanía para recurrir la próxima convocatoria de investigadores distinguidos. "No va a haber más", apuntilla Durán. "No existe la categoría de trabajadores fijos evaluables y vulnera el artículo 37 de la Constitución, su derecho a la negociación colectiva".

Sorpresa: alguien lo está haciendo bien

Después de invertir cientos de miles de euros sin apenas retorno, al fin algunas iniciativas parecen estar funcionando en España y buena parte de la culpa la tienen tres emprendedores que, por supuesto, se conocieron mientras trabajaban fuera. Diego Ruiz del Árbol, Sebastien Sanz y Raúl Gil fundaron volvemos.org en lo peor de la crisis. Desde entonces, más de 8.000 personas se registraron en su página y ahora colaboran con nueve administraciones españolas para, principalmente, evitar que repitan los errores que mencionábamos al principio del artículo.

Pese a los crecientes éxitos, Gil reconoce a Teknautas que "el de los científicos es un nicho complicado y al que todavía no sabemos bien como llegar". Entre los motivos, el principal es la sensación entre los científicos que están fuera de que "España no es país para la ciencia, la investigación no se apoya, los presupuestos no se ejecutan... la comunicación que reciben fuera es que esto es un desastre, además las diferencias salariales en investigación entre España y otro país europeo son mucho mayores que en el caso de un ingeniero o un abogado".

España no es país para la ciencia, la I+D no se apoya, los presupuestos no se ejecutan... fuera les llega que esto es un desastre

Quizá por eso, sólo el 2% de los 8.000 españoles emigrados que quieren volver y se han registrado en esta plataforma son investigadores.

"Un alto porcentaje de los científicos españoles que están en el extranjero y quieren volver lo hacen a pesar de los salarios", dice Eduardo Oliver, experto en redes de talento científico expatriado de la red de Los 100 de COTEC.

Cómo lo petan los manchegos

Entre los grandes fallos que comete la administración al trazar estos planes podemos contar que, en primer lugar, ni siquiera saben cuál es el tamaño de la comunidad emigrada de jóvenes asturianos o vascos. En segundo lugar, la propia convocatoria —anunciada a bombo y platillo en periódicos o emisoras locales— nunca llega a los interesados y por último, aquellos que se animan pronto se ven frustrados por páginas webs obsoletas o registros larguísimos demandando información innecesaria.

Web del programa de retorno de talento de Andalucía, paradigma de lo que NO hay que hacer.
Web del programa de retorno de talento de Andalucía, paradigma de lo que NO hay que hacer.

"Tenemos un eslógan que es 'el talento no volverá a cualquier precio', y eso que la gente que está fuera ya es consciente de que tendrán que rebajar su salario si quieren volver a España", dice Gil. Lo que quieren decir es que existen muchos otros factores que echan para atrás: "Tienen miedo a que se acabe la apuesta por la formación que tienen en otros países, volver a tener un jefe 'demasiado español', una cultura de presencialismo, etcétera".

Entre los ejemplos de éxito están administraciones locales, como el Ayuntamiento de Valladolid que ha logrado repatriar a 17 personas, pero muy especialmente Castilla-La Mancha.

El programa para el retorno del talento joven a Castilla-La Mancha es actualmente el único que puede mirar a los demás por encima del hombro: desde septiembre de 2017 han logrado atraer con contrato a casi 90 jóvenes castellano-manchegos de vuelta a España. Más allá de las ayudas, una de las principales claves del éxito está en el uso de 30 mediadores que se encargan de contactar con ellos.

"Son funcionarios de Empleo a los que tuvimos que formar", explica Gil, "porque estaban acostumbrados a tratar con otros perfiles como desempleados de larga duración, desmotivados..." Por no tener, no tenían ni acceso a Skype para videollamarles, aunque los empleados públicos pusieron de su parte hasta el punto de contactar con los jóvenes emigrados desde sus propias casas y a deshoras para poder salvar la diferencia horaria en Estados Unidos o Japón.

"A mí, que he trabajado en la administración, esto me parece increíble, me dan ganas de llorar", dice Gil.

¿Pero y los científicos?

El ejemplo va calando y otras comunidades como Baleares, Cantabria o Extremadura se han acercado hasta Toledo para tratar de implantar el mismo método en su región. Sin embargo, algunos perfiles son más fáciles de atraer que otros.

El ideal se parece bastante al inmigrante medio de los captados en Valladolid: ingeniero de en torno a 35 años y experiencia internacional. Quieren tener hijos o acaban de tenerlos y creen que ha llegado el momento de regresar, sin embargo, esto no es tan sencillo en el caso de los científicos.

El talento no se trae a golpe de 'programa de atracción', sino haciendo del sistema de ciencia español algo atractivo

"En muchos casos, los investigadores no sólo asumen una bajada de salario, sino también —y es lo peor— una bajada de categoría", explica Oliver. "El talento no se trae a golpe de 'programa de atracción', sino haciendo del sistema de ciencia español algo atractivo, cuando lo sea, el talento vendrá".

Para lograrlo, conocemos los ingredientes: "Una estabilidad presupuestaria que vaya más allá de los ciclos políticos, ofrecer una carrera investigadora bien definida y donde veas la posibilidad de progresar o fondos semilla como para desarrollar líneas de investigación de forma independiente", enumera Oliver, "no disponer de nada de eso tira mucho para atrás".

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