el precio del agua en un país cada vez más seco

Si con la sequía tenemos la mitad de agua, ¿por qué no pagamos el doble por ella?

Grupos ecologistas llevan al Congreso de los Diputados la propuesta de revisar el coste del agua para adaptarnos a la directiva europea: quien más la use, más impuestos pagará

Foto: SequÍa ourense
SequÍa ourense

La época del año en que los embalses suelen estar más llenos es entre la semana 19 y la 21, es decir, entre finales de abril y principios de mayo. Hace dos años, antes de que esta atroz sequía comenzase a dejar seca España, disponíamos de 44.000 cubos de 100 metros de ancho llenos de agua o, dicho con más sencillez, los embalses estaban al 78,5% de su capacidad.

Un año más tarde seguían bien, al 75% en la época más propicia del año. Pero dos años sin apenas lluvia son demasiados, y en 2017, el punto álgido de los embalses españoles apenas rozaba el 57% de su capacidad. Y esto, de nuevo, en el momento más propicio para estar colmados de agua recién llovida.

Pese al descenso del nivel de los embalses, la subida del precio del agua no se ha notado tanto: aunque un ciudadano de Barcelona puede llegar a pagar anualmente en agua hasta el triple que uno de Palencia, para ambos la factura apenas ha subido un 1,4% en estos dos últimos años.

"El precio actual del agua en España no refleja la escasez de este recurso", dice a Teknautas Rafa Seiz, miembro del programa agua y alimento de WWF, organización que ayer se reunió en el Congreso con los cuatro principales partidos para sugerir una revisión a fondo de las políticas de gestión del agua. Concretamente, que el precio por metro cúbico tenga en cuenta la recuperación de costes, no sólo económicos sino también ambientales.

"No se trata de subir a todo el mundo la tarifa del agua", advierte Eva Hernández, de la misma ONG. En realidad, lo que sugieren es subir la tarifa a una parte de la población, concretamente a los agricultores, que son los que emplean el 80% del líquido elemento en nuestro país.

Los cuatro principales partidos del Congreso (PSOE, PP, Podemos y Cs) recibieron ayer esta propuesta de revisión de los costes del agua

La idea, en realidad, no parte de los ecologistas sino de la última Directiva Marco del Agua de 2015. "España tiene que aplicar la recuperación de costes para cumplir con la directiva europea", explica Seiz.

Subiendo el precio del agua en función de su disponibilidad, España lograría "incentivar un uso adecuado del agua adaptado a las necesidades y a las reservas de la misma", explica el ecologista. El problema es que España, en los segundos planes hidrológicos que presentó para sus cuencas (aplicables de 2015 a 2021) no realizó un análisis de precios o costes del agua.

En resumen, cada confederación hidrográfica decide lo que recauda, vía impuestos, por cada metro cúbico de agua que sirve. Aquella que va para uso doméstico, la que bebemos en casa o usamos para ducharnos o llenar la lavadora suele ser más cara que la que se emplea para regadío. Esto tiene sentido porque ésta última no requiere de tantos procesos, por ejemplo de depuración, pero WWF denuncia que con el campo "no se tiene en cuenta el coste ambiental, como la responsabilidad en la sobreexplotación de acuíferos o la contaminación del agua".

En Teknautas hemos analizado la recaudación en cada cuenca y, como ocurre con el recibo del agua, hay diferencias significativas. Por ejemplo, las autoridades recaudan mucho más por el agua servida desde el Segura, ya sea a particulares o profesionales de la agricultura. El caso contrario lo encontramos pocos kilómetros más arriba, en el Júcar, que junto con el Tajo es de los que menos cobran, apenas 0,004 euros por cada metro cúbico de agua.

Las características de cada cuenca son muy diferentes: la del Segura está al 13% y los ríos Tinto, Odiel y Piedra casi al 70% y, de acuerdo con la propuesta ecologista y la Directiva Marco del Agua, así deberían ser también sus precios e impuestos. Sin embargo, como se puede apreciar en este último gráfico, existe un enjambre de cuencas con diferentes urgencias hídricas en una franja de recaudación muy pequeña, de apenas un céntimo de euro de ancho.

Los únicos que se desmarcan de esta tendencia son, de nuevo, el Segura, cuya recaudación concuerda con el bajo nivel de sus aguas, y el trío onubense, única cuenca española que recauda más de los agricultores que del resto de la población.

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