descubrimiento científico del año

El hallazgo póstumo de Javier Gorosabel: "Donde quiera que esté, espero que esté feliz"

El telescopio en México con el que científicos del Instituto de Astrofísica de Andalucía realizaron la detección del año lleva el nombre de un astrónomo que se marchó muy pronto

Foto: Inauguración del telescopio en homenaje a Javier Gorosabel que realizó la detección de rayos gamma y ondas gravitacionales (IAA-CSIC)
Inauguración del telescopio en homenaje a Javier Gorosabel que realizó la detección de rayos gamma y ondas gravitacionales (IAA-CSIC)

El lunes se despejaron de repente muchas incógnitas acerca del universo. De un plumazo la humanidad descubrió una nueva fuente de ondas gravitacionales, sabemos dónde se generan todos los elementos pesados que hay en la tabla periódica y, en definitiva, "sentimos estar viviendo la apertura de una nueva era", dijo a Teknautas el investigador del Instituto Astrofísico de Andalucía del CSIC, Alberto Castro-Tirado.

Castro-Tirado es un pionero en el estudio de los estallidos de rayos gamma, que fue lo que ocurrió el 17 de agosto de 2017 durante esos breves instantes en los que un punto en el cielo del Hemisferio Sur se iluminó como consecuencia, descubrimos esta semana, de la fusión de dos estrellas de neutrones.

"Empecé a abrir esa línea de investigación en España en el año 1991 y he tenido la suerte de vivir dos revoluciones: la de los estallidos de rayos gamma en 1997", cuando se descubrió qué eran realmente, "y ésta, una revolución donde podemos aprender mucho de la valiosa información que proporcionan las ondas gravitacionales", explica el astrofísico.

Como publicó Teknautas el lunes, el telescopio español que realizó la detección de este chispazo cósmico a 130 millones de años luz de distancia está ubicado en el Observatorio Nacional San Pedro Mártir en mitad de la península de Baja California, México. Concretamente, la detección fue hecha con el telescopio antes conocido como BOOTES-5, y desde finales de 2015 bautizado como Telescopio Javier Gorosabel.

El telescopio BOOTES-5 desde el que se realizó la detección de rayos gamma (IAA-CSIC)
El telescopio BOOTES-5 desde el que se realizó la detección de rayos gamma (IAA-CSIC)

El nombre de Gorosabel, un referente mundial en la física de los estallidos de rayos gamma, no aparece esta vez entre los cientos de científicos responsables del hallazgo y que firman sucesivos estudios al respecto (que han aparecido en revistas como Nature, Nature Astronomy o The Astrophysical Journal Letters) pero en el Instituto Astrofísico de Andalucía le tenían más presente que nunca el día del anuncio mundial de este descubrimiento científico.

"Donde quiera que esté, espero que esté contento de que lo vayamos a publicar", dice a Teknautas Castro-Tirado. "Era miembro del equipo y falleció muy joven, con sólo 45 años, así que cuando inauguramos el telescopio le pusimos su nombre".

Este astrofísico, natural de Eibar, falleció súbitamente en el verano de 2015 sin lograr observar un hito que, probablemente, no se habría logrado tan pronto sin su trabajo. El nombre de Gorosabel, autor de 250 publicaciones en revistas de alto impacto como Science o la propia Nature, ha seguido recorriendo congresos y reuniones de astrofísica tras su deceso: este mismo año ha figurado como autor en dos estudios científicos sobre estallidos de rayos gamma publicados en revistas de impacto, uno en The Astrophysical Journal Letters y otro en la revista Galaxies.

El malogrado astrofísico eibarrés Javier Gorosabel.
El malogrado astrofísico eibarrés Javier Gorosabel.

En una región cercana del universo, pero inalcanzable para la especie humana, dos estrellas de neutrones que se formaron hace unos diez mil millones de años estuvieron orbitando la una junto a la otra desde entonces. Entonces, un 17 de agosto de hace 130 millones de años se precipitaron la una hacia la otra, emitiendo ondas gravitacionales y un destello que atravesaron el universo hasta llegar a la Tierra este pasado verano.

La gran pregunta es cuándo tendremos la oportunidad de ver otra vez una cosa parecida: probablemente hemos tenido mucha suerte

"El destello gamma duró menos de dos segundos y si hubiera ocurrido mucho más lejos no habría sido posible detectarlo", resume Alberto Castro-Tirado, "y la gran pregunta es cuándo tendremos la oportunidad de ver otra vez una cosa parecida: probablemente hemos tenido mucha suerte".

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