La ciencia está de moda

Jóvenes, divertidos y frikis: los científicos españoles que conquistan YouTube

En Estados Unidos, los canales de YouTube de ciencia llegan a sobrepasar los 12 millones de suscriptores. En España, siguiendo su estela, comienzan a hacerse un hueco

Foto: El canario Javier Santaolalla explica principios de la física cuántica en vídeos de cinco minutos. (Foto: Date un voltio/YouTube)
El canario Javier Santaolalla explica principios de la física cuántica en vídeos de cinco minutos. (Foto: Date un voltio/YouTube)

¿Existe algún truco matemático para ganar la lotería? ¿Hasta cuándo podrá mantener el Sol la vida en la Tierra? ¿Por qué son tan pequeños los átomos? El ser humano es curioso por naturaleza, pero a veces necesita que alguien le ponga delante no solo las respuestas, sino también las preguntas adecuadas. Esto lo tienen muy en cuenta los que se dedican a explicar temas científicos en una plataforma audiovisual cuyas mayores estrellas suelen hablar sobre videojuegos (o sobre nada en concreto).

Hace tiempo que el humor absurdo, la moda y la tecnología en YouTube han comenzado a dejar hueco a los contenidos científicos, aunque en España la tendencia avanza lentamente. El número de canales con esta temática, ya sea de forma generalista o enfocados en un campo concreto, como la física o las matemáticas, crece poco a poco como un reflejo de lo que ocurre fuera de internet.

“La ciencia está cada vez más presente como parte de la cultura general, hay interés más allá de las secciones de ciencia del periódico”, asegura a Teknautas Eduardo Sáenz, matemático y ‘youtuber’ desde hace unos dos años y medio. Sáenz es el responsable del canal Derivando, donde protagoniza vídeos sobre curiosidades matemáticas: desde complicados teoremas a cuestiones como el número de veces que puede doblarse una hoja de papel. El también miembro del grupo de monologuistas científicos The Big Van Theory combina ingenio y rigurosidad con alguna que otra anécdota para convertir las explicaciones en piezas entretenidas.

Esa es una de las claves para llegar a la gente: "Transmitir ciencia de forma divertida". Que no es lo mismo que decir que la ciencia es divertida, porque “ser matemático es apasionante e interesante, pero divertido, divertido no es”, bromea Sáenz. La estrategia es común a otros nombres que comparten escenario virtual con este matemático, como el peruano Aldo Bartra (de El robot de Platón), el geólogo barcelonés Martí Montferrer (de C de Ciencia) o el físico manchego José Luis Crespo (de Quantum Fracture).

De los laboratorios a YouTube

Muchos de ellos proceden del mundo científico, como los anteriores y como Javier Santaolalla, el físico y divulgador canario al frente de los vídeos de Date un Voltio y Date un Vlog –una iniciativa más personal en la que colaboran otros ‘youtubers’–, que lleva aproximadamente el mismo tiempo que Sáenz en la plataforma y, como él, forma parte de The Big Van.

Santaolalla coincide con el matemático al señalar "un 'boom' tanto en los canales dedicados a la ciencia como en el número de interesados en estas temáticas que alimentan las cifras de suscriptores y visitas. El científico canario también añade una dosis de humor a sus vídeos sobre física, un factor especialmente atractivo para el público hispanohablante: "España es un país en el que tendemos al humor y hay que saber utilizarlo y aprovecharlo".

José Priego, responsable del canal Ciencias de la Ciencia, tiene las cosas aún más claras: aunque admite que cualquier evolución requiere tiempo, asegura que “dentro de un año habrá varios canales con más de un millón de suscriptores” (el suyo cuenta más de 55.000). Lo malo, dice, es que ser 'youtuber' todavía es poco rentable en España, pero este experto en comunicación confía en que la situación también cambiará “porque las marcas van a entrar muy fuerte con patrocinios”.

Lo que más falta en el reducto 'youtuber' de ciencia son chicas, como señalan Priego y los dos componentes de The Big Van. La inmensa mayoría de los creadores y protagonistas de los vídeos científicos en la plataforma son hombres, con algunas excepciones como la mexicana Sofía Martínez con su canal The biologist apprentice y unos pocos casos estadounidenses.

Allí, al otro lado del charco, la cultura de la divulgación científica a través de YouTube lleva gestándose más tiempo. Los ‘youtubers’ Veritasium y Vsauce pueden presumir de sobrepasar, respectivamente, los cuatro y doce millones de suscriptores. El canal Numberphile, donde participan un buen número de científicos británicos y estadounidenses que explican temas relacionados con las matemáticas y las cifras en general –como la mejor forma de partir una tarta o una pizza–, supera los dos millones.

“En español no hay tanto, en castellano sobre todo hay canales de ciencia enfocados a la educación, pero no al ocio”, apunta Sáenz. Todos los ‘youtubers’ científicos españoles conocen esos nombres extranjeros que les han servido de inspiración, junto con míticos programas de divulgación como la serie ‘Cosmos’ (no es casualidad que Priego aparezca en sus vídeos ante una imagen del universo).

Entre jovencitos anda el juego

Según los datos de la plataforma, los mayores consumidores de contenidos de YouTube tienen entre 18 y 44 años. “Aunque hay gente de más de 40 años, la mayoría suelen tener entre 18 y 30”, confirma Priego, sobre todo procedente de países latinoamericanos. Para Santaolalla, los vídeos son una herramienta muy útil para llegar al público adolescente (incluso menores de 15 años), que no suele engancharse con otras formas de divulgación, como las funciones en teatros o las conferencias.

Una buena parte de la fracción adulta está formada por padres y profesores que utilizan los contenidos para amenizar sus clases. “Mucha gente me escribe desde colegios porque muchos docentes los usan para motivar a sus alumnos, aunque en principio no estaban pensados para eso”, indica Sáenz. Y el sexo masculino no solo predomina entre los divulgadores, sino también entre sus espectadores y fans. La proporción de usuarias ronda el 40 % globalmente, pero, según Priego, la presencia femenina es aún menor en ciencia.

Sea cual sea su edad o género, lo más difícil para un ‘youtuber’ científico es meterse en la cabeza de sus potenciales espectadores: ¿qué saben y qué quieren saber? La llave de su interés la tienen, en lo que respecta a la física, los temas que tienen que ver con la actualidad, con su día a día o que aparecen en alguna película. Sáenz, sin embargo, se decanta por aquellos temas que tengan “cierta relevancia matemática o que digan algo de cómo son las matemáticas”.

Mucha gente critica los vídeos de YouTube, pero las horas que llevan detrás de guión, grabación y montaje son muchísimas

En YouTube no sabes exactamente quién va a ver tus vídeos, por eso es importante intentar aportar algo nuevo a todo el mundo, tanto a los que ya saben sobre el tema como a los que no”, recalca el matemático. Claro que tampoco vale con recurrir a las preguntas y respuestas manidas de siempre. Para el divulgador, todo lo que rodea al número Pi, por ejemplo, está sobrevalorado. Como sus decimales. “La mayoría de números son así, tienen infinitos decimales y no es algo tan raro o especial”, explica. “Pero hay gente que habla de propiedades místicas y de la perfección”.

Casi todo está permitido en lo que a recursos se refiere: referencias a películas, series, memes y demás ocurrencias sirven de gancho. Pero se deja poco espacio a la improvisación. “Mucha gente critica los vídeos de YouTube, pero las horas que llevan detrás de guión, grabación y montaje son muchísimas”, dice Priego.

Sí, se puede vivir de la divulgación, pero se necesita hacer más cosas aparte de YouTube

Algunas de sus experiencias prueban que la repercusión aumenta entre el público hispano. Chavales que ven los vídeos en el instituto y los comparte en casa, convirtiendo a sus padres en fans; profesores que piden permiso para poner las imágenes en el autobús durante las excursiones de sus alumnos… “Estamos llegando a un momento en España y Latinoamérica donde sí se puede vivir de la divulgación, pero se necesita hacer más cosas aparte de YouTube”, advierte Sáenz. Tanto el matemático como Priego y Santaolalla tienen el respaldo de una productora.

También hace falta darle un empujoncito a los rezagados. La ciencia no es solo para frikis y sabelotodos, pero es necesario demostrarlo: "No podemos quedarnos parados y pensar que ya vendrá la gente o que ya les interesará, hay que acercarse", concluye el matemático. Aunque sea virtualmente.

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