riesgo relativo y absoluto

¿Me dará un infarto si tomo ibuprofeno? Las matemáticas tras los estudios científicos

"Los analgésicos aumentan el riesgo de ataque al corazón hasta un 50%". ¿Qué significa ese porcentaje? ¿Deberíamos dejar de tomar estos medicamentos?

Foto: Una mujer retira una tableta de pastillas de una caja de ibuprofeno. (EFE)
Una mujer retira una tableta de pastillas de una caja de ibuprofeno. (EFE)

"Los analgésicos como el ibuprofeno aumentan el riesgo de ataque al corazón hasta un 50%". Así titulaba el 'Daily Mail' un estudio publicado esta semana en la revista 'European Heart Journal' en el que en ningún momento se menciona dicho porcentaje. Entonces, ¿qué significa ese número? ¿Debemos dejar de tomar antiinflamatorios? La estadística viene al rescate.

Porque, ¿alguien en su sano juicio tomaría un medicamento que aumentara el riesgo de sufrir un ataque al corazón en un 50%? Suena a tirar una moneda al aire: cara, me deja de doler la cabeza; cruz, me da un infarto. La 'trampa' es que hablamos de epidemiología, por lo que estas cifras hacen referencia a la incidencia de la enfermedad en una población.

Mostremos ese terrorífico 50% de otra forma. Supongamos que, de cada 100 personas sanas mayores de 60 años, lo 'normal' es que una sufra un ataque al corazón. Según el estudio, de cada 100 personas que tomen diclofenaco (un antiinflamatorio no esteroideo como el ibuprofeno), 1,5 sufriría un ataque. Conviene recordar que esto es estadística y que los epidemiólogos rara vez cortan a alguien por la mitad. Tenemos dos maneras de expresar ese incremento: podemos decir que el riesgo es un 50% superior o que el riesgo adicional es del 0,5% (ya que pasa de 1 a 1,5). Significa lo mismo, pero el efecto psicológico es muy distinto.

La 'trampa' de estas estadísticas es que hablamos de epidemiología, por lo que las cifras se refieren a la incidencia de la enfermedad en una población

El estudio publicado esta semana toma como medidor estadístico la razón de oportunidades (OR, en inglés). Esto no es exactamente lo mismo pero, tal y como nos explica por mail la coautora del estudio Kathrine Sondergaard, "cuando la enfermedad es muy rara [como sucede con los ataques al corazón] el riesgo relativo y la razón de oportunidades son aproximadamente iguales".

Dicho de otra forma, consumir ibuprofeno aumenta el riesgo relativo un 31% (OR: 1,31), mientras que consumir diclofenaco supone un incremento del 50% (OR 1,5). Si miramos el riesgo absoluto, los números pasarían a ser del 0,31% y del 0,5% (asumiendo nuestro ejemplo de 1 ataque cardíaco cada 100 personas). Como la incidencia de estas enfermedades son bajas, los grandes porcentajes son un trampantojo similar al que emplean las 'startups', que presumen de haber doblado su plantilla por haber pasado de dos a cuatro personas.

El riesgo existe

Es importante destacar que el efecto de los antiinflamatorios no esteroideos sobre el corazón son tan reales como conocidos (y su aparición en la prensa es cíclica). En 2011, una investigación publicada en 'Circulation' por el mismo grupo de Sondergaard ya desaconsejaba su uso en pacientes que hubieran sufrido algún ataque previo. En 2013, un estudio publicado en la revista 'British Medical Journal' ya señalaba la relación existente entre los medicamentos ricos en sodio como el ibuprofeno soluble y el paracetamol, y el riesgo de enfermedad cardiovascular (que en este caso aumentaba un 16%).

No fue hasta 2015 cuando la FDA alertó sobre los antiinflamatorios no esteroideos, de los que excluía a la aspirina. "Los consumidores pueden tomarlos, pero deben ser conscientes del aumento en el riesgo de padecer un infarto o una apoplejía, especialmente a altas dosis". También aconsejaba no tomar más de dos tipos de estos medicamentos a la vez (nada de combinar paracetamol e ibuprofeno). En España, Sanidad había advertido lo mismo meses atrás.

El estudio de Sondergaard no habla de dosis, pero la investigadora nos tranquiliza: "Una tableta de vez en cuando no es un problema, y si no tienes un problema cardíaco probablemente puedas tomarlo durante semanas sin riesgo". El problema en su opinión, además del hecho de que la mayoría de personas con problemas cardíacos ignora que los tiene, es la facilidad para conseguir estos medicamentos. "Deberían venderse en cajas pequeñas y sólo en farmacias". Como siempre, todo en su justa medida.

Actualización (22/03/17): Sondergaard se ha puesto en contacto con nosotros para darnos más información sobre la incidencia de los ataques cardíacos en la población. Según asegura, en el caso de Dinamarca "6 personas por cada 10.000 sufrirán uno al cabo de un año", por lo que el aumento del riesgo quedaría aún más diluido.

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