su fundacion financia proyectos para mejorarla

El matrimonio millonario que quiere eliminar el fraude y la mala ciencia

John y Laura Arnold lideran la Fundación Arnold, que dona cada año millones de dólares a proyectos que quieren mejorar los estándares y la transparencia de las investigaciones

Foto: John y Laura Arnold
John y Laura Arnold

John Arnold tiene 42 años y más dinero del que la mayoría de nosotros sabría cómo gastar. Comenzó su fortuna en Enron, de donde salió antes de que la energética cayese en desgracia, y la completó al fundar su propia empresa para la compraventa de gas natural. El 2 de mayo de 2012, Arnold anunció que se retiraba de la dirección de su compañía. También ese año John y su mujer Laura donaban 423 millones de dólares a causas filantrópicas.

La fundación que lleva su nombre y a través de la cual se gestionan esos fondos tiene varios objetivos, y uno de ellos es tratar de arreglar lo que funciona mal en la ciencia actual, causa de la mayoría de los casos de fraude científico: falta de transparencia en el proceso y los resultados de la experimentación, sesgo en la publicación de artículos que impulsa a dejar en el cajón resultados negativos o poco espectaculares, problemas para reproducir experimentos... Han dedicado a ello decenas de millones de dólares. Y menos mal, porque son proyectos que pocas instituciones contemplan financiar.

Que la investigación sea más rigurosa

"Queremos que la sociedad actúe y avance basándose en datos y evidencias. Pero eso significa confiar en que tenemos evidencias e investigaciones sólidas sobre las que apoyarnos. Necesitamos que el conjunto de datos médicos, económicos, de políticas públicas, etcétera, sea tan riguroso como sea posible para tomar con ellas las mejores decisiones", explica Stuart Buck, vicepresidente de Integridad Científica de la Fundación Arnold.

Integridad Científica es el nombre de la iniciativa bajo la que Laura y John Arnold agrupan los proyectos que tratan de mejorar las prácticas científicas en su conjunto. "El objetivo final es ambicioso: que la investigación científica, incluyendo la medicina y las ciencias sociales, sea considerablemente más precisa, sólida y rigurosa de lo que es hoy. Y creemos que nos estamos acercando a ese objetivo cada año", asegura Buck.

El objetivo final es ambicioso: que la investigación científica sea considerablemente más precisa, sólida y rigurosa de lo que es hoy

El equipo que Buck dirige es el encargado de gestionar esos fondos. Hasta hace poco, eran ellos mismos los que contactaban con investigadores que trataban de mejorar esos procesos científicos, aunque recientemente han abierto un programa de becas, cartas de recomendación y solicitudes. "Buscamos proyectos con un impacto que vaya más allá del tiempo que dura nuestra financiación, y que por fallos en el mercado o en la financiación gubernamental tengan problemas para encontrar apoyo económico".

La iniciativa Integridad Científica se divide en tres campos de actuación: instaurar estándares rigurosos, aumentar la transparencia e incidir en la reproducibilidad.

1. Estándares rigurosos

Para que un estudio científico sea relevante debe ser aleatorio y bien controlado, con un tamaño de muestra suficiente y suficiente periodo de observación como para que sus resultados tengan validez estadística. Los experimentos deben realizarse con dos grupos de sujetos, uno sobre el que se ejecutará una acción y otro de control, asignados de forma aleatoria de forma que sean estadísticamente representativos de una población. Esto permite a los científicos aislar el efecto de sus pruebas del de cualquier otro factor externo que pueda influir.

Así que el equipo de Buck busca financiar aquellas investigaciones especialmente bien diseñadas, así como instituciones que buscan mejorar la calidad general de la ciencia. Entre ellas se encuentra el Meta-Research Innovation Center, en la Universidad de Stanford, que reúne a científicos de distintos países y especialidades para analizar qué falla en el proceso de realizar y compartir experimentos y resultados, y proponer formas mejores de hacerlo.

El matrimonio millonario que quiere eliminar el fraude y la mala ciencia

También la Nutrition Science Initiative, que trata de solucionar lo que consideran una gran falta de rigurosidad en la investigación sobre alimentación y nutrición. "Actualmente, uno de cada tres adultos es obeso y más de 4.000 personas mueren en el mundo cada día por enfermedades relacionadas con la obesidad. Aunque se han llevado a cabo muchas investigaciones en las últimas décadas, esos experimentos estaban lastrados con problemas y no han conseguido aportar evidencias creíbles de qué está causando esta epidemia de obesidad".

2. Transparencia

La transparencia es uno de los pilares básicos del avance científico, o debería serlo. Cuando un investigador explica con claridad qué intenta estudiar, cómo es el experimento propuesto para hacerlo y cuáles son sus resultados, con independencia de que confirmen su hipótesis inicial o no, la confianza en ese proceso se fortalece. Pero esto no siempre se cumple.

"Las revistas científicas tienen a menudo un acentuado sesgo a favor de los descubrimientos más provocativos. Esto perpetúa una cultura de 'publica o muere': los investigadores, que tienen más posibilidades de conseguir fondos en el futuro cuando sus resultados previos han aparecido en revistas de prestigio, se ven incentivados para alterar sus investigaciones y manipular en mayor o menor medida sus resultados, lo que compromete la búsqueda de la verdad científica".

Entre otros proyectos, financian el Center for Open Science, una organización que crea herramientas gratis y abiertas, como el Open Science Framework. Esta permite a los científicos registrar sus estudios antes de iniciarlos, con una descripción de sus objetivos y procedimientos. Esto hace difícil que elijan 'a posteriori' los datos que mejor les convengan, y permite que otros científicos del mismo campo evalúen si los resultados finales confirman la hipótesis inicial.

El matrimonio millonario que quiere eliminar el fraude y la mala ciencia

También impulsan la iniciativa AllTrials y su campaña para que todos los estudios clínicos se registren con una relación completa de los métodos que se utilizarán y sus resultados.

3. Reproducibilidad

Los resultados de una investigación se consideran fiables si otros investigadores independientes pueden repetir los experimentos y obtener las mismas conclusiones, así que la replicación de investigaciones es un pilar esencial del progreso científico. "Aunque esto es indiscutible, la mayoría de las investigaciones nunca han sido reproducidas, lo cual hace imposible verificar la precisión de resultados que han sido aceptados", explica la descripción de la iniciativa, y cita una investigación de John Ioannidis, profesor de la Escuela de Medicina de Stanford, que sugiere que aproximadamente el 90% de la investigación médica es inválida por este motivo.

La mayoría de las investigaciones nunca han sido reproducidas, lo cual hace imposible verificar la precisión de resultados que han sido aceptados

El problema radica, desde el punto de vista de la fundación y el Buck, en el sistema de publicaciones científicas: puesto que las revistas favorecen las investigaciones nuevas y novedosas, y uno de los criterios para obtener financiación en ciencia es la publicación en esas revistas, los científicos están más motivados para realizar investigaciones originales que para replicar las ya publicadas. El problema es que la ausencia de reproducibilidad pone en riesgo la vida de la gente ya que afecta al desarrollo de medicamentos, operaciones y otros tratamientos.

Así que trabajan con miembros de la comunidad científica patrocinando grandes proyectos, como la Reproducibility Initiative, que promueven la reproducibilidad de estudios. Uno de ellos está centrado en repetir docenas de investigaciones sobre el cáncer. La validación de esos estudios puede ser crucial para desarrollar medicamentos cruciales contra el cáncer. Otro de ellos se enfoca al campo de la psicología: más de 250 investigadores repitieron cien estudios publicados, y encontraron que solo el 39% de los resultados se podían reproducir.

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