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Cómo afectará a tu factura de fibra y móvil el matrimonio de Orange y MásMóvil
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LA GRAN FUSIÓN ESPAÑOLA

Cómo afectará a tu factura de fibra y móvil el matrimonio de Orange y MásMóvil

Sus planes se conocieron tras el último MWC y este sábado han cerrado el acuerdo para crear el nuevo 'supercampeón' de las telecomunicaciones patrias, que ahora debe ser aprobado por los reguladores

Foto: Una visitante ante el estand de Microsoft en el Mobile World Congress de Barcelona. (A. García/EFE)
Una visitante ante el estand de Microsoft en el Mobile World Congress de Barcelona. (A. García/EFE)

El murmullo llevaba sonando desde 2019. Se avecinaba una gran fusión entre dos de los cuatro grandes teleoperadores españoles. Telefónica no entraba en las quinielas, por la dimensión y por lo difícil de que la teleco patria mueva un dedo en este sentido sin poner a los reguladores de uñas. Hasta hace apenas una semana, en los mentideros especializados se daba por supuesto que lo más probable en este baile es que fuesen Vodafone y MásMóvil los que acabasen emparejados. Esos eran los nombres que más han sonado. Aunque no se descartaban otras vías, se veía como la unión más natural. La sorpresa saltó en febrero, poco después del Mobile World Congress. Orange y MásMóvil se daban el 'sí quiero' e iniciaban unas conversaciones exclusivas que dejaban fuera a los británicos. Conversaciones que hoy se han plasmado en el acuerdo entre ambas compañías, que ahora debe ser bendecido por los reguladores.

El acuerdo apuntaba a estar listo para el verano, como finalmente ha sucedido. La valoración de la empresa conjunta se reduce con respecto a la estimación inicial en 1.000 millones, para quedar en 18.600 millones de euros, 7.800 millones de euros correspondientes al negocio de Orange y 10.900 millones al de MásMóvil.

Foto: Logo de MásMóvil en el interior de la Bolsa de Madrid. (Reuters/Juan Medina)

A partir de aquí, el camino al altar contempla un periodo de varios meses en el que deberán obtener luz verde de la CNMV y de Bruselas. Una vez eso ocurra, se alumbrará un 'supercampeón' nacional de las telecomunicaciones que podrá rivalizar de tú a tú directamente con Telefónica. No en vano, el nuevo grupo la superará en número de líneas. La 'join venture', forma que tendrá esta fusión, tendrá 7,1 millones de contratos de banda ancha, frente a los casi seis que maneja la empresa de Álvarez-Pallete. En móviles, 24,8 millones de líneas. Y servicios convergentes tienen un total de 5,8 millones de clientes.

Sin embargo, Telefónica se mantendrá como la empresa que más ingresos genera en el gremio. 15.000 millones frente a los 7.300 millones que espera su advenedizo rival. Estas son las cifras de un deseado y buscado movimiento de concentración, en donde pasaremos de cuatro grandes compañías de comunicaciones a solo tres si todo sale como está previsto. La pregunta del común de los mortales es evidente: ¿cómo le puede afectar a mi factura?, ¿saldrá perdiendo o seguirá todo igual?, ¿qué aporta esta unión?

¿Armisticio en los precios?

Sigue siendo pronto para conocer qué pasará con las tarifas exactamente. Hay ciertos elementos que dan pistas de por dónde pueden ir los tiros, pero ni en el propio sector se ponen de acuerdo. Hay algunos que dan por supuesto que, al pasar de cuatro a tres grandes jugadores, bajará un peldaño la agresividad de las ofertas comerciales y las campañas para atraer portabilidades. En caso de cumplirse esta predicción, el más perjudicado sería el usuario, que vería mermada su capacidad de negociación para sacarle a su compañía una renovación en mejores condiciones, haciéndose eco de los cantos de sirena de otras compañías.

En España, hay dos grandes precedentes recientes de concentración. La compra de Jazztel por parte de Orange y la compra de Ono por parte de Vodafone. ¿Qué ocurrió entonces? Se produjeron subidas de precios, tanto en los operadores que habían realizado estas compras como en Telefónica, que incrementó el coste de sus paquetes Fusión aprovechando la circunstancia. Precisamente, la creación de estos paquetes convergentes en 2012, aprovechando la ventaja que tenía sobre Vodafone y Orange, fue la que propició que estas compañías hiciesen estas adquisiciones con el fin de poder ser competitivos en lo que se refiere a redes de fibra y poder articular una oferta similar.

En el anterior periodo de fusiones, el gasto subió un 20%. Hoy, es más improbable

El resultado de aquel baile a mediados de la pasada década fue que los hogares, según cifras de la CNMC, pasaron de destinar un promedio de 46,2 euros al mes para pagar los planes que de teléfono fijo, móvil e internet en el segundo trimestre de 2015 a tener que apoquinar una media de 54,2 euros cada mes cuando pasaron dos años. En resumen, una subida de casi una quinta parte en los paquetes sin televisión. El IPC en ese tiempo no subió un 20%.

Fuentes consultadas por este periódico descartaron en el momento de conocer los planes de fusión que se produjese un incremento de precios a corto o medio plazo, al menos en lo que se refiere a los 'packs' que combinen móvil y fibra. Es cierto que estos tres operadores dominan la práctica totalidad del mercado de internet y de líneas móviles, pero la sensación es que la competencia que ofrecen las OMV (operadoras móviles virtuales, sin red propia) va a ejercer de efecto disuasorio.

Por ahora, esos pronósticos se han cumplido y los cambios se han producido en los paquetes convergentes. Telefónica, con la jubilación de los paquetes Fusion y la creación de MiMovistar, donde ha dado entrada a otros productos como puede ser energía, finanzas o seguros. Es algo con lo que ya experimentó MásMóvil, que ofreció tarifas de fibra, móvil y luz. Está por ver si esto es un experimento más o se acaba convirtiendo en una tendencia del mercado. En el caso de la primera teleco patria, es complicado hacer una comparación, ya que ha pasado de un modelo cerrado a una oferta modular, donde el cliente va añadiendo bloques a su paquete básico. Se puede resumir que los precios, por ahora, están en línea (o ligeramente más barato) si nos limitamos a fijarnos en el tipo de fibra óptica y lineas móviles que encontramos.

placeholder Un operario limpia un cartel de Orange. (EFE)
Un operario limpia un cartel de Orange. (EFE)

Vodafone también simplificó sus tarifas, pasando a un catálogo donde hay únicamente cuatro tarifas convergentes de 49, 55, 75 y 90 euros. El movimiento supuso una bajada de precios para tratar de competir con Telefónica, pero también para frenar la sangría de clientes hacia los operadores 'low cost'.

El último en mover ficha ha sido Orange, que sí ha optado por una subida de precios en parte de su catálogo. Los clientes de paquetes convergentes Love Original, Love Extra, Love Original Plus y Love Extra Plus verán incrementados en dos euros su factura mensual a partir de agosto. La justificación que han dado desde la compañía ha sido la inclusión de nuevos contenidos en Orange TV, incluido AMC +, entre otros.

¿Menos OMV, pero un nuevo rival?

No hay que olvidar que las propias operadoras tienen marcas de este tipo dentro de su estructura (O2 en el caso de Telefónica o Yu en el caso de Vodafone, por citar algunas) para poder hacer frente a estos rivales. Es de esperar que haya una disminución en el número de marcas disponibles y eso incida a la larga en los precios. MásMóvil tiene 12 bajo su paraguas (Yoigo, LlamaYa, Euskaltel, Lycamobile, Lebara, Virgin...) y Orange cuenta con Orange, Jazztel y Simyo. Aunque la estrategia le ha funcionado a MásMóvil, se da por supuesta una reorganización por la que acaben compitiendo en la misma categoría y franja de mercado.

placeholder El consejero delegado en España de Digi, operador que ha estado a la cabeza en el último año de las portabilidades móviles, Marius Varzaru. (EFE)
El consejero delegado en España de Digi, operador que ha estado a la cabeza en el último año de las portabilidades móviles, Marius Varzaru. (EFE)

También es posible que, si los reguladores imponen alguna cesión al nuevo grupo, surja un nuevo competidor, de menor tamaño, pero que agite nuevamente la competencia. Cuando la francesa compró Jazztel, Bruselas obligó a ceder parte de sus activos de fibra y de ADSL, precisamente, a MásMóvil. En esta ocasión, una de las cosas que parece segura es la venta de parte del espectro porque entre ambas compañías superan el máximo permitido. Otras opciones que se están sobre la mesa son la cesión de parte de la cartera de clientes o la venta de parte de la infraestructura.

Avatel, Finetwork o Digi podrían ser las beneficiadas. Esta última operadora, que nació como una alternativa para inmigrantes rumanos y ahora se ha convertido en una de las que más crece en España, ya se ha mostrado dispuesta a estudiar este desembolso. Otra opción que tampoco parece improbable es que haya una respuesta 'agresiva ' por parte de Vodafone y opte por fagocitar a golpe de talonario a alguna de estas empresas con el fin de aumentar su base de clientes y cuota de mercado. Pero eso, es, a día de hoy, una mera especulación.

Un ojo en la televisión

Otro cantar sería los paquetes todo en uno, los convergentes que incluyen televisión, donde el fútbol juega un papel relevante. Y lo va a seguir siendo hasta 2027, porque Telefónica tiene los derechos junto a DAZN, con quien alcanzó un pacto para compartir el 100% de estas competiciones. Habrá que ver si el nuevo grupo (Vodafone decidió dejar esta pelea) decide entrar a esta pelea cuando llegue el momento. Orange ahora mismo paga a la compañía dirigida por Álvarez-Pallete para tener acceso a estas retransmisiones, pero ya avisó de que prefería dejar esta vía de ingresos antes que pagar un precio excesivo. Algo que en su día ya hizo Vodafone, que ahora podría desandar sus pasos. Y es que el operador británico se abrió a volver a ofrecer fútbol a sus clientes, pero pidió a DAZN "un precio razonable" para hacerlo.

De todas formas, todo esto apunta a que esto va a dejar de ser algo propio de los operadores, que van a tener que competir, entre otros, con OTT como Amazon Prime Video. No habría que descartar nuevos rivales en este sentido porque es una realidad que las plataformas de 'streaming' empiezan a interesarse por los eventos en directo. La última, Apple que anunció que su 'app' TV+ ofrecería dentro de poco partidos de béisbol en EEUU.

placeholder El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (R.Jiménez/EFE)
El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (R.Jiménez/EFE)

Aquí hay que valorar otro punto: el sector está regido por una normativa que ahora quedaría obsoleta. Se trata de unas reglas que estaban pensadas para que Telefónica, un antiguo monopolio estatal, no campase a sus anchas y dejase la competencia reducida a la mínima expresión. La operadora española está obligada a alquilar su infraestructura a terceros, abrir contratos y contenidos como el fútbol o la producción de series a otros distribuidores o la imposibilidad de fijar precios libremente en zonas de baja densidad de población. Hay que ver si los vigías de competencia optan por aplicar estas mismas normas o se van a un modelo completamente libre como pasa en otros países de nuestro entorno.

Acelerón del 5G

Un negocio venido a menos supone menos beneficio y supone menos recursos para afrontar inversiones clave como el desarrollo de la infraestructura clave para el despliegue de las nuevas redes 5G, con todo lo que ello supone en términos de equipos, antenas y subastas de espectro. El problema, según indicaban fuentes del sector, es que, a día de hoy, en un tablero con cuatro grandes jugadores, solo Telefónica tenía la estructura de ingresos para poder acometer este despliegue en un tiempo razonable, con toda la penalización que eso podría suponer para varios sectores industriales y económicos al no poder beneficiarse de las ventajas de esta nueva tecnología con la mayor brevedad posible.

placeholder Foto de archivo. (EFE/Orlando Barría)
Foto de archivo. (EFE/Orlando Barría)

Esto no es algo particular de España, sino de toda Europa, donde las autoridades comunitarias han fomentado un panorama hipercompetitivo, con cientos de operadores, frente a los escenarios en otras regiones, donde son tres o cuatro los actores que se reparten el asunto. La GSMA, organizadora del MWC y patronal de las telecos, calculaba que, para 2025, China, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos ya tendrían una penetración del 5G que rozaría o superaría el 50%. Sin embargo, por estas latitudes tendríamos únicamente un 30%.

Una cosa queda clara: otro jugador con capacidad financiera va a animar la inversión en 5G

En España, el Ejecutivo se ha propuesto que la cifra sea del 75%. Algo que se traduce en una inversión "tres o cuatro veces mayor" que en la anterior generación de internet. La estimación rondaría los 6.000 millones, ya que el 5G requiere de muchas más antenas, pero también requiere actualizaciones en el núcleo de la red o en los emplazamientos y torres donde se ubican los equipos.

La idea que flotaba en la industria es que la aparición de otro participante capaz de llevar a cabo esta tarea empujaría a Telefónica a aligerar sus planes. De lo contrario, se podía volver a una 'pseudorremonopolización' en la que la teleco española, al no tener competencia directa en la materia, podría marcar sus tiempos en función de sus necesidades. Ahora, eso podría cambiar y acelerarse el despliegue. Orange y MásMóvil ya han comentado en su comunicado que emplearían las economías de escala para impulsarlo. También hay que ver qué ocurre con el espectro. De las tres bandas necesarias, solo hay una que aún no se ha subastado, la banda de 26 GHz, necesaria para la implementación del 5G mmWare, el de la máxima velocidad.

El murmullo llevaba sonando desde 2019. Se avecinaba una gran fusión entre dos de los cuatro grandes teleoperadores españoles. Telefónica no entraba en las quinielas, por la dimensión y por lo difícil de que la teleco patria mueva un dedo en este sentido sin poner a los reguladores de uñas. Hasta hace apenas una semana, en los mentideros especializados se daba por supuesto que lo más probable en este baile es que fuesen Vodafone y MásMóvil los que acabasen emparejados. Esos eran los nombres que más han sonado. Aunque no se descartaban otras vías, se veía como la unión más natural. La sorpresa saltó en febrero, poco después del Mobile World Congress. Orange y MásMóvil se daban el 'sí quiero' e iniciaban unas conversaciones exclusivas que dejaban fuera a los británicos. Conversaciones que hoy se han plasmado en el acuerdo entre ambas compañías, que ahora debe ser bendecido por los reguladores.

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