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He metido la última Roomba en mi casa: por qué esto es el colmo de la vagancia
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este robot tiene mucha cintura

He metido la última Roomba en mi casa: por qué esto es el colmo de la vagancia

La Roomba sigue siendo redonda, pero su último modelo hace que no te tengas que preocupar de dejarte algo tirado por el suelo ni de vaciarla cada dos por tres

Foto: Foto: EC.
Foto: EC.

La Roomba tiene bastante de iPhone. Para empezar, desde hace varios años, es el ejemplo que muchos intentan imitar. Esa es la razón de que muchos de los clones, una gran parte de ellos chinos, que surgieron al rebufo de su éxito, se llamasen popularmente también 'roombas', aunque nada o poco tuviesen que ver con la marca de iRobot. Solo Conga, el género patrio de Cecotec, ha conseguido desde hace un tiempo hacerse un huequito en el imaginario colectivo.

La Roomba también tiene otras similitudes con el producto fetiche de Apple. El precio de sus robots aspiradores 'pata negra' supera por mucho a los de la mayor parte de sus competidores. Por esa razón han tenido que dar un empuje a sus líneas más asequibles, a sabiendas de que el bolsillo es el órgano más sensible del ser humano. Suelen huir en iRobot y en Cupertino de esa costumbre reinante en el gremio de la electrónica de consumo de trufar los modelos de referencia de novedades llamativas, como si hubiese que reinventar un año sí y otro también, cuando no en seis meses, lo que intentas vender.

No les importa tener una carta de servicios más corta. Ellos se centran en el menos es más y no probar nada hasta que no estén convencidos de que aporta algo diferente y de utilidad real. Por eso a veces pueden dar la sensación, con mayor acierto o no, de ser algo 'amarrateguis' y de que otros se mueven más rápido que ellos. A algunos eso le parecerá un absurdo. A otros lo correcto. Lo cierto es que es un argumento facilón para los que no quieren gastarse un dineral. Lo habrán oído: "Es que por la mitad, tengo esto y esto, también aquello, y encima friega". No depende del que firma estas líneas ese juicio, que cada uno con su dinero hace lo que le viene en gana. Si se hacen aparatos de tantos quilates, no es por antojo. Público existe. De la misma manera que existe público para las versiones más asequibles. Todo depende de lo qué esperes y lo qué necesites. Exactamente de la misma forma que hay gente que solo pisa un cine para ver un 'blockbuster' de Marvel y hay gente que lo pisa todas las semanas varias veces para ver películas independientes, cine iraní o versiones originales.

Por cierto, si lo que buscas es una de esas máquinas que encima de aspirar, pasa la mopa y un pañito humedecido, aquí no van a encontrar lo que desean, que esta Roomba solo hace las veces de aspirador.

placeholder La Roomba J7. (M. Mcloughlin)
La Roomba J7. (M. Mcloughlin)

Pero los productos de iRobot también han evolucionado. Precisamente, una de sus últimas creaciones, la Roomba J7+, alcanza un nuevo nivel difícilmente imaginable hace tres años. Un nuevo nivel que, después de estar probándola 10 días, solo puedo definir como el colmo de la vagancia. Es cierto que ningún robot aspirador va a ser capaz de que jubiles al cien por cien la escoba, que tarde o temprano vas a tener que rescatar para dar cuenta de algunos rincones o esquinas de la casa. Pero este aparato, por ejemplo, va a conseguir que te olvides de tener que limpiar el depósito durante mucho tiempo gracias a un sistema de autovaciado. La idea no es nueva, la propia marca ya lo estrenó en algún modelo previo e incluso ha sido copiada por algún competidor. La historia es que este accesorio ha sido refinado.

No es la única 'comodidad' extra que vas a encontrar en este aparato. La compañía ha rediseñado el sistema de navegación de este robot. Ya no se limita a identificar por dónde transcurre, sino también qué se encuentra a su paso. Cuenta con una cámara en su parte frontal (ya no está en la parte superior) que se apoya en una luz cuando la iluminación es escasa. Ese mecanismo le permite identificar si hay algo en su camino y, en lugar de arrastrarlo y acabar atascado, esquivarlo. Esto puede parecer una cosa menor, pero lo cierto es que he probado muchos modelos en los últimos años, algunos en absoluto baratos, y muchos naufragan 'repetidamente' cuando se encuentran algunos obstáculos en su camino.

No te tendrás que preocupar porque te hayas ido a todo correr de casa y hayas dejado alguna cosa en el suelo o que tu mascota te deje un regalo inesperado cuando tú no estás. Ejecuta la maniobra de evasión, toma una foto y encima apunta las coordenadas para darle un repasito a esa zona cuando quites el objeto en cuestión. El resultado me ha sorprendido gratamente. Es cierto que hay otras marcas, como Roborock, que han implementado soluciones similares, pero creo que la eficiencia se queda lejos de este modelo. Creo que el J7+ es uno de los robots aspiradores, sino el más, más inteligentes que se puede adquirir a día de hoy.

Es algo que se deja notar desde el mapeo inicial. Es lo primero que hice nada más sacarlo de la caja. Le di al botón de acción y empezó a bailar por casa. Al cabo de unos 45 minutos, ya había husmeado hasta el último rincón de mi casa, de poco más de 50 metros cuadrados. Marqué los divisores (salón-cocina, habitación, baño y entrada) y empecé a hacer las pruebas.

Cada vez que le ordenaba, a través de la 'app' o mediante Google Home, que limpiase una concreta acudía corriendo y respetaba la frontera imaginaria que le había puesto de forma muy escrupulosa. Puedes programar la limpieza de forma general o por estancias, por horas o por días. En mi caso no, que vivo en un apartamento pequeño, pero imagino que los que vivan en un casoplón de cuatro o cinco habitaciones, una cocina espaciosa, un salón y dos baños le sacarán mucho más provecho. En mi caso, me ha servido para dar buena cuenta del dormitorio mientras trabajaba en el salón.

placeholder La cámara de visión de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)
La cámara de visión de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)

El sistema de reconocimiento de objetos funciona muy bien. Lo que hace, como explicaba anteriormente, es tomar una imagen del obstáculo en cuestión para que sepas cuál es el problema. Por ejemplo, en el primer 'viaje' que hizo por casa, los resultados me sirvieron para identificar una zona donde una regleta cargada de enchufes y cables no le permitía acceder de forma sencilla.

Foto: Uno de los mozos, en el almacén de Cecotec. (M. Mcloughlin)

A prueba de 'obstáculos' y olvidos

Al estar junto al sofá, se veía obligada a dar una vuelta importante para esquivarlo. Esto me sirvió para 'colocarla' en otra orientación y que pudiese limpiar ese hueco. Para poner a prueba las capacidades del sistema he utilizado cargadores, cables, zapatillas, calcetines y hasta una 'caca fake' (la hice con un trozo de gomaespuma negra). En todos los casos, lo ha reconocido perfectamente y lo ha esquivado con agilidad. En el caso de la hez de gomaespuma, la ejecución ha sido maestra. Incluso cuando he querido hacer la puñeta y la he ido moviendo y colocándola de improviso en su trayectoria, nunca ha llegado a producirse la colisión.

Al terminar la limpieza, lo que tiene que hacer el usuario es 'clasificar' los objetos. De esta forma, lo que podrá decidir es si impone una zona de exclusión donde no puede acceder (el robot también te ofrece sugerencias en este sentido), decide cambiar la distribución para evitar estos problemas o directamente es algo que te has dejado tirado. En ese caso, basta con retirarlo y pedir que acuda a terminar el trabajo. Este 'feedback' sirve para alimentar el sistema y, a la larga, como explica la compañía, ser más eficiente.

placeholder La cara B de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)
La cara B de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)

La otra gran novedad es una base de autovaciado renovada. El diseño, además de tener un acabado más prémium gracias a una cubierta de tela, deja atrás la forma de 'L' de su primera versión. Es ahora algo más bajo y ligeramente más ancha, lo que puede facilitar colocarla en lugares más discretos. ¿Cómo funciona este invento? El Roomba J7+ tiene una pequeña pestaña en la parte inferior del robot que, cuando se acopla a esta estación, comunica su depósito con el de la base y se vacía automáticamente. Lo hace en unos pocos segundos.

Discreto no es. Precisamente, esa es la única queja que le puedo sacar a este sistema. Hace bastante ruido. Sus bolsas (vienen dos incluidas en el paquete de compra) tienen una capacidad media para 60 días de limpieza y suciedad. Esta cifra es relativa y variará dependiendo de los casos. Obviamente si tienes varias mascotas en casa o hay mucho movimiento así muchas personas entrando y saliendo, esta cifra igual es menor. En mi caso, que al final no tengo mascotas y vivo solo, creo que puedo superar ese registro.

placeholder Vista de la base de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)
Vista de la base de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)

Sobre sus capacidades de limpieza, cabe mencionar que no es la Roomba más poderosa que hay. Ese honor le corresponde a la S9+. La J7+ repite la fórmula de los dos cepillos en la parte central, más uno lateral. Dos cepillos de goma que atrapan muy bien, según mi experiencia, la suciedad en múltiples superficies. ¿Merece la pena la diferencia de gasto por tener el modelo superior? Depende de sus necesidades, pero mi inclino a pensar que no. Si tienes un perro que suelta una barbaridad de pelo sobre una alfombra de pelo largo o una familia numerosa que llena el salón y media casa de migas constantemente, puede que te venga bien tener ese plus de potencia.

En mi caso, tuve tres perros en casa una tarde que trajeron mis amigos y tras un par de pasadas, el robot aspirador había eliminado los rastros de esa visita. Por eso creo que para un gran número de usuarios, el músculo de este modelo va a ser más que suficiente y pocos van a saber apreciar la diferencia de succión entre esta Roomba y el modelo superior, que supone un gasto adicional de 200 euros.

Sobre el diseño, poco misterio que resolver. Es un robot aspirador circular como la inmensa mayoría. Eso supone que hay veces que los marcos y las esquinas se le pueden resistir. Pero eso ocurre con los de 200 y con los de 1.000 euros. Para ello cuentan con ese cepillo lateral que empuja la suciedad hacia los del centro para que sean engullidos. El resultado que logra en este caso es bastante notable, aunque, como suelo decir, no va a evitar que cada 10 días haya que dar un repasito con un aspirador de mano o la escoba. La altura de este aspirador es una altura estándar y le permite meterse con cierta facilidad por debajo del sofá o la butaca que tengo en casa.

Un modelo con mucha cintura

Esta Roomba tiene cintura de sobra para meterse por debajo de cualquier silla y esquivar las patas. Incluso en la mesa del comedor, donde hay tres sillas que dejan bastante poco espacio, se ha desenvuelto francamente bien. La navegación, en líneas generales, es excelente. Quizá sea algo más lenta que los de otras marcas, como Roborock, pero estamos hablando de una diferencia de unos muy pocos minutos. A pesar de no ser tan veloz, creo que es mucho más eficiente.

Y es que en 10 días solo he tenido un problema: le costaba salir de una esquina del baño porque estaba completamente a oscuras y llevaba cuatro minutos dando vueltas en la misma esquina. La tasa de errores es mucho más baja que la de cualquier robot aspirador a los que he metido mano en todo este tiempo. Sobre la autonomía, solo señalar que ha gastado menos de la mitad de la batería para limpiar los cincuenta y pico metros de mi casa. Según mis cálculos, puede estar unas dos horas trabajando. De todas formas, si tu casa es muy grande, debes saber que, cuando necesita un respiro, regresa automáticamente a la base y sigue en el punto que lo dejó cuando tiene combustible de sobra.

placeholder Interior de la base de autovaciado de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)
Interior de la base de autovaciado de la Roomba J7. (M. Mcloughlin)

Si hay un argumento de peso que va a echar a muchos para atrás, es el precio. Su precio son 999 euros (pueden encontrarlo en la web del Corte Inglés o Amazon). Una cifra que la aleja de muchos, con presupuestos mucho más cortos, que lógicamente se sienten tentados por modelos más asequibles. La propia iRobot tiene la serie E, la serie I o la serie 600, mucho más baratos, pero también mucho más básicos, con menos capacidades.

Si quieres algo que friegue y aspire, esto no te va a colmar tus expectativas y tienes aparatos combinados bastante logrados, como los Roborock S7 o algunas Conga, que encima te permitirán ahorrar. Pierdes algo de eficacia, potencia en el aspirado y tranquilidad, pero ganas también espacio al no necesitar un aparato diferente. También hay que decir que la tecnología de fregado está lejos de la perfección que va alcanzado la de aspirar.

Otras cosas a tener en cuenta, a la hora de decantarse por esta u otras marcas, creo que la calidad de las piezas de iRobot y el servicio de atención al cliente. Esto es un punto a favor, frente a otras marcas como Cecotec. Lo único que cabe decir del J7+ de Roomba es que, si buscas un robot aspirador de calidad, que te permita desentenderte y que vaya a funcionar con una enorme fiabilidad es una muy buena elección. Aunque eso supone, ya se sabe, un desembolso mayor.

La Roomba tiene bastante de iPhone. Para empezar, desde hace varios años, es el ejemplo que muchos intentan imitar. Esa es la razón de que muchos de los clones, una gran parte de ellos chinos, que surgieron al rebufo de su éxito, se llamasen popularmente también 'roombas', aunque nada o poco tuviesen que ver con la marca de iRobot. Solo Conga, el género patrio de Cecotec, ha conseguido desde hace un tiempo hacerse un huequito en el imaginario colectivo.

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