El CEO de las pachangas: este venezolano domina Madrid con su 'app' para echar partidos
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Ya tiene más de 13.000 usuarios

El CEO de las pachangas: este venezolano domina Madrid con su 'app' para echar partidos

Israel Sevillano es el dueño y fundador de IF7Sports, una plataforma independiente para jugar al fútbol 7. Solo tienes que pagar y él, con su equipo, se encarga de todo lo demás

Foto: Israel posa durante un partido celebrado en el Centro Deportivo Municipal La Elipa. (Alejandro Martínez Vélez)
Israel posa durante un partido celebrado en el Centro Deportivo Municipal La Elipa. (Alejandro Martínez Vélez)
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Israel Sevillano sale a toda prisa tras un balón. Un disparo lejano que no coge puerta se filtra por la malograda red que protege el campo y camina colina abajo en el Polideportivo de La Elipa, en Madrid. Para lo que estaba diciendo y va al rescate. A los pocos minutos vuelve, con la situación ya controlada, y sigue con la conversación. Habla midiendo las palabras y sin darse mucha importancia mientras lleva en su muñeca un cronómetro que cuenta los cambios de portero que deben darse durante el partido y unos auriculares al cuello que no tarda ni medio segundo en colocarse en la oreja cuando suena su teléfono. A simple vista parece algo así como un entrenador, un gestor de un club de barrio en plena pretemporada, pero este hiperactivo venezolano no es eso exactamente. Es un jefe, un emprendedor del sector, el CEO de una 'startup' que domina un negocio que, dice, vuelve a crecer tras la pandemia, el de las pachangas de fútbol en Madrid.

En plena crisis de los intermediarios, con todas las miradas dudando sobre el futuro de plataformas como Uber, Airbnb o Glovo, cansadas de quemar dinero, este empresario de 46 años ha construido en 11 años una rentable comunidad de más de 13.000 usuarios solo en Madrid para los que organiza, a través de su propia 'app', entre seis y 15 partidos de fútbol 7 al día en cinco campos, llegando a picos que rondan los 400 al mes. Una 'rara avis' que no solo destaca por ir contra corriente, sino por hacerlo desde la parte más baja del escalafón, con unos recursos exiguos y sin rondas de financiación, publicidad masiva ni nada parecido. Simplemente movido por la necesidad, una idea, una apuesta por emprender y, sobre todo, una cartera de clientes apuntalada a base de algo tan sencillo como básico: Sevillano soluciona problemas.

Foto: Foto: M. Mcloughlin.

Él es el dueño y fundador de IF7Sports, una suerte de intermediario tecnológico bastante artesanal que se podría definir como un organizador de partidos. Sus usuarios, una vez entran y se registran, pueden encontrar decenas de partidos en diferentes días y campos a los que se pueden apuntar. El jugador solo necesita sumarse a uno de los partidos en los que todavía haya un hueco libre (son partidos de 14 o 16 personas), llevar el atuendo indicado (una camiseta azul y una roja), cumplir las normas y pagar, unos cuatro, cinco o seis euros dependiendo de la hora y el lugar. Sevillano y los suyos se encargan del resto, e incluso te echan un cable si algo se te ha olvidado en casa.

En una ciudad como Madrid, que se caracteriza por su gran movilidad de población (el empresario es buena prueba de ello) y ser un lugar de paso, su idea no para de crecer año tras año entre ciudadanos rebotados y no tan rebotados que buscan un lugar en el que jugar sin demasiado compromiso ni coste, pero no conocen quién les pueda acompañar. En La Elipa, este lunes de agosto hay italianos, chilenos, españoles e incluso ingleses que pagan por el servicio que da este venezolano y juegan sin más preocupación que estar allí a las 20:30 y cumplir con lo acordado. Sevillano reparte los petos para los olvidadizos, pasa lista, llama a los rezagados y cronometra hasta que al final cobre a los que no han pagado por la 'app'. Ahora su trabajo no va mucho más allá, aunque para llegar aquí su historia empieza bastante más atrás.

Como buen solucionador, la carrera de Sevillano empieza cuando dio con un problema. "Yo llegué a España sin saber qué hacer, venía de Venezuela, donde vi que la cosa ya iba de mal en peor, y enseguida me dije que tenía que buscar una idea, hacer algo de provecho. Allí era fotógrafo de bodas y comuniones, pero aquí ese sector estaba cerrado, así que seguí buscando hasta que empecé a jugar al fútbol y me di cuenta de algo: la gente quería jugar, pero no quería ni organizar ni sabía bien cómo hacerlo. Así que ahí empecé yo, justo después de que España ganara el Mundial y viera que aquí no hay peligro, que esto no es como Latinoamérica, hay que pensar de otra manera", comenta mientras disfruta de su enésimo partido.

placeholder Un joven conduce el balón durante un partido de fútbol 7 organizado por IF7Sports en La Elipa. (Alejandro Martínez Vélez)
Un joven conduce el balón durante un partido de fútbol 7 organizado por IF7Sports en La Elipa. (Alejandro Martínez Vélez)

Rememorando, cuenta que empezó a organizar las pachangas por Facebook porque nadie quería hacerlo. "No tenía trabajo ni papeles, tampoco podía hacer mucho más", señala entre risas. Montaba uno o dos partidos a la semana, nada serio, pero pronto fue a más y comenzó a verlo de otra forma. "Yo pagaba los campos, pero había días que alguien me dejaba tirado y perdía dinero. Así que les dije a los chichos que debían darme algo más si querían que me encargase, para evitar estos problemas. Y nada, empecé a ver que sacaba un pequeño extra cada vez, y que había un negocio. Mi pareja, mis amigos... todos me decían que pasaba mucho tiempo en el campo de fútbol, pero es que estaba montando un negocio".

En ese momento nombres como Uber o Glovo o no existían o no eran muy conocidos, pero él ya trabajaba como un intermediario en red. Enlazaba al usuario con otros jugadores y con el campo de juego sin que la persona tuviese que hacer otra cosa que pagar. Ahora tiene gente de medio mundo jugando por Madrid y cubre hasta 5 campos por toda la ciudad, de La Elipa a Usera pasando por Canal o Plaza Castilla, reservando una buena parte de las horas libres que tienen estos campos. "No las cojo todas porque sé que otra gente quiere venir y jugar, pero estoy muy atento a las que quedan libres y hasta hay grupos de chicos que me piden que les reserve las pistas por ellos. Al final no deja de ser un trabajo", señala.

De ahí pasó a Timpik, una aplicación española dedicada exclusivamente a la organización de eventos deportivos y se llevó a su comunidad con él, unas 1.000 personas en ese momento. Su nombre fue pasando en un boca a boca continuo, tanto que todos los que juegan hoy le reclaman como a un compañero más. "Yo me montaba todo, organizaba a la gente por Facebook o por correo electrónico, que en esa época era lo más normal, y Timpik me servía para encontrar más usuarios y ampliar el grupo". Su centro neurálgico estaba en los campos de fútbol del Canal de Isabel II, en el centro de la ciudad, y poco a poco se fue dando cuenta de algo: "Me puse a ver vídeos de Elon Musk y gente así porque me gusta mucho esa gente que se la juega y emprende. Y me quedé con la idea de que si quieres triunfar necesitas tener tu propia tecnología, no puedes depender de otro porque acabas trabajando para él".

placeholder Israel ayudando a salir del campo a un jugador lesionado. (A. Martínez Vélez)
Israel ayudando a salir del campo a un jugador lesionado. (A. Martínez Vélez)

Pasar de la anécdota a la empresa

De esa reflexión surgió IF7Sports. Una aplicación con tecnología y desarrollo propios que compite con nombres como Timpik o Fubles y aglutina todo el 'know how' de Sevillano. "Al principio se lo encargué a una empresa, pero el resultado fue malísimo, así que en 2017 contraté a un programador que ahora es mi mano derecha. Le pago unos 1.500 euros al mes y es el que ha creado toda la 'app', la va actualizando, mejorando el sistema. Hemos metido un monedero interno para pagos 'online', hemos puesto una opción para que la gente pueda valorar a los compañeros... Además, por detrás también hemos añadido cosas como un informe en el que yo puedo anotar lo que vea de cada jugador, si alguna vez hay problemas con él, si cumple con las normas, si llega pronto... Siempre tenemos ideas en mente".

Esa mentalidad del paso a paso es básica para Sevillano. No ha dado un solo giro de más si no tenía dinero para hacerlo y dice que es parte fundamental de su éxito. "Hay muchas empresas que se endeudan, hacen rondas de financiación y esas cosas porque quieren meter marketing y más programadores y lo hacen antes de saber si la idea funciona, así que cuando no cumplen las expectativas pues se hunden. Yo voy al revés, el negocio va marchando y veo los problemas que hay, y vamos mejorando la 'app' buscando si necesitamos a alguien más o un diseñador o cualquier cosa", señala Sevillano. Pone de ejemplo su antigua plataforma, Timpik, que no ha sido actualizada desde 2019, según se muestra en la tienda de aplicaciones de Google. "Los chicos se endeudaron mucho y no pudieron con ello", asegura.

placeholder Israel avisa a los jugadores cada siete minutos de que el portero tiene que cambiar. (Alejandro Martínez Vélez)
Israel avisa a los jugadores cada siete minutos de que el portero tiene que cambiar. (Alejandro Martínez Vélez)

Ese paso de algo tan artesanal como las pachangas a un servicio automatizado y un negocio rentable propio es el gran reto de este venezolano que no para de hablar de mejoras pese a no haber estudiado nada relacionado con empresas y tener en su haber solo un grado superior de electrónica. "Mira este chico que ha llegado tarde o el otro que no ha traído las dos camisetas, estoy pensando siempre en ideas para que esto se deje de hacer, que todos cumplan las normas y se pueda automatizar al máximo. Ya hemos metido bonos mensuales o anuales para la gente que más viene y queremos empezar con los incentivos para quienes cumplan. Nos beneficia que se cumplan las normas así que quiero que se lo premiemos. Aquí hay chicos que vienen siempre, que los conozco de hace años y que sé que me puedo fiar de ellos y hay que fomentar eso".

Su equipo se completa con su hijo, que le ayuda con la publicidad, y hasta 7 colaboradores que acuden a los diferentes campos y son sus lugartenientes. A cambio se llevan un porcentaje del dinero recaudado y ese es uno de los puntos grises del modelo. Sevillano les paga, pero son ellos los que deben saber si darse de alta como autónomos o cómo rinden cuentas sobre ese extra que ganan. "Yo me di de alta como autónomo en un epígrafe que cuadra exactamente con mi negocio y además tenemos a IF7Sports colocado como club deportivo elemental. Cumplo con todas las normativas y hasta tengo un asesor para que me ayude con las declaraciones y demás obligaciones. Sobre los colaboradores, lo que les digo es que tienen que ser ellos los que se encarguen de ver cómo gestionan su dinero, la mayoría estudian o tienen otros trabajos y esto solo es un extra, un aliciente para que además de jugar con nosotros pues a cambio de las gestiones se llevan algo de dinero".

placeholder Israel muestra la aplicación IF7Sports. (Alejandro Martínez Vélez)
Israel muestra la aplicación IF7Sports. (Alejandro Martínez Vélez)

Además de recabar el dinero, estos asesores están en constante contacto con Sevillano, durante el partido le llaman varios, llevan los petos de IF7Sports por si alguien se dejó la camiseta, los balones sellados con el logo, los tiempos (si no hay portero oficial se va cambiando cada 7 minutos tras echarlo a suertes al principio) y dan cuenta de que todos siguen las normas establecidas. "Antes dábamos hasta agua, pero con el covid es imposible. También montamos algún torneo y hacemos otras cosillas para dinamizar el servicio. Las normas, eso sí, son muy importantes, no sé si te las has leído, pero es un texto muy largo y le prestamos mucha atención a eso. Hay muy buen rollo, pero también porque lo fomentamos y dejamos claro que no queremos malas prácticas".

"Creo que puedo hacerlo mejor que Glovo"

¿Su próximo paso? Seguir mejorando el servicio poco a poco, pero tiene más ideas a medio o largo plazo. "Hombre, ojalá Facebook o Google me compraran la 'app', pero bueno, mientras no sea así al menos estoy buscando gente que quiera extender IF7Sports más allá de Madrid. Si es capaz de levantar partidos nosotros le dejamos la plataforma y le ayudamos a lo que haga falta. Ya que hemos llegado hasta aquí la idea es seguir creciendo. Es verdad que en el pasado, cuando no tenía papeles, unos italianos de Fubles o incluso los de Playtomic me llamaron para que trabajara con ellos, pero no se completó y aquí estoy, siguiendo otro camino".

El camino actual de momento le ha dado un buen sueldo y beneficios (saca unos 4.500 o 5.000 euros al mes con IF7Sports, según afirma él mismo) y está reinvirtiendo parte de ese dinero para seguir mejorando sus sistemas. Tiene incluso patrocinadores que pagan por anunciarse en la 'app' y sigue buscando el modelo correcto para extenderse. Está lejos de números como los de Playtomic (otra 'app' española que va camino de los 100 millones de facturación, o eso aseguran sus dueños, organizado partidos de pádel), pero no se desanima y tiene claro de dónde viene. "Vengo de algo que montamos de la nada y acabo de cerrar dos acuerdos con campos privados para gestionar sus instalaciones cuando ellos no las necesiten y estamos viendo otras formas de crecer como los bonos anuales y mensuales. Además, queremos ver si contratamos a más personal de desarrollo y demás, pero todo claro en función de lo que produzca".

placeholder Israel anotando qué jugadores han asistido y pagado por el partido. (Alejandro Martínez Vélez)
Israel anotando qué jugadores han asistido y pagado por el partido. (Alejandro Martínez Vélez)

No todo es perfecto y sigue lidiando con críticas como que ocupan demasiados campos, algo que niega pues solo dice coger algunas horas, pero en general los comentarios son positivos. Todo el mundo conoce a Israel y coinciden en lo mismo cuando se pregunta a los jugadores: "Vengo porque hay buen rollo, es todo muy cómodo y el nivel es aceptable. Claro que se puede mejorar todo, pero para hacer algo de ejercicio está genial", comenta uno de ellos con acento italiano que ha salido del campo por un golpe y le saca los colores a Israel por no traer hielo. "Mira, eso lo tienes que apuntar", le dice. ¿Cómo los conoció? "Por internet". "Ya tenemos posicionamiento orgánico y encima muchos vienen con amigos. Sobre todo, funciona el boca a boca y eso quiere decir que algo hacemos bien", señala Sevillano.

De momento, además de mejorar el inventario, sus grandes problemas pasan por la ausencia de mujeres (aunque asegura que hay algunas que se animan a probar aún no ha organizado un solo partido femenino y está a la espera de que alguna interesada le ayude con ello) y por su propia persona. "Trabajo demasiado, me paso el día solucionando problemas en el ordenador gigante que me he puesto en casa, y también pienso en que me estoy sobrecargando. Es muy difícil verme ya por los campos, aunque veas que la gente me conoce, y me gustaría encontrar a alguien que me ayude en todo, o que me compren la 'app', claro". Pero mientras espera a esas soluciones sigue al pie del cañón, organizando todo lo que puede. "Quiero montar ligas, equipos, seguir mejorando, pero hay que ir poco a poco".

Lo que no le falta es altura de miras. Con el partido terminado y los chicos estirando mientras él recoge petos y habla con los que no han pagado aún, asegura que ya tiene su próximo negocio en mente. ¿Cuál? Una plataforma que supere a Glovo y Uber Eats. "Creo que puedo hacerlo mejor que Glovo. Ellos tienen muchos problemas por toda la gente que tienen trabajando y por eso no pueden hacer caso a los que les dicen los restaurantes o los 'riders'. Yo escucho mucho lo que quiere la gente y puedo montar una plataforma que esté entre los restaurantes y los repartidores y solo se encargue de ponerlos en contacto, nada más. Solo me llevaría una pequeña comisión de cada pedido y listo. ¿Cómo lo ves?", comenta. "Aquí empecé de la nada y mira, ya tengo mi propio negocio".

Israel Sevillano sale a toda prisa tras un balón. Un disparo lejano que no coge puerta se filtra por la malograda red que protege el campo y camina colina abajo en el Polideportivo de La Elipa, en Madrid. Para lo que estaba diciendo y va al rescate. A los pocos minutos vuelve, con la situación ya controlada, y sigue con la conversación. Habla midiendo las palabras y sin darse mucha importancia mientras lleva en su muñeca un cronómetro que cuenta los cambios de portero que deben darse durante el partido y unos auriculares al cuello que no tarda ni medio segundo en colocarse en la oreja cuando suena su teléfono. A simple vista parece algo así como un entrenador, un gestor de un club de barrio en plena pretemporada, pero este hiperactivo venezolano no es eso exactamente. Es un jefe, un emprendedor del sector, el CEO de una 'startup' que domina un negocio que, dice, vuelve a crecer tras la pandemia, el de las pachangas de fútbol en Madrid.

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