El proyecto secreto de EEUU para desarrollar un nuevo caza: así será el sucesor del F-22
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Un nuevo avión furtivo

El proyecto secreto de EEUU para desarrollar un nuevo caza: así será el sucesor del F-22

La sexta generación de cazas de combate está en los planes de muchos países y EEUU aspira a situarse a la cabeza con su proyecto NGAD, un caza futurista llamado a reemplazar al F-22

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El F-22 es hoy el mejor caza en servicio. (Juanjo Fernández)

El grueso de los aviones de combate que componen las actuales fuerzas aéreas del mundo siguen siendo modelos de cuarta generación. Los que hay de quinta, como el F-35, son caros y tienen muchos problemas técnicos, pero ya se está trabajando en aviones aún más modernos. La sexta generación está en los planes de muchos países y EEUU, como no podía ser de otra forma, trabaja desde hace tiempo en su proyecto, el NGAD. Ahora, nuevos detalles nos dan pistas sobre lo que podemos esperar.

El Jefe del Estado Mayor de la USAF (Fuerza Aérea norteamericana), el general Charles Q. Brown, ha desvelado recientemente nueva información sobre el desarrollo del programa Next Generation Air Dominance (NGAD). Ha sido el 16 de julio, en una comparecencia ante el House Armed Services Committee, equivalente a nuestra Comisión de Defensa en el Congreso, en la que dijo que le gustaría que el futuro avión tuviera capacidad "multirol" (polivalencia), pero donde a la vez dejó muy claro que su función principal sería la de combate aéreo.

Foto: F-35I Adir (IDF)

Así, poco a poco, se van sabiendo cada vez más cosas sobre el ambicioso y secreto programa norteamericano para su futuro avión de combate, que será sin duda un referente en la aviación militar y sobre el que se especula que incluso un demostrador podría haber volado ya. Lo que ha dicho el general Brown es muy relevante, ya que indica no solo por qué camino va el proyecto, sino a qué avión está llamado a reemplazar, que no es otro que el F-22.

placeholder Imagen artística del NGAD. (Lockheed)
Imagen artística del NGAD. (Lockheed)

El NGAD no es algo nuevo. Ya antes de 2010 tanto la US Navy como la USAF, empezaron a plantearse futuros desarrollos para aviones de combate, aunque con visiones diferentes. La Navy lanzó el programa F/A-XX a la búsqueda de un avión para reemplazar a sus Super Hornet allá por el 2030, que entonces parecía muy lejano. La Fuerza Aérea, por el contrario, pensaba en un avión de ataque al que denominó "Next Gen TACAIR", aunque luego esa visión cambió hacia un modelo más polivalente cuando en 2010 se reconvirtió en el Programa FX.

Con posterioridad hubo algunos intentos para que ambos programas convergieran en uno único, pero se decidió que no era buena idea pues ambos, marina y aviación, seguían teniendo visiones tan distintas que podrían complicar en exceso un desarrollo único. En concreto, la US Navy buscaba un avión con gran capacidad de ataque y donde los aspectos tecnológicos y furtivos pesaran menos, justo todo lo contrario que la USAF.

La Fuerza Aérea siguió redefiniendo sus propuestas y concluyó que el avión debía ser grande, dotado de sensores ultrapotentes

La Fuerza Aérea siguió redefiniendo sus propuestas y se concluyó que el nuevo avión debía ser grande, dotado de sensores ultrapotentes y armado con misiles de muy largo alcance. Esta idea se basaba en el concepto del futuro escenario de combate aéreo, en el cual los aviones de pequeño tamaño y gran agilidad, como el F-16 o el MiG-29, quedarían fuera de lugar frente a las nuevas capacidades para enfrentarse mucho más allá del alcance visual. Sin embargo, tanto la Navy como la USAF, coincidían en un aspecto fundamental: la integración de otras plataformas trabajando en red y la concepción del nuevo desarrollo como “sistema de sistemas”. ¿Verdad que es un concepto que les suena?

Es aquí donde se enlaza con el Penetrating Counter Air (PCA), una idea nacida a finales de 2016 como una variante del NGAD. El PCA sería una versión más grande aún, con una mayor autonomía, fuertemente armada y con una elevada capacidad furtiva o 'stealth'. Se trataría de un avión para el que se asumiría un coste exorbitado que, en términos actuales, superaría con creces el de un F-22. Con este coste se fabricaría tan solo una pequeña serie y su objetivo sería acompañar a la nueva generación de bombarderos estratégicos B-21, que reemplazarían a los B-1, B-2 e incluso (y esto cuesta más creerlo) a los inmortales B-52.

placeholder El Su-57 ruso. (Vadim Savitsky)
El Su-57 ruso. (Vadim Savitsky)

Serían un puñado de carísimos aviones que se complementarían: el bombardero B-21 con su avión escolta PCA, ejerciendo un elevado nivel de disuasión al ser capaces de actuar a muy larga distancia (se piensa en concreto en escenarios del Pacífico) con capacidad para penetrar en las defensas enemigas y atacar en profundidad. Un dúo mortífero de armas estratégicas en todo el sentido de la palabra.

Lo que sabemos del NGAD

En realidad pocos datos concretos y muchas especulaciones, pero las últimas declaraciones del general Brown dejan muy claro que el avión va a ser de superioridad aérea y que reemplazará al F-22. Tiene toda la lógica y explica el diferente criterio seguido por la Navy y por la USAF. Para la Navy su avión puntero va a ser el F-35C, una versión naval, más grande y muy capaz en misiones aire–aire, por lo que deben buscar un reemplazo para los Super Hornet, que se acabarán centrando en misiones de ataque, al igual que hizo el 'viejo' Hornet cuando convivía con el F-14 Tomcat.

Para la USAF, el F-35 es lo más moderno mientras que el F-22 será el avión que más se resienta con el paso del tiempo. Es por ello que tiene todo el sentido que la siguiente generación ponga su punto de mira en reemplazar al hoy inigualable y sigiloso caza y que deba empezar a hacerlo a partir del 2030.

Sabemos, en resumen, que el NGAD será un avión muy grande, con características 'stealth' hoy desconocidas, fuertemente armado y con una versión de gran autonomía dedicada a escolta de bombarderos. Sus costes van a ser brutales. Ya se especula con cifras unitarias por encima de los 400 millones de dólares, que puestas cuando el avión llegue a ser plenamente operativo (allá por el 2035) a buen seguro serán superiores. Unas cifras que ya empiezan a asustar pues solo en 2021 este programa se va a llevar 1.000 millones de dólares, a los que seguirán otros 7.000 millones en los próximos años.

placeholder Imagen artística del FX, concepto anterior al NGAD. (Lockheed)
Imagen artística del FX, concepto anterior al NGAD. (Lockheed)

También sabemos que se va a basar en tecnologías aún en desarrollo, pero en tres pilares muy concretos e importantes: armas de gran alcance, nuevos motores e integración de sistemas.

Tecnología futurista

Para un avión grande, furtivo y de superioridad aérea, es fundamental disponer de un arma de largo alcance. Por ello no es de extrañar que exista todo un programa paralelo centrado en su desarrollo. Se trata del LREW o Long-Range Engagement Weapon, en el que está implicada la empresa Raytheon. Es otro programa ambicioso, caro y supersecreto. Se especula que desde 2017 se ha llevado casi 8.000 millones de presupuesto y se trataría de un misil de doble etapa (para muy largo alcance) y de gran tamaño, lo que le impediría ser utilizado por el F-22 y el F-35. Este misil, del que se afirma que ya se han realizado algún tipo de pruebas, debería superar las capacidades del AIM-260 JATM (desarrollado por Lockheed Martin), el esperado sucesor del AIM-120 AMRAAM, cuyo alcance iría más allá de los 200 km mientras que las últimas versiones del AIM-120 no superan los 160 km.

Los motores son otro mundo aparte. Ya no basta con utilizar motores convencionales por muy potentes que sean y la innovación se orienta hacia un tipo de motor denominado “de ciclo variable”. Los motores convencionales se diseñan para funcionar de manera óptima en un régimen de vuelo determinado, es decir, su mayor rendimiento se produce a una velocidad y altura de vuelo determinadas. En cambio, el motor de "ciclo variable" puede cambiar su geometría de funcionamiento de tal manera que trabaje con su máxima eficiencia en cualquier condición de vuelo.

El motor de "ciclo variable" puede cambiar su geometría de funcionamiento para trabajar con su máxima eficiencia en cualquier condición

La idea, aunque parezca mentira, no es nueva y ya hubo un avión que usó esta filosofía en sus motores, el avión espía SR-71 de mediados de los sesenta, cuyos complejos motores Pratt & Whitney J58 funcionaban como turborreactor o como estatorreactor en función de la velocidad y de su altura de vuelo. Eran de una tremenda complejidad mecánica, pero permitían que el avión pudiera volar en régimen subsónico y a baja cota al principio y llegar a Mach 3,2 en su velocidad máxima.

Para desarrollar estos nuevos motores la USAF lanzó el programa AETP o Adaptive Engine Transition Program en 2016, buscando una planta motriz que permitiera su uso como turbofán de alto bypass a velocidades subsónicas y turborreactor en régimen supersónico. Dado el tamaño esperado de estos aviones, se necesitarán empujes de más de 45.000 libras (el motor del F-35 da 43.000 lbs), aunque lo importante aquí no es solo la potencia entregada, sino el hecho de que la pueda entregar en cualquier régimen de vuelo. Esta es la clave.

placeholder El F-35 sigue siendo el más avanzado en cuanto a integración de sistemas.(USAF)
El F-35 sigue siendo el más avanzado en cuanto a integración de sistemas.(USAF)

La integración de sistemas es quizás lo menos llamativo pues se trataría de avanzar más en algunos aspectos ya probados con el F-35. Estamos hablando no solo de poner en red varias plataformas y compartir todo tipo de información, algo que ya se hace hoy en día, sino de trabajar con aeronaves no tripuladas y dotadas de inteligencia artificial, enlazando con el programa de desarrollo del avión no tripulado XQ-58A Valkyrie, con nuevas familias de armas inteligentes y llevar la conciencia situacional de los pilotos y el control del campo de batalla a unos niveles hoy inimaginables.

Mientras, otros países tampoco están ociosos. Por un lado está el FCAS, con Francia (principal interesado), Alemania y España; un avión de sexta generación diseñado desde su origen como "sistema de sistemas" y con capacidad naval. Un programa en el que se han puesto muchas expectativas, pero que presenta las dificultades típicas de este tipo de desarrollos multinacionales, empezando por las distintas necesidades de los socios y las 'peleas' por las cuotas de fabricación y retornos industriales.

También está el Reino Unido con su proyecto Tempest, secundado por Italia y Suecia. Y aparte están otros interesantes proyectos, como el japonés Mitsubishi F-X, que debería poner en vuelo un avión de sexta generación en 2025 o el ruso Mikoyan PAK DP (a veces se le llama también MiG-41), un programa para el desarrollo de un avión interceptor de sexta generación que reemplazaría a los MiG-31, pero del que es difícil aventurar resultados habida cuenta de los problemas y retrasos del PAK FA de quinta generación.

El grueso de los aviones de combate que componen las actuales fuerzas aéreas del mundo siguen siendo modelos de cuarta generación. Los que hay de quinta, como el F-35, son caros y tienen muchos problemas técnicos, pero ya se está trabajando en aviones aún más modernos. La sexta generación está en los planes de muchos países y EEUU, como no podía ser de otra forma, trabaja desde hace tiempo en su proyecto, el NGAD. Ahora, nuevos detalles nos dan pistas sobre lo que podemos esperar.

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