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El español que lidera la última revolución del arte 'online' y se está forrando con ello
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El español que lidera la última revolución del arte 'online' y se está forrando con ello

Pablo Rodríguez-Fraile es un inversor español que se ha convertido en el mayor coleccionista de arte en NFT del mundo y en las últimas semanas está vendiendo algunas de estas obras por millones

Foto: Pablo Rodríguez-Fraile. (Imagen cedida)
Pablo Rodríguez-Fraile. (Imagen cedida)

Pablo Rodríguez-Fraile es español y estadounidense, tiene 32 años, se dedica a invertir y vive en Miami junto a su esposa la arquitecta Desiree Casoni. Hasta ahí nada demasiado llamativo, pero ahora viene un pequeño detalle: esta joven pareja está revolucionando el mundo del arte a nivel global en los últimos meses, y con especial impacto en las últimas semanas. ¿Cómo? Siendo unos de los mayores coleccionistas y defensores de los NFT ('tokens no fungibles') artísticos del planeta, el último objeto de deseo salido de la tecnología Blockchain y que ya mueve millones de euros arrastrando hasta a las grandes casas de subastas como Christie's.

El nombre de este joven con raíces madrileñas, hasta hace unos días bastante desconocido para el gran público (aunque el apellido sí resuene en las altas esferas de las finanzas patrias), está asociado con algunas de las operaciones que han puesto patas arriba la industria del arte y han hecho que muchos hayan comenzado a preguntarse apresuradamente qué es eso de los NFT y cómo pueden subirse a la ola. Es normal, las cifras que han movido son para echar un ojo: un vídeo que había comprado en octubre por 55.000 euros lo acaba de vender por 5,5 millones, todo en 'ethers', la criptomoneda de Ethereum. Desde ese momento, Rodríguez-Fraile no ha parado un segundo. "Si te digo la verdad no estaba muy convencido de venderlo por ese valor, creo que podría haberlo aguantado y habría seguido subiendo, pero bueno otros intereses pesaron más", comenta en conversación con Teknautas.

Foto: Silla virtual Hortensia. (Andrés Reisinger)

Todo lo relacionado con los NFT aún es algo complejo de explicar y entender para los que están fuera de esta industria, pero tirando por lo más básico, un 'token no fungible' no es otra cosa que un activo único, como un cuadro, un cromo o un vídeo, que se genera y se registra en una cadena de bloques o 'Blockchain' (el libro de contabilidad digital en el que se basa toda esta tecnología) y el dueño lo tiene en propiedad en un monedero virtual como una criptomoneda. ¿La gran ventaja para el arte y otro tipo de coleccionismo? Que la cadena de tenencia nunca se borra, es decir que no se pierde el certificado de la originalidad, propiedad y todos los movimientos que ha tenido esa obra quedan registrados sin distinción.

En el caso de Rodríguez-Fraile, hermano de Gonzalo Rodríguez-Fraile, actual CEO de A&G Banca Privada, y miembro de una de las grandes familias de las finanzas patrias, asegura que se metió de lleno en el mundo del blockchain entre 2016 y 2017, sin mirar atrás. "Fue como una droga, estaba buscando entornos diferentes donde invertir y crecer y descubrí todo lo relacionado con esto y me enganchó. Dejé todo lo demás y me centré en ello hasta ahora", comenta el experto en finanzas y matemáticas. Vivió de cerca el primer gran 'boom' del bitcoin, a finales de 2017, y enseguida se convirtió en uno de los grandes impulsores de esta tecnología en el mundo, pero ha sido ahora cuando su nombre ha aparecido por todas partes.

Desde los inicios empezó a coquetear con los NFT (los tokens no fungibles son únicos y, al contrario que las criptomonedas, no se pueden replicar) y tardó poco en liderar el movimiento. "Empecé con todo lo relacionado con el 'metaverso', el universo dentro de entornos como videojuegos u otras plataformas, que ya empezaba a funcionar con Blockchain y enseguida me convertí en uno de los mayores tenedores de tierra de todo el 'metaverso'. En ese momento, con mi esposa, que es una arquitecta y diseñadora bastante conocida y parte fundamental de todo esto, empezamos a pensar que había que poner algo en toda esa tierra, diseñamos y creamos estructuras, e indagamos en el tema del arte. Estudiamos lo que se estaba haciendo en la industria y apostamos por ello", explica.

Para él, todo esto de la cadena de bloques es algo más que una nueva herramienta o un nuevo negocio, se acerca más a un movimiento, una revolución en todos los sentidos. En el caso del arte, por ejemplo, pone patas arriba la industria y, sobre todo, es el paso que necesitaba el arte 'online' para ir más allá. "Hasta ahora vender obras por internet era algo impensable, pero esto te permite tener la autenticidad clara y además eliminar intermediarios. Aún es algo que esta verde, pero es el futuro", añade.

placeholder Pablo Rodríguez-Fraile con su esposa Desiree Casoni. (Imagen cedida)
Pablo Rodríguez-Fraile con su esposa Desiree Casoni. (Imagen cedida)

Él pone como ejemplo al artista que le ha dado más rédito y que está detrás de la obra que está llenando titulares: Beeple. "Es un artista líder y que lleva años sin fallar ni defraudar con lo que hace. Hablé con él antes de que se decidiese a 'tokenizar' sus obras y por eso en cuanto vi la oportunidad puje por sus obras y aposté por él. No fue fácil, pero mira no salió mal la idea. Eso es parte del movimiento de los NFT, que los artistas diferentes tengan por fin un entorno 'online' en el que brillar y vivir de su arte, es más, a día de hoy hay un acuerdo para que el artista se lleve el 10% de todas las ventas que se den de su obra, da igual el tiempo que pase".

El nuevo coleccionismo

¿Se podría considerar a Rodríguez-Fraile un coleccionista de arte 'online'? Él prefiere que no le definan así, pues asegura que su intención no es la misma que la de un coleccionista al uso, sino que busca impulsar con sus inversiones este nuevo mundo, pero si intentamos traer todo este nuevo entorno a la realidad habitual, sí, se acercaría bastante. En vez de tener su casa llena de cuadros, los tiene en su 'wallet' y en plataformas como Nifty. En esa suerte de plataforma para amantes de los NFT podemos ver su 'portfolio' con todas las obras que atesora y la serie que son.

Muchos son 1/1, es decir no hay otro igual, otros son de series más grandes, como el caso del mercado de arte habitual. "Al final sé que no nos podemos poner muy técnicos porque eso espanta a la gente, pero no deja de ser un mercado muy cercano al clásico, con originales, series, si se copia ilegalmente se puede perseguir, etc", comenta.

Este nuevo coleccionismo no se queda solo en el arte, sino que llega a los cromos, con proyectos que ya han recibido millonadas de inversores como Antoine Griezzman o Gerard Piqué, y, según el inversor, solo acaba de empezar. "Hay fallos, no te creas que es perfecto. Por ejemplo las transacciones son caras o hay cosas que pulir en temas como la cadena de bloques de Ethereum o la experiencia de usuario, pero vamos por el buen camino. La gente lo va conociendo y son muchas las ventajas. Por ejemplo, imagínate que te quiero enviar una obra de arte de Estados Unidos a España, solo lo que es el viaje ya sale casi más caro que lo que vale la obra, pues con esto todo eso se abarata y se acortan los tiempos".

Además, para este experto hay un cambio social que esto enfrenta con grandes garantías, cada día la gente hace más vida digital, y eso crece continuamente. "A un joven cada ve le interesa más una 'skin' en su videojuego favorito que, no sé, un objeto en la vida real, es un cambio de paradigma que con esta tecnología podemos gestionar mejor y da muchas opciones". Su alegato final vuelve sobre el arte y lo que ofrecen los NFT sobre el mercado real. "No hay que olvidar en el mercado tradicional alrededor del 50% del arte está manipulado de alguna manera y que el 90% de todo lo que se crea acaba en la papelera".

Pablo Rodríguez-Fraile es español y estadounidense, tiene 32 años, se dedica a invertir y vive en Miami junto a su esposa la arquitecta Desiree Casoni. Hasta ahí nada demasiado llamativo, pero ahora viene un pequeño detalle: esta joven pareja está revolucionando el mundo del arte a nivel global en los últimos meses, y con especial impacto en las últimas semanas. ¿Cómo? Siendo unos de los mayores coleccionistas y defensores de los NFT ('tokens no fungibles') artísticos del planeta, el último objeto de deseo salido de la tecnología Blockchain y que ya mueve millones de euros arrastrando hasta a las grandes casas de subastas como Christie's.

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