Vodafone se hace un Amazon: probamos su nuevo altavoz para dar otra vida a tu TV
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Vodafone se hace un Amazon: probamos su nuevo altavoz para dar otra vida a tu TV

El sonido es el punto débil de la mayoría de las televisiones a día de hoy. Vodafone Átika remedia este problema, con el añadido del control por voz y al tener integrada Alexa

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Foto: EC.

En el empeño de los operadores por vender más cacharros además de móviles, Vodafone lanzó en noviembre Átika. Se trata de un altavoz que además de hacer las veces de lo que es, tiene Alexa integrado y también permite controlar mediante la voz Vodafone TV. En resumidas cuentas, un tres en uno: 'subwoofer', mando a distancia y altavoz con Alexa integrado. Sobre el papel y a su precio, 144 euros para los clientes del operador, se trata de una oferta atractiva para mejorar el sonido con el que vemos la televisión. Su precio normal es de 399 euros, en la línea de otros altavoces de su categoría, por lo que el descuento es importante.

Vodafone Átika está fabricado por Sagemcom, aunque el mérito se lo lleva Devialet, una marca de altavoces francesa que firma el considerado por algunos el mejor altavoz del mundo, el Phantom (casi 2.000 euros del ala). Volviendo a nuestro protagonista, Átika cuenta con tres altavoces de 360º, dos 'subwoofers' y seis micrófonos con cancelación de ruido para escucharnos al máximo detalle. Del lado de la tecnología o las siglas, el altavoz cuenta con sonido Dolby Audio 5.1 y las tecnologías de Devialet Space para conseguir “una experiencia de sonido envolvente” y AVL (Adaptive Volume Level), que regula el volumen del altavoz en función del contenido. Una buena carta de presentación, vamos.

Foto: Foto: EC.

La instalación no tiene mucha complicación. El manual que viene con el altavoz da una primera recomendación, la de poner el altavoz a al menos 20 céntimos de cualquier otro objeto por los lados y por la parte trasera. Para que el sonido que emite se pueda propagar sin problemas. A pesar de que su peso no es moco de pavo, unos 2,5 kilos, Átika no tiene su transformador integrado, sino que está aparte, aunque se podría usar como base del altavoz. De todos modos, la alerta TOC me saltó al probar a usar el transformador como base: el cable de corriente se conecta por un lado y el que sale hacia el altavoz, por el contrario. ¿No podían estar los dos en un mismo lado para poner ese lado hacia la pared y que no se vean? Mucho ingeniero de sonido, pero eso no lo pensaron.

Igualmente, lo primero a conectar es el decodificador de Vodafone TV. Para ello es necesario un cable óptico que, ojo, no es igual en ambos extremos. En el lado que va al decodificador es un cable de audio digital normal y corriente Toslink, pero del lado del altavoz es mini Toslink, ya que el conector del altavoz es un 'jack' de 3,5 mm, que también permitiría conectar otros dispositivos con el cable de audio de toda la vida. No es mayor inconveniente, el cable viene con el altavoz, pero en caso de buscar un reemplazo por la razón que sea hay que tenerlo en cuenta. Conectados los cables, ya solo falta instalar en un móvil la aplicación de Átika para vincularlo al deco de Vodafone TV y poder hacer uso de las instrucciones por voz o Alexa.

placeholder El Vodafone Átika, junto al transformador y la 'smart TV' en cuestión. (Mikel Cid)
El Vodafone Átika, junto al transformador y la 'smart TV' en cuestión. (Mikel Cid)

La regulación de volumen que enamoró a Spielberg

Desde que saltamos a las teles planas, los más jóvenes ni han vivido ese salto, hemos perdido en un aspecto: el sonido. En general, los altavoces de las actuales televisiones son más bien justitos en cuanto a su calidad, y es que el espacio es el que es. Además de en calidad y potencia también se perdió otro punto importante en el sonido con el salto a las finas TV de ahora, y es que la mayoría tienen los altavoces apuntando hacia atrás. Para esto están los altavoces externos de distintos tipos, como el Átika de Vodafone. En este caso hablamos de un 'subwoofer', por lo que de entrada tenemos que ser conscientes de que tendremos un altavoz especialista en graves, pero que peca del sonido envolvente que ofrece un 'home cinema'.

El sonido que emite el 'subwoofer' nada tiene que ver con el que emite mi televisión, que estará en la media de las televisiones más habituales. La diferencia se nota especialmente cuando se reproducen contenidos que 'tiran' de los graves. Así, para sacarle rendimiento rebusqué en Vodafone TV y me vi por segunda vez 'Guerra Mundial Z', un título muy apropiado para los tiempos que corren. Nada más empieza la película y llegan escenas de acción se nota la presencia del 'subwoofer', que sin llegar a trasladarme mentalmente a un cine sí que da otro ambiente a la habitación y te traslada a la acción. Ahora, ese sonido envolvente del que hablan tanto Vodafone como Devialet no es tan envolvente. Seré tiquismiquis o lo que sea, pero yo noto incluso que la fuente de sonido no está directamente frente a mí, si no al lado de la tele.

placeholder Vodafone Átika. (Mikel Cid)
Vodafone Átika. (Mikel Cid)

Hay un punto que me ha gustado en especial de Átika como altavoz puro y duro. Esa tecnología AVL de Devialet que regula el volumen en función de las escenas es muy pintona. En este tipo de películas es habitual que tengamos que tocar el volumen manualmente, porque en las escenas de acción se pasa de la raya o en las conversaciones es demasiado bajo, pero es algo que no he tenido que hacer con Átika. Logró no despertar a mi benjamín mientras Brad Pitt busca la solución a un virus que convierte a la gente en zombi, así que tiene mérito. En cambio, se echa de menos los pocos niveles de volumen que ofrece el altavoz, solo 10, y que para los expertos en eso de regular el sonido no haya ninguna opción manual.

Otro punto a tener en cuenta es que teniendo un altavoz de la calidad de Átika, sería casi delito usarlo exclusivamente para Vodafone TV. Aunque de conexiones va más bien escaso, solo tiene la entrada de audio digital que a la vez es un 'jack' de 3,5 mm, nada impide conectarlo a la salida de audio de la propia televisión o de una videoconsola, por ejemplo. Así, se puede rentabilizar más su compra y usarlo con aplicaciones que no vienen integradas en el decodificador, como puede ser Twitch, por ejemplo.

En mi caso lo he usado con una PlayStation 4 sin mayor problema, cambiando en los ajustes de la consola la salida de audio, y es un plus para los juegos que se pueden jugar sin auriculares. Y por supuesto, también es interesante conectar cualquier otro dispositivo mediante 'bluetooth', aunque si se conecta con Alexa o con la televisión no es necesario conectar un móvil para escuchar música desde Spotify, por ejemplo.

Más allá de un altavoz para Vodafone TV

Probado el altavoz en su apartado de altavoz clásico, toca hablar de su parte “inteligente”. Usar la voz para controlar distintos dispositivos está de moda, de hecho, la propia Vodafone y también Movistar tienen mandos con micrófonos para poder controlar sus respectivos servicios de televisión. En el caso de Átika, los micrófonos se esconden en la parte frontal del altavoz. Para los que creen en conspiraciones decir que entre los botones que encontramos en su parte superior hay uno que permite desactivar los micrófonos, señalando su desactivación con una luz roja permanente.

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Foto: Mikel Cid.

“Hola Átika” son en este caso las palabras a decir antes de dar una orden, que pueden ser desde las clásicas de cambiar de canal o subir y bajar el volumen, a otras más avanzadas, como poner un programa desde el principio o pausarlo. Eso respecto a lo que es el control de la emisión o de lo que estemos viendo, pero también se puede con la voz hacer búsquedas, tipo 'películas de Brad Pitt', por géneros, año de estreno, director… El buscador en este caso es especialmente interesante, porque no solo explora los contenidos disponibles en Vodafone TV, también los títulos de Netflix o HBO entre otros servicios, cuyas aplicaciones también se pueden iniciar mediante una orden por voz.

Todas las órdenes que se le dan a Átika mediante la voz se transcriben en la pantalla si estamos usando el decodificador de Vodafone TV, por lo que podemos ver, con un pelín de retraso, si nos entiende correctamente. La única orden que viene como ejemplo en el manual que no he conseguido que funcione es la de encender o apagar el decodificador. Por lo demás, el resto de órdenes funcionan correctamente. Ahora, estando yo a favor del control por voz de distintos dispositivos, en el caso de servicios de televisión lo veo interesante cuando reemplaza a incómodos buscadores con teclados en pantalla, pero cambiar de canal o controlar el volumen, que quieres que te diga… Donde esté el mando de toda la vida que se quite el control por voz, que algo de retardo tiene siempre, además.

Hay algo que no he podido probar, su uso con Alexa, porque la web de Amazon para vincular Alexa con el altavoz no funcionaba en el momento de mis pruebas (no es problema de Átika ni de Vodafone). Sin haberlo podido probar, sí que puedo comentar que integrar un asistente del calibre de Alexa, probablemente el asistente más avanzado ahora mismo, me parece todo un acierto, porque es añadir un buen número de funciones a un altavoz con una calidad de sonido claramente mejor a los altavoces firmados por Amazon. El punto de debate sería si Vodafone podría haber optado por el Asistente de Google y no Alexa. Cuestión de gustos o del ecosistema que haya elegido cada uno.

Falta un Átika Pro, pero a su precio es una buena compra

La mayor pega que le encuentro a Átika es precisamente que ha elegido el bando contrario al mío, que tengo la domótica de mi casa montada con el Asistente de Google, pero esto no será inconveniente para quien confíe en Alexa. La calidad del sonido está a la altura y el control automático del sonido es un gran aporte a la hora de ver películas o series de acción, aunque como ya he mencionado anteriormente, quien quiera de verdad un sonido envolvente mejor que opte por un home cinema. El tema del diseño no lo he comentado, pero para no despedirme sin haberlo mencionado, los acabados están cuidados, con una mezcla de metal y tela que parece que no sufrirán de envejecimiento. Otra cosa es que guste estéticamente, pero vamos, ¿hay altavoces o 'subwoofers' bonitos?

Átika es una buena opción de compra a su precio 'subvencionado', 144 euros con 18 meses de permanencia en tarifa frente a los 399 euros de venta libre. A su precio original me temo que tendría mucha competencia. Y aunque lo comercialice Vodafone e insistan en conectarlo directamente a su decodificador, conectado a una televisión se le puede sacar mucho más partido, al igual que si se empareja con Alexa y lo convertimos en un altavoz inteligente. De hecho, controlar Vodafone TV con la voz diría que es lo de menos. En el debe, queda ofrecer más conexiones, pero algo se tenían que dejar en Vodafone para cuando saquen un Átika 2, Átika Plus o Átika Pro, como lo quieran llamar.

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