El Gobierno tiene un plan para impulsar la IA, pero no está claro que vaya a funcionar
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Luces y sombras de la IA 'made in Spain'

El Gobierno tiene un plan para impulsar la IA, pero no está claro que vaya a funcionar

Pedro Sánchez presentó personalmente y con todos los honores la Estrategia Nacional para la Inteligencia Artificial (ENIA). Un plan con 600 millones de presupuesto y varios agujeros

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el acto de presentación de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el acto de presentación de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. (EFE)

Tras la presentación de este miércoles, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al frente, ha quedado claro que la Estrategia Nacional para la Inteligencia Artificial no es un proyecto cualquiera. Este plan "histórico", según algunos miembros del Ejecutivo, llega dos años más tarde del límite impuesto por la Unión Europea y con países como Alemania o Francia con el suyo ya aprobado desde 2018. Aun así, Sánchez lo ha convertido en uno de los pilares para apuntalar la estrategia de futuro del país, con la transformación digital como punto clave. Algunos de los mayores expertos independientes en la materia aplauden el movimiento, pero ven, sin embargo, numerosos agujeros que hacen dudar de la efectividad de la iniciativa.

La propuesta de la Secretaría de Estado para la Digitalización y la Inteligencia Artificial (Sedia), encargada de desarrollar este plan, pasa por seis ejes, que van desde la inversión para potenciar el sector, ayudando a todo tipo de compañías e iniciativas a emprender en el mismo, al estudio de la ética de algoritmos, pasando por potenciar el empleo o 'inyectar' IA en la Administración pública. Estos ejes se aterrizan en 30 medidas algo más concretas que cuentan con un total de 600 millones de euros de presupuesto para los próximos cuatro años (de 2021 a 2025). Hasta aquí, todo correcto, pero, como siempre, el diablo está en los detalles.

Foto: Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. (EFE)

La elaboración del documento en sí mismo ha generado tensiones. El Gobierno designó un consejo asesor de expertos con destacados nombres a nivel nacional e internacional en el mundo de la IA, como Ricardo Baeza-Yates, director de Data Science de Northeastern University en Silicon Valley, o Francisco Herrera, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada. Sin embargo, la colaboración no ha sido ideal. Fuentes gubernamentales involucradas en la elaboración del documento señalan que se ha dado un plazo de tiempo "extremadamente corto" a este grupo de expertos, de apenas un par de días, para revisar los documentos finales. Tampoco existía una estrategia de trabajo entre la Sedia y el comité asesor, ni entre los expertos entre ellos. Toda la interacción que ocurría entre los miembros del comité para intercambiar ideas era a iniciativa propia.

Estas mismas fuentes señalan la dificultad de crear una estrategia nacional de IA, dado el mecanismo de trabajo seleccionado. Por un lado, está el Consejo Consultivo para la Transformación Digital, formado por más de 60 vocales que representan a asociaciones de todo tipo (desde patronales de tecnológicas a asociaciones de videojuegos, medios o 'startups'), y por otro el consejo asesor en materia de IA. "En total, son más de 80 expertos, en dos grupos cerrados, y cada uno con sus intereses individuales. Es muy difícil trabajar así", señalan.

placeholder La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)
La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. (EFE)

Respecto al contenido, si en algo coinciden los especialistas consultados, es en el escaso peso que se ha otorgado a la investigación básica. "No es un documento para tirar a la papelera, pero hay mejorías clave. La fundamental es que no es una estrategia equilibrada, está demasiado orientada a la innovación en empresas, pero descuida la investigación. En Reino Unido, por ejemplo, están financiando 12 programas de doctorado con 40 estudiantes, eso son casi 500 investigadores solo destinados a producir nuevas ideas e investigación en IA. Esto falta en el plan español", explica a Teknautas Carles Sierra, director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC (IIIA-CSIC).

Una prueba es que el mayor centro público del país en investigación en IA, el IIIA-CSIC, no ha sido involucrado directamente en la elaboración de este plan. Y otra prueba aún más contundente: el Ministerio de Ciencia e Innovación (Duque) no colidera junto con el de Asuntos Económicos (Calviño) esta estrategia. El Ministerio de Ciencia presentó el año pasado su propio plan de IA que, supuestamente, estaría incluido en el nuevo, pero la realidad es que prácticamente se ha hecho 'borrón y cuenta nueva'.

Fuentes consultadas cercanas a la elaboración del 'plan Duque' de 2019 explican que la Sedia nunca se puso en contacto con el anterior equipo, "a pesar de que, teóricamente, esa estrategia de I+D+i tenía que ser el núcleo de lo que se presentó ayer", señala una fuente gubernamental que pide mantener el anonimato. "Me temo que el problema de coordinación y colaboración entre ambos ministerios sigue sin resolverse y es verdaderamente una lástima. Creo que la ENIA debería de haberse pilotado desde el Ministerio de Ciencia y no desde Asuntos Económicos".

placeholder El ministro de Ciencia, Pedro Duque. (EFE)
El ministro de Ciencia, Pedro Duque. (EFE)

Ricardo Baeza-Yates, director de Data Science de la Northeastern University en Silicon Valley y uno de los miembros del consejo asesor del Gobierno en materia de IA, coincide en que el IIIA-CSIC debería estar presente en la elaboración de la estrategia, pero explica que la investigación básica queda cubierta en el primer objetivo estratégico del plan. "Lo realmente importante es cuánto dinero se va a destinar a cada eje, y eso aún no está resuelto. Pero la estrategia de I+D+i la instrumentalizó el Ministerio de Ciencia y eso se ha recogido también en este documento", comenta a este diario.

Otros especialistas coinciden y ven un peligro en esta escisión entre ciencia y economía. "Parece más bien IA para activar la economía y a quienes desarrollan estas infraestructuras, no para mejorar la vida de los ciudadanos", explica Carmela Troncoso, investigadora de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y experta en privacidad. Troncoso señala además la falta de concreción del plan como otro punto débil. "Estoy muy a favor de una estrategia para el despliegue de cualquier nueva tecnología. Pero con un objetivo. En este documento, se establece una estrategia de 'digitalizar', pero no se detalla antes para qué. Mejorar la productividad no es una estrategia de IA, es un objetivo en general. ¿Qué va a abordar la IA? ¿Por dónde se va a empezar y por qué? Otro ejemplo es el eje de "promover la creación de repositorios de datos y facilitar el acceso". ¿Qué datos y para qué? Eso es lo primero que hay que pensar, no al revés. En definitiva, los objetivos de este plan solo hablan de digitalizar, pero sin estrategia".

No solo vale con una cifra

El capítulo presupuestario y la asignación de recursos a cada área también destapan preocupaciones. Para Julio Gonzalo, investigador de la UNED especializado en ciencias computacionales y modelos de procesamiento de lenguaje natural, el gran problema de estos planes es cómo llevarlos a cabo. Las ideas y estrategias se pueden quedar en nada, y no es la primera vez que ocurre algo similar. "El Gobierno tiene que encontrar la forma de invertir ese dinero de forma ágil y sin que acabe exclusivamente en manos de las grandes consultoras. El Ejecutivo de Rajoy lanzó un 'Plan de impulso de las tecnologías del lenguaje', que venía a ser algo parecido al plan actual pero focalizado en el procesamiento del lenguaje natural. Era un plan relativamente ambicioso y consiguió muy pocas cosas".

placeholder Pedro Sánchez presenta la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. (EFE)
Pedro Sánchez presenta la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. (EFE)

Sobre el caso que comenta, ve un punto claro que puede ocurrir también esta vez. No importa tanto el dinero o la ambición del plan, sino cómo llevar eso a la realidad y conseguir que sirva para lo que se quiere que funcione. "Yo creo que la razón principal fue la lentitud (y a veces la arbitrariedad) exasperante de los procedimientos ministeriales, que chocan de frente con la rapidez extrema a la que se producen avances en IA. Así que cruzo los dedos para que esta vez encuentren mecanismos más ágiles de financiación".

Incluso la secretaria de Estado de Digitalización, Carme Artigas, ha dejado caer alguna declaración en este sentido, como la que hizo en el evento organizado hace unos días por la asociación sin ánimo de lucro OdiseIA, en la que dejó claro que la única forma de que esta estrategia funcione es si es "ágil" y consigue evolucionar siguiendo los pasos de la tecnología. ¿Va a poder hacerlo con lo presentado hoy? No queda claro.

Lorena Jaume-Palasi, fundadora de Ethical Tech Society, especialista en ética aplicada a la IA y miembro del consejo asesor del Gobierno para este plan, coincide en la necesidad de ser ágiles y concretos en los siguientes pasos y versiones del documento para evitar que descarrile. "Aplaudo que se pase a consulta pública, estamos hablando de una tecnología que es la infraestructura del siglo XXI. Pero lo importante será el acento que pongamos a nivel competitivo, lo importante será no imitar en este terreno a potencias como EEUU, sino seguir los pasos, por ejemplo, de Nueva Zelanda, que ha puesto los valores políticos, humanos y de bienestar en el centro de su estrategia", explica a este diario.

Pedro Sánchez ha dejado claro en todo momento que se trata de un plan ambicioso y que busca poner España en el grupo de cabeza de los países que más apuestan por estas tecnologías, pero lo cierto es que el montante anunciado está lejos de ser el más ambicioso, siquiera, de nuestros vecinos. De entre las grandes economías europeas, Alemania fue la que más dinero comprometió: anunció un montante de 3.000 millones de euros para el sector en 2018. Después se encuentran Francia, con 1.500 millones, y Reino Unido e Italia, los dos empatados con 1.000 millones. España se queda algo por detrás, con 600. Es cierto, eso sí, que cada país juega con sus propios tiempos, con planes a tres, cuatro o cinco años, y que la inversión se hace de distinta forma y con procedimientos particulares, pero las cifras dan una idea del lugar del que partimos... y a cuál podremos llegar.

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