LOS EFECTOS DEL VETO

No son solo TikTok y Huawei: EEUU pone la inteligencia artificial china en la diana

Empresas como Yitu, SenseTime o HikVision también son vetadas por sus sistemas de seguridad, en los que se apoya cada vez más la represión del régimen de Pekín

Foto: Foto: Zigor Aldama.
Foto: Zigor Aldama.

Primero fue ZTE, luego Huawei, y ahora Bytedance -TikTok- y Tencent -WeChat-. La lista de empresas chinas a las que Estados Unidos declara la guerra continúa creciendo. Y detrás de los nombres más conocidos, esos que acaparan titulares por todo el mundo, hay muchos más que pasan desapercibidos. El frente tecnológico abierto en la guerra que las dos superpotencias libran por la hegemonía mundial afecta a más de medio centenar de compañías e instituciones chinas, que van desde universidades e institutos tecnológicos hasta fabricantes de láser, pasando por diversos tipos de organizaciones entre las que se encuentran academias de policía, empresas textiles, y desarrolladores de nuevos materiales.

Todas ellas aparecen en la temida ‘entity list’, una larga relación de entidades a las que se prohíbe adquirir tecnología estadounidense y, lógicamente, también comercializar sus productos en la primera economía mundial. No es un listado que recoja únicamente empresas chinas. También las hay de países tan diferentes como Rusia, Canadá o Suecia -España se libra-, pero China es la que ocupa el lugar más predominante.

En los últimos meses se han sumado compañías no tecnológicas “cómplices en la violación de los derechos humanos y en los abusos que sufre la minoría étnica uigur de Xinjiang”, así como organizaciones relacionadas con la provisión de diversos componentes utilizados por el Ejército, pero un detallado análisis de las empresas prohibidas demuestra que a Donald Trump hay algo que le preocupa tanto o más que las redes 5G y las aplicaciones de vídeos frívolos.

Foto: Zigor Aldama.
Foto: Zigor Aldama.

Lo que parece poner los pelos de punta en Washington son los avances de China en el ámbito de la inteligencia artificial. Sobre todo, por los sistemas que sus empresas están desarrollando en materia de seguridad y vigilancia, críticos para fortalecer la maquinaria represora del régimen. Pekín es consciente de que la IA va a ser clave en el mundo del futuro -de ahí que la incluyese en su ambicioso programa de desarrollo ‘Made in China 2025’- y fomenta con generosos incentivos la inversión en este campo. Así, empresas como Sensetime se han convertido en gigantes valorados en miles de millones de dólares. Y así también han acabado en la lista negra de Trump.

Este periodista ha visitado tres de las compañías de inteligencia artificial vetadas por Estados Unidos: la propia Sensetime, su rival Yitu, y la especialista en reconocimiento de voz iFlyTek. Las dos primeras son punteras en tecnologías como el reconocimiento facial, y ambas reconocen colaborar estrechamente con las Fuerzas de Seguridad de China. De hecho, en una entrevista concedida antes de entrar en la ‘entity list’, el fundador y consejero delegado de Yitu, Zhu Long, se vanagloriaba de que los algoritmos de su Dragonfly Eye habían sido capaces de identificar a delincuentes en busca y captura en medio de grandes aglomeraciones de gente. “Es evidente que este tipo de sistemas hacen más seguro al país”, afirmó.

“Las cámaras detectan los rostros de todos los usuarios, y los cotejan con la base de datos de personas sobre las que pesan órdenes de búsqueda y captura. En cuanto detecta uno que coincide, envía una alarma a la Policía -que tiene agentes en las estaciones- con los datos del sujeto”, explica Zhou Wei, responsable de las operaciones de seguridad del metro de Shanghái, una de las infraestructuras públicas equipadas con los sistemas de reconocimiento facial.

Foto: Zigor Aldama.
Foto: Zigor Aldama.

Tanto Yitu como SenseTime han ganado numerosos premios en concursos de reconocimiento facial, y sus sistemas son mucho más eficientes que los agentes de Inmigración que suelen escrutar a los recién llegados y comparar sus caras con las de sus fotos de pasaporte. Por eso, ahora todos los puertos de entrada están equipados con este tipo de cámaras.

Otras empresas, como DeepBlue, han integrado estos sistemas en policías robóticos capaces de identificar a personas y de reducirlas con un táser. El problema reside en que, en un país sin independencia judicial ni mecanismos de control al poder, estos sistemas crean un Gran Hermano que fortalece la capacidad represiva de un Gobierno que puede etiquetar como criminal a cualquiera que le resulte molesto.

El problema reside en la falta de independencia judicial y mecanismos de control que convierte estos sistemas en un Gran Hermano

¿Pero suponen un peligro fuera del gigante asiático? Trump no ha mostrado prueba alguna de que sean una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Acusa a Huawei de abrir puertas traseras para que China pueda espiar a través de sus redes, pero ningún análisis corrobora esta teoría. Lo mismo sucede con TikTok, a la que acusa de compartir datos con el Partido Comunista, aunque análisis independientes han concluido que no es más peligrosa que Facebook.

Foto: Zigor Aldama
Foto: Zigor Aldama

Además, las empresas chinas que operan fuera de sus fronteras a menudo afirman que respetan las leyes foráneas y, en muchas ocasiones, señalan que sus datos se guardan en servidores fuera de China. Así lo han hecho TikTok y algunas de las empresas de inteligencia artificial vetadas. “Cumplimos con todas las leyes y normativas de las jurisdicciones en las que tenemos operaciones. Y requerimos a nuestros clientes que no den uso bélico a nuestras tecnologías, ni que las usen con fines ilegales”, se defendió Megvii en un comunicado. “Hemos trabajado de forma activa para desarrollar nuestro código ético para la IA y asegurar así que nuestra tecnología se usa de forma responsable”, añadió SenseTime.

Sin escapatoria a las peticiones oficiales

Pero lo cierto es que las leyes de China dejan muy claro que las empresas del país no pueden escapar a los requisitos de su Gobierno. “Toda organización y ciudadano tiene el deber de apoyar, asistir, y colaborar con las operaciones de Inteligencia de acuerdo con la ley, y mantener en secreto todo el conocimiento relacionado con esa Inteligencia del Estado”, indica el artículo 7 de la Ley de Inteligencia de China. De forma adicional, el artículo 28 de la Ley de Ciberseguridad estipula que “los operadores de redes de telefonía deben cooperar y proveer asistencia técnica a los órganos de seguridad pública y de seguridad nacional que están protegiendo la seguridad nacional o investigando actividades criminales”. Finalmente, el artículo 11 de la Ley de Seguridad Nacional recuerda que “todos los ciudadanos y empresas tienen la responsabilidad y la obligación de salvaguardar la seguridad nacional”.

“Las leyes se redactan de forma intencionadamente ambigua para dejar siempre un margen de maniobra a quienes las aplican de forma arbitraria”, explica un ingeniero extranjero de Tencent que pide mantenerse en el anonimato. “Es posible que las peticiones de información por parte del gobierno chino sean algo inusual y, en la mayoría de ocasiones, no tengan nada que ver con el ámbito político. Pero está claro que, si piden datos, no hay forma de negarse a darlos”, concluye.

Foto: Zigor Aldama.
Foto: Zigor Aldama.

Por ejemplo, una situación como la que provocó Apple cuando se negó a desbloquear el iPhone del principal sospechoso en un tiroteo de Florida, tal y como exigía el FBI, sería impensable en China. Y la mayor parte de la población china apoya que así sea porque la seguridad prevalece sobre la privacidad. Pero eso no quiere decir que, poco a poco, la población no vaya exigiendo mayor control sobre los datos, sobre todo de los biométricos.

Quizá por eso, ahora tanto Yitu como SenseTime prefieren dejar los sistemas de seguridad a un lado y centrarse en hablar de otras aplicaciones mucho menos controvertidas. “La IA es una revolución mayor y más rápida que la industrial”, sentencia Zhu, que hace hincapié en el programa que su empresa ha desarrollado para el ámbito de la medicina. Lo llaman ‘AI Care’ y ya está desplegado en numerosos hospitales de China, donde asiste a los médicos en el diagnóstico de enfermedades.

Se trata de un sistema de análisis de pruebas médicas visuales, como rayos X, escáneres, y resonancias magnéticas”, explica Zhu. Los algoritmos son capaces de realizar en dos o tres segundos el informe de esas pruebas para el que un especialista necesita diez minutos. “En el caso de que haya un tumor, AICare lo detecta y señala todos los parámetros propios de un informe médico, como la ubicación o el tamaño”, señala el fundador. La decisión de poner a Yitu en la ‘entity list’ pone en peligro también este tipo de avances. “La cadena de suministro es global, y no siempre es fácil encontrar alternativas a proveedores críticos”, señala otro empleado de la compañía.

En SenseTime, donde aseguran que todavía están bien aprovisionados, tampoco quieren hablar de reconocimiento facial. Prefieren centrarse en aplicaciones de ocio, como sus sistemas de inteligencia artificial artística, que juegan a crear versiones de los cuadros más reconocidos del mundo, o la conducción autónoma, que demuestran con un vehículo a escala en un circuito de juguete. “Todos estos avances peligran por un asunto político y por denuncias que no han sido sustanciadas”, critica un trabajador para el que la situación es clara: “Estados Unidos juega sucio y se salta las normas que el propio país ha creado”.

Tecnología

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios