La cultura Stan conquista la política

El regalo de Kamala que puede ser decisivo para Biden: un ejército para dominar internet

La candidata a vicepresidenta de EEUU por el Partido Demócrata es una de las políticas con una base de seguidores online más fiel. Se hacen llama KHive y emulan a los fans de Beyonce

Foto: Biden y Harris en una imagen de archivo. (Foto: Reuters)
Biden y Harris en una imagen de archivo. (Foto: Reuters)

Las razones por las que Joe Biden ha elegido a Kamala Harris como segunda de abordo de cara a las elecciones de Estados Unidos de noviembre ya han sido más que analizadas. Apenas han pasado horas desde Biden anunciase su decisión, pero ya hay cientos de artículos analizando las claves de este movimiento, la mayoría relacionadas con su sexo, su color de piel o su historial político. Pero hay una que ha pasado desapercibida ante los grandes focos y que en unas elecciones tan especiales y en las que se presupone una ardua batalla por la propaganda en internet, puede ser bastante significativa. Harris guarda un arma secreta en su móvil: un coordinado ejército de fieles fans que ahora pelearán por su candidatura.

Ante las que, todo apunta, serán las elecciones más digitales de la historia, Harris parte con un as en la manga convertido en un irreductible 'fandom' que sigue sus pasos desde hace más de dos años y que ahora está listo para trabajar a toda máquina en los meses que quedan hasta las elecciones. Tan importante es esta carta que el propio Biden ya le pidió a Harris la ayuda de su armada antes de invitarla a ser su vicepresidenta y con su designación se ha asegurado su ayuda para una batalla, la 'online', que seguro Trump no pondrá fácil.

Conocidos como 'KHive' (la traducción sería algo así como la colmena de Kamala) tomaron el nombre emulando a los clubs de fans de Beyoncé y con el paso del tiempo han pasado de meros seguidores de la exsenadora estadounidense a un potencial muy interesante de cara a llenar las redes con su propaganda y viralizar sus mensajes cuando más se van a necesitar. Bueno, eso y mucho más, porque algo que diferencia a estos fans de otros activistas de ocasiones anteriores también está en su forma de utilizar la red.

Según explican medios estadounidenses como Vox o Buzzfeed News, este grupo nació de forma espontánea al igual que su nombre allá por 2018 copiando el término del ejército de Beyoncé, pero se extendió de forma definitiva a partir de junio de 2019 cuando en plena pelea por las primarias demócratas Harris destacó en varios debates. En ese momento empezaron a aparecer decenas de cuentas, sobre todo en Twitter pero también en Instagram, en las que siguiendo a 'fandoms' de movimientos como el K-Pop, los forofos de esta candidata se lanzaron a hacer campaña por ella y, algo más novedoso en este campo, a defenderla a ultranza con todo tipo de ideas y ante cualquier crítica.

El impacto de esta 'guardia real' online puede no parecer demasiado grande mirando cifras (las principales cuentas de los movimientos tienen unos 70.000 seguidores y el 'hashtag' #KHive supera por poco las 1.000 publicaciones en Instagram) pero como explican expertos a Vox o a la revista Wired, la clave en estos casos ya no es tanto tener mucha gente que hable de ti o llenar la agenda de todos los votantes, sino tener un grupo organizado, cohesionado y fiel que no para de apoyarte y no solo en internet. Así, cuando te ataquen tendrás a alguien que te defienda a ultranza con un grupo detrás que ofrezca apoyo y cuando se olviden de ti o no tengas cobertura mediática siempre habrá fans que lo recuerden y reclamen tu aparición.

Según la investigación de Vox, en julio de 2019 el alcance del 'hashtag' #KHive en Twitter era de 360 millones de impresiones, una cifra ya de por sí importante que gana más enteros cuando se compara con el número de tuits lanzados con ese término que apenas superaba los 73.000. La relación tuit impresiones muestra un impacto brutal y eso solo se puede conseguir con un grupo organizado que sea capaz de dominar el algoritmo y hacer que tus mensajes ganen autoridad. Si a esto le sumamos el alcance mediático de una red como Twitter los beneficios para los impulsores de la campaña pueden ser exponenciales.

El caso de la colmena de Kamala no es nuevo. Con ideas parecidas movimientos como el K-Pop han crecido en países como España, donde hasta hace nada apenas había noticias de este tipo de música coreana, pero sus fans (los kpopers) llenaban las redes con información sobre ellos y pedían por todas partes que se hablase de su música y defendían sus posturas hasta conseguir mucho más protagonismo. Ahora, esta forma de explotar las redes también puede conquistar la política para bien, y para mal.

Para expertos en comunicación consultados por Wired, Harris es la candidata mejor posicionada de todas las que barajaba Biden para dar la batalla en el entorno digital, a pesar de que otros candidatos también cuentan con sus propios 'fandoms', aseguran que su grupo está muy bien organizado, que utilizan todo tipo de herramientas para coordinarse (se han apoderado de símbolos como el amarillo o el emoticono de la abeja para mostrar que forman parte de #KHive) y que pueden ser una pieza clave para combatir la desinformación tanto sobre ella como sobre la candidatura. Su papel puede ser muy importante de cara a las elecciones, pero no es oro todo lo que reluce.

Como señalan en Daily Beast, tras estos apasionados 'fans' puede ocultarse una forma tóxica de entender la política, como ya pasa con la música, con enfrentamientos continuos entre fans de unos y otros candidatos por el mero hecho de ser fieles a su estrella y la nula capacidad de autocrítica. Llegar a ese extremo ya les ha pasado factura a otros candidatos que durante las primarias demócratas sufrieron escándalos con acusaciones a los fanáticos de Bernie Sanders o Beto O'Rourke por sus propios líderes considerando que se pasaron de la raya. Sus propios fans habían ido más allá de lo que querían las estrellas a las que idolatran. Es el gran dilema de lo que algunos ya llaman la politización de la cultura Stan.

¿La cultura Stan se apodera de la política?

Por si no te suena este concepto de cultura Stan o neologismos como 'stanear', debes saber que es algo que viene de la primera década de los 2000 a raíz de la canción de Eminem 'Stan', basada en la historia de un apasionado fan del cantante que acaba perdiendo el control después de intentar contactar con Eminem en varias ocasiones. A raíz de esa canción se tomó el nombre para hablar de esos fans que se desviven por sus ídolos de forma tan fanática que incluso pueden acabar cayendo en la locura por ello.

Con el paso de los años esa cultura fue conquistando internet como un lugar donde es mucho más sencillo contactar e interactuar con las estrellas y otros fans. Ahora, como recuerdan en Buzzfeed News, el concepto ha saltado a la política y aún no se sabe si es para quedarse o solo es una moda pasajera.

En EEUU esto fue más que palpable durante las primarias demócratas, como ya hemos mencionado, y se menciona el caso de Harris y sus seguidores como el más llamativo o, cuanto menos, el que más ha aguantado y se ha mantenido fiel a su estrella. A pesar de haberse bajado de la carrera presidencial hace muchos meses, sus fans siguieron apoyándola tanto para que fuese elegida como vicepresidenta como para defenderla contra cualquier ataque. También ayudaron en algo tan importante en la política estadounidense como es la recogida de fondos e incluso el equipo de Harris contrato una persona como enlace para coordinarse con estos fans.

Todo ello les ha valido para ganar peso en todo lo relacionado con la carrera política de Kamala Harris y a que incluso Biden haya preguntado por ellos, pero también hay muchas voces críticas en torno a esta forma de entender la lucha electoral. La fanatización de las ideas y el apoyo incondicional a un solo candidato pase lo que pase puede extremizar aún más las posiciones y por eso se habla del peligro de 'stanizar' la política y crear un clima muy tóxico tanto en internet como fuera de la red.

De momento no se sabe cómo utilizará Biden este 'ejército' en internet ni cómo acabará siendo la relación entre los equipos políticos y los fans que van por libre, pero al igual que pueden ser una gran ayuda para intentar ganar a Donald Trump, este regalo de Harris también puede convertirse en un presente envenenado si no se trata con el detalle apropiado. Sobre si esto será la unión de un nuevo fenómeno fan a la política o simplemente una moda temporal habrá que verlo.

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