MÁS PARA 'MILLENNIALS' QUE PARA 'BOOMERS'

7 días con la televisión que más te va a impactar en años y no es por lo que piensas

Si en el móvil vemos cosas en horizontal y en vertical, ¿por qué no hacerlo en la TV? De esa idea parte The Sero, una pantalla giratoria que jamás imaginé tener en mi salón

Foto: Detalle de The Sero. (M. Mc.)
Detalle de The Sero. (M. Mc.)

Si en el móvil estamos dando la vuelta al teléfono cada dos por tres para ver cosas en horizontal o en vertical indistintamente, ¿por qué no hacerlo en el salón? Esa idea es la que sostiene The Sero. Se trata de una televisión giratoria que fue presentada en el CES de Las Vegas el pasado mes de enero y que ahora, una vez la pandemia nos ha dado un respiro y ha llegado la nueva normalidad, ha salido a la venta en nuestro país. Es cosa de Samsung, muy dada a este tipo de probaturas. Hemos pasado siete días con esta pantalla en casa para comprobar si el invento funciona en la práctica tan bien como lo pintaban en la teoría.

La historia reciente de la tecnología —conviene hacer un pequeño repaso en este momento— está llena de cosas que sobre el papel parecen un éxito asegurado pero luego a la hora de la verdad quedan en algo muy descafeinado y en un experimento con gaseosa, bien porque la gente no está esperando que se reinvente la rueda o porque es demasiado caro, llega demasiado pronto o le falta, como dicen los no profanos en el asunto, una 'killer app', una funcionalidad única que lo convierta en un producto masivo. En la lista de ilustres caídos, por citar alguno, está la realidad virtual, que en los últimos años ha intentado su enésimo despegue sin que haya logrado ser un producto de nicho. En ese cajón también se podrían meter las teles curvas o, mejor aún, aquellas que también utilizaban unas gafas 3D. Los teléfonos plegables, por ejemplo, andan en eso; puliendo la idea para que tengan un mañana y no acaben como 'bichos raros'.

Efecto 'WOW'

Pero hablemos de The Sero, que es lo que toca hoy. Una cosa está clara. Es una televisión única. Es algo que se suele repetir, pero esto lo es. Y lo es por algo obvio. Es probablemente el 'gadget' que más capacidad tendrá este año de generar el efecto 'WOW'. "Qué guapada", "qué loco, ¿no?", "Jajajaja... ¿y esta clase de brujeria?", "qué caña"... Esas han sido algunas de las respuestas al ver este ejercicio de innovación. Ojo, que también me he encontrado respuestas del tipo "vaya pijada", "vaya cosa tonta". Después del primer juicio, toca responder a la pregunta clave: ¿esto para qué sirve? Algo a lo que voy a intentar dar respuesta con mi experiencia con este aparato.

Lo primero que hay que saber sobre ella es que es una tele de 43 pulgadas con un diseño especial. No por la televisión en sí, sino por todo lo que la rodea. No podrás apoyarla sobre un mueble. Ni tampoco colgarla de la pared. Viene con un pedestal bonito pero que no deja de limitar esas libertades adquiridas que antes mencionábamos. La pieza principal se sostiene con una pata trasera, que oculta tras de sí los diferentes puertos (la toma de energía, la de la antena, 3 HDMI, uno de ellos ARC, y dos USB) y uno de los cinco altavoces que maneja esta The Sero. Aquí, al no tratarse de un modelo extrafino, han prescindido del mecanismo 'one connect'.

Un monolito muy elegante

Con el progresivo adelgazamiento de las televisiones, los fabricantes tuvieron que ir buscando soluciones para hacerlas más finas. Una de las cosas que Samsung hizo es tirar un único cable desde la TV a una caja externa donde estuviesen el resto de conexiones. Aquí no se ha utilizado esto porque físicamente hay más margen para absorber en la propia tele todos estos componentes. Sin embargo, se echa en falta por una razón: cuando quieres enganchar una consola o similar, o tienes un mueble cerca o la tienes que colocar en el suelo. Aquí, hubiese sido útil esta opción.

Vista horizontal. (M. Mcloughlin)
Vista horizontal. (M. Mcloughlin)

El cuerpo no es ligero. En absoluto: 33,3 kilazos. Es una marca importante, teniendo en cuenta que la diagonal es de 43 pulgadas. Hay que sudar para moverla. Es más, el peso es el único inconveniente en un montaje tan fácil como encajar la pata trasera, atornillarla en cuatro puntos y enchufarla. Maniobrar con ella —hay que tumbarla— no es una tarea fácil para una persona. Aunque se puede, es mejor hacerlo en compañía. El único color en el que está disponible es en un azul marino que le confiere un aspecto sobrio y nada estridente.

Cabe decir que, tanto en horizontal como en vertical, se ve muy elegante. Es una creación de diseño. Hay que dejar cierto espacio para que gire a sus anchas. Es cierto que mi minúsculo salón rematado con gotelé, verjas en las ventanas y una mesa empotrada a modo de despacho durante el confinamiento no luce en todo su esplendor. Pero para los 'modernetes' que quieran dar un toque chic a la estancia, esta pieza va a ser de su agrado.

Además, incluye una amplia selección de 'salvapantallas' (también puedes cargar tus propias fotos) para que cuando no esté en funcionamiento no sea un monolito granítico con la pantalla negra. Desde la marca, aseguran además que han optimizado el rendimiento energético para que esta función no acabe siendo un palazo en la factura del teléfono.

QLED... ¿de qué iba esto?

Hablemos de la calidad de imagen. Se trata de un panel VA QLED 4K con Quantum HDR, así como HDR10+ y Supreme UHD Dimming. Las QLED son un tipo de pantalla de una tecnología que ha servido a Samsung para reducir el 'gap' con las teles OLED, sin utilizar material orgánico. Ya sabemos las principales diferencias. Sin entrar en demasiados vericuetos técnicos, las teles que montan LCD evolucionadas y mejoradas destacan especialmente en brillo, mientras que OLED parte con ventaja en los negros y los colores.

Los marcos no son muy abultados. (M. Mc.)
Los marcos no son muy abultados. (M. Mc.)

Aquí, nos encontramos con una buena reproducción. Obviamente, no maneja ni los degradados ni las sombras como lo hace un OLED, pero se defiende bastante bien. Hay que tener en cuenta que utiliza un sistema Edge Led, que consume menos pero es algo menos preciso que un panel completamente retroiluminado. Por supuesto, ofrece brillo de sobra y con los colores roza también el sobresaliente, aunque quizás esté un paso por detrás de los pesos pesados de su catálogo.

El reescalado también funciona más que correctamente. He utilizado imágenes HD y Full HD y no he visto ni grano, ni ruido ni nada que me llame la atención. Sin embargo, hay un detalle que para muchos pasará desapercibido: los reflejos. No tiene una capa que los anule igual de bien que sus modelos más punteros. Esto, dependiendo del lugar en que la coloques, puede resultar algo molesto en ocasiones por la luz que entra por la ventana o incluso por las lámparas de casa. Y es que al tener una ligera inclinación hacia arriba, puede reflejar lo que venga también del techo si es que tienes la luz encendida. No es algo que te vaya a impedir ver nada o que vaya a ser insufrible, pero puede resultar algo molesto.

Los conectores, integrados en el cuerpo. (M. Mc.)
Los conectores, integrados en el cuerpo. (M. Mc.)

Imagen, bien; sonido, muy bien

En resumen, The Sero no está creada para tener la imagen más puntera del mercado, esa que roce el sobresaliente en todos los aspectos. Pero rinde a un gran nivel y no tendrás grandes carencias frente a otros televisores con paneles LCD de gama alta. Meter 8K hubiese sido una majadería, porque no se iba a apreciar en ese tamaño. Donde sí que han echado el resto es en el sonido. En esa obsesión por hacer televisiones más finas, se han tenido que buscar dónde encajar los altavoces, que rinden mejor si tienes más espacio donde 'actuar'. En algunos casos, como LG o Sony, han convertido el cristal en el altavoz. Otros han salpicado los bordes con salidas para el audio. Hay que reconocer que se han logrado avances, pero se ha asimilado que si uno quiere tener un muy buen sonido a la hora de ver la tele, hace falta hacerse con una barra de sonido.

Samsung ha jugado bien la baza del sonido con un sistema 4.1. No se echa en falta una barra adicional

Sin embargo, aquí no me he encontrado con eso. Tiene un sistema 4.1, repartido entre un total de cinco altavoces (colocados en la parte baja de la peana), que consiguen una potencia total de 60W. Las voces se escuchan con claridad, los agudos no distorsionan y los medios tienen buena profundidad. Incluso los graves, en mi opinión, rendían a un buen nivel. Obviamente, los de los oídos exquisitos le pedirán algo más, pero me juego lo que sea a que una gran mayoría no echa en falta ese extra en forma de barra de sonido. Además de para ver la tele, lo he utilizado como altavoz principal y la potencia es más que suficiente como para llenar una estancia media grande.

Foto: M. Mc.
Foto: M. Mc.

Pero vayamos a lo excepcional. Probablemente no has visto nunca una tele igual, porque no has visto una tele giratoria. Antes de entrar en materia, cabe decir que The Sero no es para todos y probablemente sea más para 'millennials' o militantes de la generación Z que para 'boomers'. La idea es que, como cada vez tenemos más contenido en vertical, podemos aprovechar este mecanismo para consumirlo en un panel más grande. Es como lo de ver series en el móvil, pero al revés. Este aparato es un sueño húmedo para esos cotillas digitales ahora llamados 'stalkers'. Las 'stories' de Instagram, los TikToks, Instagram TV... Como decimos, cada vez hay más 'apps' pensadas para consumir a lo largo y no a lo ancho. Incluso Qibi, el último rival de Netflix, ha nacido pensando en el formato de los 'smartphones' y no en las teles con capítulos cortos, de unos 10 minutos.

¿Para qué sirve una TV vertical?

El cambio de posición se hace muy fácil. Basta con pulsar uno de los botones del mando. Un mando que viene acabado en plástico blanco, con accesos directos a Netflix, Amazon Prime Video o Rakuten. Viene con botón para micrófono para activar la búsqueda por voz. Una buena noticia para los usuarios de Alexa, ya que, por primera vez, Samsung ha abierto el puño y permitirá el uso de este asistente, y no únicamente Bixby, en sus 'smart TV'. El control está bien si lo medimos como una tele normal. Pero a mí personalmente se me ha quedado un poco corto. ¿Por qué?

El navegador de la tele servirá para algo más que para ver porno de gran pulgada

Porque una de las cosas para las que he aprovechado esta semana que he tenido The Sero gobernando mi salón ha sido para leer el periódico mientras desayunaba en el sofá. Es una auténtica gozada leer los reportajes con esta pantalla. Los especiales de El Confidencial, como este del alquiler durante la pandemia, ni les cuento. Después del autobombo de la casa, afirmemos que el navegador de esta tele por fin va a servir para algo más que Pornhub. No lo digo por conocimiento propio, no sean ustedes malpensados.

Lo digo por la información que deslizan las grandes marcas, que dicen que el abrumador uso de esta funcionalidad se dedica a sitios de pornografía. Ahora, con esta posibilidad de utilizarla en dos formatos diferentes (16:9 o 9:16), consultar páginas web en la tele no es ni un suplicio ni una locura. Es cierto que si no quieres tener el móvil en la mano, es un poco lento apoyarte solo en el mando y el cuerpo te pide conectar un teclado con 'trackpad' inalámbrico al USB.

¿Serán así todas las teles? No, pero...

Foto: M. Mc.
Foto: M. Mc.

Sin embargo, a través de la 'app' y la función compartir pantalla, va todo superágil. Duplicas lo que estás viendo en la 'app' de turno en tu terminal a este formato. Pueden ser redes sociales, 'mails', 'apps' de deporte en casa... Lo que sea. Es más fácil con Android, gracias al acceso directo y a que gira automáticamente la TV, algo que no pasa con dispositivos iOS. Pero que todos los problemas sean tener que dar a un botón. La conexión es muy fluida en ambos casos, mucho mejor que la idea que tenía preconcebida. Se gobierna a través de 'Smarthings' de Samsung, que está disponible tanto para teléfonos con Android como iPhones y iPads. Por cierto, la tele es compatible con Airplay 2 de Apple.

¿Va a ser una televisión giratoria el próximo 'must' de la tecnología? Permítanme dudarlo. Sin embargo, le veo más futuro que a otras cosas que he mencionado en el texto, como las TV curvas, que particularmente me parecen un carísimo 'huevo de Fabergé'. Si la tecnología se exporta a más tamaños (ahora mismo, solo está en 43 pulgadas) y formatos que permitan integrarla en un mueble o similar, puede que acabe como una funcionalidad de las teles más prémium. El precio es 1.500 euros. Por ese coste, tienes un panel 4K de alta gama, de 43 pulgadas, con un gran diseño, un sonido aún mejor y la posibilidad de utilizarla en dos sentidos. Si coges el dato sin ponerlo en contexto, claro que te parecerá caro. Pero si se tiene en cuenta que es la primera generación de este producto, que no deja de ser un producto orientado al diseño, me parece que está bastante en línea con el mercado. Además de para tener una tele pintona en casa, puede ser una opción interesante para oficinas, tiendas u otro tipo de entidades.

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