secretaria de Estado de Digitalización e IA

Una dimisión y una 'startup' millonaria: esta es la nueva ingeniera 'antigurús' de Moncloa

En 15 años, Artigas dimitió de un cargo público por un contrato adjudicado a la empresa de su marido, vendió su 'startup' a Telefónica, se peleó con su 'hacker' y ahora está en Moncloa. Esta es su historia

Foto: Carme Artigas es la nueva secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. (Foto: Stem Talent Girl)
Carme Artigas es la nueva secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. (Foto: Stem Talent Girl)
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Carme Artigas está de enhorabuena. A sus 51 años, esta ingeniera superior química catalana es la nueva secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Ante ella se vislumbran ahora retos que pasan por diseñar, según el acuerdo entre PSOE y Podemos, la inversión de España en inteligencia artificial, en tratamiento de datos, en Blockchain, en internet de las cosas (IoT) o en ciberseguridad, entre otras tecnologías.

Aunque su nombre no sea conocido por el español medio, su perfil sí que destaca: Artigas es una de las mayores expertas en inteligencia artificial y 'big data' de toda España, creó una 'startup' millonaria, la vendió a Telefónica y ha ocupado puestos de responsabilidad en gigantes nacionales e internacionales. Todo ello adoptando un perfil bajo y sin destacar demasiado públicamente.

La carrera profesional de Artigas siempre ha estado vinculada al emprendimiento y la innovación. Entre 1996 y 1999 fue directora de Entrepreneurship & Business Incubators en Barcelona Activa, la incubadora de 'startups' del Ayuntamiento de Barcelona. Tres años después fichó por la multinacional Ericsson para dirigir Innova Venture Capital Fund, su vehículo de inversión en compañías tecnológicas mediante capital riesgo. Empezaba así un camino que la acabaría consagrando como una de las mejores emprendedoras tecnológicas de nuestro país (al frente de la millonaria Synergic Partners) y que, casi 20 años después, la ha llevado hasta la Moncloa.

Su mancha: un contrato público de 320.000€

Pero no todo ha sido positivo en la trayectoria profesional de Carme Artigas. Su peor época transcurrió tras salir de Ericsson y justo antes de fundar Synergic Partners, entre 2004 y 2005, cuando fue CEO de la Administración Abierta de Cataluña (AOC, por sus siglas en catalán), un ente público participado en un 60% por la Generalitat y un 40% por los ayuntamientos, que por aquel entonces tenía un presupuesto de 25 millones de euros anuales.

La polémica llegó con el concurso para adjudicar la plataforma de integración de datos de las administraciones, al que se presentaron 14 empresas distintas. Hubo dos empresas que concursaban juntas y que parecían las mejor colocadas para la adjudicación de un contrato de 320.000 euros: Informática y Powerdata Ibérica. El problema es que el director de Operaciones de la segunda era Jaume Agut, marido de Artigas (y posterior cofundador de Synergic Partners).

Artigas dimitió por un contrato público de 320.000€ a la empresa en la que su marido trabajaba como director de Operaciones

Artigas, según relató El País, informó de dicha vinculación cuando el proceso estaba "demasiado avanzado, cuando todo estaba ya casi decidido" a favor de la oferta de Powerdata Ibérica e Informática, que era "hasta dos veces más cara" que las restantes, "aunque fuera más completa". Finalmente, en febrero de 2005 Carme Artigas dimitió de su cargo para "evitar que se cuestione su honorabilidad" y para "preservar las instituciones".

En la Comisión Permanente, el consejero de Gobernación y Administraciones Públicas, Joan Carretero, reconoció que la gerente "se habría tenido que inhibir desde el inicio del procedimiento", que eso había provocado "una pérdida de confianza" en ella y que "se ha de producir el cese inmediato", aunque Artigas dimitió antes.

Joan Carretero (dcha.) fue consejero de Gobernación y Administraciones Públicas. (Foto: EFE)
Joan Carretero (dcha.) fue consejero de Gobernación y Administraciones Públicas. (Foto: EFE)

La 'startup' que conquistó a Telefónica

Poco después de abandonar la AOC, Artigas entró de lleno en la tecnología que la ha convertido en una de las mayores expertas del sector en nuestro país: el 'big data'. A mediados de 2006, su marido y ella se unieron para fundar Synergic Partners, una empresa especializada en análisis avanzado de datos e inteligencia artificial.

Pese a tratarse de un sector aún por explotar, la compañía de Artigas y Agut no solo consiguió que varias grandes empresas se convirtiesen en sus clientes, sino también que algunas se interesasen en hacerse con el 100% de la compañía. Fue el caso de Telefónica: en noviembre de 2015, nueve años después de su fundación, la 'startup' de Artigas fue vendida a la teleoperadora por cerca de 10 millones de euros. En aquel momento, Artigas tenía cerca del 50% de las acciones de la empresa, que contaba con más de 70 empleados.

Foto: O'Reilly Conferences/Flickr.
Foto: O'Reilly Conferences/Flickr.

Historia de una guerra con Chema Alonso

La compra de Synergic Partners hizo que Artigas y Agut se integraran dentro de Telefónica, todo ello dentro de una época en la que la teleoperadora había decidido reforzar sus filas con perfiles jóvenes, altamente tecnológicos y procedentes de 'startups'. Apenas dos años antes, de hecho, había comprado Eleven Paths, la empresa de ciberseguridad creada por uno de los 'hackers' más famosos y mediáticos de España, Chema Alonso.

Cuando Artigas entró en Telefónica, el reparto de tareas estaba medianamente claro: Eleven Paths lideraría el negocio de ciberseguridad, mientras que Synergic Partners haría lo propio con el de 'big data' e inteligencia artificial. Sin embargo, hubo un hecho que lo cambió todo: en noviembre de 2016, José María Álvarez-Pallete no solo nombró a Chema Alonso jefe de datos (CDO, por las siglas en inglés) de la compañía, sino que además lo incluyó en el comité ejecutivo, algo nunca visto para un profesional de su perfil, que se convirtió automáticamente en el 'gurú digital' de la compañía española.

Foto: EFE/ Quique García.
Foto: EFE/ Quique García.

Tras este movimiento, Alonso pasó a liderar el negocio de ciberinteligencia, pero también el de Luca, la unidad de 'big data' e inteligencia artificial que está creciendo como un cohete en ingresos, encargada entre otras cosas de revender datos anónimos y agregados a terceros (y que ha firmado polémicos proyectos como el del INE). En este nuevo contexto, Artigas dependía de su aprobación. Y ahí empezaron los problemas: "El día a día con Chema Alonso fue muy mal", asegura a este diario un directivo que trabajó codo con codo con Artigas. "No había ningún tipo de entendimiento ni de sintonía entre los dos". ¿En qué discrepaban? "Absolutamente en todo: en lo que había que hacer, en el modelo, en la forma de integrar lo que hacía su 'startup' en lo que ya hacía Telefónica... Y a nivel personal, igual, no conectaron en ningún momento. Y en puestos de ese nivel, si no hay sintonía personal es muy difícil".

Un exempleado de Synergic Partners corrobora esta visión: "Se suponía que el equipo de Eleven Paths y el nuestro íbamos de la mano, pero éramos dos mundos distintos. No por los empleados, sino por Chema Alonso. Él tenía una visión completamente opuesta a la nuestra. Y es lógico que la defendiese, evidentemente, pero las formas no eran las mejores. A todos nos daba la sensación de que a Chema le sobrábamos, estaba claro que la relación entre Carme y él no iba a acabar bien".

"No había sintonía entre Chema y Carme, discrepaban en todo. Ella sabe mucho más que él de 'big data' e IA, pero prevalecía el criterio de él"

El directivo insiste en una disparidad que parecía abocada al fracaso: "Ella sabía muchísimo de ese negocio, tenía reputación a nivel nacional e internacional, tenía (y tiene) mucho más conocimiento de 'big data' e inteligencia artificial que Chema Alonso, pero claro, prevalecía el criterio de él, que era el CDO y reportaba directamente a Pallete. Se confiaba en Carme, pero lo que dijera Alonso iba a misa".

La cosa acabó de la peor forma: "Carme decidió irse. Su criterio no contaba y ella no tenía ninguna necesidad de estar así. Se reunió con Pallete y llegó un acuerdo: se quedaría hasta que Synergic Partners se hubiese integrado totalmente en Telefónica... y después se iría". Y así pasó: en diciembre de 2018, Artigas abandonó Telefónica. Chema Alonso, por cierto, ha perdido peso en la última reestructuración de la teleco.

De una multinacional a Moncloa

Una vez fuera de Telefónica, Artigas adoptó un perfil más bajo, aunque su nombre nunca estuvo demasiado alejado de los planes estratégicos del Gobierno en materia tecnológica: "Había varios borradores de cómo transformar el sector educativo y formativo con inteligencia artificial, y en algunos de ellos ya aparecían personas como Carme y como Nuria Oliver", relata el directivo que trabajó con Artigas varios años.

Con su nombramiento como secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, el área comandada por Nadia Calviño cambia visiblemente de perfil. La ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital no tenía una gran sintonía con Francisco Polo, anterior secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital, quien llegó al puesto en junio de 2018 avalado por su militancia socialista y su trayectoria emprendedora al frente de Actuable (comprada por Change.org).

Foto: Llorente y Cuenca.
Foto: Llorente y Cuenca.

Con el cese de Polo, la división de su área en dos nuevas secretarías de Estado y el nombramiento de Artigas, el Gobierno apuesta por un perfil altamente técnico en detrimento del perfil público de Polo, cuya gestión, en ocasiones, ha dividido a parte del sector digital y tecnológico de nuestro país.

"Sería injusto criticar duramente a Francisco Polo", asegura a este diario un inversor español en 'startups', "pero es verdad que en su gestión ha habido más palabras que hechos. Se ha repetido mil veces lo de que España iba a ser una nación emprendedora, pero no se ha hecho casi nada. Ha habido mucho humo y poca realidad".

En opinión de dicho inversor, está por ver qué pasa en esta nueva etapa: "Carme Artigas seguramente sea una de las 2-3 personas que más saben de inteligencia artificial de toda España, pero una cosa es la empresa y otra la política. Yo confío mucho en que ella de verdad tendrá buenas ideas, pero otra cosa será si las puede llevar a cabo. Al menos, sabemos que no tiene ese perfil de 'emprendedor gurú' que suelta muy buenos discursos pero luego no hace nada. Ella sabe lo que hace y no se anda con rodeos. Además, no necesita anclarse en ningún sillón, tiene perfil para trabajar donde quiera y cobrando muchísimo más de lo que cobrará ahora".

El directivo cercano al entorno de Artigas apunta en la misma dirección: "El nombramiento no me ha sorprendido. El perfil es menos tecnócrata que el de otros secretarios de Estado, pero creo que en el Gobierno han buscado a alguien que sepa de verdad. Tiene un 'know how' excelente para el puesto. La política es la política y habrá que ver qué le dejan hacer, pero el conocimiento lo tiene de sobra".

Ahora es el momento de la verdad. Como nueva secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, habrá que ver si Carme Artigas consigue dar un verdadero impulso tecnológico a nuestro país o si sus conocimientos se acaban perdiendo entre burocracias, disquisiciones políticas y procesos poco concluyentes. El tiempo lo dirá.

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