anabel lorente y elrubius entre los afectados

Cuando la fama en internet destroza tu salud mental: "No podía moverme de la cama"

De la noche a la mañana pasó de ser semidesconocida a tener millones de visitas en sus vídeos. Esta es la historia de cómo la exposición pública y el odio 'online' derrotaron a Anabel Lorente

Foto: Anabel Lorente, conocida en redes sociales como @catana3el
Anabel Lorente, conocida en redes sociales como @catana3el

El 26 de agosto de 2018, una desconocida Anabel Lorente decidió subir a sus redes sociales un vídeo animado en el que contaba una visita al médico que cuestionaba su alimentación, su consumo de alcohol y sus hábitos diarios. Ella se imaginaba coger una copa menstrual y tirársela a la cara al médico. El vídeo fue un éxito y acumuló cerca de 300.000 reproducciones, así que pocos días después subió más: uno en el que contaba su experiencia intentando ser modelo, otro contando cómo un amigo suyo reaccionó de forma violenta cuando ella no quiso acostarse con él... así hasta un total de doce vídeos. En muy pocos días, Anabel se había convertido en poco menos que una auténtica estrella de internet.

Un año y cuatro meses después, Anabel tiene depresión diagnosticada, atención psicológica y psiquiátrica, medicación y unos problemas de ansiedad que le hicieron dejar las redes sociales durante varios meses. ¿Qué ha pasado en este tiempo para que la situación dé un vuelco semejante? A Anabel le ha pasado lo que cada vez les pasa a más personas que de repente tienen éxito y relevancia en internet: el éxito, el volumen de trabajo, el odio 'online', las expectativas ajenas y la ansiedad han podido con ellas. Esta es la historia de Anabel Lorente, pero también la de muchas otras personas a las que la fama 'online' les ha acabado destrozando la salud mental.

Un 'hobbie' que acabó en depresión

A Anabel siempre le ha gustado dibujar, así que todo esto de los vídeos comenzó como una mera afición que, sin embargo, pudo con ella: "Cuando subí el primero y empezó a tener tanta resonancia en redes me di cuenta de que no lo estaba llevando bien. Al principio estaba muy bien, pero con el tiempo las redes sociales me provocaban mucha ansiedad: leer lo que me decía la gente, responder mensajes... Mirar el móvil y tener siempre notificaciones me agobió mucho", recuerda en conversación con Teknautas.

Los doce vídeos, a los que bautizó como #truestory, tuvieron un éxito sin precedentes y miles de visitas. Tanto que le supusieron una visibilidad y una progresiva llegada de ofertas de trabajo. Todo perfecto, ¿no? En realidad, para ella, no. En primer lugar, porque no eran propuestas tan buenas como podríamos pensar: "Me llegaron bastantes ofertas de trabajo para hacer vídeos y para hacer de 'influencer', pero la mayoría de ellas eran muy precarias, estaban muy mal pagadas".

En segundo lugar, porque ese pico de demanda pudo con ella y con su estabilidad emocional: "Estaba en un momento aparentemente muy positivo, pero eso me generó ansiedad. De repente tienes muchos seguidores, te empiezan a llamar de sitios como la tele y en tu propio entorno todos te presionan para que hagas más cosas. Era un entusiasmo que en el fondo yo no compartía: me gusta mucho crear contenido, pero tanta exposición mediática no va con mi personalidad. Fue muy agobiante, porque me autoexigí demasiado y no estaba en mi mejor momento".

Fue entonces cuando llegaron los problemas de ansiedad: "Me daban ataques muy bestias y veía que me ahogaba en un vaso de agua. Si me pedían un papel de la Seguridad Social, si me salía una oferta, si me invitaban a ir a un evento, si tenía que hacer un vídeo para un cliente y cambiaba el plazo... Eran tantas cosas que requerían de mí que me daban unos ataques de pánico y de ansiedad brutales. Quería llegar a todo y contentar a todos, pero vi que no, que pasaba de tener un futuro brillante a que no podía ni levantarme de la cama. Se rompió el saco. Y ahí empecé a beber".

"Te deseo un accidente mortal, guarra"

Hubo una segunda cosa que debilitó el aguante de Anabel: el odio que le llegaba a través de redes sociales, especialmente de hombres. Mucho de sus vídeos contenían una perspectiva de género o directamente hablaban de feminismo, un hecho que le reportó el apoyo de muchas personas... y el señalamiento de otras. "Llegué a tanta gente por exponer temas de los que no se habla tanto o que generan reacciones muy distintas, y eso me reportó mucho odio", nos cuenta. "Poco a poco fui restringiendo notificaciones, pero me acabé dando cuenta de que no podía más y tenía que dejarlo una temporada".

No se trataba de simples críticas, ya que incluso le llegaron amenazas directas: "Solo deseo que tengas un accidente mortal y sufras antes de morir. ¡Guarra! Sionista asquerosa", le dijo un tipo en Facebook. La agresividad y las ofensas fueron aumentando a medida que publicaba vídeos en los que muchos hombres, aparentemente, se mostraban ofendidos: uno sobre los abusadores sexuales callejeros, otro sobre los juicios de valor a la imagen de otras mujeres, etc.

Ella lo tiene claro: "Últimamente muchas mujeres estamos adoptando una figura de autonomía, de independencia, de capacidad de trabajo, de expresión, de creatividad... y eso a muchos hombres les supone una amenaza, porque tenían asegurados esos terrenos", asegura.

Y es que "hay muchos contenidos para hombres, y muchos son muy buenos y reflexivos, pero la mayoría de los que he encontrado son bastante simples, bastante básicos, van a buscar el chiste. A mí me interesa cuestionar cosas y que la gente se haga peguntas. Pero si quieres cuestionar cosas, prepárate, porque mucha gente no quiere ser cuestionada".

¿Cómo se sale de una situación así?

Entre unas cosas y otras, Anabel Lorente no pudo más. Hace pocas semanas lo contaba en su canal de YouTube, donde publicó un vídeo contando la travesía de depresión, ansiedad e inestabilidad mental por la que está caminando. Como poco, ya estaba dando un paso: contar lo que le está sucediendo.

La pregunta está clara: ¿cómo puede recomponerse una persona que ha experimentado un aumento brutal de visibilidad 'online' y que se da cuenta de que esa presión ha podido con ella y con su salud mental? ¿Cómo se sale de una situación así? "No lo sé, porque yo aún no he salido", nos confiesa. "Escuché a los que me querían e hice lo que me aconsejaban: pedir ayuda médica. Hace poco me decía una amiga: 'Tienes que entender que ahora mismo estás malita y tienes que cuidarte y seguir el tratamiento que te ha puesto un médico'. Y es lo que tienes que hacer: entender que es una enfermedad como cualquier otra y cuidarte".

Pero ese entendimiento, por desgracia, no ha llegado a todo el mundo: "Lo malo ha sido encontrarme con gente que no entiende lo que es una enfermedad mental y no quiere estar cerca de ti. Y eso es lo que peor te viene cuando tienes depresión, porque te retroalimenta y, además, hace que te eches la culpa y te rechaces a ti misma. Lo único que hace es darte más razones para seguir en ese pozo".

Eso sí, al menos ella encontró un buen truco para afrontar los momentos en que su depresión le impedía ir a eventos a los que había sido invitada: "Cuando estaba en mi peor época, me invitaban a festivales y no podía ni salir de mi habitación del hotel con ganas de llorar todo el rato, pero no se lo decía a nadie. Mi psiquiatra me dio un consejo: 'Di que tienes diarrea. La gente va a entender antes la diarrea que la ansiedad'. Y la usé, porque es verdad, la gente entiende mejor un problema intestinal que uno mental", recuerda entre risas.

La ansiedad de la exposición 'online', en auge

Anabel Lorente no es la única persona que ha pasado por una situación así. Por suerte, tampoco es la única que lo ha contado. El español Elrubius, el segundo mayor 'youtuber' de todo el mundo, reconocía hace años sentimientos muy similares en una entrevista a Risto Mejide, y en mayo del año pasado también confesaba, ante sus 36 millones de suscriptores, que necesitaba parar un tiempo por la ansiedad que le generaban su trabajo y su exposición pública.

La 'youtuber' y cómica Penny Jay también contaba hace pocas semanas los problemas que tuvo por el odio que recibió durante mucho tiempo en internet. Su 'pecado': decirle a David Broncano en su programa 'La Resistencia' que apenas contaba con mujeres cómicas y hacer un 'open mic' (eventos en los que humoristas prueban sus monólogos delante del público) solo para mujeres.

Para Anabel, que cada vez haya más personas contando este tipo de problemas tiene, evidentemente, su parte positiva: "Vi el vídeo de Elrubius antes de tener depresión y me supo muy mal que se le criticara tanto y se ridiculizara a sus fans. Cuando hizo un par de vídeos reflexionando sobre lo que le había pasado vi que había mucho más allá de lo que me habían vendido de ese personaje. Es muy necesario que haya este tipo de mensajes, porque así acabaremos con el tabú".

Mientras gente como Anabel Lorente, Elrubius o Penny Jay se arriesgan a exponer sus propias situaciones de manera pública, la rueda de la fama en internet seguirá rodando. Pero, al menos, también seguirá habiendo unas bases que pueden servir de ejemplo a muchas personas: el hecho de compartir que la exposición pública y la fama en internet pueden tener un reverso negativo, incluso en aquellas personas a las que solo les vemos la cara visible del éxito profesional. Porque si cada vez más personas hablan de ansiedad y depresión en internet, otras muchas podrán recibir ese mensaje y contribuir a la normalización de los problemas de salud mental.

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