mapean habitaciones y actuán coordinados

Probamos los nuevos Roomba y Braava, los robots que ya barren y friegan tu casa

¿De verdad dos robots pueden barrer y fregar el suelo de una casa entera? Esta ha sido nuestra experiencia con Roomba i7+ y Braava jet m6

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Desde que la tecnología llegase a las tareas del hogar ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Ya no solo podemos preparar la comida, pedirla a domicilio, poner música en remoto o programar el encendido de la calefacción gracias a la tecnología, sino que también nos permite limpiar el suelo sin movernos del sofá. Y si barrer la casa gracias a un robot no era suficiente, ahora también podemos fregarlo.

Ya pusimos al robot Roomba más funcional a barrer, pero ahora hemos decidido subir la apuesta. Para ello hemos estado unos días probando el nuevo robot aspirador Roomba i7+ y Braava jet m6, que friega el suelo. ¿Es posible que dos robots sean capaces de solucionar dos de las tareas más tediosas y que más tiempo ocupan del hogar? Vamos a comprobarlo.

Roomba i7+: el mapa de tu casa, en un robot

Lo primero que descubrimos al sacar Roomba i7+ es que podemos dividir la casa en las diversas habitaciones, añadirlas a la 'app' iRobot Home y asignarles a cada una un nivel de limpieza. No está mal, ya que la habitación principal está bastante decente, pero el salón, donde pasa todo el día el perro, parece más bien una leonera. Así que al baño y al dormitorio les asignamos un nivel de exigencia superior. La teoría está bien, pero ¿de verdad será capaz de aplicar distintos niveles de limpieza?

Empezamos la aventura en la habitación, que es la última estancia de la casa. Roomba i7+ se enfrenta a un terreno que puede parecer sencillo, pero le hemos colocado una trampa: en mitad del camino hemos colocado una mesilla que le hará elegir entre izquierda o derecha, dejando el otro lado sin limpiar. El robot elige la izquierda y continúa su travesía. Vemos que sus dos cepillos de goma (uno para desincrustar la suciedad y otro para absorverla) se afanan especialmente en los rincones donde, la verdad sea dicha, hay bastante más suciedad.

Nos da la sensación de que, en el giro a la izquierda, la parte derecha ha quedado abandonada a su suerte... pero no. Al completar su recorrido, i7+ realiza un giro para abordar esa parte de la habitación que aún no había limpiado. Esto se debe a la tecnología de trazado de mapas inteligente Imprint, que hace un mapeo completo de las habitaciones para tener un registro de dónde ha estado y qué le queda por limpiar.

Ahora vamos al salón, que se une a la cocina en una misma estancia. La manifestación de pelos de perro que ahí se congrega parece convencida de ganarle la batalla a un robot, así que veremos qué pasa. Empieza a avanzar y, efectivamente, se está tomando más tiempo del que empleó en la habitación. Vemos que, una vez más, se detiene en las partes más sucias. Algunas podrán ser previsibles, como las esquinas y los rincones de las puertas, pero otras (como la parte derecha junto a la tele, donde duerme el perro) no lo son en absoluto. Sin embargo, se detiene especialmente ahí, llevándose por delante todo el pelo y la suciedad acumulados, así como las partículas de polvo y los alérgenos. Todo esto se debe a la tecnología Dirt Detect, cuyos sensores detectan las zonas más sucias y se detienen en ellas.

Después de no dejar rastro de la bestia de la casa, la verdad, la cocina y el cuarto de baño son pan comido. Una vez ha terminado, acude a la Clean Base, donde cargará su batería y dejará los residuos, que serán almacenados en una bolsa cerrada, atrapando la suciedad y el polvo de forma que no se pueda escapar al aire. Cuando la base esté llena (aguanta hasta 30 depósitos), nos llegará un aviso a la 'app' para que la vaciemos. Al final, misión cumplida: Roomba i7+ ha barrido sin problema toda la casa, incluso pese a las trampas que le hemos colocado.

Braava jet m6: la rebelión de las alfombras

Ahora viene lo bueno: comprobar si, de verdad, un robot puede fregar la casa. Lo primero que vemos en Braava jet m6 es que, en función del paño que le pongamos, disponemos de dos opciones: la mopa en seco o el modo fregado. Aquí hemos venido a jugar, así que le ponemos la opción de fregado. Y como nos hemos aficionado a poner trampas, hemos cogido todas las alfombras que teníamos guardadas y las hemos colocado por toda la casa: dos en el salón, una en la habitación y otra en el baño.

Empieza el juego. Nada más empezar vemos que, cuando Braava tiene cerca una alfombra, empieza a ralentizar su velocidad. En este caso es esencial, ya que no se trata de que no friegue una alfombra, sino de que ni siquiera la moje. Nos damos cuenta, por tanto, de que busca los obstáculos en su camino antes de pulverizar agua para mantener muebles, alfombras y paredes secos.

Braava jet m6 esquiva las alfombras como si dijese: "Vais a tener que hacerlo mejor para engañarme". El camino por el resto de la casa, la verdad, transcurre sin el más mínimo problema. El pulverizador de chorro a presión desincrusta la suciedad y las manchas, mientras que los paños disuelven y atrapan los residuos. Aquí el robot también ha memorizado el recorrido que va haciendo, así que no hay trampas ni obstáculos que valgan: recorre todos los rincones hasta que quedan limpios. De nuevo, misión cumplida: nos sigue pareciendo increíble, pero un robot nos acaba de fregar la casa.

Conclusión: dos robots, un equipo invencible

El balance, en general, es más que satisfactorio. Roomba i7+ se ha movido como pez en el agua por toda la casa y ha conseguido llevarse consigo una suciedad, especialmente el pelo de perro, de la que no estábamos tan convencidos. Braava jet m6, por su parte, ha hecho lo más difícil: fregar el suelo imitando los mismos movimientos que hacemos los humanos, limpiando hacia atrás y hacia adelante repetidamente.

La combinación es francamente buena. No se trata de tener un solo aparato que intente hacer todas las tareas del mundo, sino de que cada cual haga lo que mejor sabe hacer: Roomba ha limpiado la superficie y los rincones y Braava los ha dejado como si acabásemos de entrar a vivir aquí. Quizá lo mejor de todo –y es algo que conviene tener muy en cuenta cuando se vaya a limpiar– es que ambos aparatos son capaces de coordinarse entre sí por medio de la tecnología Imprint, Braava empieza a fregar solo cuando el aspirado ha terminado. Una secuencia idónea para acabar, de una vez por todas, con las dos tareas más tediosas de cualquier hogar.

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