tráfico sexual y eugenesia

Pederastia y asco en la ciencia: así pagó Epstein millones a los genios más brillantes

Desde Stephen Hawking al director del MIT Media Lab, el multimillonario acusado de tráfico de menores tenía innumerables relaciones con la élite científica, que reacciona con estupor

Foto: El empresario fallecido Jeffrey Epstein, en un dibujo durante su juicio en Nueva York, en julio de 2019. (Reuters)
El empresario fallecido Jeffrey Epstein, en un dibujo durante su juicio en Nueva York, en julio de 2019. (Reuters)

"Al igual que algunos coleccionan mariposas, él colecciona mentes hermosas". Así presentaba la revista 'New York' a Jeffrey Epstein en 2002. Por aquel entonces nada se sabía del lado oscuro de este multimillonario filántropo que en 2008 terminó en la cárcel por incitación a la prostitución de menores. Conocido como financiero con una gran influencia en la vida política y social en la élite estadounidense, fue arrestado de nuevo el pasado mes de julio y apareció ahorcado en su celda semanas más tarde.

Junto con los casos delictivos de las menores, se han ido conociendo sus conexiones con el poder, desde Donald Trump hasta el príncipe Andrés, hijo de la reina Isabel II del Reino Unido, pasando por Bill Clinton. En los últimos días, varias investigaciones han comenzado a señalar también las extrañas relaciones de Epstein con un mundo que, en principio, parecía muy alejado del lujo y el glamour que exhibía en sus fiestas: la ciencia, esas "mentes hermosas" con las que también tenía interés en codearse.

Premios Nobel, profesores de Harvard e investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), entre otros, se daban cita en las cenas que organizaba en su apartamento de Upper East Side, exclusivo barrio de Nueva York. Junto a ellos, personajes del mundo de la moda y del espectáculo, una insólita mezcla. Uno de los científicos que asistió pero prefiere mantenerse en el anonimato relató para la revista 'Slate' el ambiente de una de aquellas veladas. "A veces miraba a su izquierda y hacía preguntas científicas. Luego giraba a su derecha y le pedía a una modelo que le enseñara las fotos de su portfolio. Una joven entró en la habitación para darle un masaje a Epstein mientras hablaba y escuchaba".

Aún más curiosa que estas reuniones sociales es la cita con 21 físicos que organizó en su isla privada, en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, en 2006. El millonario les citó para hablar de la gravedad. Entre los invitados estaba el ya fallecido Stephen Hawking, probablemente el científico más relevante, conocido e influyente de las últimas décadas. En pleno mar Caribe y acompañado por varios ganadores del Nobel, el profesor de Cambridge disfrutó de su primer viaje en submarino, según publicó 'The Telegraph' años más tarde.

Foto: Reuters
Foto: Reuters

De acuerdo con algunos testimonios, en las fiestas de Epstein no había mucha interacción entre los académicos y el resto de famosos. Entonces, ¿qué interés podían tener en mezclarse con un condenado por tráfico de menores antes y después de que pasara 13 meses en la cárcel? Epstein se autodenominaba "filántropo científico" y durante años regó de millones muchas instituciones de investigación. Incluso bastante tiempo después de ser condenado algunos científicos seguían dispuestos a aceptar su dinero. Según algunas estimaciones de la prensa, pudo repartir hasta 20 millones de dólares al año.

Una amplia investigación de BuzzFeed News revela muchas de estas actividades, de las que Martin Nowak, biólogo de Harvard, fue uno de los grandes beneficiados. Probablemente, era "el científico favorito de Epstein", según esta publicación. Uno de sus proyectos de investigación sobre evolución recibió en 2003 al menos 6,5 millones de dólares, aunque el propio multimillonario llegó a anunciar que donaría 30. Nowak alega que su relación con el acusado fue muy anterior al escándalo, pero existen imágenes de reuniones conjuntas celebradas en 2012 en las que no faltan otros investigadores prominentes.

En cambio, el físico del MIT, Seth Lloyd, acepta que se equivocó. Su relación con el financiero se remonta a 2004, pero reconoce que lo visitó en la cárcel, según publicó él mismo en Medium, y que recibió donaciones en 2012 y 2017. En varios de sus artículos científicos se cita a Epstein como fuente de financiación.

Brockman, el enlace imprescindible

Seth Lloyd asegura también que conoció al acusado de tráfico de menores gracias al empresario cultural John Brockman. En un artículo publicado en 'The New Republic', el escritor experto en tecnología, Evgeny Morozov, sostiene que la conexión entre Epstein y muchos académicos de renombre se explica, precisamente, por la influencia de este editor de libros de ciencia.

Morozov habla de un "extraño club intelectual" a mitad de camino "entre la organización de seminarios y una red de tráfico sexual"

Brockman, que en una ocasión intercambió e-mails con Morozov para tratar de convencerle de que conociera a Epstein, sería el auténtico nodo que explica la relación entre dos esferas sociales que parecen contrapuestas. Según explica, Brockman "actuaba como relaciones públicas de Epstein, era su enlace con el mundo de científicos e intelectuales".

La Fundación Edge, impulsada por el editor, fue financiada por Epstein con cientos de miles de dólares durante años. Con sus encuentros y propuestas, esta entidad marcaba en buena medida la agenda científica de Estados Unidos. Morozov habla de un "extraño club intelectual" a mitad de camino "entre la organización de seminarios y una red de tráfico sexual". Brockman se ha negado a responder a diferentes medios de comunicación, que reiteradamente le han pedido su versión de los hechos. "No puedo creer que no supiera absolutamente nada de las aventuras sexuales salvajes de Epstein", afirma Morozov.

Joi Ito, director del MIT Media Lab, uno de los salpicados por su relación con Epstein. (Foto: MIT Media Lab)
Joi Ito, director del MIT Media Lab, uno de los salpicados por su relación con Epstein. (Foto: MIT Media Lab)

Mientras algunos callan, gran parte de la comunidad científica, implicada o no en el escándalo, ha manifestado su absoluto rechazo a lo sucedido y su condena pública tras su último arresto. El conocido psicólogo de Harvard, Steven Pinker, uno de los señalados porque viajó a una conferencia TED en un jet privado del multimillonario (conocido popularmente como el "Lolita Express"), se ha manifestado con contundencia. No solo asegura no haber recibido fondos de Epstein, sino que sentía una gran aversión hacia su figura y que nunca le pudo soportar. Además, lamenta las fotos que les relacionan porque, en realidad, no había ningún tipo de amistad detrás.

La revista 'Wired', que reconoce que también sacó provecho de cierta relación con el propio Epstein, pide que las instituciones y científicos que han sido financiados por este devuelvan el dinero o donen una cantidad equivalente a la recibida. En ese sentido, pone como ejemplo la reacción del MIT y censura la pasividad de Harvard.

Joi Ito, director del MIT Media Lab, ha emitido una nota de disculpa pública en la que promete recaudar una cantidad equivalente a las donaciones que recibió: "Enviaré esos fondos a organizaciones sin fines de lucro que se centren en apoyar a las víctimas y devolveré el dinero que aportó Epstein a mis fondos de inversión". Ito tiene una de las posiciones más delicadas de defender. Según él mismo reconoce, inició su relación con el magnate ya en 2013. Varias visitas del financiero al laboratorio y del director del MIT Media Lab a las lujosas residencias de Epstein consolidaron la relación del prestigioso investigador con un tipo cuya reputación ya estaba hundida.

Una de las mansiones propiedad de Jeffrey Epstein, en las Islas Vírgenes. (Reuters)
Una de las mansiones propiedad de Jeffrey Epstein, en las Islas Vírgenes. (Reuters)

Por eso, para otros científicos la disculpa de Ito se queda corta y han decidido cortar sus relaciones con él. Es el caso de Nathan Matias, un prometedor investigador que dirige el proyecto CivilServant, cuya idea es utilizar las ciencias del comportamiento contra el acoso online: "Como parte de nuestro trabajo, CivilServant investiga cómo proteger a las mujeres y otras personas vulnerables del abuso y del acoso en línea. No puedo hacerlo con integridad desde un lugar con el tipo de relación que el Media Lab ha tenido con Epstein. Es así de simple", escribía hace unos días.

Embarazar 20 mujeres a la vez

Al margen de las reacciones, una cuestión que queda en el aire es cuál era el verdadero interés que un condenado por tráfico de menores podía tener en la ciencia. Según ha publicado 'The New York Times', Epstein estaba especialmente interesado en la eugenesia, es decir, en la mejora de los rasgos humanos por medio de la selección de las características más deseables, una idea fuertemente relacionada con el nazismo.

Alan Dershowitz, antiguo abogado del multimillonario y profesor emérito de Harvard, asegura que presenció una comida en la que Epstein habló ante varios investigadores de la posibilidad de mejorar la raza humana por medio de la genética. Según explica, mientras él se sentía horrorizado por esta idea, los presentes en la conversación "especulaban acerca de si estos científicos estaban más interesados ​​en sus puntos de vista o ​​en su dinero".

La investigación del periódico neoyorquino cita también a Jaron Lanier, científico de la NASA, para explicar que el magnate estaba fascinado con la idea de un banco de esperma que funcionó en California entre 1980 y 1999, conocido como The Repository for Germinal Choice. Este proyecto pretendía que todos sus donantes de semen fueran premios Nobel. Al parecer, solo un científico premiado por la Academia Sueca reconoció haber contribuido y el banco de esperma cerró. A pesar de todo, esa iniciativa había inspirado a Epstein.

El empresario cultural John Brockman era la conexión entre Epstein y el mundo científico. (Foto: Wikipedia)
El empresario cultural John Brockman era la conexión entre Epstein y el mundo científico. (Foto: Wikipedia)

No obstante, la idea de mejora genética que tenía el multimillonario era muy particular: al parecer, quería perpetuar su propio ADN. Lanier asegura que tenía la impresión de que usaba las cenas para seleccionar candidatas a ser madre de sus hijos. Otros testimonios revelan supuestos planes para embarazar hasta 20 mujeres a la vez y utilizar su rancho de Nuevo México como base de operaciones.

Otra idea controvertida que rondaba la mente de Epstein era la congelación como medio para preservar el cerebro o el cuerpo de las personas y ser reanimados en un futuro. La mayoría de los científicos considera desatinado este tipo de proyectos, aunque ya hay empresas que congelan cadáveres a cambio de cifras millonarias a la espera de que la tecnología del futuro logre dar una nueva vida a sus clientes.

El 'The New York Times' cita, aunque sin identificar, a una persona que supuestamente mantuvo una conversación con el millonario acerca del interés financiero de este negocio, la criónica. Esta misma fuente asegura que el deseo de Epstein era muy específico: congelar para la eternidad su cabeza y su pene.

Tecnología

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios