La empresa defiende su modelo

El fallecimiento de un repartidor acorrala a Glovo: "Han montado un sistema esclavista"

Tenía 22 años y se llamaba Pujan. Murió meintras pedaleaba para Glovo. La 'startup' niega ser responsable de la tragedia. 'Riders' y sindicatos exigen a Inspección de Trabajo que actúe

Foto: Protestas de mensajeros ayer a las puertas de la sede de Glovo en Barcelona. (Reuters)
Protestas de mensajeros ayer a las puertas de la sede de Glovo en Barcelona. (Reuters)

"Tarde o temprano iba a pasar. Ahora lo único que está haciendo Glovo es escurrir el bulto. Creemos que son responsables de la muerte del repartidor". A Nuria Soto, exmensajera de Deliveroo y una de las portavoces de RidersXDerechos, plataforma en la que se agrupan miles de mensajeros de Glovo, Deliveroo y Just Eat de toda España, no le tiembla la voz al señalar a Glovo. El fallecimiento el pasado fin de semana de Pujan, un nepalí de 22 años atropellado por un camión de la limpieza mientras trabajaba para la 'startup', ha generado una avalancha sin precedentes de protestas y manifestaciones contra la empresa. La acusan de no establecer las medidas necesarias para evitar que acaben produciéndose estas tragedias. La empresa lo niega y se defendió ayer con un comunicado que ha generado aún más polémica: el repartidor, asegura, no estaba dado de alta en Glovo y trabajaba con una cuenta de un tercero, algo no permitido por la plataforma.

El problema del alquiler de las cuentas de Glovo es un viejo conocido en un sector golpeado por la precariedad laboral. "Hay gente que alquila su cuenta por horas a indocumentados que acaban de llegar. Yo mismo trabajé para alguien con papeles que me tendió la mano cuando vine. Se hacen pactos. Pero nadie lo reconocerá, porque está mal". Así explicaba Javi (nombre modificado para proteger su identidad) a Teknautas hace justo un año una práctica muy extendida entre los repartidores. El que alquila su cuenta se lleva hasta el 30% de lo que gana quien realmente recoge y entrega el pedido (entre 3,5 y 5 euros por paquete). El primero evita que su cuenta quede suspendida por bajo uso y el segundo ingresa algo para sobrevivir. Precariedad sobre precariedad.

"Yo he visto esto todos los días. Muchas veces son 'riders' de Deliveroo los que además tienen cuenta en Glovo y alquilan esta última. Glovo hace la vista gorda, les da igual. No quieren poner fin a esta práctica, si lo hicieran ingresarían menos, es lo único que les importa", explica Jordi a Teknautas, ex 'Glover' a quien la compañía vetó de su plataforma el pasado abril por, supuestamente, no entregar pedidos, algo que él niega tajantemente. "Les he demandado y el 11 de junio tenemos la primera vista en un juzgado de Barcelona. Voy a ir hasta el final".

Tanto Jordi, como Nuria como miles de repartidores asociados en diversas plataformas como RidersXDerechos denuncian que la compañía está intentando desviar ahora la atención sobre el accidente mortal del Pujan señalando que este incumplía las normas de uso del sistema. Argumentan que la compañía conocía el problema desde hace mucho y que habría muchas formas de frenar el alquiler de cuentas. "La primera sería la más básica: contratar a los trabajadores, darles todos los derechos laborales adquiridos y no usar flotas de autónomos aprovechándose de la precariedad laboral. Si lo hicieran tendrían que cerrar al día siguiente, por eso mantienen este sistema", explica Nuria.

"En absoluto estamos intentando desviar la atención. Somos totalmente transparentes. Y de momento hay que ser prudentes, hay que esclarecer cómo ocurrió el accidente, las autoridades están investigado y estamos colaborando en todo con ellos", explica a Teknautas el cofundador de Glovo, Sacha Michaud. El directivo, exjefe de la casa de apuestas Betfair en España durante ocho años antes de crear Glovo junto a Óscar Pierre, señala que cuentan con sistemas de verificación de la identidad cuando un repartidor se da de alta. El problema está a la hora de recoger el pedido: basta con un código para que la tienda lo entregue al mensajero, nadie tiene que acreditar su identidad y Glovo solo actúa si el "partner" (el establecimiento) o un 'rider' denuncian. No hay nada más.

Las plataformas digitales de reparto a domicilio como Delivero, Glovo o Ubereats están bajo lupa en España. (EFE)
Las plataformas digitales de reparto a domicilio como Delivero, Glovo o Ubereats están bajo lupa en España. (EFE)

"Es cierto que de momento no hay otro sistema, estamos desarrollando ideas adicionales, basadas por ejemplo en biometría, pero son sistemas muy complejos", señala Michaud. Pese a que el repartidor fallecido "no era colaborador de Glovo", asegura la empresa, esta se ha "comprometido a asumir todos los gastos equivalentes a los que hubiera cubierto el seguro privado con el que cuentan los repartidores de la plataforma". "Incluso si el seguro no se hiciera finalmente cargo, nosotros correríamos con los gastos. Es lo que creemos justo para apoyar a la familia", explica Michaud.

Con los "gastos" el directivo se refiere a las cantidades previstas en este seguro privado (vigente desde hace año y medio y contratado con la empresa Zurich), que otorga 20.000 euros en caso de muerte por accidente (también 20.000 en caso de invalidez por accidente) y 3.000 euros en gastos por sepelio. 23.000 euros: sería la cantidad que la aseguradora (o Glovo de su bolsillo) aportará a la familia del mensajero fallecido. Representantes sindicales argumentan que es mucho menos de lo que correspondería si los trabajadores estuvieran dados de alta como empleados por cuenta ajena, tal y como ha exigido ya Inspección de Trabajo en varias resoluciones recurridas por la empresa.

¿Quién ha comprobado que los frenos de la bici funcionan? ¿Quién le ha dado formación de cómo circular o de cómo usar la 'app'?

"Si cogemos el convenio del sector Logística, Paquetería y Actividades Anexas al Transporte, no solo el sueldo sería 400 o 500 euros mayor a mismas horas trabajadas, el importe a percibir por el seguro en caso de accidente también sería bastante más elevado, unos 32.000 euros, 9.000 más que lo contemplado por el seguro privado de Glovo", explica Rubén Ranz, coordinador de UGT de plataformas digitales. El sindicato ha denunciado de nuevo a Glovo ante Inspección de trabajo por el fallecimiento de Pujan, "creemos que deberían actuar de oficio para analizar lo ocurrido", señalan, y explican que la necesidad de la empresa de justificar que los trabajadores no son empleados está creando aún más desprotección para los repartidores.

"¿Quién ha comprobado que los frenos de la bici funcionan? ¿Quién le ha dado formación de cómo circular o de cómo usar la 'app'? Los mensajeros autónomos están totalmente desprotegidos en el frente de seguridad y derechos pero, sin embargo, la empresa controla todo lo demás: pedidos que reciben, tiempos de entrega, puntuaciones, localización, remuneración... Es una clara relación laboral que Glovo se niega a reconocer", explica Ranz. Inspección de trabajo ha dado de alta de oficio en la Seguridad Social a miles de repartidores en Barcelona, Madrid y Zaragoza, pero la compañía ha recurrido las resoluciones. El próximo 30 de septiembre tendrá lugar la primera vista en Zaragoza para resolver el recurso y supondrá un punto de inflexión, para bien o para mal, para la 'startup' española.

(Reuters)
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"No tenemos ninguna relación laboral con la persona fallecida ni con los 'Glovers', son autónomos. Creemos que seguimos teniendo el modelo correcto, ahora mismo hay juicios en marcha con casos muy variados y de momento no hay ninguna sentencia en firme", señala Michaud sobre las inspecciones de trabajo. El directivo rechaza también que el funcionamiento de la 'app', conocido como sistema de excelencia, lleve a los mesajeros a asumir mayor riesgo para cumplir horas de entrega y no perder puntuación. La 'app' les asigna una puntuación de excelencia del 1 al 100 tras los 50 primeros pedidos. Esa puntuación depende de la valoración de la tienda que entregue el pedido, del cliente que lo recibe, de la antigüedad en la plataforma o del número de pedidos que aceptan en horas de alta demanda. Cuanto más y más rápido trabajas, más puntuación.

"Han montado un sistema esclavista, te pasas el día corriendo de un lado a otro intentando cumplir todos los requisitos para no perder puntuación, si no la cumples te dejan de enviar pedidos. No hay posibilidad de negociar, te viene todo dado. ¿Acaso eso no es una relación laboral?", se pregunta Jordi, exrider de Glovo. Abel, otro joven de 25 años que trabajó primero para Deliveroo y luego para Glovo, lo explicaba así para este diario el año pasado. "Vas como loco. Hay ocasiones que el sistema te marca una ruta para hacer, por ejemplo, en ocho minutos y es imposible. Algunas veces te paras, lo piensas y te entra el miedo. Sobre todo cuando oyes historias de accidentes de otros compañeros". Hoy, año y medio después, nada ha cambiado y Glovo tiene a sus espaldas el primer fallecido en un accidente laboral.

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