SÍ, YA ESTÁN A LA VENTA

Dos meses con una tele 8K en casa: el 4K ya me sabe a poco (y apenas lo he visto)

El polémico debate de Atresmedia y un puñado de vídeos en esta calidad. Eso es lo único que he podido ver en la primera TV de este tipo que se vende en España. La clave, el reescalado

Foto: Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

La tarea de Gobierno debe ser complicada. Yo no puedo llegar a imaginármelo, que mando más bien poco. Pero basta con ver el efecto acelerado del paso del tiempo en el físico de los que manejan las llaves de Moncloa. Por no hablar de cuando lo haces con el aval de 84 diputados. 'Mister Handsome', como se refirió parte de la prensa internacional a Pedro Sánchez poco después de la moción de censura, es ahora un poquito menos 'Mister Handsome'. A pesar de solo haber estado diez meses como presidente del Ejecutivo hay detalles que delatan la presión a la que le ha sometido su cargo.

Cualquiera que tuviese un poco de ojo lo pudo comprobar en el debate de RTVE, a pesar a la notable chapa y pintura a la que someten a los contendientes en esas citas. La confirmación llegó al día siguiente, en el discutido debate de Atresmedia. Estas marcas de la edad se hicieron más que patentes. Y todo gracias a la resolución. El espacio preelectoral fue el primer programa que se emitió en nuestro país a calidad 8K a través de Vimeo. No es que se vislumbrasen algunas canas, es que se podían contar los pelos. Uno a uno. Y así otros tantos detalles más. "¿8K? Pero vaya tontería, con suerte tendrás una 4K para verlo".

Pues no es ninguna tontería. Al menos no tan grande como pueda parecer. En España ya se venden. Bueno en realidad solo las vende un fabricante: Samsung. A pesar de que llevamos un par de temporadas hablando de ellas, solo tenemos la opción de comprar un modelo en diferentes tamaños. Hemos podido probar uno de ellos, el de menor tamaño (65 pulgadas), durante dos meses. Concretamente la QLED 9000 R. Los tamaños disponibles son los de 75 y 85". Más allá del careo entre Rivera, Casado, Sánchez e Iglesias, he podido ver otros vídeos nativos en esa calidad. Después de dos años con una pantalla 4K, ahora me sabe a poco. Y eso que apenas lo he visto. Algo que es aplicable tanto al cuatro como al ocho 'ka'. Aquí van mis impresiones de lo mejor y lo peor con esta pantalla.

Contenido: la eterna cuestión

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

El 4K siempre ha ido a dos velocidades. El del 'hardware' y el del contenido. Llegó antes la televisión que la parrilla y, a día de hoy, sigue ocurriendo más de lo mismo. El precio de las pantallas ha bajado. Es posible encontrar 'smart TV' con esta calidad desde 400 o 500 euros. Pero el acceso a películas y series no se ha ampliado tanto. Servicios como Netflix, Amazon Prime Video, Sky o Wuaki son prácticamente las únicas vías de acceder. Las cadenas de la TDT siguen con el Full HD (1080i) como techo de cristal.

Al 4K le pasa algo parecido al 5G. Nos lo han presentado como un adulto cuando en realidad se acaba de quitar los pañales. Se deduce, por tanto, que el 8K es un beb que anda en plena gestación. Con este panorama la pregunta es clara: ¿qué sentido tiene comprar una televisión 8K a día de hoy?

33 millones de píxeles y 3.000 nits de brillo. Esta es la carta de presentación de esta 8K de 65"

Antes de entrar a analizar en profundidad la calidad de imagen demos unas cifras. Este pantallón tiene una resolución de 7,680 por 4,320 píxeles. No, no tires de calculadora. Más de 33 millones de píxeles. ¿Y eso es mucho o poco? Muchísimo. Viene a ser cuatro veces más que el 4K, que tiene unos 8,3 millones. Por supuesto deja al HD en la altura del barro con sus dos millones de píxeles.

El brillo de este QLED F9000R alcanza los 3.000 nits. En los modelos de mayor tamaño alcanza los 4.000, Es muchísimo. Excesivo. Los cinéfilos más ávidos aseguran que con un tercio de eso, con 1.000 nits, es suficiente para ver una película en buenas condiciones. Pero bueno, estos niveles de brillo ayudan y mucho a la hora de gestionar imágenes con HDR (es compatible), ofreciendo mejores resultados en zonas sobreexpuestas o infraexpuestas, dando más nitidez y mostrando más detalles que a niveles inferiores sería imposible, por no hablar del nivel de contraste. Y lo logra, siendo unas de las pantallas más sobresalientes del mercado en esta tarea. Además, te permite seguir viendo muy bien la imagen aunque la luz entre por una ventana e impacte directamente.

Pero volviendo al tema del contenido, Samsung es consciente que lanzar una 8K así por las buenas sería una locura. Por eso ha dotado a este equipo de la posibilidad de completar la información de una imagen 4K o Full HD para poder elevarla a esa calidad, o una que de el pego. Lo que se llama reescalado. Y lo logra con notable alto, casi sobresaliente, aunque no está libre de peros. Por eso, algo atípico en las televisiones, en este caso es tan importante la pantalla como el procesador.

No inventar píxeles: la clave

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

El motor que mueve esta televisión es un Quantumm Processor 8K. Su potencia y sus capacidades de Inteligencia Artificial, unidas a un conjunto de algoritmos especialmente diseñado, es la encargada de completar las imágenes. No hay que olvidar que para algo en 4K, esta QLED tiene que pintar 3 de cada 4 píxeles. La clave es que no se limita a la información de lo que se ve en pantalla, sino que cuenta con una enorme base de datos en constante actualización que coge datos de millones y millones de imágenes disponibles. De esta manera, si se ve en el brete de tener que reescalar un paisaje rocoso, cogerá texturas de otras referencias disponibles. Este archivo es un archivo vivo, es decir, se alimenta constantemente de nuevas piezas para adecuar la experiencia y aprende automáticamente.

Hace un gran trabajo. Pero no es lo mismo hacer pan con ingredientes 'gourmet' que con unos de marca blanca. Por tanto no es lo mismo intentar emular el efecto 8K con una fuente de imagen en HD o Full HD, que en 4K. Hablemos primero de este último. Su rendimiento es excepcional, aunque no es lo mismo que ver 8K nativo, se le aproxima bastante. ¿El común de los mortales puede diferenciar a simple vista esto? Quizás no en los detalles pero sí en el realismo y en la profundidad de la escena. Con el UHD y HDR + como materia prima es capaz de tejer algunas de las imágenes más impresionantes que se pueden tener en un televisor a día de hoy.

Cuando uno ve el resultado del reescalado, uno entiende que Samsung se haya atrevido con esto

Con el Full HD hay diferencias. El resultado final se asemeja al de una imagen 4K. El resultado es muy bueno, aunque quizás se puedan percibir algunas imperfecciones en zonas más oscuras. Personalmente creo que es el mejor sistema de reescalado del mercado. O al menos con el que más he sido capaz de percibir sus beneficios. No hace milagros, por supuesto. Si te pones a ver el 24Horas, que emite en SD (480p), la imagen mejora, pero dista mucho de ser la conversión del agua en vino.

Eso sí, tengo serias dudas de que estos beneficios sean perceptibles en formatos por debajo de las 65 pulgadas. Lo mejor de todo es que, una vez activados los ajustes necesarios, se hace en tiempo real. Sin ralentizar el movimiento ni congelar la imagen por un brevísimo lapso de tiempo ni nada. Su otra gran ventaja, es que acorta aún más la distancia de visionado. A metro y medio no detectarás ningún píxel. Con una 4K de este tamaño tenías que estar a una distancia estándar de 1,9 metros. De esta manera, sea cual sea el tamaño de tu salón puedes permitirte tener una pantalla de lo que los fabricantes llaman 'gran pulgada'.

QLED versus OLED: la lucha sigue

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

QLED (el nombre con el que Samsung empaquetó sus retoques a la tecnología LCD para) fue la respuesta de la multinacional asiática al OLED, impulsado principalmente por sus compatriotas de LG. La principal virtud de esta materia prima es que puede apagar independientemente cada píxel. Eso le permite crear negros más puros que una LCD, que tiene que recubrir la emisión de luz con un filtro y por tanto no es lo mismo. Una forma de 'funcionar' que ayuda y mucho a la reproducción de color. La principal queja es su naturaleza, que hace que pueda quemarse cuando reproduce durante mucho tiempo la misma imagen.

La lucha entre QLED y OLED sigue, más viva que nunca. Al menos hasta que llegue el microLED, una nueva tecnología elaborada por Samsung que permitirá crear pantallas a medida con la virtud de apagar uno a uno cada punto de luz. Pero todavía queda un tiempo para que esto esté comercialmente disponible a gran escala.

En el brillo este televisor gana sobradamente a los OLED, quizás donde menos sufra. Y, ¿qué tal se comporta en lo que se refiere a los negros? Aquí hay dos apuntes importantes que hacer. Samsung apuesta por paneles retroiluminados. Esto significa que el emisor de luz se coloca bajo la pantalla y no a los laterales, como es tradicional, esto reduce la fuga de luminosidad a la hora de tener que reproducir escenas muy oscuras.

El negro y las zonas oscuras es territorio OLED pero las QLED son las LCD que mejor manejan esto

Obviamente en lo que se refiere a las sombras están todavía por detrás del eterno rival. Han logrado situarse cerca, pero es imposible obviar ese pequeño halo que rodea los bordes entre zonas de mucho contraste. Se percibe cuando aparece un logo blanco iluminado sobre una pantalla en negro. Por poner un ejemplo práctico. Una escena con una linterna en la oscuridad. En el OLED me he encontrado con más detalles en las sombras y con un corte milimétrico. Pero la fuente de luz luce mucho más real y vistosa en la pantalla QLED, con un nivel de contraste impresionante. Probablemente sea la LCD que mejor gestione las zonas oscuras.

En los colores, una de las grandes bazas del OLED, también se han acortado mucho las distancias gracias a la tecnología, ya con varios años de recorrido, Quantumm Dot. Sin embargo, hay algunos modos de imagen a los les falta cierta intensidad y prefieras tocar algunos ajustes. En general hace buena gestión cubriendo un gran rango de matices y detalles. También cumple muy bien en los ángulos de visión. Y eso que tira de un panel VA, con más limitaciones en este aspecto, y no un IPS. Algo que arreglan con Q Angle View, una tecnología propia que permite solventar estos problemas cuando lo vemos desde un lateral.

Apunte para los jugones. Cuando conectas tu videoconsola se activa automáticamente el modo refresco adaptativo, que se ajusta como un guante. El tiempo de latencia, ya que hablamos para los 'gamers', está por debajo de los 14 ms, mejorando lo de la anterior hornada.

Fuera los cables

Foto: Carmen Castellón
Foto: Carmen Castellón

Foto: Carmen Castellón
Foto: Carmen Castellón

Hablemos de diseño. Esta QLED de Samsung es ligeramente más gruesa, unos 3,5 centímetros, que otras televisiones. La razón es su panel retroiluminado, que obliga a tener más espacio para construirla. El modelo de 65 pulgadas pesa 29,5 kilos sin peanas. Poniendo este soporte, hecho en metal, el peso asciende hasta 30,5 kilos. Los pies que han creado para esta generación dan más firmeza que los anteriores. Incluso permite dos posiciones diferentes para que no te veas condicionado por el tipo de mueble que tengas en el salón. Si lo cuelgas de la pared, podrás ocultar las piezas de este soporte en un hueco en la parte posterior y así no perderlas.

Los marcos, como podéis apreciar en la imagen, son prácticamente mínimos. Su cuerpo está hecho de plástico pero con una acabado 'rayado' que emula a simple vista el aspecto que puede tener un mueble de madera. Un acabado que también tiene la parte superior de One Connect, ese cerebro externo que Samsung creó para sacar todas las conexiones de la pantalla y así crear un diseño más limpio. Solo hay un cable que salga de esta Smart TV. Un único cable que lleva la electricidad y la señal.

La caja One Connect incluye 4 HDMI (detecta automáticamente el periférico que se le ha conectado), 3 USB estándar así como las conexiones de red y para el cable de antena. Samsung, no ha indicado como, pondrá a punto este accesorio dentro de poco para incluir HDMI 2.1, fundamental para la transmisión de imagen 8K. Con este estándar se alcanza 60 frames por segundo, mientras que con el actual hablamos de 30fps. Una actualización que facilitará a aquellos que compren este QLED 9000 R. Algo lógico y de sentido común teniendo en cuenta que hablamos de una inversión para unos años.

Un apunte extra llegado a este punto. El sonido, aunque correcto, no enamora. A sus altavoces de 60W parece que les falta algo de profundidad y potencia en ciertas ocasiones. Cumplen, pero no quitan el hipo, ni mucho menos, como lo hace el sistema de reescalado. Si eres un exquisito del audio, te harás con una barra de sonido.

Interfaz y mando: dos aciertos

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Hay dos cosas que Samsung ha mantenido sin variación ninguna: el sistema operativo, basado en Tizen; y el mando. Un acierto a todas luces. La de Samsung es una interfaz especialmente limpia e intuitiva. Ya lo conocíamos del año pasado. Es fácil navegar gracias a los tarjetones, nada lioso y todo colocado de manera lógica, en línea de los cánones de la industria. Si conectas algo como la Nintendo Switch o la Play, identificará el periférico y le creará un acceso automáticamente.

Mencionar aquí que cuenta con las principales 'apps' de 'streaming'. Fue el primero en tener la plataforma de HBO como aplicación nativa, aunque ahora se vaya a abrir a otras marcas. El pasado mes de enero, en un movimiento previo al anuncio de Apple TV, anunció un acuerdo con los de Cupertino para ser los primeros en tener iTunes en sus televisores. A eso hay que sumarle Amazon Video, Sky,, Rakuten... Por lo demás, sobre Tizen destacar dos cosas más. Primero, el 'modo Ambiente', que permite escoger un fondo para cuando esté apagada o crearlo tu mismo con la cámara del móvil y así imitar el acabado de la pared. Segundo, la posibilidad de utilizar Bixby, su asistente de voz, que ya está en castellano.

Foto: C. Castellón
Foto: C. Castellón

El mando sigue el mismo patrón del año pasado. Sencillo, construido en metal y francamente elegante. Está presidido por un gran circulo central, que sirve para navegar a derecha, izquierda, arriba y abajo. La zona central sirve como tecla de confirmación. Cuenta con siete botones y dos pestañas para controlar volumen o ir haciendo zapping.

¿Merece la pena? Antes de entrar en faena, vaya por delante que es probablemente a día de hoy es la mejor LCD que te puedas encontrar en el mercado. La brecha entre QLED y OLED se ha acortado tanto que la mayoría de usuarios estarán satisfechos con la calidad de imagen opten por el bando que opten. En este caso los retos de Samsung es seguir avanzando en la reproducción del negro y de los colores, una vez la batalla del brillo lo tienen ganado.

Obviamente, a 3 de mayo de 2019 no hay nadie que no pueda vivir sin una 8K. Es más, las últimas dos generaciones de televisiones han reducido bastante su precio y son opciones más que atractivas y con buena relación calidad-precio.

Hay que enfocarla como una inversión a largo plazo. Además con un magnífico sistema de reescalado, podrás disfrutar de un 4K mejorado antes de que lleguen los contenidos en 8K. No es tan cara como podríamos pensar en un primer momento. Es una tele de gama alta pero esta resolución no ha supuesto multiplicar el precio. Si el año pasado la QLED de referencia de 65 pulgadas costaba 3.499 euros de salida, este modelo que hemos probado ya se puede encontrar por 3.999 euros.

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