todo lo que se esconde detrás de la app

De 'basurero' de la red a 'mercadillo' de lujo: los objetos más caros que verás en Wallapop

La plataforma catalana siempre se ha caracterizado por ser un espacio en el que vender esas cosas que te sobran en casa. Ahora, tus pantalones se codean con pisos y coches de lujo

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"Os traigo el mejor retrato de 6ix9inen Thekasi. Está a buen precio, aprovechad la ocasión", anuncia a bombo y platillo un usuario en Wallapop. El buen precio: unos desorbitados dos millones y medio de euros por una fotografía que se encuentra fácilmente en Google.

Vender por un precio así el retrato de este rapero acusado de delito de abuso sexual a menores y crimen organizado que se enfrenta a una pena de 32 años de prisión solo puede significar una de dos: que sea una broma o que sea un fetiche.

Sin embargo, la ilusoria cifra no queda nada lejos de los precios reales que han empezado a aparecer por esta famosa app de venta de segunda mano. Hasta hace nada creíamos que solo servía para vender nuestras 'cosas de casa', esos utensilios que, cual Marie Kondo casero, decidías que querías olvidar a cambio de una pequeña recompensa económica. Pero ahora la aplicación va camino de ser algo muchísimo más grande.

Como muestra, encontramos a un usuario que actualmente está intentando vender un piso, reformado y domotizado, en el lujoso barrio de Gaztambide (Madrid) por 1.049.000 euros, una cifra no muy lejana a la del póster ficticio. Tres habitaciones, cuatro baños, amplio salón comedor, portero y ascensor a la venta para cualquiera que esté buscando comprar alguna baratija de segunda mano.

Poco tiene que ver ya la marca Wallapop con el mercadillo online que traía gangas y bromas a partes iguales. Sus clientes se han multiplicado en los últimos años y con ellos ha crecido el número de usuarios que ven esta plataforma como un lugar para vender, verdaderamente, de todo. La profesionalización del espacio se empieza a ver en cada 'scroll'.

En El Confidencial hemos extraído los datos de los anuncios disponibles entre el 4 y el 7 de febrero de 2019 en las cinco categorías con mayor presencia —inmobiliaria, coches, motos, coleccionismo y accesorios— para poder corroborar y explicar por qué al lado de las camisetas a veinte euros, o los libros a diez, están empezando a florecer los Tesla.

Elon Musk también está en Wallapop

¿Alguna vez has buscado un coche de segunda mano a través de la app? Si lo has hecho, sabrás que las opciones donde elegir parecen casi tan infinitas como los 'scrolls' que has tenido que hacer hasta encontrar tu coche ideal. En esta categoría es donde más dinero se está moviendo, y los vendedores no se cortan con los ceros.

Lo más probable es que en uno de esos vistazos te hayas encontrado, de repente, con cifras tan desorbitadas como los 209.000 euros por los que se vende un Dodge Challenger o los 160.000 euros de un Aston Martin DB9 (modelo de 2016) recién aterrizado de Inglaterra.

Atrás quedaron los Kia, Peugeot o Seat; se están uniendo a Wallapop usuarios con tal poder adquisitivo que han aplanado el camino para la entrada de modelos de 'alto standing' como los Rolls Royce (131.500 euros de media), los Aston Martin (110.375) o los Tesla (59.630 euros). Por no hablar de perfiles como el concesionario Lexus Madrid Norte que anuncia gran parte de su flota en este 'mercadillo' online.

La marca de Elon Musk es, de hecho, una de las más insólitas en la categoría "Motor" de la app: solo hay tres coches. El Tesla Model S de 2015 se consagra como la joya de la corona para aquel que sueñe con conducirlo y pueda permitirse hacerlo. ¿El vendedor? Un particular que también ofrece en su perfil unas botas por 50 euros.

En las motos también se percibe el lujo. Algunas de las ofertadas superan incluso al Tesla más caro —el Model S 2015, por 74.900 euros—, como es el caso de la BMW HP4, que cuesta 80.000 euros con entrega inmediata.

Detrás de ella viene una Ducati MH900 cuyo precio desciende a la mitad pero sigue superando a algunos coches. Por 33.000 euros te llevarás una 'moto-reliquia' con 3.000 kilómetros recorridos. Nota al pie: el dueño se sincera y reconoce que "lleva parada 14 años" pero que con un cambio de correas y "alguna que otra cosa", queda solucionado.

Otro usuario anuncia una Harley Davidson de 1998, una "joya que ha sido expuesta en varios eventos" y para la que solo se atenderán ofertas serias. El vendedor no quiere curiosos alrededor de ella.

¿Cambio de estrategia?

Estos números desorbitados te pueden parecer una locura si eres un usuario casual de esta app o directamente no has entrado nunca, pero lejos de ser algo aislado, responde incluso a un cambio de estrategia empresarial de la compañía.

La 'startup' no pasa por su mejor momento económico (después de su aventura estadounidense incluso se habla de que están intentando vender toda la app) e intenta diversificar su mercado y atraer a un público más profesionalizado.

Con la idea de llamar a estas pequeñas o medianas empresas (inmobiliarias y concesionarios, sobre todo) lanzaron en enero de 2017 su desarrollo especializado para coches y motos, mejoraron los perfiles 'Pro' (ideados para este tipo de vendedores) y en septiembre de 2018 se lanzaron con la inmobiliaria.

Desde la propia app, preguntados por Teknautas, nos confirman estos cambios y centran su mensaje en las PYMES. "Todo esto lo hacemos para dar un altavoz a pequeñas y medianas empresas que ahora se han visto superadas en el negocio online por las grandes multinacionales. Nosotros queremos ayudarles dándoles una plataforma en la que vender fácil y rápido sus productos y tener una visibilidad mucho mayor".

Perfiles profesionales activos en la categoría 'Motor'
Perfiles profesionales activos en la categoría 'Motor'

La forma en la que se comunican el comprador y la empresa anunciante sigue las mismas bases que un trato entre particulares. Sin embargo, en lugar de cerrar el trato por la app, el comprador abre el chat para preguntar por el producto que le interesa y es la empresa la que se pone en contacto con el cliente (vía 'mail' o teléfono) para acordar todos los detalles de la venta.

En los datos que hemos extraído de las cinco categorías se han identificado hasta 128 usuarios "profesionales", aunque es posible que existan varias decenas más. También se han detectado perfiles con apariencia de particular gestionados por representantes que trabajan para empresas, tipo agentes, y atraen a los potenciales clientes a través de la app.

En el sector del motor vive el 70% de los comerciantes identificados. En total, 73 comercios que utilizan la ‘app’ como intermediaria para hacer negocio. De todos estos vendedores, más de la mitad han conquistado los primeros puestos en los 'rankings' generales de ventas.

Perfil de Clicars en la aplicación
Perfil de Clicars en la aplicación

Clicars, que consiguió facturar en 2016 más de cuatro millones de euros —según su informe financiero— supera a todos los demás con 179 productos y 4.082 ventas. También trabajan en esta nueva estrategia marcas más locales como Automóviles Alhambra, Lexus Madrid Norte u Ocasión Plus Getafe, aunque estos últimos no superan el centenar de productos ofertados.

En cuanto a las motos e inmuebles, se detectaron 40 y 14 negocios activos, respectivamente. Hasta marcas mucho más conocidas como Cash Converters tienen parte de su negocio en Wallapop, aunque sea de forma más humilde. Esta empresa de préstamos de día vende accesorios para motoristas —desde chaquetas a pinzas para el vehículo— por precios que oscilan entre los 9 y los 300 euros.

Si los usuarios particulares más activos y lujosos de Wallapop vendieran todos los productos que tienen anunciados, no cabe duda de que se embolsarían una cantidad de dinero que les serviría para tapar unos cuantos agujeros. Sin embargo, en el caso de los automóviles, queda más que clara la fuerte presencia y monopolización de los usuarios profesionales como los concesionarios: los cinco perfiles más poderosos son empresas y se llevarían más de dos millones de euros en ventas.

La razón detrás de estas cifras tan grandes para un 'mercadillo' como Wallapop es, otra vez, las ventajas que adquieren las empresas frente a los particulares con sus perfiles 'Pro'. Pueden disponer de una mayor cantidad de productos —en este caso coches— en un periodo de tiempo muy pequeño, por lo que se embolsarán una cantidad mucho mayor que la de otros usuarios y, además, de forma más rápida. Además, tienen la posibilidad de destacar sus anuncios y los particulares no pueden competir con ellos, ya que la app solo les permite poner un anuncio de un coche por ID (hasta que lo venda no puede poner otro).

En el otro extremo queda el sector inmobiliario, dado que hay solo una empresa superando al resto de los usuarios. Y tan solo se llevaría 500.000 euros más que el que le queda por detrás. En esta área hay un patrón claro: la mayoría de los vendedores son particulares que llevan un tiempo activos en Wallapop y, de forma puntual, tienen la necesidad de vender un inmueble. Queda patente que los profesionales aún no han conseguido hacerse con este mercado.

¿Cómo controla la app estos productos?

Después de leer esto y ver, quizá con envidia, las joyas que atesora la gente, seguramente te venga esta cuestión a la mente: ¿cómo hacen desde Wallapop para controlar el posible blanqueo o el uso fraudulento de la app? Pues, como nos explican desde la misma 'startup' catalana, utilizan varias herramientas, pero eso sí, la responsabilidad final recae, casi siempre, en los usuarios que venden y compran estos lujos.

Siguen patrones bastante corrientes. Tienen un equipo humano y un sistema informático que les permite vigilar todas las publicaciones y evitar que nadie se salte las normas para vender algo que no está permitido. Prohíben vender armas, animales, fósiles, medicamentos, objetos racistas, xenófobos, pornográficos o de apología del terrorismo, y, obviamente, se controla que no haya anuncios de estafas piramidales o servicios fraudulentos. En lo que evitan meterse es en el terreno de las transacciones.

"Nosotros funcionamos como un portal de anuncios. Ponemos en contacto a usuarios y son ellos los que concretan cómo realizan la transacción acorde a las leyes", explican desde esta 'app'. En este sentido, desde finales de 2017 Wallapop ofrece Wallapop Protect una forma de pago para que los usuarios estén más confiados a la hora de enviar sus productos fuera de su región. La compañía garantiza que el pago de objetos de hasta 1.000 euros se realiza correctamente, lejos de los 2.500 euros de máximo que marca la ley para cualquier pago en efectivo.

Por último dejan claro que de momento no piensas cambiar esta forma de operar. Se sienten bien como un tablón de anuncios y aunque cada vez su mercadillo se vuelve más y más grande no quieren perder su esencia. Da igual si lo utilizas para vender ese pantalón que ya no usas o para colocar un chalet en La Moraleja.

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