ahora quieren convertir sus bicis en inteligentes

Uber empieza a huir del negocio del 'taxi': va a por las ETTs, bicis y coches autónomos

La compañía californiana no para y a pesar de que su modelo de transporte con conductor sigue creciendo también busca llamativas alternativas

Foto: Una bicicleta de JUMP, la unidad de bicis y patinetes compartidos de Uber
Una bicicleta de JUMP, la unidad de bicis y patinetes compartidos de Uber

Que Uber es mucho más que un servicio de transporte con conductor es algo más que sabido, pero en los últimos meses todo apunta a que ese 'más' empieza a tomar un papel estratégico en su modelo de negocio. Y por necesidad dado el conflicto con el taxi en medio mundo. Ya no solo están invirtiendo en 'startups' de bicis o patinetes compartidos (es uno de los principales inversores de Lime) sino que están creando divisiones concretas para mejorar y perfecccionar estos proyectos.

Así, al menos, lo ha anunciado el medio estadounidense Techcrunch, el cual, a través de Chris Anderson, CEO de 3D Robotics, asegura que Uber acaba de lanzar una unidad para integrar la tecnología autónoma en sus programas de bicicletas y patinetes eléctricos compartidos. Este nuevo equipo se llamará Micromobility Robotics y tendrá como objetivo desarrollar mejoras como motos que se autocargan o vehículos que sean capaces de moverse de forma autónoma hasta el lugar donde el usuario los necesite (sí, como en 'El coche fantástico').

Puede sonar a algo hetéreo pero lo cierto es que en diciembre, Uber, a través de su unidad de bicis JUMP (que funciona ya en 16 ciudades estadounidenses), presentó unos vehículos compartidos con capacidad de autodiagnóstico y baterías intercambiables. Esas características aún están muy lejos de las de los vehículos autónomos pero deja claro que el objetivo de la empresa pasa por mejorar sus servicios tirando de inteligencia artificial.

La bicicleta 'inteligente' creada por Jump
La bicicleta 'inteligente' creada por Jump

Y su idea de futuro no queda ahí. La compañía está quemando millones y millones de dólares en el desarrollo de unos taxis voladores que esperan tener listos para 2023. Es más, en el CES de este año ya se presentó un posible prototipo de este vehículo que revolucionaría, por completo, el transporte urbano.

¿Por qué esta apuesta? Todo apunta a que con este movimiento Uber no solo busca diferenciarse de sus competidores, sino ir mucho más allá y optimizar su negocio. Y es que, al igual que en el caso de los coches sin conductor, en los cuales lleva ya años invirtiendo, la automatización les puede ayudar a rebajar, y mucho, el número de trabajadores en la empresa.

Además, el cambio ayudaría a este gigante californiano a ganar independencia de su servicio de taxi y podrían tomarse con mucha más tranquilidad los conflictos regulatorios que se están encontrando en medio planeta (sin ir más lejos, tenemos un gran ejemplo hoy en nuestro país). Tal es el miedo de la empresa a estos conflictos que incluso ha dejado el transporte para explorar otros sectores. Ya es más que conocida su unidad de reparto de comida conocida como Uber Eats y acaba de empezar a usar UberWorks, una suerte de ETT propia que dará servicio a todo tipo de empresas.

Uno de los coches autónomos de Uber (Foto: Reuters)
Uno de los coches autónomos de Uber (Foto: Reuters)

En el caso de las bicicletas o los patinetes, por ejemplo, el autodiagnóstico y el intercambio de batería ayudará a la empresa a bajar el número de cargadores que se necesitan y evitar las largas temporadas de los vehículos en talleres o almacenes. Y mejor no hablamos de qué pasará si consiguen que un patinete eléctrico sea capaz de autodirigirse sin necesidad de conductor alguno hasta el lugar en el que lo estás solicitando.

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