SAN FERNANDO PARA POR EL 'BLACK FRIDAY'

Alto seguimiento en la huelga anti Black Friday de Amazon (y por qué no la notarás)

Tras ocho meses de conflicto, la plantilla vuelve a la huelga. "La empresa no se ha movido ni un milímetro. Nosotros no vamos a ser los que quiten el brazo en este pulso", aseguran

Foto: Foto: Reuters.
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¿Vuelven a estar en huelga los de Amazon?”, pregunta un camarero de uno de los pocos lugares donde chutarse un café en el Polígono Puerta de Madrid. “¿Y esta vez por qué?”, remata mientras suelta un par de desayunos contra la barra metálica. “¿Lo mismo? Pero si llevan ya la vida con eso”, remata. Lo del centro logístico MAD4 de San Fernando, el más grande que tiene la multinacional en nuestro país, se ha convertido en una especie de 'Día de la Marmota' de la conflictividad laboral. Cualquiera que pase por allí este viernes, en pleno Black Friday, se encontrará casi la misma fotografía que en los paros de marzo y de julio. “Las posturas no se han movido apenas”, reconoce Douglas Harper, de CCOO y miembro del comité de empresa, una de las caras visibles de este conflicto que dura ya ocho meses.

La situación es prácticamente calcada. De un lado, unos trabajadores que siguen indignados por el 'conveniazo' del 1 de abril, el día que la rama ibérica de Amazon Fullfillment decidió imponer las normas sectoriales para regir las condiciones laborales del centro. Del otro, la 'multinacional' que ha demostrado estar resabiada después de que el apoyo masivo a la movilización de marzo le pillase a pie cambiado. Ahora repiten la fórmula: fontanería logística derivando casi toda la mercancia al centro logístico del Prat de Llobregat, que absorbió el trabajo de MAD4 durante las protestas del 'Prime Day'.

Los propios sindicatos y trabajadores llevan reconociendo esto varios días y confiesan que la empresa ha conseguido que los clientes no noten los efectos de los paros al derivar la mercancía a otros puntos de la Península.

Los comités aseguran que el 70% de los trabajadores han secundado los paros

La de esta mañana es la primera huelga de una batería de protestas que se ha convocado de cara la campaña navideña. Las cosas han empezado temprano. Desde las 5 de la mañana. “Han entrado 70 coches”, explicaba uno de los miembros de los piquetes informativos apostados en la entrada de la calle Guarnicioneros. Son más los trabajadores que han accedido al interior. "El Black Friday está siendo realmente negro para Amazon en MAD4", aseguraba con rotundidad Marc Balmes, de CGT, tras la visita al interior para dar fe del seguimiento de la huelga.

El primer parte oficial, realizada por los propios sindicatos, asegura que el 70% de los trabajadores del turno de mañana han secundado los paro. En cuanto al personal que hay en el interior del edificio, hay que señalar que, a parte de estos trabajadores, hay managers y empleados de las subcontratas. Y por eso puede dar mayor sensación de asistencia, pues estos no habían sido llamados a la huelga. El cambio de turno ha sucedido con relativa calma y normalidad, siguiendo la tónica de la jornada.

Foto: Reuters.
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Pocos camiones

“Pero camiones no ha entrado uno”, explicaban durante las primeras horas fuentes del comité de empresa. El empujón inicial ha hecho que tanto en esa calle como en las aledañas un puñado de conductores aguardaran desenlaces. Finalmente, tras varios intentos, algunos de ellos han logrado acceder al interior. "No se está recibiendo mercancia y el tráfico de mercancias es mucho más lento que lo habitual", explicaban desde el comité de empresa, que calificaba de éxito la convocatoria.

Apenas quieren hablar. “Yo a lo que me diga el jefe”, decía uno de ellos mientras se metía en la cabina, a primera hora de la mañana. “Me he encontrado con esto. También hay huelgas en Francia en los centros de Amazon. Me ha sorprendido, la verdad. Vengo a descargar con material del almacén de Amazon en Torino. He escuchado lo que me han explicado los trabajadores a la entrada y he preferido aparcar y esperar a ver cómo transcurren las cosas”, cuenta uno de los camioneros, desde la ventana, mientras se echa un cigarro. “Perdona que no salga. Que la lluvia...”

La meterología no acompaña. Y se nota. Lluvía y frío han presidido el comienzo de esta huelga. “Mis sensaciones son buenas. Aunque siempre te gustaría ver más gente en las puertas. Al final con este tiempo y con la empresa tan enrocada...”, comenta Balmes. Se ven banderas de este sindicato y de CCOO, los dos que han empujado este calendario de protestas, que tendrá mañana su segundo capítulo. En este primer envite habrán juntado unas 120 personas. Casi todas en la 'parte' de atrás, por donde entran y salen mayormente los camiones. Entre los asistentes, representantes de Unidos Podemos, como la diputada por León Ana Marcello.

Eso sí, con el paso del tiempo finalmente cuatro o cinco de estos vehículos (que vienen, sobre todo, a descargar) han conseguido acceder al interior del recinto sin incidentes.

Un camión entrando en el almacen de Amazon
Un camión entrando en el almacen de Amazon

"¿Cansancio? Ellos y nosotros"

Música de Ska-P y otros “clásicos de la discografía obrera”-, como bromea uno de los manifestantes-, algún petardo furtivo y los gritos de los presentes rompen el silencio. La entrada principal al centro, la de Marqueteros, casi desierta. La valla de acceso, cerrada a cal y canto. Solo una carpa con diez personas que se calientan quemando papeles sobre un palé y que no dejan la oportunidad de gritar un “esquirol” desde fuera cada vez que ven a alguien caminando por el interior.

“¿Cansancio? Pues no te lo voy a negar, sí. Estoy cansado yo y está cansada la empresa. Siempre hemos dicho que iba a ser largo. porque toca el turno a la vía judicial”, remata Harper, que recuerda que el 19 de febrero tiene la vista en el juzgado. “Han cambiado el juez y desde el juzgado se ha pedido a la Inspección de Trabajo que analice el cambio de convenio y de su opinión”.

El efecto contagio

Foto: Reuters
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“Siempre tienes confianza en que la cosa cambie, te hablan de demandas y tal. Pero a corto plazo, no tiene solución fácil”, dice uno de los trabajadores que se refugian en uno de los toldos colocados frente a uno de los accesos. “¿Que son muchos días parando? Por supuesto. Pero a los curritos no nos queda otra que la huelga”, remata. La respuesta es general. Los trabajadores, de momento, no van ser “los que quiten el brazo en este pulso”. “Pues pinta mal. Pero es lo que tenemos que hacer”, comenta otra trabajadora. “Igual no se nota en casa, pero ahí están hablando de nosotros, eso tampoco lo puede aguantar mucho tiempo una empresa, por muy Amazon que sea”.

“Que la gente no se olvide de que esto sigue igual”, confiesa Harper, que el otro día estuvo en Londres en el marco del comité de empresa europeo que conformaron el pasado verano trabajadores de Amazon de Francia, Alemania, España e Italia. “Los compañeros de otros países nos lo reconocen. Hemos conseguido visibilizar el conflicto mejor que nadie. Igual ese es el problema. El miedo al efecto contagio. Si con nosotros abren la mano, lo tienen que hacer con todos”.

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