300.000 visualizaciones por enseñar a diferencias las naranjas

El niño payés de 12 años que sufría 'bullying' y ahora arrasa con sus vídeos rurales

Este pequeño payés cada vez es más famoso en internet por contar, de forma directa y desenfadada, cómo plantar un naranjo o qué pasa si comes muchas almendras amargas

Foto: Miquel Montoro y su burro Menut (Foto: Noemí López Trujillo)
Miquel Montoro y su burro Menut (Foto: Noemí López Trujillo)

Miquel Montoro es famoso. Con muchas comillas, como indica él con sus dedos cada vez que quiere dejar claro que duda de esa palabra. Este crío de 12 años de Sant Llorenç (Mallorca), que no se autodenomina 'youtuber' sino payés, comienza a ser conocido en la esfera digital gracias a los vídeos que él mismo sube a la plataforma explicando los aspectos que considera más interesantes del mundo rural al que pertenece.

Su historia, a priori, podría parecer la de un chiquillo con una gracia innata para expresar su pasión por todo lo relativo al campo. No es habitual que alguien tan pequeño se muestre tan interesado por un mundo que se suele asociar a nuestros abuelos y abuelas. En realidad, su historia es la de un niño que derriba el muro generacional: internet y la azada como dos herramientas complementarias; o navegar y labrar como dos verbos que se conjugan en el mismo tiempo verbal.

Subió su primer vídeo en noviembre 2017, y en él contaba cómo arar la tierra con un motocultor. Todo surgió cuando un amigo y él decidieron grabar una pequeña prueba con el móvil. Su intuición —la de alguien que ha nacido en una era inevitablemente tecnológica— le llevó a pensar que quizá YouTube era la forma de difundir sus conocimientos: “A veces me llegaban vídeos por WhatsApp y un día me fijé en el escudo [de YouTube]. Y pensé: 'Quizá si le doy aquí puedo subir un vídeo'. Me preguntaron cosas como el título del vídeo... y fui contestando. Al rato ponía: '80% completado'. Me puse muy contento. Al día siguiente le dije a la gente de mi clase que lo mirasen”, explica.

"Antes no sabía lo que era ser 'youtuber', no sigo a casi ninguno. Sé quién es ElRubius porque a mis amigos les gusta y siempre hablan de sus vídeos. Yo veo algunas cosas de AuronPlay, pero lo que más me gusta es entrar en YouTube y buscar 'vídeos de risa'".

Su madre, Sandra, que está presente durante toda la entrevista, dice que utiliza internet sobre todo “para comprar piezas online cuando quiere restaurar un tractor”. Esta fue, precisamente, su primera palabra. “Llamé a mi marido y le dije: '¡Ha dicho tractor! ¡Su primera palabra ha sido esa! Yo no me lo podía creer, ni papá ni mamá. Y mi marido súper contento”.

300.000 reproducciones y 16.000 suscriptores

De momento, el vídeo que más visualizaciones acumula —casi 300.000— es el de 'Ses taronges' (las naranjas), en el que el pequeño narra por qué la parte blanca de esta fruta es buena para los constipados y cómo saber si una naranja es “bona o dolenta” (buena o mala).

En su canal —que ya tiene 16.000 suscriptores— habla sobre todo de alimentos y animales, y siempre comienza con un saludo típico mallorquín: “¡Uep! ¿Com va?”. 38.000 reproducciones tiene ya la publicación en la que explica en apenas dos minutos cómo diferenciar las almendras dulces de las amargas a raíz de que un suscriptor se lo preguntase. Miquel aprovecha para advertir de lo siguiente: “Si una persona adulta menja vint ametlles amargas es pot morir. Es pot morir... Però si és un nen petit i menja déu, també es pot morir” [“si una persona adulta se come veinte almendras amargas, se puede morir. Se puede morir... Pero si es un niño pequeño y se come diez, también se puede morir].

Su exposición pública cada vez es mayor —ya ha aparecido en varios programas de la televisión autonómica balear—, sus vídeos son muy conocidos entre la gente de zonas en las que se habla catalán y sus dialectos, e incluso el programa Alguna Pregunta Més ha elaborado un remix del vídeo de 'Ses taronges'.

Miquel despierta simpatía y risas, especialmente por sus expresiones y su acento. Pero eso es tan solo un efecto colateral. Su objetivo es compartir sus conocimientos del rural mallorquín: “Yo escucho a la gente que siempre ha vivido del campo, como mi padre o mi abuelo. Quiero contarlo para que la gente vea que hay más que ciudad. Creo que interesa porque mucha gente me deja comentarios preguntándome cosas. Uno me pedía cómo diferenciar un melón bueno de uno malo. Eso, cuando sea la época del melón, lo podré explicar”, apunta.

Su hermana mayor, Laura, es quien le ayuda a grabar, editar y publicar los vídeos. Gestiona, poco a poco, incluso sus redes sociales. “A mí no me digas de usar el Instagram...”, dice. En vez del móvil, ahora utilizan una pequeña cámara digital en plano fijo, habitualmente. Después vuelcan el contenido en el ordenador y sin apenas edición lo suben a la plataforma.

Su hermana y su madre, que revisan los comentarios casi a diario, son quienes le dan algunas ideas para un nuevo vídeo. “Si he aprendido algo de un amigo del bar con el que siempre hablo [se refiere a Miguel, un cocinero jubilado conocido en el pueblo], entonces decidido grabar”. Eso sí, debe esperar a que sea fin de semana para hacerlo porque “entre semana debe estudiar”, puntualiza Sandra.

De sufrir 'bullying' a arrasar en YouTube

Desde que sus publicaciones ganan visitas, en el colegio es más popular. Sufrió 'bullying' durante cuatro años: “Los que antes se metían conmigo, ahora me dicen: 'Vente con nosotros'. Y yo digo: '¿Ahora? ¡Anda ahí!'”. Su madre, Sandra, lo recuerda así: “Llegó un momento en que dejó de jugar al fútbol con los compañeros, y no quería ducharse en los vestuarios porque se reían de su físico. Hablamos con los profesores y sobre todo le hemos dado mucho apoyo. Siempre le decimos que la gente que nos hace daño no tiene por qué dominar nuestra vida, que se muestre tal y como es. Por desgracia, a lo largo de la vida habrá gente así que de una manera u otra le quiera hacer daño, pero él tiene que ser como es”.

Miquel la interrumpe: “¿Esto? ¡Me causó muchísimos problemas!”, dice señalando su boina. “Me decían 'puto viejo'. Y yo la sigo llevando y que digan lo que quieran. Cada uno es como es y no sé... El 'bullying' es una cosa que no quiero ni para mí ni para nadie”.

En vacaciones y algunos fines de semana es cuando su rutina cambia por completo. “Sobre las seis de la mañana me levanto, a veces incluso a las cinco y media. En cuanto entra un poquito el sol yo ya abro el ojo”, cuenta. “A veces le gana al gallo en lo de despertarse”, dice su padre.

“Primero llamo a los perros para ver si están bien. Si vienen todos, puedo seguir. Si no, los busco. Entonces voy a ver a mi burro, Menut [en castellano, “menudo”], y le doy de comer. Si al irme rebuzna, es que sé que está bien. Luego le doy de comer a los conejos, a los patos, a las gallinas, a las ovejas... Y cuando acabo, mi padre me avisa para desayunar”, enumera Miquel. Madrugar, dice Sandra, solo le gusta cuando está en el campo. “Cuando hay colegio, a las siete se viene a mi cama y remolonea. Tengo que insistirle y él dice: '¿No podemos quedarnos aquí un poquito más?'”.

A las diez de la mañana de un domingo, sus zapatos, unas porqueres mallorquinas, ya acumulan el polvo de una jornada entera en el campo. “Creo que la gente de ciudad menosprecia al mundo rural. La gente de ciudad creo que ve al payés como alguien pobre, que siempre va sucio... Porque en los comentarios me dicen que siempre voy sucio. Yo a ese gente le diría: 'Tú cuando vas a comprar una manzana, ¿de dónde viene esa manzana? Del campo. Incluso cuando vas a comprar chucherías, muchas llevan harina. ¿De dónde viene la harina? Del campo. Los payeses no somos paletos, sin nosotros creo que el mundo sería muy diferente”.

Sandra, que asiente con las palabras de su hijo, añade: “¡Ahora cuánta gente hay que se va al pueblo para desconectar...! Es como una moda. Pero la tierra y el pueblo hay que mantenerlos”.

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