YouTube: El precio de ser niño youtuber: Puede llevar a una infancia rota y una vida destrozada. Noticias de Tecnología
La delgada linea entre trabajo y diversión

El precio de ser 'niño youtuber': "Puede llevar a una infancia rota y una vida destrozada"

Ante el creciente éxito de menores españoles en YouTube, analizamos qué se esconde detrás de ello: desde la implicación de sus padres en el proyecto hasta la gestión del dinero

Foto: Martina en uno de los vídeos de su canal 'La diversión de Martina'.
Martina en uno de los vídeos de su canal 'La diversión de Martina'.

Martina tiene 13 años y de mayor le gustaría ser actriz o escritora. Como tantas otras niñas, pero con la diferencia de que ella ya se prepara para su futuro. Tiene su propio canal en YouTube, ‘La diversión de Martina’, con más de un millón y medio de suscriptores y vídeos que alcanzan las 18 millones de visitas. Además, acaba de publicar su libro ‘Un desastre de cumpleaños’ y en febrero saldrá a la luz su segunda parte.

Ella es solo un ejemplo de menores que están triunfando con sus canales de YouTube en nuestro país. A la lista de ‘niños youtubers’ con un gran número de seguidores también se suman Mikel y su hermano Leo (con tienda de ‘merchandising’ incluida), Arantxa y sus juguetes, Los Mundos de Nico o los tres hermanos que sortean iPhones y nos cuentan sus lujosas vacaciones en su canal 'The Crazy Haacks'.

“Este no es un fenómeno nuevo en sí mismo. Porque ya hemos conocido un montón de casos de niños que han triunfado en el cine, en la música y sabemos que el éxito y, sobre todo, el dinero, es algo que a los niños les cuesta trabajo asumir”, explica a Teknautas el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, autor del libro ‘El cerebro del niño explicado a los padres’. Para él, la sobreexposición de estos menores puede traerles consecuencias tanto para su presente como para su futuro. “Hay muchos niños que acaban con una infancia rota y con una vida adulta destrozada”, asegura.

Los niños quieren ‘hacer’ YouTube

Martina empezó por iniciativa propia. Veía tutoriales y un día le dijo a sus padres que “ella quería hacer ‘YouTube’”. Entonces sus progenitores no entendían lo que significaba: “Cuando surgió la idea no conocíamos el mundo de YouTube”, recuerda desde Marbella su padre, Roberto D'Antiochia. Así que, ante la insistencia de su hija, se metieron en la red social, vieron que “había muchas personas que hacían tutoriales de cosas que podían interesar” y en 2015 crearon ‘La diversión de Martina’.

Comenzó enseñando cómo diseñar una casa para tu mascota, hacer pulseras o decorar la funda de tu móvil y luego pasó a convertirse en Rapunzel, parodiar los comportamientos de las chicas en público y privado o hasta entrevistar a Sofia Carson y Booboo Stewart, protagonistas de la película de Disney Channel ‘Los Descendientes 2’. Ahora suma más casi 400 millones de visualizaciones y en casa todos colaboran para los vídeos de Martina. Mientras ella se encarga del guión y de protagonizarlos, sus padres la ayudan con la grabación y la edición y, a veces, aparecen disfrazados como personajes secundarios.

¿Qué hace mi hija para que no esté bien visto? Yo no veo nada que no haga que no esté bien visto”. Ante las críticas de quienes cree que un niño no debería estar en YouTube, sus padres lo tienen claro. “Parece que en España YouTube es una palabra endiablada y no es más que un medio de comunicación”, apunta D' Antiochia.

Incluso están agradecidos al canal ya que, según relatan, ha ayudado a Martina a afrontar su timidez “que, en algunos casos, era extrema”. “Sigue teniendo su fondo de timidez, pero ha cambiado mucho. Ahora puede entablar conversaciones con quien sea, incluso si la pillas de repente, ella te va a contestar, cosa que antes se quedaba callada”, relata. Esto es algo que sorprende al ver lo bien que se desenvuelve ante la cámara.

Tampoco ve ningún problema con que sus hijos sean estrellas de YouTube Mónica Vicente. Madre de Mateo (13), Hugo (12) y Daniela Haack (9) del canal 'The Crazy Haacks', con casi un millón y medio de suscriptores. Cree que sus hijos están viviendo “experiencias únicas que les marcarán de por vida, igual que a mí me marcaron las mías y a cada uno las suyas”. Además, considera que ser famosos más allá de YouTube tampoco es algo que les perjudique. “No creo que sea peor ni mejor que te reconozcan y paren por la calle que vivir aislado en el campo rodeado de vacas”, asegura.

Ellos empezaron a finales de 2012 desde Inglaterra con el canal de manualidades ‘Hora de DIY’ —actualmente reconvertido en ‘Hoy no hay cole’, con casi dos millones y medio de suscriptores— y pronto vieron que aquello que habían comenzado para practicar su castellano les divertía y al público también. Así fueron surgiendo ‘Aventuras Mágicas’, ‘Factoría de Diversión’ (con otros blogueros apadrinados) y finalmente su exitoso 'The Crazy Haacks', que con sus vídeos sobre retos y juegos suman casi 500 millones de visualizaciones.

Acostumbrados a colaborar con marcas como Nike, Mattel o Famosa, en sus vídeos muestran y prueban productos a la vez que hacen retos y desafíos como encontrar en 60 segundos 100 euros escondidos en su nueva casa de Málaga (a lo que se han mudado recientemente) o descubrir qué le ocurre a un iPhone 7 cuando lo sumerges en Coca Cola. Además, en el canal, se les puede ver disfrutando de cientos de regalos en sus fiestas de cumpleaños, compartiendo convivencia con otros ‘niños youtubers’ o poniendo a su madre en más de un aprieto:

Además Mateo, Hugo y Daniela son embajadores de la ONG Educo en favor de la infancia y están preparando una colección de libros de ficción basada en su propia vida que verá la luz en abril del próximo año. En todo ello, sin duda, ha tenido mucho que decir su madre, quien además de protagonizar muchos de los vídeos con sus hijos, ha visto en esta faceta una oportunidad de negocio no solo para ellos, sino también para ayudar a otros ‘niños youtubers’.

Así, esta graduada en Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas y con formación en finanzas y ‘marketing’, fundó la productora audiovisual especializada en contenidos online Hoy no hay cole. A través de ella, Vicente (que en la actualidad cuenta con 7 empleados y casi duplica la facturación de su empresa cada año) ofrece a estos ‘youtubers’ infantiles “promoción, asesoramiento, estrategia de contenidos, optimización de su canal, maximización de su monetización, representación ante marcas, gestión de contratos…”, entre otros servicios.

Prepotentes, obsesionados y aislados

A los ojos de la psicología infantil, tanta fama puede perjudicar a los menores. “Tener una imagen personal muy magnificada puede distorsionar mucho su desarrollo personal”, afirma Bilbao. Además de las implicaciones que puede tener en su infancia convirtiéndolos en niños prepotentes, obsesionados con su canal y aislados del resto del mundo, también puede ser un problema para su vida adulta. “Puede que justo en ese momento de su vida, con el dinero que esté ganando en YouTube, sí pueda conseguir, por ejemplo, comprarse un juguete, pero llegará un momento en que el niño salga al mundo real y vea que ni el amor, ni los amigos ni el trabajo siguen esas mismas reglas”, explica.

Ahora bien, Bilbao tampoco cree que en todos los casos el éxito afecte por igual. “El hecho de que un niño gane dinero no es algo necesariamente malo”, apunta el experto. Ahí es cuando la labor de los padres entra en juego para incorporar sus valores, como la paciencia o saber enfrentarse a la frustración. En ese sentido, Vicente lo tiene claro: “Nuestra labor como padres es enseñarles las reglas de un juego ético y honesto, aceptar el triunfo y el fracaso y saber gestionar con inteligencia ambas cosas”.

Más allá del esfuerzo paterno, puede que haya un momento en el que salten todas las alarmas si estos niños acaban por basar toda su vida en YouTube. Incluso los padres de Martina han llegado a pensar que puede ser una presión para su hija. “Yo se lo digo miles de veces: ‘Martina, cuando tú no tengas ganas, me lo dices y el canal se cierra’”, aseguran. Sin embargo, ella lo ve como una diversión.

“Yo esto no lo quiero dejar porque veo que se involucran, que reflexionan, elaboran una trama, una secuencia de escenas…”, apunta por su parte Vicente. “Es algo creativo, elaborado y que les puede ayudar en muchas otras facetas de su vida o en futuras profesiones”.

Mayores de 14 años y pagar por lo ingresado

Aunque en España no existe una regulación específica para los ‘niños youtubers’, lo cierto es que existen algunos mecanismos que pueden controlar esta actividad en muchas ocasiones remunerada.

Lo primero es que, según las normas de uso de Google, para crear una cuenta en YouTube debes cumplir los requisitos de edad, que en España se encuentran en 14 años. “Si se marca un vídeo y descubrimos que el usuario que lo subió no indicó su edad correcta durante el proceso de creación de la cuenta, cancelaremos su cuenta”, advierten desde la plataforma. En estos casos si quieren publicar deberán hacerlo a través de la cuenta de los padres. Esto es diferente en otros países como Estados Unidos, donde YouTube permite crear cuentas a menores de 13 años a través de Family Link (no disponible en España).

A las restricciones de edad de la red social se unen las propias de la legislación española cuando el canal comienza a generar ingresos. En el artículo 6 del Estatuto de los Trabajadores se prohíbe la admisión al trabajo a los menores de dieciséis años. Con una salvedad: podrán intervenir en espectáculos públicos solo en casos excepcionales, siempre que no suponga peligro para su salud ni para su formación profesional y humana.

En España, un menor de 14 años no puede abrir por sí mismo una cuenta en YouTube. (Pixabay)
En España, un menor de 14 años no puede abrir por sí mismo una cuenta en YouTube. (Pixabay)

“En el caso de YouTube, la situación más normal es que sean ‘freelances’ y sean sus padres o tutores mayores de edad quienes se den de alta como autónomos”, explica Jorge Campanillas, abogado especialista en Derecho de las TIC y fundador de Iurismatica Abogados. En estos casos, deberán tributar según sus ingresos ya sea por la publicidad a través de la red o por otras actividades que surjan gracias a su éxito en YouTube.

Para Campanillas, el principal riesgo es la propia imagen del menor y la repercusión que puede tener en la esfera de los derechos fundamentales. “Todavía no somos conscientes, por el poco tiempo que llevan, de la sobreexposición que has podido tener en los canales de YouTube porque tus padres en un momento dado expusieron toda tu vida”, argumenta. Aun así considera que en la justicia española hay mecanismos más que suficientes para preservar la imagen del menor.

En este sentido, advierte a los padres que tienen que ser conscientes de que el uso de la imagen del niño puede conllevar problemas jurídicos. “Por mucho que seamos sus padres y autoricemos, la Fiscalía de Menores puede actuar si el menor se sobreexpone demasiado o se denigra”, puntualiza Campanillas.

Al otro lado de la pantalla, también menores

Manualidades, recetas, juegos y hasta sus propias historias de vida a modo de capítulos son contenidos destinados principalmente a un público infantil. Y aunque muchas veces resultan didácticos, su consumo también debe ser limitado. “Sabemos que el efecto de las nuevas tecnologías en un cerebro en desarrollo es importante”, puntualiza Bilbao.

Coger el móvil o la tableta, abrir la aplicación y disponer de un montón de vídeos, que además se pueden pasar de uno a otro rápidamente, es un estímulo muy intenso para los menores. “Es como poner a un niño de 8 años en una moto de carreras como las que utiliza Valentino Rossi”, compara Bilbao. Esto provoca que al regresar a la vida normal, del colegio y el resto de actividades, se vean frustrados por no conseguir lo que quieren con tanta inmediatez. “Cada vez vemos más casos de niños enganchados a las tecnologías que se desmotivan en la escuela”, asegura Bilbao.

Por eso la principal responsabilidad está en los padres. Establecer horarios (después de sus responsabilidades en el colegio y en casa), saber decirles que no cuando sea necesario y fomentarles otros intereses más allá del uso de las redes sociales será fundamental para que los niños, tanto delante como detrás de la pantalla, se desarrollen correctamente y no acaben con infancias rotas ni vidas adultas destrozadas.

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