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Trump o Rufián "controlan tu mente" con sus tuits: evítalo con estos consejos de Lakoff

El veterano lingüista cognitivo de la Universidad de Berkeley ha estudiado al presidente de EEUU en Twitter y sabe exactamente cómo combatir el estilo populista. Lean y aprendan

Foto: Inauguran una exposición con los tuits de Donald Trump (Justin Lane / EFE)
Inauguran una exposición con los tuits de Donald Trump (Justin Lane / EFE)

George Lakoff, lingüista cognitivo en la Universidad de Berkeley, es el autor del célebre libro 'No pienses en un elefante', un manual que explora los recursos del poder político para manipular la mente de los votantes. El libro, aparecido en 2004, no aborda la irrupción en nuestras vidas de las redes sociales, pero Lakoff, pese a estar ya retirado, no quería dejarse esto en el tintero, mucho menos con la irrupción de Donald Trump y su particularmente efectivo uso de Twitter.

Recientemente, Lakoff ha publicado varias reflexiones sobre cómo Trump usa las redes sociales como un arma para manipular el ciclo informativo. Las tácticas, como veremos a continuación, no son exclusivas del presidente estadounidense sino de muchos otros políticos populistas, aunque Trump sea el estudiante más aventajado. Por suerte, el veterano lingüista propone también soluciones para combatir estas estratagemas o, simplemente, evitar bailarles el agua a quienes las emplean.

Son básicamente cuatro tácticas, veamos de qué se tratan.

Enmarcado preventivo

En inglés, 'preemptive framing'. Significa que si eres el primero en vender tu versión de la historia, esta versión prevalecerá de alguna manera, aunque sea mentira. O como dice el propio Lakoff, "saben que quien enmarca primero tiende a ganar". Veamos cómo lo hace Trump:

Antes de las elecciones, la Convención Nacional Demócrata (DNC) fue 'hackeada' y se filtraron unos correos electrónicos que dejaban en muy mal lugar a la candidatura de Hillary Clinton. Los servicios de inteligencia concluyeron que la injerencia rusa para alterar las elecciones presidenciales era lo más probable. Sin embargo, Trump tuiteó lo siguiente el 7 de enero de 2017:

"La única razón por la que se habla del 'hackeo' de la pobremente defendida DNC es que la derrota de los demócratas fue tan grande que están avergonzados".

En realidad, la victoria de Trump fue una de las más estrechas de la historia reciente de Estados Unidos. La contienda se decidió tras la apurada victoria republicana en tres 'swing states', Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Pero Trump logra meter en la mente de los tuiteros la idea de que su victoria fue incontestable, y que de ahí se derivan todas las acusaciones de la participación rusa.

Lakoff dice al respecto: "Cada tuit logra que se mensaje sea retuiteado, así domina las redes sociales. Reporteros, influencers y muchos otros caen en su anzuelo, en su hilo y en su plomo. Cada vez... pueden pensar que le están negando o socavándole, pero no es así como funciona el cerebro humano. Como científico cognitivo, puedo decirles: repetir sus mensajes solo le ayuda".

Esto no solo ocurre con Trump, aunque sin duda es el maestro en este tipo de estrategias. A nivel español, observemos en siguiente caso, protagonizado por Santiago Abascal, el candidato presidencial del partido VOX. Este partido (conservador, nacionalista, antiabortista o antiinmigración) carece de representación parlamentaria, pero fíjense cómo alteran el 'marco' del debate.

Resulta que VOX es el partido que encaja con la organización del estado que, al parecer, prefiere la mayoría de los ciudadanos. "Cada uno que saque sus propias conclusiones" que, sin duda, se parecerán mucho a las de Abascal porque así funciona el enmarcado preventivo.

Otro ejemplo reciente es la posible impugnación de la candidatura de Carles Puigdemont por parte del Gobierno. Con el siguiente tuit, el Schrödinger catalán dio la vuelta a la tortilla y dijo a sus seguidores: no soy yo quien comete la ilegalidad, es el Gobierno.

Mucha gente se mostró indignada, pero como dice Lakoff, la indignación ajena juega a su favor.

Desviación

Cuando surgió la polémica por la injerencia de los 'hackers' rusos en las elecciones norteamericanas, ¿qué hizo Trump? Cargar contra Meryl Streep por criticarle durante su discurso de los Globos de Oro.

"Primero, Trump centra toda la atención en sus payasadas", dice Lakoff. "Esto hace que sus tonterías parezcan lo más importante del mundo. Se conoce como "ilusión de enfoque", y explica en gran parte por qué fue elegido en primer lugar".

Volvamos al terreno local. El pasado 15 de enero, la Audiencia de Barcelona hizo pública la sentencia del Caso Palau que demostraba la corrupción del CDC, el partido que fue germen del PDeCAT. ¿Qué hizo, por ejemplo, el diputado Gabriel Rufián? Una 'desviación' de libro:

Lo grave, viene a decir, no es la malversación o el cobro de comisiones a empresas a cambio de obra pública, lo grave es que se sancione 'menos' que organizar un referéndum el 1-O. Otro 'enmarcado preventivo' de nota fue el de Jordi Turull, que el día de la sentencia protestó por lo rápido de la sentencia del 1-O frente a los nueve años que ha durado la instrucción del Caso Millet, como diciendo: lo grave no es la corrupción, sino que unos juicios sean tan rápidos y otros no.

A partir de aquí, toda discusión que se genere al respecto o todo el ruido que la acompañe beneficia su estrategia.

Ataque al mensajero

Para el lingüista cognitivo, esta táctica persigue varias cosas: primero, cambiar la dirección de los ataques que van dirigidos al político populista. Segundo, erosionar la confianza del público hacia los medios de comunicación... especialmente, hacia aquellos que le critican.

Para Lakoff, "los ataques y el enfado constante aumentan su credibilidad con su base", explica, "él puede retratarse como una víctima del 'establishment' siempre bajo ataques constantes (que el provoca con sus tuits). Él actúa, sus oponentes solo reaccionan".

En España tenemos el clásico chascarrillo de Rufián "porque estás bien informado", un combo letal que sirve para minimizar lo que te perjudica, maximizar lo que te beneficia y de paso, tildar a la prensa de 'vendida'.

Globo sonda

Hubo una época en la que el globo sonda era algo utilizado sobre todo durante la campaña electoral. Ahora, sin embargo, muchos políticos lo usan continuamente: según el lingüista norteamericano, el efecto que se busca con esto es identificar posibles temas de interés entre los votantes o el público en general, así como su reacción a un tema que esté fuera de agenda.

En esta categoría se enmarcan los tuits sobre Corea del Norte y el botón nuclear del pasado 3 de enero.

Los 'globos sonda' de Trump suelen ser del tipo incendiario. En nuestro país, aunque con un estilo más conciliador, el líder del globo sonda es el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. De su propuesta para limitar a dos personas la ocupación máxima de una habitación a la legalización del cannabis o la fusión de pequeños ayuntamientos, el partido naranja suele lanzar de vez en cuando estas ideas a la arena pública para regocijo de los tertulianos. Pocas de ellas, sin embargo, sobreviven a los dos días de debate.

¿Hay salida a esta espiral?

Los medios de comunicación somos los primeros responsables de esta situación. Un político pone un tuit de forma absolutamente premeditada y los periodistas respondemos tal y como Trump o Rufián saben que lo haremos. No importa que sea verdad, no importa que exageren. Es más, si esto ocurre el mensaje tendrá un alcance incluso mayor.

Sobre Trump, Lakoff cree que "la repetición de sus mensajes los acaba incrustando profundamente en el cerebro de millones de personas. Ya sea acorralando a sus oponentes o amenazando con la guerra nuclear, él tiene el poder de controlar decenas de millones de cerebros con sus tuits, hace que se centren en los tópicos que él elige".

Sin embargo, el veterano pensador es optimista con respecto a las posibilidades de público y periodistas de escapar de este sumidero infernal. "Tenemos el poder para detenerle, pero antes tenemos que dejar de permitirle que controle a los medios y a nuestras cabezas". Y bien, ¿cómo se le quita a un populista este arma de las manos?

Tres simples reglas: Primero, hablar de verdades centrándose en los asuntos reales, no en aquellos de los que el populista de turno quiere hablar. Segundo, hacer saber a todo el mundo que está intentando desviar la atención. Y tercero, volver a los asuntos de verdad sin perder un segundo en botones nucleares o croquetas.

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