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Con una olla o un llavero: los trucos caseros más ingeniosos para cargar el móvil

Es posible hacerlo con objetos que tenemos en cualquier habitación, mientras se están desarrollando proyectos para generar esa energía. Eso sí, la precaución es lo primero.

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Te encuentras ante una urgencia: tu teléfono móvil está a punto de quedarse sin batería, y lo peor es que no encuentras un enchufe libre cerca. Por fortuna, existen algunos trucos caseros (y muy poco ortodoxos) que se pueden aplicar para evitar la ansiedad que nos produce estar sin conexión.

Con elementos tan variopintos como una pila, un ventilador o incluso el fuego se puede salir de un apuro hasta que encuentres cerca una clavija o la más próxima se libere. Eso sí, nada de esto pretende ni podrá sustituir a la carga tradicional.

Con maña o un poco de presupuesto

Para algunos de estos trucos necesitarás un poco de pericia, además de paciencia. Por ejemplo, si tienes a mano un ventilador. Para cargar el móvil con él, necesitarás otros materiales; en concreto, las paletas de otro ventilador, un motor de 24V-60W, un condensador electrolítico, un adaptador USB de 5V (por ejemplo, como los que tienen los coches) y el cable del cargador del móvil.

Estos son los pasos que debes seguir: conecta el cable del cargador a tu teléfono. A continuación, la salida USB al adaptador y este al condensador. El condensador tendrá unas ranuras por las que deberás conectar los cables que salgan del motor. Por último, fija las paletas al motor. Una vez se ponga a funcionar, su movimiento activará todo tu invento para que el móvil se cargue.

Esta especie de turbina también se puede usar cuando montas en bici. Sujeta la estructura al manillar y ve a hacer un poco de ejercicio con ella. El movimiento activará las paletas y cargará tu teléfono. Para montar esta turbina no hace falta que compres las paletas o desmontes el ventilador del verano (si lo desmontaras, encima necesitarías uno nuevo para realizar el primer truco): basta con las de un viejo ordenador que ya no uses.

Si además de tener problemas con la batería tienes hambre, podrías hacer un dos por uno: saciar tu estómago y recargar el teléfono. Para ello, hay cocinas portátiles como CampStove 2 (149,95 euros), que quema madera para producir un fuego sin humo que cocina y, además, permite conectar un cargador USB: la energía que producen las llamas es suficiente para ambas cosas.

No es la única alternativa con fuego para cargar el móvil. Podemos tirar de Flamestower (99,99 dólares, 86,13 euros), ideal para tu jardín o cuando sales de excursión al campo, donde no hay posibilidad de enchufes. Coloca un poco de agua del grifo o de la cantimplora sobre su superficie y acerca el dispositivo a un fuego. El líquido se calentará y generará una energía con la que se cargará el ‘smartphone’, que estará enchufado a través de su salida USB.

Pero si además quieres cocinar, te puedes aprovechar de una olla o cacerola. Pero no de una cualquiera, sino de una de última generación. Hastuden Nabe (199 euros, 171,4 euros), de inspiración japonesa, cuenta con un generador termoeléctrico que transforma la diferencia de temperatura en energía que se puede transmitir a través de un USB al ‘smartphone’.

Solo hay que colocar alguna fuente de calor o fuego bajo ella y llenarla con agua para que comience a funcionar (debe tener al menos un tercio ocupado por líquido para que no se dañe). Según la web, en 17 minutos puede poner en marcha un iPhone que estaba descargado por completo, y para llevarlo al 100 % necesitaría de tres a cinco horas. Eso sí, no sirve para iPad y otros dispositivos que necesitan más electricidad, como portátiles.

También puedes tener pequeños cargadores en los aparatos cotidianos, como los llaveros. Pero no hablamos de uno cualquiera de plástico o del que te trajiste como ‘souvenir’ de tu último viaje. Flintu, actualmente en reserva, es un llavero que además sirve como lápiz USB y que con unas pilas de 9V se conecta a tu ‘smartphone’ para darle savia. Tal vez fastidie eso de tener que estar pendiente de las pequeñas pilas, pero desde luego es ingenioso.

 Llavero cargador
Llavero cargador

Mientras Flintu llega, puedes optar por otro tipo de llaveros (13,99 dólares en Amazon) con conexión USB y cable de 1,5 metros. Personalizable en colores, permite llevar un cargador siempre encima para conectar el móvil a un portátil u ordenador de sobremesa.

Cuidado con los ‘fakes’

En internet se puede encontrar mucha información sobre alternativas para cargar el móvil que, por desgracia, son falsas. No está de más tenerlo en cuenta para no caer en los mismos errores.

Por ejemplo, hace unos años circuló una idea que tuvo bastante (y desgraciado) éxito: el teléfono se podía cargar en el microondas. Se difundió la broma de que la actualización del sistema operativo iOS 8 permitía hacer esto. Lo que empezó como un chiste se viralizó… y muchos iPhone acabaron chamuscados.

No, con un limón conectado a un USB no podrás salir del paso y volver a usar su teléfono. (Imagen: Pixabay)
No, con un limón conectado a un USB no podrás salir del paso y volver a usar su teléfono. (Imagen: Pixabay)

Lo mismo sucede con los trucos para cargar un dispositivo clavando el cable USB en una fruta u hortaliza. En YouTube se pueden encontrar tutoriales con manzanas o limones, pero todos ellos mienten: la energía que se puede sacar de estos alimentos no es, ni de lejos, suficiente para cargar un dispositivo móvil.

La razón es que las frutas no tienen el amperaje necesario para comenzar el proceso y que ni siquiera tienen la cantidad de iones suficientes para generar un voltio. Habrá que conformarse con el experimento escolar que permite, con dos tornillos y un limón, iluminar una pequeña bombilla.

Los locos proyectos en camino

Además de estos trucos, los que funcionan y los que no, hay muchos científicos que están trabajando para desarrollar nuevas ideas con las que cargar nuestro dispositivo sin necesidad de enchufes. Por ejemplo, con orina humana: investigadores de la Universidad Oeste de Inglaterra han sido capaces de cargar la batería de un teléfono.

De acuerdo a su idea, la clave está en el nitrógeno de la urea: al volcar el líquido en una pila de combustible que contiene bacterias, estas se alimentan del elemento y comienzan a producir energía. Este descubrimiento podría ser muy beneficioso para países en desarrollo y otros usos más allá del móvil, como generar electricidad en baños.

Mientras tanto, recientemente hemos sabido que un equipo del Instituto Tecnológico de Karlsruhe, en la homónima ciudad alemana, está investigando cómo obtener energía con nuestros paseos para cargar el móvil. Entre los dispositivos que están probando para ello se encuentra un pequeño aparato que se coloca en una pierna antes de comenzar a andar y que, de momento, solo genera unos pocos microvatios. Otro es una especie de pistón conectado a un generador que se podría colocar en la zapatilla de un deportista para conseguir el mismo efecto.

A la vez, científicos del instituto NanoTech de la Universidad de Texas, en Dallas, trabajan en unos hilos de nanotubos de carbono que producirían energía al doblarse o estirarse. Según Ray Baughman, director del NanoTech y autor del estudio, su creación produce cien veces más energía eléctrica que otras fibras para ropa.

Hilos de nanotubos de carbono
Hilos de nanotubos de carbono

Aunque a estas investigaciones todavía les queda camino por recorrer, la que sí parece más avanzada es aquella que pretende convertir en energía tus gritos de desesperación por un móvil apagado. Científicos del Instituto Tecnológico de Georgia (Estados Unidos) han desarrollado una membrana que recogería esas ondas y las transformaría en electricidad.

La membrana está formada por dos hojas, una de cobre y otra de teflón, que cuando las ondas pasan por ellas entran en contacto y generan la electricidad. Eso sí, la cantidad de energía generada sería muy pequeña. Y si no queremos desgañitarnos, siempre podríamos aprovechar el llanto de un bebé mientras se calma o el ruido ambiental. Nokia y la Universidad Queen Mary de Londres anunciaron un proyecto similar en 2014.

Por tanto, ya que todavía nos queda algo de tiempo para trabajar con nuestros gritos o la orina, no está de más que nos pongamos manitas con un viejo ventilador, compremos una cacerola mágica o recurramos al llavero que siempre llevamos encima cuando lo que más falta nos hace es un enchufe. ¿Llegaremos algún día a echarlos de menos?

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