uno de cada cinco son fraudulentos

Mafias y falsificaciones: así funciona el millonario negocio de los móviles falsos

Un experto de la OCDE las describe como "empresas multinacionales ilegales" y advierte sobre la falta de coordinación entre países para combatir esta actividad criminal

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Casi uno de cada cinco móviles importado internacionalmente es falso. El dato lo ha desvelado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en un informe publicado a principios de año. El documento alertaba sobre la importancia de la fabricación y tráfico ilegales de productos electrónicos, un negocio en auge dada la enorme demanda de estos dispositivos que existe actualmente, la disminución de los costes de transporte y el bajo riesgo que implica para los criminales, cuyas partidas son difíciles de detectar en aduanas.

Aunque en España predominan las incautaciones de otro tipo de falsificaciones, como el textil o el calzado, el año pasado se requisaron en nuestro país 177.000 equipos y componentes electrónicos (un 7% del total de bienes retenidos), según datos facilitados por el Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria. De ellos, 20.888 eran móviles, piezas y accesorios que, de haber llegado al mercado, habrían generado unos 919.582 euros de beneficios.

Se trata de un negocio muy lucrativo porque "la gente está dispuesta a pagar mucho por un teléfono y, en general, no sabe distinguir entre uno verdadero y uno falso", explica a Teknautas Piotr Stryszowski, coautor del informe de la OCDE y experto en economía de las TIC, propiedad intelectual y comercio de falsificaciones. A esto hay que sumarle las escuetas sanciones que pueden recibir, comparadas con las aplicables en el contrabando ilegal de otras sustancias como los narcóticos. "Es una actividad poco arriesgada que mueve grandes beneficios", asegura.

La gente está dispuesta a pagar mucho por un teléfono y, en general, no sabe distinguir entre uno verdadero y uno falso

Las redes de falsificaciones extienden sus tentáculos estratégicamente. Funcionan como "una especie de compañías multinacionales ilegales controladas por el crimen organizado", describe el economista polaco. A pesar de disponer de algunos datos, "lo que vemos es solo la superficie", advierte Stryszowski, que dirige un proyecto conjunto de la OCDE y la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO) para cuantificar el impacto económico del comercio de falsificaciones relacionadas con tecnología.

A diferencia de las legítimas, estas empresas criminales no suelen especializarse en un solo producto. "Las organizaciones que se dedican al tráfico de falsificaciones distribuyen todo tipo de mercancías falsificadas que puedan tener demanda", indican desde la Agencia Tributaria. "Con frecuencia encontramos en una misma partida o contenedor móviles, cosméticos y complementos”.

Las baterías, cargadores y tarjetas de memoria también son presa de los falsificadores, según la OCDE. (Flickr)
Las baterías, cargadores y tarjetas de memoria también son presa de los falsificadores, según la OCDE. (Flickr)

Los entramados unen diferentes nodos y partes implicadas: se sabe que, en general, hay productores y personas en distintos países encargadas de las importaciones y envíos, las ventas, gestionar los cargamentos y la distribución en el destino. "Aunque las tramas de tráfico de falsificaciones suelen tener miembros o contactos en España [el destino] y el país de origen, no es posible establecer un formato o modelo de organización fijos", señalan desde la institución patria.

Los flujos dependen de la estrategia que sigan sus responsables. Según el experto de la OCDE, los criminales se organizan en base a tres esquemas principales. Uno de ellos consiste en importar los dispositivos listos para vender, empaquetados y presentados como los originales. En otro, los móviles llegan a su destino sin ninguna marca atribuida todavía y se embalan en algún emplazamiento estratégico con las etiquetas y cajas que vienen en envíos distintos. "Esta maniobra es más difícil para los falsificadores, porque necesitan un sitio donde montarlos, pero si los detectan en las aduanas solo pierden los embalajes, ya que nadie va a incautar teléfonos sin etiquetar", explica Stryszowski.

Muchos pequeños establecimientos ofrecen servicios de reparación a precios muy competitivos

El último de estos modelos implica el tráfico con piezas y componentes falsos. "Hay muchos pequeños establecimientos que ofrecen servicios de reparación a precios muy competitivos y, por desgracia, vemos que muchas veces funcionan como centros de distribución de piezas falsificadas", indica el experto de la OCDE. El año pasado, la Policía Nacional detuvo a en España a nueve empresarios chinos pertenecientes a una red; recibían las piezas de China y ensamblaban los móviles en dos naves en Madrid.

De España al resto de Europa

En Europa, los puertos de los países sureños, como Italia y España, sirven de vía de entrada al continente para los productos falsificados, en su mayoría provenientes de China y transportados por barco, avión o correo postal. Una vez dentro, “los móviles se llevan más al norte, hacia Alemania, Francia y los Países Bajos. En Europa no hay fronteras, así que una vez han entrado en la Unión Europea, pueden ser enviados fácilmente y no hay registro de datos. Aunque sabemos el país importador, no los puntos de venta exactos”, detalla Stryszowski.

En las aduanas, los contenedores se suman al enorme flujo de cargamentos y bultos que pasan diariamente por sus oficinas. Dado el volumen al que se enfrentan los agentes, “nadie abre y comprueba el contenido de todos los contenedores y paquetes”, aclara el polaco, sino que analizan su documentación y establecen perfiles de riesgo para identificar los envíos “que parecen sospechosos”.

China es la principal fuente de productos electrónicos falsificados mientras que los fabricantes estadounidenses son los más afectados por la actividad. (Flickr)
China es la principal fuente de productos electrónicos falsificados mientras que los fabricantes estadounidenses son los más afectados por la actividad. (Flickr)

Para evitar los controles, los falsificadores establecen lo que se conoce como “puntos de tránsito”, es decir, lugares intermedios por los que pasan los envíos para que sus nombres sustituyan al verdadero país de fabricación en los papeles y provocar, así, menos desconfianza. Mientras que en la lista de potenciales productores de tecnología falsificada figuran China, Alemania, Corea, Suecia y Turquía, entre los probables puntos de tránsito se encuentran Uruguay, Chile, Hong Kong, Marruecos, Túnez y Grecia, entre otros.

Estos emplazamientos, que normalmente coinciden con zonas de libre mercado o con poca vigilancia, sirven también de centros de distribución para productos falsos, desde donde se remiten a sus destinos en partidas más reducidas. "Hay muchos núcleos que reciben los bienes en contenedores para luego ser enviados en pequeños paquetes postales", dice Stryszowski. Según el informe de la OCDE, entre 2011 y 2013, casi el 66% del total de confiscaciones de aparatos y componentes en aduanas correspondía a bultos de estas características.

Los contenedores son una pesadilla para las aduanas porque es muy difícil interceptar un producto falsificado que viaja en un paquete

"Aunque los paquetes son más caros que los contenedores, son una pesadilla para las aduanas porque es muy difícil interceptar un producto falsificado que viaja en un paquete", subraya el experto de la organización internacional. La tendencia se debe, según el documento, al auge de las ventas a través de internet, que proporciona una "poderosa plataforma para que los falsificadores lleguen a un gran número de consumidores potenciales".

En España, el Departamento de Aduanas presenta numerosas denuncias, "aunque en ocasiones las marcas las presentan directamente", indican. Dentro de las fronteras, estas pueden venir también de los consumidores que reciben un dispositivo que no coincide con el que habían pedido. En Carmona (Sevilla), la Guardia Civil inició una investigación en 2012 a raíz de la denuncia que un perjudicado puso en una comisaría madrileña. El Equipo de la Policía Judicial descubrió que varias personas "compraban grandes cantidades de iPhones falsificados en China y desde Carmona los vendían por internet a través de anuncios", cuenta una de los agentes responsables de la investigación.

El iPhone es uno de los teléfonos más falsificados. (Reuters)
El iPhone es uno de los teléfonos más falsificados. (Reuters)

Entre las diferentes comprobaciones "tiene que haber un peritaje de la marca que asegure que realmente estamos ante un producto falsificado", precisan desde Aduanas, ya que es muy difícil verificarlo a simple vista. Desde Carmona enviaron los terminales a la sede alemana de Apple para que los reconocieran como propios o certificase que se trataba de dispositivos falsos. "Las falsificaciones están a la orden del día", sostiene el miembro de la Guardia Civil de la población sevillana.

En opinión de Stryszowski, a nivel global, el problema es que el comercio internacional está explosionando a gran escala, mientras que no se ve "la misma multiplicación en agentes de aduanas". El experto recalca, asimismo, la falta de coordinación entre países, departamentos de aduanas y cuerpos de seguridad.

El comercio internacional está explosionando a gran escala, mientras que no se ve "la misma multiplicación en agentes de aduanas"

Para disminuir el alcance del tráfico de falsificaciones "necesitamos compartir información muy rápidamente porque los falsificadores también son muy rápidos; si endureces las inspecciones en un país, se moverán a otro", explica el polaco. Unas medidas que, aunque ya se discutan en distintos foros, llevarán tiempo (si es que llegan a implementarse). No es el primer caso que refleja lo difícil que es coordinar y poner de acuerdo a los responsables de las fronteras europeas.

Según este experto en comercio internacional, la responsabilidad recae también en las empresas, que deberían compartir más información con las instituciones y clientes sobre cómo identificar los dispositivos y piezas falsas. Mientras tanto, lo único que les queda a los consumidores es andarse con mucho ojo, sobre todo si compran por internet, y denunciar si, por desgracia, les acaban entregando un teléfono que no cumple con lo que prometía el vendedor.

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