spacex y boeing ya tienen contratos con la nasa

El plan del fundador de Amazon para conquistar el espacio

La empresa Blue Origin, de Jeff Bezos, ha logrado que su cohete aterrice verticalmente, algo que abaratará muchísimo los viajes comerciales al espacio en unos años

Foto: (Foto: Blue Origin)
(Foto: Blue Origin)

Desde que el hombre puso el pie en la luna, una generación entera de niños soñó con ir al espacio, con ser el siguiente gran héroe de su país y con que se convertiría en un nuevo explorador, ya no en la Tierra, sino en el espacio. Ese sueño, compartido por millones de niños y niñas de todo el mundo, puede no ser una realidad hoy en día, pero viajar al espacio cada día se hace más palpable.

Tan solo 112 años después de que los hermanos Wright lograsen levantar el vuelo con un aparato que fabricaron artesanalmente en su taller de bicicletas, hemos creado máquinas capaces de superar la velocidad del sonido, de viajar miles de kilómetros alrededor del mundo y hacer más pequeñas las distancias. La nueva frontera es el espacio y de eso saben mucho algunos millonarios, que con sus empresas privadas están logrando que el turismo espacial sea una realidad.

Elon Musk con SpaceX, Sir Richard Branson con Virgin Galactic y Jeff Bezos con Blue Origin son un ejemplo de los multimillonarios que han invertido mucho dinero en esta carrera. Ahora la empresa de Bezos logra un mito al tener el primer cohete capaz de transportar humanos al espacio y volver para ser reutilizado.

La carrera de Bezos

Jeff Bezos, CEO de Blue Origin (Foto: Blue Origin)
Jeff Bezos, CEO de Blue Origin (Foto: Blue Origin)

Fundador de Amazon, dueño de The Washington Post y también fundador de una de las empresas aeroespaciales que están abriendo la vía del turismo espacial: Blue Origin.

El martes, su cohete New Sephard lograba aterrizar sin un rasguño en su base del sur de Texas. El aparato se elevó más de 100 kilómetros, alcanzando una velocidad de Mach 3 y lanzó una cápsula, vacía, que en el futuro albergará hasta seis pasajeros que podrán flotar durante 4 minutos en el espacio, orbitando y ofreciendo una de las vistas más espectaculares que una persona puede ver.

Blue Origin es una de las empresas que quiere ser un gigante del mundo espacial. Tiene mucha competencia, pero ya tiene uno de los componentes más importantes para abaratar estos viajes: una nave reutilizable.

En un vídeo, altamente editado y con varias partes irreales, muestra cómo el cohete de Bezos logra descender a gran velocidad, pero completamente vertical. A 1.500 metros de altitud, su propulsor se vuelve a encender para que, a pocos metros, se estabilice y se pose sobre la tierra.

Así, New Sephard logra algo que SpaceX, de Elon Musk, está teniendo problemas: aterrizar un cohete capaz de ir al espacio y volver.

El futuro de Blue Origin

“¿Quién quiere ir al espacio?”, así termina el reciente vídeo promocional de Blue Origin. Esa es la idea: que seis personas lleguen al espacio y puedan ver durante unos minutos lo que hasta ahora solo un puñado de personas han podido ver en vivo.

La empresa, fundada por Bezos en el año 2000, ha tardado más de una década en crear este cohete, que lo cambia todo en la carrera por el negocio de los viajes comerciales al espacio, pero aún tardará varios años en lograr que personas viajen al espacio.

Aunque cueste creerlo, el sector espacial es endogámico, muy cerrado a la innovación

Mientras esperamos, y sobre todo ahorramos, Blue Origin ya tiene un plan inmediato para que la empresa empiece a generar beneficios: las investigaciones y transporte de carga.

El éxito de su último vuelo significa que la empresa está muy cerca de tener un vehículo completamente funcional y reutilizable para transportar cargas de investigación en el espacio. Este plan podría llevarse a cabo a lo largo del 2016, aunque por ahora la empresa no ha confirmado fechas tras la primera fase de pruebas.

El mercado espacial, un poco más abierto

Históricamente hablando, lo decisivo no es la creación de estos cohetes capaces de aterrizar verticalmente, si no que el mercado espacial empiece a abrirse. Como dice Dimitris Bountolos, de la empresa española Bloostar: “Aunque cueste creerlo, el sector espacial es endogámico, muy cerrado a la innovación”.

Boeing CST-100 Starliner (Ilustración: Boeing)
Boeing CST-100 Starliner (Ilustración: Boeing)

SpaceX logró abrir este tipo de mercado hace algo más de una década. Aunque muchos expertos lo veían como algo aspiracional, ha abierto una vía para que empresas privadas puedan operar independientemente o incluso, aliarse con agencias espaciales nacionales. "Lograron activar un mercado incipiente, porque aquí el grande no se come al pequeño, es el rápido el que se come al grande", comenta Bountolos.

La semana pasada, SpaceX y la NASA hicieron oficial un acuerdo que lleva a la empresa de Elon Musk a ser el proveedor oficial de esta agencia para llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional, junto a Boeing con su sistema de transporte espacial CST-100, otro proveedor de la agencia norteamericana.

SpaceX lleva cierta delantera

El contrato de SpaceX con la NASA ejemplifica la apertura comercial de la exploración espacial, o por lo menos, el intento de que no sea tan caro con la ayuda de varias empresas. Tanto SpaceX, Boeing o Blue Origin ya están colaborando con la agencia espacial estadounidense, aunque esta última no ha logrado tanta atención  porque su cohete ha sido el último en llegar.

Se estima que Bezos ha invertido más de 500 millones de dólares en Blue Origin

Blue Origin ganó un contrato de 3,7 millones de dólares en 2009 para desarrollar lo que hoy es el cohete New Shepard. En 2011 esta cantidad aumento a 22 millones de dólares como segunda fase de este desarrollo. Es poco dinero en comparación con la cantidad que se lleva invertida, que en el caso de Bezos asciende a más de 500 millones de dólares.

Gracias a contratos con otras empresas, con agencias como la NASA y, sobre todo, con el desarrollo de un programa de envío de personas al espacio, podría convertirse en un negocio millonario, porque las personas capaces de pagar lo que sea para sentir la ingravidez y ver nuestro planea desde el espacio existen.

SpaceX Dragon, la primera cápsula privada en llevar cargamento a la Estación Espacial Internacional (Foto: SpaceX)
SpaceX Dragon, la primera cápsula privada en llevar cargamento a la Estación Espacial Internacional (Foto: SpaceX)

Mientras, SpaceX ya ha lanzado varios cohetes con material de reabastecimiento a la estación espacial internacional, perdiendo una por el camino. Pero este contrato hará que la agencia ahorre dinero en comparación con lo que paga ahora mismo a la Agencia Espacial Rusa por el mismo servicio.

El propio secretismo de la empresa sólo abre más preguntas ante su futuro (ni siquiera se sabía que iban a hacer una prueba esta semana). El fundador siempre ha puesto como objetivo en el turismo espacial, pero sin duda, ser uno de los proveedores de la NASA sería un negocio rentable y muy importante para Blue Origin.

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