en respuesta al artículo de 'the new york times'

"Querido Jeff Bezos": el email de una afectada por la 'abusiva' política laboral de Amazon

La mujer de un exempleado de la firma ha escrito un texto donde describe la situación que vivió su familia: horarios interminables y terapia para combatir el estrés

Foto: La silueta a contraluz de Jeff Bezos, fundador de Amazon (Reuters)
La silueta a contraluz de Jeff Bezos, fundador de Amazon (Reuters)

Jeff Bezos fue calificado en 2014 como el peor jefe del mundo por la Confederación Internacional de Sindicatos. La organización desveló el resultado de la votación popular realizada a través de Internet confirmando uno de los peores presagios para el fundador de Amazon: sus políticas laborales no eran valoradas por la gente que, codo con codo, trabaja con él jornada tras jornada. Esta sensación fue confirmada por The New York Times el pasado sábado, donde en un texto desvelaba las injustas evaluaciones a las que se había sometido al personal –entre otras crueles acciones–.

“El artículo no describe la Amazon que yo conozco o los considerados 'amazonians' con los que trabajo cada día”, se defendió Bezos. Además, el fundador de la empresa instó a los trabajadores a comunicar situaciones abusivas –en las que, según el Times, la gente llora en una oficina “sin alma”– al departamento de Recursos Humanos o escribirle a él directamente. Siguiendo sus indicaciones, la mujer de uno de los empleados que la compañía tuvo en plantilla entre 2007 y 2013 se ha animado a contar su propia experiencia y la ha publicado en la web. 

“Obviamente, muchos de los trabajadores son muy felices en Amazon, pero no desprecies tan rápido lo que cuenta 'The Times': muchas de las situaciones y anécdotas del artículo están muy cerca de lo que sucede en casa. Amazon se enorgullece de ser un lugar de trabajo que fomenta un flujo constante de retroalimentación, incluso cuando ese 'feedback' sea difícil de escuchar. Espero que recuerdes tus propios principios de gestión cuando escuches mi historia”, comienza el relato Beth Anderson.

Estaba casada con un hombre que se había casado con el trabajo

“Abandonamos nuestra vida entera cuando mi marido consiguió trabajo en su empresa”, afirma la mujer dejando claro que su familia y amigos pasaron a un segundo plano, “por no hablar” de su propio empleo. Beth reconoce que se sintió muy orgullosa de su marido cuando entró en Amazon, e incluso sintió que sus vidas habían escalado un peldaño en cuanto a nivel de vida se refería. “Pero, poco a poco, el brillo se fue apagando […] Con almacenes en todo el planeta, mi marido tenía que solucionar problemas en China en mitad de la noche, en Reino Unido a altas horas de la mañana y luego en Kentucky durante su jornada laboral”, enumera la mujer.

Anderson también recuerda cómo su marido debía responder los correos electrónicos en menos de 15 minutos. Si no, corría el riesgo de que un jefe se pusiera en contacto con él para llamarle la atención. “Si algo venía directamente de ti, Jeff, todos sus esfuerzos se centraban en ello hasta que el problema se hubiera solucionado, sin importar el coste emocional o físico”, escribe dirigiéndose directamente al fundador de Amazon. Beth habla con tristeza de cómo era ella la que se levantaba al lado de un hombre agotado que debía ponerse a trabajar en mitad de la noche, y era ella la que estaba “casada con una persona que se había casado con el trabajo”.

Tanto estrés que tuvo que acudir a terapia

Sin hijos, esta tendencia es difícil de tolerar, pero cuando se amplía la familia es imposible. “Cuando nacieron nuestras hijas, se hizo insoportable. Me volví como tantos otros padres casi-únicos”. Beth recuerda que su marido apenas tuvo permiso de paternidad y que cuando una de sus bebés tenía un mes, el hombre fue reclamado para asistir a un viaje de empresa. Ella, cuenta, le insistió para que fuera y que sus jefes no pensaran que ser padre le había cambiado su forma de trabajar. “Fue una de las semanas más solitarias de mi vida”, reconoce.

El marido de Beth había estado sometido a tanto estrés que incluso llegó a pedirle que acudiera a terapia. “Es irónico, ¿verdad? Pudimos pagar un buen terapeuta gracias a Amazon”, escribe. A pesar de los malos momentos que vivió la familia a causa de la compañía de Jeff Bezos, Beth se siente agradecida por el traslado que la firma hizo de su esposo a Seattle. “Nos encanta esta ciudad y su cultura tecnológica. ¡Hemos ganado tantas cosas desde que nos mudamos aquí! Sin embargo, es difícil saber si los seis años que pasamos en tu empresa merecieron la pena”, continúa el texto. “Si por lo menos hubieras pedido antes nuestra opinión y hubieras contestado con la misma intensidad que esperas que tus empleados respondan a la tuya… Gracias”, termina el artículo de Beth.

Tecnología

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios