LIBERA LA INSULINA SÓLO CUANDO ES NECESARIO

Un parche inteligente para diabéticos promete acabar con los pinchazos

Un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte ha desarrollado un sistema indoloro y fácil de usar que emula el funcionamiento de las células que controlan esta hormona

Foto: (Fotografía: Zhen Gu)
(Fotografía: Zhen Gu)

Unos cinco millones de españoles padecen diabetes, una enfermedad que causa cada año 25.000 muertes. Además, según la Federación Internacional de Diabetes, en 2035 habrán aumentado los casos en un 55%. Estos pacientes deben controlar sus niveles de azúcar en sangre mediante punciones digitales e inyecciones de insulina, un proceso inexacto y doloroso. Para acabar con los pinchazos, un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (UNC por sus siglas en inglés, EEUU) ha desarrollado un parche inteligente capaz de calcular cuándo el cuerpo necesita una dosis de insulina y proporcionársela.

“No sólo es inteligente, sino que además es indoloro”, asegura a Teknautas el investigador de la UNC y coautor del estudio publicado hoy en la revista PNAS, Zhen Gu. El dispositivo es similar a una tirita del tamaño de una moneda de 1 céntimo y está cubierto de un centenar de microagujas no más grandes que una pestaña, como si fuera una cama de faquir en miniatura. Cada una de ellas está cargada con una dosis microscópica de insulina que se libera si los niveles de azúcar en sangre suben demasiado. Además, se puede personalizar según el peso y la sensibilidad del paciente a la insulina para “hacerlo todavía más inteligente”.

'El parche es rápido, fácil de usar, biocompatible e indoloro'

“El parche es rápido, fácil de usar y está fabricado con materiales biocompatibles que no son tóxicos”, explica Gu. De momento sólo se ha probado con ratones que padecían diabetes de tipo 1, en los que logró disminuir el azúcar sanguíneo con éxito durante nueve horas. Sin embargo, Gu asegura que los ensayos con seres humanos comenzarán “inmediatamente”, aunque todavía pasarán “varios años” hasta que se transforme en un producto comercial. Y añade que los resultados son “muy prometedores”.

Los ratones son menos sensibles a la insulina que los seres humanos, por lo que necesitan una dosis más alta para que se produzca el mismo efecto. Esto es una buena noticia, ya que es de esperar que los parches duren más en seres humanos. A fin de cuentas, la intención es que los pacientes sólo tengan que cambiar el dispositivo cada pocos días.

El dispositivo intenta emular el funcionamiento de las células beta, las fábricas y almacenes de insulina que sintetizan y guardan esta hormona en diminutas vesículas. Cuando suena la alarma por los altos niveles de glucosa (tras una comida, por ejemplo) se libera la insulina en el torrente sanguíneo.

La diabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que estas células beta son destruidas, por lo que el cuerpo pierde sus fábricas y almacenes de insulina, así como de la central de alarma que avisa en caso de desequilibrio. Para solucionarlo, Gu y su equipo han desarrollado un sistema similar: vesículas artificiales rellenas de insulina. Cuando la concentración de azúcar aumenta demasiado, este reacciona con unas enzimas del parche que provocan la disolución de estos sacos, que envían la hormona al torrente sanguíneo.

Punción digital para medir el nivel de glucosa en sangre
Punción digital para medir el nivel de glucosa en sangre

Eliminar rutinas molestas

Los parches para diabéticos se barajan, desde hace años, como una alternativa eficaz a las inyecciones para los 387 millones de personas que padecen esta enfermedad en todo el mundo, un número que aumentará hasta los 592 en 2035. Los sistemas presentados hasta ahora, según explica Gu, no son inteligentes: “Este es el único que promueve la liberación de insulina solamente cuando el nivel de azúcar en sangre es alto.

El dispositivo es similar a una tirita del tamaño de una moneda de 1 céntimo y está cubierto de un centenar de microagujas no más grandes que una pestaña

Otras tecnologías existentes conectan los dispositivos que miden el azúcar en sangre con aquellos que administran la insulina, pero son mucho más incómodos al requerir de catéteres. Estos deben ser colocados bajo la piel y reemplazados cada poco tiempo. También existen soluciones, como las lentillas de Google, que simplemente miden la glucosa y envían esta información al usuario, que debe inyectarse la hormona él mismo de ser necesario.

En todos estos casos, el objetivo es el mismo: administrar la cantidad adecuada de insulina, sólo cuando sea necesario hacerlo. El exdirector de la Asociación Americana de Diabetes, investigador de la UNC y coautor del estudio, John Buse, advierte de las nefastas consecuencias de inyectar cantidades incorrectas de medicación, que van desde “ceguera y amputaciones hasta coma y muerte”.

Esta tecnología podría facilitar las vidas de millones de pacientes. Como explica Buse: “La peor parte de la diabetes no son las inyecciones, los chequeos ni la dieta, sino el hecho de tener que hacerlo cada día durante el resto de tu vida”. Los parches podrían cambiar una rutina complicada y dolorosa por otra inocua y mucho menos frecuente.

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