la página de alquileres, en el punto de mira

El sector hotelero, contra Airbnb: "Hay quienes viven en la economía sumergida"

Tras la multa de Cataluña y el cambio normativo en Madrid, le toca el turno al sector hotelero. El consumo colaborativo vive una auténtica guerra en España

Foto: El sector hotelero, contra Airbnb: Hay quienes viven en la economía sumergida

"Una web que pone en contacto a particulares para arrendar apartamentos y gana dinero con eso no es consumo colaborativo, sino actividad económica". De esta forma ha zanjado el sector hotelero la guerra que mantiene en la actualidad con las páginas para alquilar alojamientos temporalmente. El que habla a Teknautas es Ramón Estalella, Secretario General de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT). Y el debate que está sobre la mesa es la legalidad o no de webs como Airbnb. Su enemigo público número uno.

Hace tan solo unos días la Generalitat de Cataluña multó con 30.000 euros a esta plataforma de internet de reserva de alojamientos, por comercializar apartamentos turísticos supuestamente ilegales en esta comunidad. Poco después, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó el decreto de regulación de Apartamentos Turísticos y de las Viviendas de Uso Turístico cuya principal novedad frente al borrador anterior consistía en la fijación de una estancia mínima de cinco noches en estas viviendas turísticas.

La idea de esta medida según la consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño, era la de proteger los derechos de los usuarios, acabar con la competencia desleal y el intrusismo, además de fomentar la generación de empleo.

Madrid y Cataluña parecen decididas a poner coto a este nuevo modelo de negocio online. Pero no son las únicas. El sector hotelero está empeñado en borrarlo del mapa cuanto antes.

Airbnb, ¿el mismo trabajo que una agencia de viajes?

"La economía colaborativa es aquella en la que un particular se pone en contacto con otro para intercambiar algo sin coste alguno. Algo que no sucede con las páginas que alquilan apartamentos de particulares", ha explicado Estalella. "Lo que hacen estos sitios es una actividad económica. Es lo mismo que hace una agencia de viajes. Deberían de cumplir con las leyes como hacemos todos".

"En el sector turístico en España siempre ha existido fraude fiscal, pero la llegada de este tipo de páginas ha implicado que se haya multiplicado".

Hay empresas que están comprando edificios enteros para alquilar sus habitaciones en webs como AirbnbSegún datos extraídos de la Agencia Tributaria entre el 20 y el 25% de la economía en España es sumergida. Y en esto el sector turismo se lleva la palma. Sitios como Helpx son un buen ejemplo. En esta página se ofrece trabajo en España a extranjeros (principalmente alemanes y holandeses), a cambio de una cama y comida. Con el aliciente de poder aprender español de forma económica.

"El sector hotelero es de los más regulados en España, lo que encarece el producto final. Nosotros tenemos que cumplir con cerca de 850 normas distintas como de protección de datos, contra incendios o sanitarias. Sin embargo, hay empresas que están comprando edificios enteros para alquilar sus habitaciones en estas webs, para de esta forma no tener que hacerlos hoteles. La razón es que quieren vivir en la economía sumergida", ha concluido Estalella.

El sector hotelero se reinventa frente al consumo colaborativo

Airbnb se ha posicionado en el mercado como un sitio donde encontrar miles de alojamientos a precios mejores que los de un hotel. Y lo cierto es que desde que existe esta web ir de vacaciones ya no es lo que era. Ahora los usuarios de internet tienen la posibilidad de alquilar desde una mansión, un apartamento, habitación o sofá de una casa cualquiera a unos precios que van desde los más altos a los más bajos.

Este intercambio se ha convertido (junto al hecho de compartir coche mediante apps como Uber), en uno de los iconos de la economía colaborativa. Pero los hoteles ya están reaccionando a esta tendencia.

El modelo quality low cost consiste en eliminar todos aquellos servicios superfluos o que el cliente no necesita, concentrándose en ofrecer los esenciales con la máxima calidad. Un ejemplo de esto lo tenemos en la cadena Sidorme que ha suprimido el restaurante, externalizado el servicio de limpieza o sustituido la iluminación tradicional fluorescente por LEDs para gastar menos, y a cambio ofrece otros servicios más económicos como atención las 24 horas, habitaciones amplias y climatizadas, wifi de alta velocidad gratuito y desayuno completo a unos precios muy competitivos.

Airbnb se ha posicionado en el mercado como un sitio donde encontrar miles de alojamientos a precios mejores que los de un hotel¿Suficiente para competir con este tipo de páginas? Según su CEO, Jairo González, "el modelo Sidorme es como la señora que tiene su propia casa y alquila una habitación por 50 euros. Lo hace porque tiene unos costes fijos prácticamente amortizados y costes variables muy bajos. Es un modelo similar al low cost nuestro".

De momento el máximo responsable en España y Portugal de la empresa de alquiler de alojamientos, Jeroen Merchiers, y el directivo para el norte y este de Europa de la aplicación de movilidad Uber, Pierre-Dimitri Gore-Coty, han pedido desregular los sectores hoteleros y del taxi.

Merchiers también ha defendido que su compañía realiza una función social: "Airbnb ya ha impulsado 4.000 nuevos puestos de trabajo y generado 128 millones de euros durante su actividad económica solo en Barcelona. A su vez, promueve el turismo sostenible y es un recurso crucial para los residentes que comparten su casa y utilizan el dinero obtenido para pagar las facturas".

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