¿Dónde está Marta Calvo? Las claves del caso de la joven desaparecida en Manuel (Valencia)
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¿Dónde está Marta Calvo? Las claves del caso de la joven desaparecida en Manuel (Valencia)

Los investigadores han vuelto a rastrear otra zona, un pozo en una casa abandonada, en busca del cuerpo de Marta Calvo

Foto: Reanudan la búsqueda de Marta Calvo con el despliegue de especialistas. (EFE)
Reanudan la búsqueda de Marta Calvo con el despliegue de especialistas. (EFE)

Falta poco para que se cumpla el segundo aniversario de la desaparición de Marta Calvo Burón en Manuel (Valencia), pero sus familiares siguen manteniendo la esperanza de encontrarla y, mientras la búsqueda de la joven continúa, la Guardia Civil asegura que el caso "no se cerrará hasta que no se encuentre el cuerpo de la asesinada". La investigación podría haber dado un nuevo giro después de conocer un informe psiquiátrico forense en el que dudan que Jorge Ignacio, asesino confeso de la joven, realmente la descuartizara. Lo último que se sabe del dispositivo es que, de nuevo, han finalizado sin éxito las labores en un nuevo punto, esta vez en un pozo ubicado en una casa abandonada en Senyera, entre Manuel y Villanueva de Castellón.

Los rastreos siguen sin dar resultado y, hace más de dos semanas, las autoridades gastaron su último cartucho (al menos hasta el momento) al dar por finalizada la inspección en un vertedero ilegal de la localidad en la que Calvo fue vista por última vez cuando acudía a una cita con un chico que conoció por internet.

Aunque no han conseguido dar con el cuerpo, la Guardia Civil sí pudo dar con el responsable de la desaparición y muerte de Calvo. Jorge Ignacio confesó haber descuartizado a la joven, pero también está siendo investigado como presunto autor de la muerte de, al menos, otras dos mujeres, aunque se le relaciona con el ataque de otras cinco; en todos los casos siguió el mismo patrón: chicas con las que contactó a través de 'apps' para ligar o mediante pago y con las que tuvo una fiesta blanca mientras mantenían relaciones sexuales, algunas de ellas sin su consentimiento. Pero lo que realmente pasó aquella madrugada de noviembre sigue siendo un misterio que aún están tratando de resolver.

Desaparición

El 7 de noviembre, Marta, de 25 años, había quedado con el sospechoso, con quien había estado hablando a través de una 'app' de citas. Ambos acordaron verse en casa del hombre, en la localidad de Manuel. Y así fue aunque, antes de subir al piso, la joven envió un WhatsApp a su madre a las 5:55 horas de la madrugada para compartir su ubicación.

Horas después, al no tener noticias de su hija, la madre acudió personalmente al domicilio que le había concretado. Allí la recibió Jorge Ignacio, aunque aseguró no conocer de nada a la chica por la que preguntaba, lo que hizo sospechar a la madre; por lo que, inmediatamente después, presentó una denuncia por desaparición. Mientras, el sospechoso se había encargado de borrar cualquier huella de la casa, tal y como declararon ante las autoridades los dueños de la vivienda al comprobar el fuerte olor a lejía que desprendía.

Después de poner la denuncia y de la alerta lanzada por plataformas como la Asociación Sosdesaparecidos y la posterior cobertura del caso en los medios, los investigadores recibieron una llamada por parte de una persona que tenía el coche de Jorge, ya que, según relató este testigo, el supuesto implicado acudió a su casa —después de la cita con Calvo— para pedirle que le guardase su monovolumen negro y lo desguazara.

Solo cuatro días después de la desaparición de la joven, la madre del sospechoso llamó a estos mismos caseros preocupada porque hacía días que no sabían nada de su hijo. Fue entonces cuando el Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) registró el domicilio que tenía alquilado. Mientras llevaban a cabo esta inspección, el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, hizo unas declaraciones ante los medios advirtiendo de que el desenlace de este caso podía ser "duro". Y no se equivocaba.

En las labores de búsqueda participaron también perros de localización para afrontar "los peores" escenarios posibles en torno a este suceso. Para entonces, las bases de datos de la Policía ya habían dado con el historial del hombre: había estado encarcelado en Italia por tráfico de drogas en 2008. Las primeras hipótesis que barajaron los investigadores apuntaban a que Marta podría encontrarse en el pueblo de L'Olleria (a unos 30 km del lugar en el que se le perdió la pista), razón por la cual los agentes ampliaron el perímetro de búsqueda hasta una segunda vivienda propiedad del sospechoso.

La 'confesión' del asesino

Después de conocer los antecedentes del sospechoso, las autoridades españolas alertaron a los cuerpos policiales internacionales ante la posibilidad de que el fugitivo hubiera salido de España y se activó una orden de busca y captura internacional el 18 de noviembre. Debido a la persecución, Jorge Ignacio se entregó en comisaría el 4 de diciembre de 2019 y confesó lo ocurrido. De acuerdo con su testimonio, esa noche se citó con Marta en su casa, pero no era la primera vez, puesto que unas semanas antes se habían citado y habían mantenido relaciones sexuales. Pero esa noche, cuando él la recogió en coche, fue distinta y admitió que la descuartizó y, posteriormente, tiró las partes de su cuerpo a diferentes contenedores de basura. Sin embargo, aseguró que él no la mató, que murió de forma natural y que él no había tenido nada que ver con eso.

placeholder El sospechoso de la muerte de Marta Calvo, Jorge Ignacio P. J. (EFE)
El sospechoso de la muerte de Marta Calvo, Jorge Ignacio P. J. (EFE)

Tras cuatro horas de interrogatorio, el sospechoso relató a los agentes que, el día de los hechos, ambos quedaron en la vivienda del presunto implicado, donde mantuvieron sexo consentido y consumieron cocaína juntos, pero que, en un momento dado durante ese encuentro, la joven murió de forma repentina. Concretamente, según las declaraciones del sospechoso, él colocó la droga en las zonas erógenas de la víctima y, después, a la mañana siguiente cuando se despertó, "ya estaba muerta".

Así, según su testimonio, al estar fichado por las autoridades, Jorge Ignacio se asustó al ver a Calvo muerta y decidió descuartizarla. Siguiendo con sus declaraciones, "pensó en suicidarse", pero, en lugar de eso, compró sierras manuales, bolsas y productos de limpieza —tal y como muestran las cámaras de seguridad— y descuartizó a la joven. Un día después, ocultó los restos en diferentes bolsas de basura y los metió en varios cubos.

La teoría que barajaban los investigadores era bien distinta. Según las autoridades, el sospechoso acabó con la vida de la joven tras una "agresión violenta". A raíz de estas declaraciones, las autoridades procedieron al registro de la planta de reciclaje de Guadassuar y en el vertedero de Dos Aguas, en busca de pruebas que los lleven al cuerpo de la desaparecida.

Otras víctimas de la fiesta blanca

Las investigaciones de la UCO se profundizaron y relacionaron su nombre con un caso anterior muy similar, al menos en apariencia, al de Calvo. Los hechos se remontan al 25 de marzo de ese mismo año, cuando encontraron a una prostituta que sufría convulsiones por sobredosis y que falleció a los pocos días. En ese momento no hubo detenidos ni investigación —a pesar de que se sabía que Jorge Ignacio era el cliente que había pasado con ella aquella noche— porque la autopsia reveló la causa de la muerte: un ataque epiléptico. Dentro del cuerpo de la mujer, no obstante, hallaron restos de sustancias estupefacientes en sus zonas íntimas.

"Quería esnifar coca sobre mi cuerpo e introducírmela por mis órganos sexuales"

Esta es la información que las autoridades obtuvieron del historial delictivo del sospechoso y de la declaración de una prostituta que, al conocer el caso de Marta Calvo, decidió dar su testimonio a la Guardia Civil. En declaraciones recogidas por El Confidencial, la testigo afirmó que, cuando llegaron a su vivienda de Manuel, le propuso montar una fiesta blanca. "Él quería esnifar coca sobre mi cuerpo e introducírmela por mis órganos sexuales, tanto por delante como por detrás", explicó. Ella se negó y contó a los agentes que pensaba que su cliente le había echado algo en la bebida, ya que, de forma repentina, empezó a encontrarse muy mal: "Entonces noté algo raro en la vagina: metí la mano y me saqué una piedra de cocaína del tamaño de media falange del pulgar".

No fue la única. Otra mujer, también prostituta, relató su encuentro con el acusado, afirmando que un cliente que tuvo se colocó "unas bolitas" de esta sustancia en su pene para introducírselo y que, solo un día después de la desaparición de Calvo, volvió a llamarla para ofrecerle una fiesta blanca.

Foto: El detenido por la muerte de Marta Calvo. Foto: Efe

A día de hoy, las autoridades atribuyen al acusado un total de 33 delitos contra 10 mujeres diferentes que contaron historias muy similares a estas y, en su declaración ante el Juzgado de Instrucción número 20 de Valencia, la Fiscalía reclamó que se le procesara por asesinato, agresión sexual, omisión del deber de socorro y delito contra la integridad moral de las víctimas. Muchas de las presuntas víctimas declararon que les metía cocaína "a escondidas".

¿Mintió sobre el descuartizamiento?

Según las conclusiones del informe psiquiátrico, el sospechoso podría haber mentido respecto a dos detalles que rodean la investigación: el descuartizamiento del cuerpo y su adicción a la cocaína. De acuerdo con los resultados, no padece síntomas de enfermedad mental, ni deficiencia mental, ni trastorno mental alguno, según recoge EFE. Pero sí que presenta "rasgo de personalidad antisocial" y han detectado ciertas contradicciones en su declaración ante la Guardia Civil sobre cómo acometió el descuartizamiento de Marta Calvo: "Por la pierna derecha según declara inicialmente a la Guardia Civil, y por la pierna izquierda según refiere y reitera en las entrevistas practicadas por los forenses".

"Al preguntarle por qué decide descuartizarla refiere que fue un momento de desesperación que atribuye a su situación previa, aclarando que se refiere a sus antecedentes penales y su condición de emigrante", recoge el citado informe. Asimismo, el estudio destaca la "indiferencia afectiva y frialdad emocional" del acusado.

En cuanto a su adicción a la cocaína, los forenses dudan de la certeza de las manifestaciones del detenido relativas al elevado consumo en los meses previos a la detención, puesto que resultan contradictorias con la investigación toxicológica en sus cabellos, que descarta un uso relevante de la sustancia desde aproximadamente julio de 2019, tres o cuatro meses antes de la detención.

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