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La declaración de Versalles marca los pilares de una agenda de "soberanía europea"
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La declaración de Versalles marca los pilares de una agenda de "soberanía europea"

La cumbre de Versalles establece un calendario de trabajo de los líderes europeos que pretenden avanzar en la discusión de seguridad y defensa en la Unión Europea

Foto: Los presidentes del Consejo Europeo, Francia y la Comisión Europea, antes de hablar con la prensa en Versalles. (Reuters/Sarah Meyssonnier)
Los presidentes del Consejo Europeo, Francia y la Comisión Europea, antes de hablar con la prensa en Versalles. (Reuters/Sarah Meyssonnier)

Todo palacio que se precie tiene sus propios fantasmas que en ocasiones ayudan a entender su pasado y su legado. Versalles, como todos, tiene los suyos. Pero sus fantasmas son los de la guerra, los de la "paz cartaginesa" que puso fin en 1919 a la Primera Guerra Mundial y que ayudó a alimentar a la bestia de la segunda. Ahora, algo más de un siglo después, el fantasma de la guerra vuelve a hacerse de carne y hueso mientras los líderes de la Unión Europea, una idea surgida de las cenizas de la posguerra, se han reunido en Versalles, de nuevo.

"Hemos visto que la decisión de Rusia ha sido volver a traer la guerra a Europa", explicó el viernes Emmanuel Macron, presidente francés, hablando en una rueda de prensa que se ha celebrado en la Galería de las Batallas del palacio de Versalles. El mismo lugar en el que, en 2017, un presidente francés recién llegado al Elíseo paseó con Putin. Cinco años después, el mismo líder intenta dirigir la respuesta a los retos planteados por el mismo hombre con el que caminó por esta misma sala.

A ninguno de los veintisiete jefes de Estado y de Gobierno que este jueves y viernes se han reunido en el palacio a las afueras de París (Francia) se les escapaba la carga simbólica del lugar en el que se encuentran y justo en el momento en el que, como señala la declaración conjunta que suscribirán, Rusia "ha devuelto la guerra a Europa". "La guerra en Ucrania es un drama, humano, político, humanitario. Pero es también un elemento que va a llevar a redefinir completamente la arquitectura de Europa", explicaba al inicio de la cumbre Macron.

placeholder El presidente francés junto al resto de líderes en el Consejo Europeo de Versalles. (EFE)
El presidente francés junto al resto de líderes en el Consejo Europeo de Versalles. (EFE)

La guerra cambia todas las reglas del juego. Es, como señalan los líderes en la declaración conjunta pactada, un "cambio tectónico" en Europa. La de Versalles se trataba de una discusión amplia, sin demasiados corsés. Es un debate para establecer las líneas generales de la hoja de ruta del club durante los próximos meses. Europa ha cambiado, ha entrado en un territorio desconocido, nunca antes transitado como una Unión. El debate y la declaración de Versalles son un intento de hacer pie, de encontrar la voz del club en un continente más impredecible, agresivo e inestable a raíz del ataque ruso a Ucrania.

El club no fue creado para convertirse en un poder geopolítico, para reaccionar de manera conjunta a una guerra como un poder duro. No está en su naturaleza ni en su misión original. Ese intento requiere, por lo tanto, de un enorme esfuerzo, de un cambio de dirección, de prioridades. En todos los campos: en la manera en la que se piensa en el mercado interior, en las normas de competencia, en la seguridad y defensa. "Esta declaración de Versalles pasará a los anales del proyecto europeo", ha defendido Charles Michel, presidente del Consejo Europeo.

Foto: Josep Borrell en el Parlamento Europeo

Los cambios en la Unión Europea suelen estar cargados de optimismo. Las crisis, en política europea, son esos momentos en los que "se hace o se rompe" Europa: o la crisis es tan brutal que se la lleva por delante, o la Unión se obliga a avanzar más en su integración a raíz del 'shock'. En esta ocasión, los líderes en Versalles han decidido que van a seguir dando pasos hacia adelante, que van a hacer y no a romper Europa. Pero esta vez no hay optimismo en el aire, no son cambios que se hacen esperanzados por un futuro mejor. A diferencia de otras crisis, cuando Europa soporta el golpe y luego extrae conclusiones, esta vez el proceso está ocurriendo al mismo tiempo que la crisis. Europa solamente está cambiando por obligación, porque no le queda más remedio. Es un cambio reactivo, no proactivo.

"Enfrentados a una creciente inestabilidad, competencia estratégica y amenazas a la seguridad, decidimos asumir una mayor responsabilidad por nuestra seguridad y dar más pasos decisivos hacia la construcción de nuestra soberanía europea", explican los líderes en el comunicado conjunto.

Y esa es la base de la reunión en Versalles, con la que Michel y Macron declararon el inicio de una agenda de soberanía. La reunión a las afueras de París es el pistoletazo de salida a una serie de negociaciones y reuniones centradas en esa idea de soberanía. "La agenda de la soberanía europea, que algunos vieron como una etiqueta francesa, se ve ya como algo crucial", ha señalado Macron por su parte.

placeholder Los líderes europeos reunidos en Versalles. (Reuters)
Los líderes europeos reunidos en Versalles. (Reuters)

Esa agenda cubre muchos puntos, como la independencia energética o la estrategia de crecimiento de la Unión, pero el fundamental es el de la defensa. La declaración de Versalles es el golpe final de ese lento despertar de la ingenuidad europea de la que se viene hablando mucho en los últimos años. Los líderes se han comprometido a un aumento masivo del gasto en seguridad y defensa y a la búsqueda de proyectos comunes. Han encargado al Ejecutivo comunitario un informe sobre los problemas de inversión en cuestiones de seguridad y defensa y cómo resolverlos.

Y cerrar esa brecha de inversión va a ser muy caro. Por eso, el Gobierno francés ha movido la idea de que se requiere una inversión conjunta. Para Macron, este es el punto crucial en el que se decidirá si de verdad se conforma una Europa de la defensa real, o si, como quieren algunos otros países, ese enorme aumento de la inversión militar se concentra únicamente en el marco de la OTAN. En mayo los líderes han marcado en la agenda una cumbre extraordinaria en la que abordarán la cuestión de la defensa. El calendario de la soberanía se ha lanzado ya, pero la Unión es tan buena diseñando declaraciones grandilocuentes como en convertirlas en papel mojado. Ese es el reto de los próximos meses.

Todo palacio que se precie tiene sus propios fantasmas que en ocasiones ayudan a entender su pasado y su legado. Versalles, como todos, tiene los suyos. Pero sus fantasmas son los de la guerra, los de la "paz cartaginesa" que puso fin en 1919 a la Primera Guerra Mundial y que ayudó a alimentar a la bestia de la segunda. Ahora, algo más de un siglo después, el fantasma de la guerra vuelve a hacerse de carne y hueso mientras los líderes de la Unión Europea, una idea surgida de las cenizas de la posguerra, se han reunido en Versalles, de nuevo.

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