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"Todo destruido ante nuestros ojos": silencio y caos en el centro de Járkov tras el bombardeo
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Ataque al centro administrativo de la ciudad

"Todo destruido ante nuestros ojos": silencio y caos en el centro de Járkov tras el bombardeo

Eran cerca de las 08:00, hora local, cuando Cristina se encontraba en la cocina preparándose el desayuno. De pronto, la alarma antiaérea ha comenzado a resonar y el agudo silbido de un avión recorriendo el cielo le ha hecho temer lo peor

Foto: Los equipos de rescaten trabajan en la zona de bombardeo en el centro de Járkov. (Reuters/Vyacheslav Madiyevskyy)
Los equipos de rescaten trabajan en la zona de bombardeo en el centro de Járkov. (Reuters/Vyacheslav Madiyevskyy)

Cristina ha podido dormir a duras penas esta noche. Desde que comenzara la guerra el pasado jueves, esta joven ucraniana de 33 años se hizo una cama improvisada en el pasillo de su piso para estar alejada de las ventanas. "En caso de bombardeo, podría romperse el cristal y herirme, o incluso matarme. Así que procuro mantenerme alejada". En la puerta de su casa tiene preparada una bolsa con agua, algo de comer, su documentación y dinero en efectivo por si tuviera que salir corriendo. Jamás pensó que las fuerzas rusas pudieran tomar su ciudad, por lo que tildaba de "locos" a los que, una semana antes del ataque, se marcharon a la frontera. Ahora, con el Ejército cercando la zona, piensa que es "demasiado tarde". "Corres más riesgo si sales a la calle, te pueden disparar con cualquier excusa, la gente está paranoica".

Eran cerca de las 08:00, hora local, cuando Cristina se encontraba en la cocina preparándose el desayuno. En ese momento, la alarma antiaérea ha comenzado a resonar por la ciudad y el agudo silbido de un avión recorriendo el cielo le ha hecho temer lo peor. "El edificio se ha estremecido, los cristales de las ventanas han temblado. Sabía que esta vez había caído una bomba cerca", cuenta y admite que no se deja guiar por las sirenas porque suenan constantemente por toda la ciudad y muchas veces la distancia del ataque es de kilómetros. Así, solo toma como referencia el temblor de sus ventanas. "A veces escuchas las alarmas, otras veces simplemente los aviones, pero, si las ventanas no tiemblan, no tengo que preocuparme".

Foto: La central nuclear de Zaporiyia (REUTERS)

Esta mañana, las fuerzas rusas han bombardeado la plaza de la Libertad de Járkov, en pleno centro, donde se ubica el núcleo administrativo, y un símbolo del progreso de esta ciudad que, aunque hoy "totalmente desértica", normalmente está repleta de tráfico, turistas y muchos estudiantes y trabajadores. Cristina vive a poco más de un kilómetro de esta localización, en la segunda planta de un edificio con hasta nueve alturas. Desconoce si se han producido muertes, pero da por seguro que hay decenas de heridos.

"Ahora reina el silencio más absoluto, pero solo es la espera a un nuevo bombardeo que está al caer", expresa con miedo y señala que esta población es la segunda más grande de Ucrania, que una vez fue capital del país, y que desde los últimos 10 años ha vivido un proceso de renovación absoluto de edificios, parques y calles. "Ahora todo ha sido destruido ante nuestros ojos".

"Ahora reina el silencio más absoluto, pero solo es la espera a un nuevo bombardeo que está al caer"

Mientras habla con El Confidencial, avisa de que puede perder la conexión en cualquier momento porque, si vuelven a atacar, va a bajar a esconderse a la sala de contadores del edificio. "Al ser una construcción moderna, la casa no cuenta con un refugio como tal, pero nos han dicho que el sótano es seguro". Entre tuberías, cables y contadores de gas, se esconden los más de 20 vecinos que aún permanecen en el edificio. "Pasan allí todo el día, tienen miedo, pero yo prefiero estar en casa y solo bajar cuando hay riesgo".

Cada mañana, baja al sótano para saber cómo han pasado la noche sus vecinos y por si necesitaran algo. Aunque lleva sin salir de casa desde el jueves pasado, cuenta que se han organizado grupos de voluntarios que puedes contactar vía Telegram y que te llevan a casa comida o medicinas. "Está habiendo un enorme problema con las personas con enfermedades graves, como cáncer o diabéticos, porque no pueden acceder a sus medicamentos diarios", expresa. Desde el Gobierno local y los voluntarios, están intentando traer los compuestos, pero "está siendo muy peligroso".

Sin saber qué pasa más allá de sus paredes y con el móvil constantemente recibiendo información a través de las redes sociales, pero poca de fuentes oficiales, admite que lo peor es no saber "qué está pasando" a su alrededor. "Cuando estás constantemente en alerta, solo puedes pensar en eso. A mí se me ha olvidado comer, dormir, no me permito desconectar con contenido de entretenimiento. Mi cerebro simplemente no puede", sostiene. Admite que prefiere pensar que Moscú no va a matar civiles, que "solo quiere tomar el control de la ciudad y del Gobierno" y dice desesperada que, si eso ocurriese, "al menos acabaría ya el sufrimiento", aunque eso significase vivir en un mundo ruso.

placeholder Voluntarios en el centro de Járkov tras el bombardeo de este martes. (Reuters/Vyacheslav Madiyevskyy)
Voluntarios en el centro de Járkov tras el bombardeo de este martes. (Reuters/Vyacheslav Madiyevskyy)

Járkov está a 480 km de Kiev, unas seis horas en coche. En España, sería parecido a recorrer la distancia que separa Madrid de Málaga. Son dos de los principales objetivos de los bombardeos rusos que desde el pasado jueves caen incesantemente sobre Ucrania. De hecho, este lunes, mientras se producía en Bielorrusia la negociación entre las delegaciones de ambos países, el Ejército ruso estaba bombardeando una zona residencial de Járkov y provocaba el fallecimiento de varios civiles.

Zelesnki lo describe como un "crimen de guerra"

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha descrito el ataque con misiles contra la ciudad de Járkov como un "crimen de guerra" que ha dejado al menos diez muertos y 35 heridos. "Las fuerzas rusas han disparado brutalmente artillería sobre Járkov", ha señalado Zelenski en un mensaje a la nación.

"Es claramente un crimen de guerra en una ciudad pacífica con áreas residenciales pacíficas, no con instalaciones militares. Decenas de testigos prueban esto, (...) que ha sido una destrucción deliberada de población civil", ha manifestado. Horas más tarde, sobre las 13:30 hora local, se ha producido otro ataque sobre el área, en esta ocasión, sobre un barrio residencial. Al menos ocho personas han perdido la vida en este ataque, según ha confirmado el servicio de emergencias ucraniano

"Los 'libertadores' locos ya no esconden que sus bombardeos son llevados a cabo contra la población civil", ha denunciado el Servicio Estatal de Emergencias ucraniano a través de un mensaje en Telegram, junto a un vídeo en el que puede verse el impacto del proyectil contra un edificio.

"En estos momentos, el enemigo está atacando de forma cínica la parte central de Járkov", ha señalado, antes de confirmar una ofensiva también contra el edificio de la Ópera, la Filarmónica y una zona residencial. Asimismo, ha destacado que los equipos de emergencia no pueden desplazarse a la zona.

placeholder Labores de rescate en Járkov. (Reuters/Vyacheslav Madiyevskyy)
Labores de rescate en Járkov. (Reuters/Vyacheslav Madiyevskyy)

Desde Europa, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha señalado que el bombardeo de este lunes por parte de Rusia contra infraestructuras civiles "viola las leyes de la guerra". El político español se expresa en ese sentido tras hablar con el ministro de Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba.

"Hablé con Dmitro Kuleba. El bombardeo contra infraestructura civil ayer en Járkov viola las leyes de la guerra. La UE permanece firme al lado de Ucrania en estos momentos dramáticos", ha afirmado Borrell en su perfil de la red social Twitter.

Cristina ha podido dormir a duras penas esta noche. Desde que comenzara la guerra el pasado jueves, esta joven ucraniana de 33 años se hizo una cama improvisada en el pasillo de su piso para estar alejada de las ventanas. "En caso de bombardeo, podría romperse el cristal y herirme, o incluso matarme. Así que procuro mantenerme alejada". En la puerta de su casa tiene preparada una bolsa con agua, algo de comer, su documentación y dinero en efectivo por si tuviera que salir corriendo. Jamás pensó que las fuerzas rusas pudieran tomar su ciudad, por lo que tildaba de "locos" a los que, una semana antes del ataque, se marcharon a la frontera. Ahora, con el Ejército cercando la zona, piensa que es "demasiado tarde". "Corres más riesgo si sales a la calle, te pueden disparar con cualquier excusa, la gente está paranoica".

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