Javi López: "La UE no reconoce a nadie ahora mismo en Venezuela"
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Entrevista a Javi López

Javi López: "La UE no reconoce a nadie ahora mismo en Venezuela"

Entrevista al eurodiputado del PSC, presidente europeo de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat), como parte del proyecto 'Decodificando el Parlamento Europeo'

placeholder Foto: Javi López en el Parlamento Europeo (PE)
Javi López en el Parlamento Europeo (PE)

Javi López (1985, Madrid) es el presidente europeo de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat). Tras una semana plenaria con una agenda intensa sobre los temas candentes de la región, el eurodiputado socialdemócrata analiza con El Confidencial la falta de respuesta europea a la situación epidemiológica al otro lado del Atlántico, el impacto de la gestión de Bolsonaro o las crisis en Bolivia y Venezuela.

“Brasil puede convertirse en una incubadora de nuevas cepas que sea una amenaza para el mundo”, advierte en esta charla parte del proyecto 'Decodificando el Parlamento Europeo en la UE poscovid-19'.

[Si quieres leer la serie de entrevistas a eurodiputados sobre los temas claves a los que se enfrenta la UE, pincha aquí]

PREGUNTA. Con 24 millones de contagios, América Latina es una de las regiones más afectadas del mundo por la pandemia. Sin embargo, no es la que más atención o ayuda está recibiendo por parte de la UE. ¿Por qué esta resolución del Parlamento Europeo ahora? ¿Ha estado la UE a la altura con respecto a América Latina en esta crisis?

RESPUESTA. Merece la pena recordar que América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia. Con solo el 8% de la población mundial ha tenido el 30% de las víctimas por Covid-19. Es una muestra del impacto sanitario enorme con, además, un gran impacto económico en una zona que arrastra un lustro con bajo crecimiento económico y muy atravesada por la desigualdad. Así que debemos de tener en nuestro radar y prestar toda la atención posible, la cooperación y la ayuda a la región.

Lamentablemente como ha ocurrido durante la última década, Europa acaba centrando siempre más sus esfuerzos en su vecindad, por ejemplo en África, por una cuestión de cercanía geográfica. En ocasiones, lo urgente pasa por delante de lo importante. Espero que ahora en el proceso de vacunación la UE esté a la altura para apoyar a una región con la que tiene tantos lazos.

Foto: Voluntarios desinfectan las calles de la favela de Santa Marta, en Río de Janeiro. (Reuters)

P. Quienes sí han aterrizado en la región son actores como China o Rusia con por ejemplo sus vacunas, ¿supone ello una amenaza para la influencia europea en una región tan estratégica?

R. Puede provocar una pérdida de influencia. Y hay que explicarlo. Ahora mismo, el 70% de las vacunas que se están distribuyendo en América Latina son chinas. Es verdad que solo hay un 5% que provienen de Rusia, pero están repartidas inteligentemente para tener un gran impacto geopolítico. Las sociedades y países, en momentos traumáticos como los que estamos viviendo, quedan marcadas por aquellos que ayudan. Así que si queremos continuar influyendo en la región vamos a tener que estar muy presentes en el proceso de vacunación.

Además, hay que recordar que China ha ido aumentando su presencia en la región durante los últimos años. De hecho, Europa, que había sido el mayor inversor en la región de forma histórica, ha sido sobrepasada por el gigante asiático. Son muestras en los cambios de las nuevas tendencias. Si no queremos quedar aparcados, tenemos que estar presentes. Es una cuestión de responsabilidad, compromiso y solidaridad, pero también por interés propio.

Foto: Protestas en Valparaíso contra las reformas económicas del Gobierno de Chile para paliar la crisis económica provocada por la pandemia. (Reuters)

P. Ustedes aquí en el Parlamento han pedido en una resolución no vinculante más cooperación y apoyo, para América Latina pero, ¿cómo puede materializarse, todo ello? ¿Cómo pasar de las palabras a los hechos? ¿Se deberían, por ejemplo, liberar las patentes?

R. Para continuar dialogando y cooperando necesitamos tener encuentros a primer nivel con jefes de Estado entre la UE y América Latina. Llevan varios años frenados por culpa de Venezuela. Necesitamos retomar ese tipo de espacios. Las cumbres UE-Celac, que tienen un gran impacto regional, han desaparecido de nuestro mapa. Hay que recuperarlas.

En segundo lugar, tenemos acuerdos en proceso de negociación o cerca de ser firmados de enorme importancia para nuestras relaciones birregionales como el acuerdo con México, con Chile o el gigantesco Mercosur.

En tercer lugar por lo que hacen las vacunas: Europa debe comprometerse a tratar la vacuna como un bien público y global. Y ser capaz de tomar las medidas necesarias para asegurar la llegada de vacunas a aquellos países que lo necesitan. No podremos salir de la situación actual solo vacunándonos nosotros.

P. En el debate plenario ha habido bastante unanimidad en torno a la condena de la gestión de la pandemia por parte de Jair Bolsonaro en Brasil. ¿Supone esta figura un espejo para los populistas europeos en el que mirarse o está destinado a ser un nuevo Trump olvidado y castigado por su pésima gestión?

R. Bolsonaro fue claramente un espejo de Trump en Latinoamérica. Es cierto que la presencia en el gran tablero internacional de fuerzas y de liderazgos de estos hombres fuertes, de carácter reaccionario y populista también ha visto su reflejo y afecta a la dinámica política europea. Por eso es positiva la llegada de Biden, que comporta un viento nuevo. Habrá elecciones dentro de no mucho en Brasil y esperemos que haya una alternativa posible para dar esperanza a los brasileños.

En segundo lugar, ha habido una crítica muy dura por parte de todo el Parlamento Europeo. En la pandemia hemos visto que este tipo de liderazgos populistas y reaccionarios quedaban desnudados por los hechos. En un momento en el que era necesario como nunca una gestión pública solvente, eficaz y basada en la ciencia estos liderazgos han provocado un aumento enorme de víctimas mortales en muchos países, como Estados Unidos durante el mandato de Trump o Brasil, que ha sumado días de 3.000 y 4.000 fallecidos. Ello pone, además, en riesgo al resto del mundo. Brasil puede convertirse en una incubadora de nuevas cepas que sea una amenaza para el resto del mundo.

Foto: Voluntarios desinfectan las calles de la favela de Santa Marta, en Río de Janeiro. (Reuters)

P. De hecho, ha dicho en el Pleno que la gestión de Bolsonaro es un riesgo para la vida y para la humanidad. ¿Qué puede hacer algo Europa en el corto plazo para minimizar este riesgo y ayudar a los brasileños?

R: Utilizar todas las herramientas políticas, diplomáticas e institucionales con el objetivo de empujar a Brasil a una política responsable en el ámbito sanitario. Tener un presidente como Bolsonaro, que negaba la necesidad de uso de mascarillas o de restricciones en la movilidad, necesita una respuesta por parte de la UE.

P: ¿Cuál ha sido el impacto de la política medioambiental de Bolsonaro sobre los planes climáticos de la UE?

R: En el Parlamento Europeo tenemos un debate muy fuerte alrededor de Mercosur. Creo que los acuerdos de asociación debieran de ser una herramienta para aplicar la agenda verde en el exterior. Desde los años 90, la UE coloca en sus acuerdos de asociación cláusulas de carácter democrático que permiten su suspensión por estos motivos. El objetivo ahora es cómo utilizamos esos acuerdos para colocar cláusulas de los compromisos internacionales como el Acuerdo de París para frenar políticas como las impulsadas por Bolsonaro.

Foto: Conferencia del Cambio Climático de la ONU (COP25) en Madrid. (Reuters)

P: Cambiamos de país, que vive una situación no menos volátil: Bolivia. Sus compañeros de PP, Cs y Vox del Parlamento Europeo han pedido hoy en el Pleno la liberación de la expresidenta Jeanine Añez. ¿Por qué no se han sumado? ¿Cree que debería estar libre? ¿Condena su detención?

R: Creemos que nosotros no somos quienes debemos juzgar. No somos jueces. Por eso nos parece incoherente que un Parlamento pida a un tercer país separación de poderes y respeto al Estado de Derecho y prejuzgue y decida qué se debe hacer en un proceso judicial en marcha. No tiene mucha lógica. El debate sobre Bolivia es básicamente una muestra de la polarización que vemos en la región y que a veces se acaba trasladando a los debates políticos aquí en Europa. Hay otros casos como es el de Venezuela, que a veces por intereses de política nacional son usados como ariete entre unos y otros. Me parece muy irresponsable. La cuestión aquí es que después de la vuelta a la normalidad institucional del país, de las elecciones con un resultado muy claro se respete ese Estado de Derecho y que el país camine hacia la convivencia y la concordia.

P: Hablaba de Venezuela, y aunque no ha sido objeto de debate en este Pleno es uno de los temas más candentes de la región. ¿Ha quedado patente la parálisis de la UE para ser un actor mediador e influyente en la policrisis del país?

R: Yo espero que no. Algunos defendemos que si quieres ser un actor útil en la crisis, debes jugar un papel constructivo, exigente y ser capaza de hablar con todas las partes involucradas en el conflicto, así como dar soluciones parciales para afrontar lo que es una gravísima crisis no solo institucional, sino de carácter humanitario. No es una cuestión de Europa, el conjunto de la comunidad internacional ha sido, lamentablemente, incapaz de ayudar al pueblo venezolano.

P: 62 eurodiputados han pedido a Josep Borrell explicaciones por una reunión en Bruselas con funcionarios venezolanos. ¿Debe el Servicio Europeo de Acción Exterior reunirse con el equipo de Maduro o con representantes de la Asamblea Nacional a la que no reconoce? ¿No es legitimarlo?

R: La diplomacia es hablar con aquel que piensa diferente. En eso se basa. Si los europeos solo habláramos con aquellos que piensan como nosotros hablaríamos con bien pocos en el mundo. La interlocución no comporta el reconocimiento. La UE ha dejado de reconocer a Guiadó como presidente encargado en tanto que no reconoce la anterior Asamblea. No reconoce a Maduro porque lo dejó de reconocer cuando reconoció a Guaidó y no reconoce la nueva Asamblea. Técnicamente, la UE no reconoce a nadie ahora mismo en Venezuela. Si no hablamos con los que no reconocemos, no hablaríamos con nadie. Creo que la única forma de solucionar problemas es hablarlo con las partes implicadas tanto en este caso como en otros muchos. Hablar con el diferente para explicarle lo que se opina es la forma de hacer diplomacia y empujarle para tomar decisiones positivas en este caso para llegar a soluciones de carácter democrático.

Foto: Pedro Sánchez y Josep Borrell en Bruselas el pasado 23 de septiembre. (EFE)

P: Y ya pare terminar, ¿vislumbra sinceramente una solución temprana a la crisis venezolana? Llevamos mucho tiempo hablando, el grupo de contacto internacional no ha dado los resultaos esperados. Maduro es cada vez más fuerte y la oposición está dividida. ¿Es posible llegar a una solución pacífica y política y hacerlo con Maduro en el poder?

R: Una solución final, definitiva y completa no es posible. Pero sí que es posible tener soluciones parciales y graduales que mejoren la situación. Estos pequeños pasos es lo que deberíamos intentar que vislumbren un camino que mejore la situación de los venezolanos y que abra la puerta a procesos con garantías compartidos por todas las partes. Esas soluciones, en vez de la solución final y definitiva, son posibles con buena voluntad y con la participación activa de la Unión Europea.

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