Así empujó Pekín a la UE hacia una 'guerra fría' entre democracias y autocracias
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REACCIÓN A LAS SANCIONES CHINAS

Así empujó Pekín a la UE hacia una 'guerra fría' entre democracias y autocracias

El ataque del régimen chino sobre la libertad de expresión de diputados y analistas europeos marca el inicio de una nueva era de bloques entre democracias y autocracias

placeholder Foto: Una persona camina en Pekín durante un diálogo económico entre la UE y China. (Reuters)
Una persona camina en Pekín durante un diálogo económico entre la UE y China. (Reuters)

Normalmente las fechas clave engañan. De hecho, normalmente no existen las fechas clave. El imperio romano occidental no se derrumbó el 4 de septiembre del 476. Y normalmente detrás de las fechas centrales hay corriente que vienen de lejos. La Primera Guerra Mundial no arranca por un disparo mortal contra el archiduque Francisco Fernando el 28 de junio de 1914. Las fechas en las que algo se rompe y el camino ya parece marcado suelen quedar ocultas y silenciosas. Suelen pasar desapercibidas aunque sea en ese momento en el que de verdad se produce el cambio y empieza a no haber marcha atrás. El mundo podría haber superado una fecha que establece las bases del choque del siglo XXI.

Para la Unión Europea se acaba de producir una jornada histórica que rápidamente quedará borrada de la memoria colectiva, pero que fue la gota que colmó el vaso y que ha producido el desbordamiento del mundo anterior, abriendo camino a un nuevo escenario global. Ese momento fue, para el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, el brazo diplomático de la Unión que dirige el español Josep Borrell, más o menos a las 14:30 del pasado 22 de marzo de 2020.

Esa mañana, la Unión Europea había impuesto sanciones a cuatro oficiales chinos y una entidad del gigante asiático por el trato que Pekín da a la minoría musulmana uigur en la provincia de Xinjiang, donde según activistas y Naciones Unidas un millón de personas están retenidas en campos de detención donde se les somete a trabajos forzados, algo que el Parlamento holandés ha calificado de “genocidio”. Unas horas después el Gobierno chino anunció represalias, sancionando a numerosos diputados nacionales, eurodiputados y 'think tanks', mostrando la cara más violenta de su diplomacia. También ha sancionado comisiones parlamentarias en las que hay diputados españoles.

placeholder Uno de los centros de detención de Xinjiang. (Reuters)
Uno de los centros de detención de Xinjiang. (Reuters)

Después de que Washington y Bruselas hayan chocado por sus diferencias a la hora de establecer un guion hacia China, con los Veintisiete resistiéndose a asumir la línea dura americana, Pekín ha acabado haciéndole prácticamente todo el trabajo a la nueva Administración americana.

Se ha traspasado una línea roja para la Unión Europea porque China ha ido más lejos de lo que se esperaba, buscando, en palabras de una fuente europea, “cercenar la libertad de expresión”, y hacerlo, además, lejos de las fronteras chinas. El movimiento hace que todo esté listo para que arranque una nueva partida en el tablero global, tras unos años de desajuste y encaje de las piezas.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)

En Bruselas consideran que así se ha inaugurado una nueva época que va a estar dominada por una división en dos bloques, uno a grandes rasgos compuesto por EEUU, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea, el calificado en Bruselas y Washington como el “bloque demócrata”, y por otro lado fundamentalmente China y Rusia, al que se califica “bloque autoritario”. No gusta en unos edificios de instituciones europeas en las que se ha apostado casi siempre en los últimos años por una “tercera vía”, por lo que se bautizó como la “doctrina Sinatra”, ir “a mi manera”. Pero es el mundo que viene. Parece que “no tiene remedio”, explica una alta fuente europea.

Nadie habla de este nuevo mundo con tanta claridad como el nuevo presidente de los Estados Unidos. "Está claro, absolutamente claro. Esta es una batalla entre la utilidad de las democracias en el siglo XXI y las autocracias. Eso es lo que está en juego aquí. Tenemos que demostrar que la democracia funciona", ha explicado recientemente Joe Biden. “Les predigo que sus hijos o nietos van a estar haciendo su tesis doctoral sobre el tema de quién triunfó, autocracia o democracia, porque eso es lo que está en juego”, añadió durante una rueda de prensa la semana pasada.

placeholder Joe Biden, presidente norteamericano. (Reuters)
Joe Biden, presidente norteamericano. (Reuters)

La duda alemana

No está tan claro que el movimiento vaya a ser inmediato, fundamentalmente porque todavía quedan muchos Estados miembros que no terminan de posicionarse respecto a China por sus lazos económicos. El más relevante es Alemania. Angela Merkel, canciller alemana, ha decidido durante los últimos días obviar el movimiento del régimen chino atacando a 'think tanks', analistas y diputados europeos. Francia también prefiere evitar lo que en su momento, hace unos meses, Emmanuel Macron, presidente galo, calificó de un “todos contra China”.

En Alemania son Los Verdes los que defienden un discurso mucho más duro contra el régimen de China que el que realiza una CDU a quien le preocupan los efectos que las críticas puedan tener sobre los lazos de las multinacionales alemanas con el gigante asiático. Este será, sin lugar a dudas, uno de los asuntos a tratar si, tras los comicios, los democristianos y los ecologistas se sientan a hablar para una posible coalición.

“Es un día fundador de una nueva etapa”, explica la fuente, que, sin embargo, no espera cambios de la noche a la mañana y descarta del todo una “cruzada anti-China”, aunque sí cree que las sanciones del Gobierno chino facilitarán los consensos a nivel europeo, al menos durante un tiempo. “No hay nada que una más que un enemigo común. Probablemente las sanciones van a hacer más fácil tomar posiciones comunes”, explica.

Foto: Blinken y Borrell en Bruselas. (Reuters)

Pero analistas y fuentes consultadas coinciden en que todavía habrá intentos por parte de algunos Estados miembros, como Alemania, y también por parte de fuerzas políticas, de dividir los asuntos de derechos humanos con los negocios. Tener una relación en la que la Unión Europea pueda confrontar con Pekín por su aplastamiento de las minorías musulmanas y por ahogar el movimiento prodemocrático en Hong Kong, al mismo tiempo que se firman acuerdos de inversión.

Sin embargo, la actitud agresiva por parte del Gobierno chino hace que los que defienden esas posturas hoy lo hagan con menos seguridad que ayer, aunque mantienen su teoría. Reinhard Bütikofer, eurodiputado verde alemán, presidente de la delegación de la Eurocámara a China y uno de los sancionados por Pekín, lo que implica que no podrá viajar al gigante asiático, carga contra los que siguen apostando por esa vía. “Al final, la UE aún puede acertar en su política hacia China, después de haber agotado primero todas las demás opciones”, ha escrito recientemente. “La extralimitación de China ha abierto los ojos. Y pone en duda un enfoque departamentalista”, ha asegurado.

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Videoconferencia de líderes UE - China, en 2020. (Reuters)

Un reajuste global

El movimiento de Pekín se hizo a plena luz del día y ante los ojos de todo el mundo. Y los movimientos comenzaron de inmediato. Rusia inmediatamente ha tendido puentes a China con el objetivo de conformar un bloque común. “No hay relaciones con la Unión Europea como organización. Toda la infraestructura de estas relaciones ha sido destruida por las decisiones unilaterales de Bruselas”, explicó Serguei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso.

Moscú considera que el distanciamiento entre la Unión Europea y Rusia es irreversible, y por lo tanto mira hacia Pekín. Lavrov calificaba al régimen chino de “amigo” y “aliado estratégico” al mismo tiempo que la OTAN se lamía las heridas con la presencia en Bruselas de Antony Blinken, secretario de Estado de los Estados Unidos. En la capital comunitaria se considera que los mimbres de esa alianza ruso-china son muy fuertes.

Cuando las grandes piezas del tablero se mueven, todas las demás deben reajustarse. Por eso la Unión Europea ha tendido ahora la mano a Turquía a pesar de que Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, mantiene una deriva autoritaria en el interior del país, sacando a Ankara del Convenio de Estambul sobre la violencia contra las mujeres y avanzando en la ilegalización de una de las principales fuerzas de la oposición.

Foto: El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. (Reuters)

La Unión Europea aborrece a Erdogan y su régimen, pero no puede centrarse en la gran partida si su jardín está ardiendo, y Ankara es una bomba de relojería: “Turquía es una potencia militar con ganas de ejercer como tal”, explica la fuente europea, que hace entender que es fundamental tener al Gobierno turco en una posición cómoda para evitar problemas mayores en el vecindario que ahora podrán ser explotados de forma inmediata por ese nuevo bloque que conforman Rusia y China.

Precisamente los mismos motivos hacen que la Unión Europea insista con cierta urgencia a la Administración Biden para que vuelva a sentarse a la mesa del acuerdo nuclear con Irán. “Es vital la pieza de Irán en todo este ajuste. Es importante convencerlos e intentar que vuelva (Teherán) al tablero internacional con el objetivo de tranquilizar y estabilizar Oriente Medio”, explica la alta fuente. La posibilidad para las empresas europeas de poder volver a hacer negocios con Irán, ahora mismo prácticamente imposible debido a las sanciones americanas contra el régimen de los ayatolás, sería también un aliciente ante el alejamiento respecto a China.

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