"Johnson ha hecho más daño a la unidad de Reino Unido que 30 años de bombas del IRA"
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ENTREVISTA CON GAVIN ESLER

"Johnson ha hecho más daño a la unidad de Reino Unido que 30 años de bombas del IRA"

El escritor y veterano periodista considera que ha llegado el momento de formalizar el "modelo federal secreto" de Reino Unido si se quiere salvar la unión del país

placeholder Foto: Gavin Esler.
Gavin Esler.

El escritor Gavin Esler (Glasgow, 1953) considera que el Reino Unido ha vivido durante años con un modelo federal “secreto”, cuasi zombi, pero ha llegado el momento de formalizar la situación si se quiere salvar la unión del país. El periodista, que durante más de una década fue uno de los rostros más conocidos de la BBC y que ahora trabaja como rector de la Universidad de Kent, publica 'How Britain Ends' ('Cómo termina Gran Bretaña'). Está en una posición privilegiada para analizar la crisis constitucional. Creció en Escocia, tiene familia en Irlanda del Norte, suegros en la República de Irlanda, y ha pasado la mayor parte de su vida laboral (cuando no ha sido corresponsal extranjero) entre Inglaterra y Gales. Escocés, cuando se habla de fútbol o 'rugby'; británico, cuando se ven las Olimpiadas; y europeo hasta el punto de presentarse como candidato por el partido pro UE Change UK ('Cambia Reino Unido') para las últimas elecciones europeas que el Reino Unido celebró en 2019 como miembro aún del bloque.

PREGUNTA. El Brexit ha dejado a la provincia de Irlanda del Norte más alineada que nunca con la República de Irlanda y, por lo tanto, más separada que nunca del resto del Reino Unido. Los independentistas escoceses lideran todas las encuestas de cara a las elecciones del Parlamento de Edimburgo de mayo con la promesa de un nuevo referéndum de secesión. Y en Gales el apoyo a la independencia tiene ya más de un 33%. Sin embargo, usted considera que lo que está poniendo verdaderamente en riesgo la unión del Reino Unido es el nacionalismo inglés.

RESPUESTA. El Reino Unido ha sobrevivido de una forma u otra desde 1603, reinventándose cada siglo aproximadamente. Ha sobrevivido al nacionalismo escocés, al galés y al irlandés. Pero quizá no sobreviva al nacionalismo inglés si no cambian ahora las cosas. Yo creo que es un nacionalismo diferente. El nacionalismo inglés siempre ha sido el británico. El emperador británico Cecil Rhodes decía: “Pregúntele a cualquier hombre qué nacionalidad preferiría tener y te contestarán que quieren ser ingleses”. Era un emperador británico, pero el término que utilizaba era el de “inglés”. La forma en que el nacionalismo se expresa en Inglaterra es diferente. Sin ir más lejos, un periodista, un tipo muy conocido que no voy a decir quién es, ha cambiado hasta tres veces el título de mi libro. “Cuando Inglaterra termina [en vez de Gran Bretaña]”. Tres veces lo ha llamado así. (risas) Y le he dicho: "precisamente por esto he escrito el libro".

Foto: Vista de la bandera de Escocia y otra de Reino Unido. (EFE)

P. ¿En qué se diferencia el nacionalismo inglés del galés, escocés o irlandés?

R. El problema es que los ingleses tienden a pensar que el nacionalismo es una especie de aflicción que padecen otras personas, pero no ellos. Incluso George Orwell, en su famoso ensayo sobre el nacionalismo en la década de 1940, sugiere que los irlandeses tienen nacionalistas y los escoceses tienen nacionalistas, pero la implicación es que los ingleses no, simplemente evolucionaron. Y esa es la palabra que realmente utilizó el negociador del Brexit, David Frost, en un discurso sobre la salida de la UE. Dijo que las instituciones inglesas acaban así de “evolucionar”. El nacionalismo inglés no reconoce que sea nacionalista. Mientras en Escocia tienes, por ejemplo, el Partido Nacionalista Escocés (SNP), en Inglaterra tienes a una formación cuyo nombre completo es Partido Conservador y Unionista, pero no parece que ahora esté defendiendo precisamente la unión.

"Los unionistas de Irlanda del Norte se sienten ahora completamente traicionados y abandonados por Boris Johnson"


P. ¿Cree que el Partido Conservador, particularmente bajo el mandato de Boris Johnson, está poniendo en riesgo la unidad del Reino Unido?

R. Absolutamente. Han priorizado el Brexit a la unión del país. No hay más que ver lo que ha pasado con Irlanda del Norte. Con Thatcher se decía que Irlanda del Norte era igual de británica que Finchley (la circunscripción al norte de Londres de la Dama de hierro). Pero los unionistas de Irlanda del Norte se sienten ahora completamente traicionados y abandonados por Boris Johnson. Para ellos, la situación en la que ha quedado la provincia británica con el Brexit, no es solo motivo de preocupación, sino también de tristeza. En este sentido, creo que Johnson ha hecho más daño a la unión del Reino Unido que el IRA matando a gente durante más de 30 años. Eso es lo que te cuenta la gente cuando estás por allí. Tal y como han quedado las cosas, hay muchos que se preguntan qué sentido tiene seguir siendo parte del Reino Unido cuando en realidad están más alineados que nunca con la República de Irlanda, un país donde la renta per cápita es ya más rica que la propia Inglaterra. Las cosas están cambiando en Irlanda del Norte.

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Aclaración: la frontera de Irlanda divide norte y sur de la isla. Al norte queda la provincia británica de Irlanda del Norte, parte del Reino Unido, y al sur la República de Irlanda, miembro de la UE. Es la única terrestre, junto con Gibraltar, que queda ahora entre el Reino Unido y el bloque. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 puso fin a un sangriento conflicto entre católicos republicanos que buscaban la unión con Irlanda y protestantes que querían permanecer en el Reino Unido. Se dictaminó que entre norte y sur de la isla no podía haber nunca frontera dura. Es decir, nada de controles, nada de verjas, nada de cámaras. Mientras el Reino Unido era miembro de la UE, todo era sencillo, con la libertad de movimiento de personas y mercancías. Pero ¿cómo se arreglaba ahora todo eso con el Brexit? Finalmente, Boris Johnson acordó con Bruselas dejar a la provincia británica con un estatus diferente al del resto del Reino Unido. Irlanda del Norte forma parte de unión aduanera comunitaria y está alineada con el mercado único. La frontera se “trasladó” por tanto al mar de Irlanda, que separa a Irlanda del Norte de Gran Bretaña [Inglaterra, Escocia y Gales]. Los controles, por tanto, deben realizarse ahora en los puertos norirlandeses, lo que está causando problemas burocráticos y tensiones políticas.

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Foto: Una calle en Belfast, Irlanda del Norte. (Reuters)

P. Lo que parece inminente son los cambios en Escocia. En mayo se celebran elecciones al Parlamento de Edimburgo. Los sondeos muestran por primera vez de manera continuada apoyo a la secesión. La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, asegura que, si gana los comicios (como todo indica), tendrá el mandato para celebrar un nuevo referéndum de independencia. Pero, por su parte, Boris Johnson dice que tiene el mandato para denegarlo porque así lo especificaba el manifiesto con el que ganó las elecciones generales de 2019. ¿Quién va a parar ese choque de trenes?

R. Escocia está ahora en un escenario muy diferente al de 2014 (cuando se celebró un referéndum consensuado con el Gobierno central, donde el "No" a la independencia se impuso con el 55,3% de los votos). Entonces se dijo a los escoceses que, si salían del Reino Unido, saldrían de la UE y les sería difícil volver a entrar en el bloque. Pero con el Brexit ahora es justo lo contrario. Escocia está ahora fuera de la UE, cuando en la consulta de 2016 la gran mayoría de los escoceses abogó por quedarse en el bloque. Si el SNP gana los comicios de mayo y Johnson se sigue negando a permitir un referéndum, habrá problemas. El primer ministro puede negarse a que haya plebiscito legalmente vinculante. Pero no nos olvidemos cómo se planteó inicialmente el referéndum del Brexit. Fue algo con carácter meramente consultivo. Los partidos de Westminster decidieron 'a posteriori' que el resultado fuera vinculante, aun cuando nadie sabía exactamente en qué iba a consistir el Brexit. Los nacionalistas escoceses, en cambio, sí han definido cómo sería una Escocia independiente. Llevan hablando de ello durante décadas y de manera más específica durante los últimos años.

"Sospecho que, si a los escoceses se les niega un referéndum, el SNP puede simplemente usar eso como una queja genuina para generar más apoyo para cuando un referéndum sea posible y eventualmente incluso inevitable"

P. ¿Cree que sería adecuado por parte del SNP celebrar un referéndum aun sin el consentimiento del Gobierno central, siguiendo así el ejemplo de los catalanes independentistas?

R. Podría suceder, pero creo que es poco probable. El ejemplo catalán no ha funcionado bien. Sospecho que si a los escoceses se les niega un referéndum, el SNP puede simplemente usar eso como una queja genuina para generar más apoyo para cuando un referéndum sea posible y eventualmente incluso inevitable. Si Johnson se sigue negando, solo le quedan dos opciones: encontrar a una persona que genere confianza y sepa defender la unión, alguien que pueda hacer lo que en su día logró Ruth Davison (la popular líder de los conservadores escoceses que dimitió por discrepancias con el primer ministro respecto al Brexit) o dar a Escocia más poderes para que pueda, por ejemplo, recaudar impuestos. Pero lo que parece más probable es que el SNP gane elecciones y digan que Johnson no tiene el mandato para sacarles de la UE en contra de su voluntad. Las cosas van a ponerse interesantes. No veo nada inevitable, pero, hoy por hoy, tampoco veo quien pare a los independentistas escoceses. Quizá puedan ser los laboristas, aunque en Escocia se dice que hay más pandas en el zoo de Edimburgo que laboristas representado a Escocia en Westminster.

Foto: Diferentes productos alimenticios portados por camioneros británicos son incautados a su llegada a la Unión Europea. (Foto: EFE) Opinión

P. En medio de toda esta crisis es cuando usted propone como solución un modelo federal. En definitiva, desatar la unión para poder salvarla.

R. La gran pregunta es si alguien quiere reinventar el Reino Unido para los próximos 100 años porque lo que tenemos ahora es como un mal matrimonio. Ninguna de las partes quiere pasar por el dolor de la ruptura. Pero ninguna de las partes es feliz estando junta. La cuestión es hasta qué punto ese no querer sentir dolor va a ser suficiente como para mantenernos juntos. Y eso es lo que ya está cambiando en la gente. En este sentido, creo que el modelo federal puede verse como una fortaleza que permita a las instituciones reaccionar a nivel local. La pregunta para el futuro es si ese impulso de devolución de poderes se puede hacer más coherente manteniendo la idea de un Reino Unido, con reglas claras por escrito.

P. ¿Cuándo dice reglas claras por escrito se refiere a una Constitución escrita? El Reino Unido no la tiene ahora como tal y siempre ha defendido que eso le da más flexibilidad.

R. No hay nada perfecto. Pero creo que, si se apuesta por un modelo federal, sería recomendable tener por escrito una estructura, aclarar quién es responsable de cada cosa. En el Reino Unido en los momentos de crisis siempre se apela a los 'Good chaps', tipos como ministros o funcionarios que van a acabar encontrando una solución. Cuando Boris Johnson fue hospitalizado en cuidados intensivos por covid, nadie sabía exactamente qué es lo que podía pasar, quién estaba al mando del país. Las constituciones escritas no son la panacea, pero tener una estructura por escrito genera confianza.

"Lo que tenemos ahora es un modelo federal secreto, un federalismo zombi"

P. Volvamos al modelo federal. De alguna manera, ya existe en el Reino Unido. Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen sus propios parlamentos. No hay religión estatal. Escocia tiene la suya propia e incluso un sistema legal completamente diferente. Y las competencias de educación o sanidad ya han sido derivadas. Con la pandemia se ha visto perfectamente cómo cada una de las naciones ha gestionado la crisis de una manera imponiendo sus propias restricciones.

R. Lo que tenemos ahora es un modelo federal secreto, un federalismo zombi. Pero nadie habla de ello, nadie quiere afrontar el debate de quién es realmente responsable de hacer esto o aquello. Y en última instancia todo depende de Westminster. Ahora hacemos las cosas siguiendo tradiciones y eso está bien cuando las cosas funcionan, pero no es el caso. Por eso creo que lo que hay que hacer es formalizar la situación. Y eso no significa solo dar más poderes a Escocia o Gales, me refiero también a los ayuntamientos locales de Inglaterra, donde ahora con la pandemia, por ejemplo, se ha visto como muchos alcaldes, sobre todo del norte, querían hacer las cosas distintas a lo que decía Johnson. El federalismo abordaría la sensación de déficit democrático que se siente en todas las regiones del Reino Unido, podría ser el modelo de “autonomía para todos” defendido por Joseph Chamberlain a finales del siglo XIX. Para revitalizar esta idea, además de devolver más poderes a Escocia, Gales e Irlanda del Norte, se tendría que analizar la relación entre las regiones de Inglaterra con Westminster.

Foto: Michel Barnier, Jean-Claude Juncker y Theresa May, en una imagen de archivo del pasado 20 de febrero de 2019. (EFE) Opinión

P. ¿Quién está dispuesto a afrontar el debate? ¿Cuál es el clima que se respira en Westminster?

R. El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, ha sugerido crear una comisión constitucional para decidir el futuro del país. Pero los escoceses no se acaban de fiar porque la comisión creada tras el referéndum de independencia de 2014 no sirvió prácticamente para nada. Por otra parte, hay conservadores como George Osborne (el que fuera ministro del Tesoro con David Cameron) que dicen que definitivamente hay que hacer algo. Yo creo que, si no se logra una revitalización genuina, entonces la separación de Inglaterra de Escocia, y posiblemente de Irlanda del Norte, conduciría a una crisis política en toda regla. El fin de Reino Unido sería mucho más complicado, costoso y amargo incluso que el Brexit. Imagínese crear una frontera aduanera UE-Inglaterra en algún lugar entre Carlisle y Dumfries u obligar a la flota de submarinos Trident a buscar un nuevo hogar lejos de su actual base naval en Faslane (Escocia). Gales podría quedarse unida a Inglaterra, pero Gales no es en sí mismo un reino, por lo que el nombre Reino Unido tampoco tendría mucho sentido. Más importante aún, no hay ninguna razón por la que Inglaterra o Inglaterra y Gales retengan automáticamente el estatus de miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nada puede darse por sentado. La gente de estas islas tiene que decidir si vale la pena salvar lo que llamamos el Reino Unido, dando a un antiguo asentamiento político una segunda, tercera o incluso cuarta oportunidad. Si es así, tenemos que preguntarnos si se puede remodelar en el siglo XXI, como se ha venido reformando cada 100 años desde su creación. La autonomía para todas las naciones no será fácil. Pero probablemente sea la última oportunidad de salvar la unión.

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