De puertas adentro

La oculta guerra civil en el independentismo escocés, con la 'vía catalana' sobre la mesa

En mayo de 2021, los escoceses acuden a las urnas para elegir a sus representantes en el Parlamento y, de cumplirse los sondeos, el independentista SNP va a conseguir una aplastante mayoría

Foto: El parlamento de Edimburgo. (EFE)
El parlamento de Edimburgo. (EFE)

Con el "escándalo Cummings", el único miembro del Gobierno británico que presentó su dimisión ha sido el subsecretario de Estado para Escocia, Douglas Ross. Mientras que Boris Johnson sigue defendiendo con vehemencia a su principal asesor después de que este fuera pillado violando el confinamiento. En su carta de renuncia, Ross señala que muchas personas de su circunscripción "no pudieron despedirse de sus seres queridos o no visitaron a parientes enfermos porque siguieron las directrices". "No puedo decirles de buena fe que todos ellos se equivocaban y que un asesor del Ejecutivo estaba en lo cierto", recalca. La polémica ha generado gran malestar en las filas 'tories' e incluso varios miembros del Gabinete han expresado en privado que el puesto de Dominic Cummings es "insostenible". Pero, aparte de Ross, el líder de conservadores escoceses, Jackson Carlaw, ha sido otro de los pocos que se ha atrevido a mostrar sus críticas en público. ¿Casualidad?

Nada en política se deja al azar. El hecho de que, en medio la peor crisis protagonizada hasta ahora por Johnson, dos pesos pesados del círculo de los 'tories' escoceses marquen distancias con Downing Street denota hasta qué punto llega la preocupación en el norte, cuando solo queda un año para las elecciones que podrían desembocar en un nuevo referéndum de independencia. En mayo de 2021, los escoceses acuden a las urnas para elegir a sus representantes en el Parlamento de Edimburgo y, de cumplirse los sondeos, el independentista SNP —que lleva gobernando desde 2007— va a conseguir una aplastante mayoría absoluta con su promesa de celebrar un nuevo plebiscito.

Los nacionalistas de Nicola Sturgeon van camino de lograr el 53% del voto de cada circunscripción que hay en juego, según la última encuesta realizada por Panelbase, publicada por 'The Nacional', rotativo secesionista. Esto les llevaría a ganar nueve escaños más de los que tienen ahora en Holyrood, elevando el número a 72 (de los 129 que forman la Cámara). Se trata ya de por sí de una aplastante mayoría proindependencia que se vería además reforzada por los cinco asientos que la encuesta proyecta para los Verdes.

Por su parte, los 'tories' perderían seis escaños (quedándose en 25) mientras que los laboristas, que en su día tuvieron en Escocia uno de los grandes bastiones, perderían cinco (quedándose con 19).

El 'lastre' de Johnson

En las filas conservadoras escocesas existe estos días gran frustración. Llevan ya largo tiempo de campaña y muchos se quejan ahora que todos los esfuerzos realizados para convencer a gente que no se fiaba especialmente del 'premier' se han tirado por la borda con el "escándalo Cummings". Hoy por hoy, pese a su peculiar carisma, Johnson representa para sus filas al norte de la frontera más un lastre que otra cosa.

Matt Smith, experto en data de YouGov, una de las firmas de encuestas más reputadas del Reino Unido, advierte que la pandemia del covid-19 podría demoler la reputación del primer ministro al mismo nivel que la campaña para las elecciones anticipadas de 2017 lo hizo con su predecesora Theresa May. "Y esta vez, sin embargo, los conservadores no tienen la suerte de contar durante su época de debilidad con un líder de la oposición laborista horriblemente impopular", señala.

Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia. (EFE)
Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia. (EFE)

En efecto, la irrupción de Keir Starmer como sucesor de Jeremy Corbyn al frente de los laboristas ha pillado al Ejecutivo en sus horas más bajas. Según el último sondeo de Ipsos MORI, el que fuera reputado fiscal es hoy el líder de la oposición más popular desde los tiempos de Tony Blair. La diferencia entre conservadores y laboristas es ahora tan solo de cuatro puntos: los primeros cuentan con un 43% de apoyo (9 puntos menos respecto a marzo) y los segundos con un 38% (8 puntos más).

Lo cierto es que con la pandemia del coronavirus cada una de las naciones que componen el Reino Unido ha ejecutado su propia estrategia, por lo que las tensiones nacionalistas se han intensificado en un país que ya quedó bastante tocado con el Brexit. Y esto juega ahora a favor del SNP.

¿Pasará factura la crisis al independentismo?

Pero, al mismo tiempo, no puede pasar desapercibido que el covid-19 traerá también una importante recesión. El propio responsable de Hacienda, el 'Chancellor' Rishi Sunak, ha reconocido ya que será "inevitable". El Producto Interior Bruto ha sufrido una contracción récord del 20,4% en abril, según la Oficina Nacional de Estadísticas. Y en momentos de crisis económicas, el electorado suele apostar por mantener el 'statu quo'.

En cualquier caso, los independentistas se muestran positivos. En otro sondeo elaborado también por Panelbase, ante la pregunta "¿Debería Escocia volver a unirse a la Unión Europea?", el 53% respondió afirmativamente, algo que tampoco extraña, ya que en el plebiscito de 2016 del Brexit, el 62% de los escoceses apoyó la permanencia en el bloque. En el sondeo en ningún momento se menciona la palabra secesión, pero nacionalistas interpretan que esto se traduciría en una victoria en caso de que Sturgeon consiga convocar ahora una nueva consulta.

La ministra principal escocesa ya ha solicitado formalmente un nuevo referéndum. Pero Downing Street se lo ha denegado. En un país donde no hay Constitución escrita, Johnson asegura que tiene el mandato soberano para ello, ya que el manifiesto 'tory' con el que consiguió una aplastante mayoría absoluta en las últimas generales de diciembre dejaba claro que el plebiscito que celebraron los escoceses en 2014 —donde ganó la unión por el 55,3% frente al 44,7%— fue único "en una generación". La participación en aquel plebiscito fue récord, superando el 84%.

Pero, en la misma línea, Sturgeon defiende que si es elegida con clara mayoría en Holyrood con la promesa de un referéndum el próximo año, también tendrá un mandato soberano para ejecutarlo. Patrick Dunleary, profesor de Políticas de la reputada London School of Economics, asegura a este diario que el choque de trenes está garantizado para esta legislatura. "Tenemos a dos gobiernos elegidos democráticamente con mandatos completamente opuestos. Esto plantea un problema y no queremos terminar con la misma situación que se vive en España con Cataluña", matiza.

Tanto en los círculos académicos como en los corrillos de Westminster, cuando se plantea si realmente hay posibilidades de un nuevo referéndum, la respuesta siempre es la misma: "todo dependerá de las elecciones al Parlamento de Edimburgo de 2021".

El choque de trenes está garantizado: "Tenemos a dos Gobiernos elegidos democráticamente con mandatos completamente opuestos"

Por lo tanto, Sturgeon no está dispuesta a tirar la toalla. "Si la mayoría en Holyrood apuesta por un nuevo referéndum y la mayoría de los escoceses son obligados además a salir de la UE en contra de su voluntad, no descarto acudir a los tribunales si el Gobierno central continúa con su negativa. No era mi prioridad, pero es un opción que ya no descarto. Hasta ahora no hay ningún precedente sobre este escenario. Pero si los jueces nos dieran la razón, desde luego que celebraríamos una consulta, porque en ese caso, ya no sería ilegal", matizaba en un acto en la Foreign Press Association —a la que asistían los corresponsales extranjeros— antes de que comenzara el confinamiento por la pandemia.

Guerra civil en el SNP

La cuarentena ha puesto en pausa muchas cuestiones, entre ellas, la guerra civil que existe dentro del SNP. De puertas para fuera, la formación no puede permitirse el lujo de mostrar sus grietas con todo lo que ahora está en juego. Pero internamente, según ha podido saber El Confidencial, hay muchos rumores de que podría haber incluso una rebelión antes de los comicios, ya que los independentistas más radicales quieren tomar una postura más drástica porque consideran que Sturgeon no está sacando beneficio suficiente al triunfo del Brexit ni al actual panorama en Westminster.

La cabecilla de los rebeldes es Joanna Cherry, actual portavoz de Justicia e Interior del SNP en la Cámara de los Comunes. Fue ella la que abrió el caso en los tribunales contra Johnson el pasado verano por la polémica derogación de la actividad en Westminster que el 'premier' llevó a cabo para que nadie se interpusiera en sus planes sobre el Brexit.

Joanna Cherry durante una sesión de la Cámara de los Comunes. (Reuters)
Joanna Cherry durante una sesión de la Cámara de los Comunes. (Reuters)

Cherry quiere que el SNP lleve ahora una estrategia similar a la línea dura secesionista que se impuso en Cataluña con la celebración en 2017 del referéndum ilegal. La diputada estuvo el pasado 11 de marzo en el hotel H10 de Waterloo en la capital británica para la presentación oficial de la rama en el Reino Unido de Esquerra Republicana, acto en el que también estuvo presente Sergi Marcén, al frente de la delegación de la Generalitat en Londres.

La ministra principal escocesa, sin embargo, ya ha dejado claro en varias ocasiones que su hoja de ruta se ejecutará dentro de la legalidad, descartando así seguir los pasos de Cataluña. "Para lograr la independencia, un referéndum, da igual cuando ocurra, sea este año como quiero o después de las próximas elecciones —al Parlamento de Edimburgo—, debe ser legal y legítimo. Es un hecho", sentenció Sturgeon en un discurso en enero donde también reclamó que dicha consulta debe demostrar "claramente" que hay un "apoyo mayoritario". "Esta legalidad debe estar más allá de toda duda. De otra manera, el resultado, aunque sea favorable, no sería reconocido por otros países", añadió.

A las divergencias en cuanto a la estrategia, se suman los enfrentamientos personales creados por el juicio al que ha tenido que hacer frente el que fuera líder del SNP Alex Salmond, considerado en su momento como el 'Braveheart del siglo XXI'. El jurado popular del Tribunal Superior de Edimburgo acordó el pasado mes de marzo declarar al expolítico independentista "no culpable" de 12 de los cargos de agresión sexual a los que hacía frente, mientras dictaminó que otro no había podido ser probado. Sus aliados afirman que ha sido víctima de una conspiración que ha involucrado a varias personas del círculo de Sturgeon.

Las guerra "fraticida" podría amenazar los planes nacionalistas para crear el mismo "momentum" que se logró en 2014, cuando se celebró el referéndum legal pactado con el Ejecutivo de Londres. Terminó con el 55,3% de los escoceses abogando por seguir siendo parte del Reino Unido. Sin embargo, días antes de la consulta llegaron a vivirse momentos de pánico. El que entonces fuera primer ministro británico, David Cameron, ha confesado en sus memorias lo que era un secreto a voces: se tuvo que pedir auxilio a la mismísima Isabel II, quien a la salida de misa se acercó a los parroquianos y dijo: "Espero que la gente piense con mucho cuidado sobre su futuro". No hizo falta nada más. Los secesionistas aceptaron entonces que la consulta era "única en una generación". Pero tras el triunfo del Brexit consideran que las reglas de juego han cambiado.

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