Un positivo por covid-19 congela las negociaciones del Brexit en un momento clave
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SEGUIRÁN LOS TRABAJOS A NIVEL TÉCNICO

Un positivo por covid-19 congela las negociaciones del Brexit en un momento clave

Un positivo por coronavirus ha obligado a suspender las negociaciones a nivel político entre el Reino Unido y la Unión Europea en un momento clave

Foto: Un positivo por covid-19 congela las negociaciones del Brexit en un momento clave
Un positivo por covid-19 congela las negociaciones del Brexit en un momento clave

En un ambiente de total incertidumbre, las negociaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido para acordar un acuerdo comercial antes de que finalice el periodo transitorio el próximo 31 de diciembre se han encontrado con un nuevo contratiempo. Un positivo en el equipo de Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea, ha obligado a suspender por el momento las conversaciones entre el francés y su homólogo británico, el diplomático David Frost.

“Uno de los negociadores de mi equipo dio positivo por coronavirus. Junto a David Frost hemos decidido suspender las negociaciones a nuestro nivel durante un breve periodo”, ha escrito Barnier en la red social Twitter. “Los equipos continuarán su trabajo respetando plenamente las directrices” sanitarias, ha señalado el francés, explicando así que los negociadores técnicos que no han estado en contacto con el positivo seguirán trabajando sobre un texto legal que ya supera las 600 páginas.

Frost, negociador británico, junto a Barnier. (Reuters)
Frost, negociador británico, junto a Barnier. (Reuters)

“Estoy en continuo contacto con Barnier sobre la situación. La salud de nuestros equipos es lo primero. Quiero agradecer a la Comisión Europea su inmediata ayuda y apoyo”, ha contestado Frost en otro mensaje. La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, también ha contestado al mensaje de su negociador jefe señalando que el trabajo va a continuar, pero siempre respetando las normas de seguridad.

Las conversaciones se trasladaron esta semana de vuelta a Bruselas tras dos semanas muy poco fructíferas tanto en la capital comunitaria primero, como después en Londres. Los puntos de discordia siguen siendo los mismos: la gobernanza del acuerdo, la pesca y el llamado ‘level-playing field’, la igualdad de condiciones. Este último punto sigue siendo el más espinoso, especialmente por las llamadas cláusulas de no regresión que permitan unos estándares dinámicos que hagan del tratado comercial lo que en Bruselas se califica como un “acuerdo vivo”.

Foto: 'Level playing field' o un futbolín inclinado: la clave de las negociaciones pos-Brexit

Para Frost esa es una línea roja que no puede traspasar. Además, el diplomático británico, que se hizo cargo de las negociaciones cuando Boris Johnson llegó al número 10 de Downing Street, ha estado en el ojo del huracán en los últimos días después del colapso de la llamada “banda de 2016” o “banda del Leave” tras la dimisión del asesor Dominic Cummings y del jefe de comunicaciones del primer ministro, Lee Cain.

Esta congelación de las conversaciones llega también en un momento en el que se comenzaba a generar un ambiente de cierto optimismo en Londres, con la idea de poder anunciar un acuerdo o principio de acuerdo durante la próxima semana. Ese optimismo no era compartido por varias fuentes diplomáticas consultadas en Bruselas que, en cambio, han insistido en que la Comisión Europea debe reforzar la preparación para un no acuerdo.

Los equipos negociadores seguirán trabajando durante los próximos días de la forma en la que lo han estado haciendo durante los últimos meses, cubriendo todos los ámbitos de un acuerdo comercial. Sin embargo, no es a ese nivel en el que puede registrarse los progresos claves en este momento, sino precisamente en el nivel que ahora queda suspendido por el positivo de coronavirus. Los equipos técnicos empiezan a llegar al límite de lo que pueden conseguir con las limitaciones políticas que existen en este momento, y los únicos que pueden redibujar las líneas de la carta náutica de las negociaciones son Barnier y Frost.

Hay prisa por cerrar el acuerdo comercial porque es necesaria la ratificación del texto tanto por parte de Westminster como por parte del Parlamento Europeo. Pero el tiempo comienza a agotarse para que eso sea posible antes del 31 de diciembre. El ejercicio no consiste únicamente en votar el texto, sino que los eurodiputados quieren poder analizarlo en comisión y después votarlo, pero para eso deberá estar traducido a todas las lenguas oficiales de la Unión Europea, que son nada más y nada menos que 24 idiomas. Observadores y analistas comienzan a barajar otras posibilidades para que la ratificación por parte de la Eurocámara se realice más allá de finales de 2020, una vez se haya adoptado el texto del acuerdo comercial de forma provisional.

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