cuatro veces más camas en UCI que españa

Alemania, 'la mayor UCI de Europa', también se prepara para el colapso por el coronavirus

La alarma obedece al constante aumento de contagios en el país más poblado de la Unión Europea, que con casi 64.000 casos confirmados es el quinto país más afectado del mundo

Foto: Una residencia para pacientes con demencia en Alemania. (Reuters)
Una residencia para pacientes con demencia en Alemania. (Reuters)

Con 28.000 camas de cuidados intensivos, Alemania cuenta con uno de los sistemas sanitarios más sólidos del mundo para hacer frente al pleno impacto de la epidemia por coronavirus. Por el momento, asociaciones médicas estiman que apenas hay 1.218 pacientes en la UCI por el Covid-19 y únicamente 951 necesitaban respiración asistida —datos que varían constantemente—. Pero el país, avisan los expertos, todavía va unas semanas por detrás de Italia y España. Lo peor está por llegar.

"Tenemos que asumir que las capacidades no alcanzarán", advirtió Lothar Wieler, jefe del Instituto Robert Koch —el organismo que coordina la respuesta gubernamental a la pandemia—, respecto de la posible avalancha de casos en los hospitales según avance la enfermedad. "No podemos descartar que también aquí haya más pacientes que camas con respiradores artificiales", avisó el funcionario en una entrevista con la edición dominical del 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'.

La alarma obedece al constante aumento de contagios en el país más poblado de la Unión Europea, que con casi 64.000 casos confirmados es el quinto país más afectado del mundo. "Por los datos actuales sobre la pandemia, es probable que, pese al aumento de capacidades, tampoco Alemania tenga en breve suficientes recursos de UCI para todos los pacientes", alerta la Asociación Interdisciplinaria Alemana de Medicina Intensiva y de Urgencias (DIVI) —que compila los datos de camas de cuidados intensivos en uso—.

Como parte de las medidas para enfrentar la pandemia, la DIVI lanzó recientemente un registro 'online' para facilitar el seguimiento detallado de las capacidades hospitalarias en cada estado federal —unas cifras que revelan que la sanidad alemana aún cuenta con amplias capacidades de reacción ante la pandemia—. Para enfrentar la eventualidad, el sistema sanitario podría sumar unas 5.000 camas adicionales en sus UCI en un plazo de 24 horas a las 28.000 activas que anunció hace unas semanas el ministro de Salud, Jens Spahn —frente a las 7.842 camas disponibles en España—.

Preparados para la pregunta más difícil

Además, los alemanes ya ensayan respuestas para los peores escenarios posibles ante la resistencia de la curva de contagios a aplanarse sustancialmente pese a las fuertes restricciones para la vida pública. Mientras que Italia y España tuvieron que improvisar protocolos de triaje cuando las UCI amenazaban con desbordarse, en el país germano ya muchos se están poniendo en lo peor: ¿a qué pacientes debe intentar salvar un médico y qué personas recibirían solo un tratamiento paliativo hasta el momento de la muerte?

Siete asociaciones médicas de cuidados intensivos y paliativos publicaron la semana pasada una guía con recomendaciones éticas para ayudar a facultativos a tomar la decisión más difícil y —llegado el caso— aliviar tanto el peso logístico como moral de los profesionales de cuidados intensivos. En ella se hace énfasis en seleccionar a los pacientes bajo la perspectiva de éxito en el tratamiento, sin obedecer a su edad o condiciones sociales.

Y no es una situación hipotética de un futuro muy lejano, ya que el impacto de la epidemia varía mucho en cada 'land'. "Es muy diferente en cada región", explica el virólogo Stephan Becker, de la Universidad de Marburg —en Hesse, el quinto estado más afectado por la pandemia—, a El Confidencial. "Hay focos calientes como Múnich o [el estado de] Renania del Norte–Westalia, donde las clínicas están casi al límite. Y hay regiones donde los casos de coronavirus no son tantos. No podemos decir que la situación ahí sea normal, pero es más fácil de manejar", asegura Becker.

Singularidad alemana

Por el momento, el sistema aguanta y se suma a los fenómenos que han hecho de Alemania una singularidad en el combate al Covid-19 respecto del resto de Europa. Desde su baja cifra de fallecidos al elevado número de contagios entre los jóvenes, el país rompe varias tendencias en las estadísticas disponibles sobre el coronavirus. Las cifras todavía no permiten sacar conclusiones definitivas, pero hay algunos factores que ayudan a explicar esta singularidad. El primero, la cantidad de test que están haciendo las autoridades.

¿Cómo es posible que con 64.000 contagiados, el gigante europeo solo sume unos 560 fallecidos por el Covid-19, mientras que en España, con 85.200 casos registramos 10 veces más víctimas, con 7.340 fallecidos? Aunque un factor es que la oleada de coronavirus parece varios días por detrás de nuestro país, parece claro que, estructuralmente, el Estado está respondiendo mejor a la crisis debido al elevado número de test realizados por las autoridades. Según las últimas declaraciones del jefe de Virología del hospital universitario Charité en Berlín, el país hace unas 100.000 pruebas semanales en este momento.

Eso conduciría a que el número de contagios reportados se acerque más a la cifra real, que sería muchísimo mayor en casos como el de España. Y, probablemente, a que los enfermos que necesiten tratamiento lleguen más rápido a los hospitales. Esto también explicaría que, según las cifras del Instituto Robert Koch, el grupo más afectado por la enfermedad son los que tienen entre 35-59 años (más de 25.000) y entre 14-24 años (13.500), frente a los de 60-79 años (9.300) y mayores de 80 (2.500) —al contrario que en otros países afectados por la epidemia—.

Los contagios entre gente más joven "llevan a que hasta ahora no haya mucha gente en los hospitales", cree el virólogo Becker, que trabaja en uno de los proyectos del Centro Alemán de Investigaciones sobre Infecciones (DZIF) para desarrollar una vacuna. "Hasta ahora, los afectados son sobre todo gente que no pertenece a los grupos de riesgo", le secunda el jefe del Robert Koch, Lothar Wieler. "Pero si aumentan los contagios en las residencias de ancianos o en los hospitales, debemos temer que las cifras cambien".

Aquí también podrían entrar en juego otros factores sociales y antropológicos, como la mayor distancia intergeneracional en una cultura en la que los ancianos suelen vivir solos y en la que los abuelos tienen tradicionalmente mucho menos contacto con hijos y nietos. La soledad y la lejanía familiar como recetas contra el coronavirus.

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