Una cumbre con notas discordantes

De la "muerte cerebral" al cotilleo de Trump: la OTAN celebra una cumbre descafeinada

Los líderes de los países de la OTAN reafirmaron este miércoles reunidos a las afueras de Londres su compromiso con el principio básico de la Alianza, la defensa colectiva

Foto: Cumbre de la OTAN en Watford, Reino Unido. (Reuters)
Cumbre de la OTAN en Watford, Reino Unido. (Reuters)

Quizás el presidente francés, Emmanuel Macron, no fuera demasiado desencaminado al señalar que la OTAN se encuentra en "muerte cerebral". Siendo diplomáticos, se podría decir que la situación más bien es de parálisis. Lo que está claro es que no es de celebración, porque por mucho que se incida en su 70 aniversario, el ambiente que se respiraba este miércoles en Watford (al norte de la capital británica) no era especialmente festivo: lucha de egos (entre ellos, el propio Macron), tensiones ante la ofensiva —no consensuada— de Turquía en Sira y cada vez más dificultades a la hora de establecer una estrategia común en el tablero de juego ante los nuevos retos que plantean países como China, que, por primera, vez ha sido incluida en la visión estratégica de la Alianza Atlántica por interés sobre todo de la Casa Blanca.

De la "muerte cerebral" al cotilleo de Trump: la OTAN celebra una cumbre descafeinada

Los festejos debían haberse celebrado el pasado 4 de abril en Estados Unidos, escenario de la firma del Tratado de Washington en 1949. Pero habida cuenta del desdén con que el presidente norteamericano, Donald Trump, trata a todos los organismos multilaterales, se consideró que tampoco había que tomar riesgos innecesarios. En su lugar, se pensó que quizá sería más apropiada una cita informal en el Reino Unido, por aquello de limar asperezas tras el Brexit. Tenía su justificación, ya que la primera oficina de la OTAN fue establecida en Londres, en Belgravia, en 1950.

Pero ha sido una cita bastante atípica, por llamarlo de alguna manera. Muy lejos de lo que podría haberse esperado para el 70 aniversario de la Alianza Atlántica y el 30 aniversario de la caída del muro de Berlín, aquella caída que supuestamente significaba el fin del mundo de los bloques. Qué lejos parece quedar ahora todo aquello.

Aparte de la recepción el martes en el Palacio de Buckingham, seguida de cena en Downing Street, la cumbre de este miércoles se ha ventilado con una reunión de apenas tres horas en un resort de golf en medio de la campiña inglesa, donde cada representante de los 29 Estados miembros ha tenido tan solo tres minutos de intervención.

Los mandarines, realizando muy bien su trabajo, dejaban caer a los periodistas la gran "excepcionalidad" que se había vivido en la reunión a puerta cerrada por la irrupción de hasta tres salvas de aplausos. La primera, tras la intervención de Macedonia, por aquello de que muy pronto se convertirá en la nueva incorporación a la Alianza. La segunda, cuando el 'premier' Boris Johnson, como anfitrión, anunció las ayudas para Albania tras el terremoto sufrido hace unos días. La tercera, tras las palabras del secretario general, Jens Stoltenberg, al leer las conclusiones. Al parecer, nunca había habido aplausos, con la excepción de la cumbre de Lisboa en 2010, cuando se aprobó el actual plan estratégico de la OTAN.

Una OTAN llena de grietas

En cualquier caso, en la sala de prensa, los asiduos a este tipo de cumbres recalcaban lo poco habitual de la brevísima sesión de trabajo en esta cita. Una reunión de apenas tres horas. Extraño. Sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias del 70 aniversario. Es cierto que siempre ha habido diferencias entre sus miembros. Son 29 Estados. Pasa en las mejores familias. Pero quizá nunca se habían mostrado antes de manera tan pública.

El presidente turco, Recept Tayyip Erdogan, llegó a advertir en la antesala de la cumbre de que se opondría a los planes de la Alianza para la defensa de los países bálticos —Lituania, Letonia y Estonia— y Polonia, frente a una posible amenaza por parte de Rusia, si no recibía más apoyo en su batalla contra los milicianos kurdosirios de la Unidades de Protección Popular (YPG), a los que etiqueta como terroristas vinculados con los milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Ankara, tradicional aliado de Washington en la región, está acercando ahora posturas con Rusia con la compra del sistema antimisiles ruso S-400. Y esto crea un importante punto de fricción con la Casa Blanca, ya que Estados Unidos criticó la "incompatibilidad" que, a su juicio, supone ser miembro de la OTAN y comprar a Rusia defensas áreas. Washington llegó a amenazar con llevar a cabo sanciones contra Erdogan.

En cualquier caso, en el encuentro bilateral que este miércoles han mantenido los dos mandatarios, todo fue cordialidad, con el norteamericano elogiando a su homólogo por la zona segura que está impulsando en el norte de Siria y destacando el cumpliendo del alto el fuego en la región. "Puede que algún día me den el reconocimiento a mí por eso, pero es probable que no", ironizó el inquilino de la Casa Blanca.

Plantón de Trump

Tras los encuentros bilaterales, Trump puso rumbo a Washington dejando plantados a los que le esperaban para la rueda de prensa. El norteamericano decidió cancelarla en el último momento al considerar que "ya había hablado demasiado". Eso sí, antes de subirse a su avión, acusó al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, de ser una persona con "dos caras".

El canadiense es uno de los protagonistas de un vídeo que se ha convertido en viral en redes donde se le ve charlando distendidamente junto al 'premier' Boris Johnson, el presidente francés Macron, el holandés Mark Rutte y la princesa Ana sobre el estilo tan poco ortodoxo del presidente de Estados Unidos. Aunque sin nombrarle expresamente, todos, sin excepción, comentan sus interminables ruedas de prensa, sus frecuentes salidas de tono... "Acabas viendo cómo su propio equipo se queda boquiabierto", señala Trudeau.

El vídeo, de apenas 30 segundos, fue grabado por la televisión pública canadiense CBC durante la recepción que se celebró en el Palacio de Buckingham sin sospechar la repercusión que tendría cuando alguien tuvo la genial idea de subtitular la conversación y subirla a Twitter.

Una foto 'tóxica' en campaña

Trump, sin embargo, no hizo referencia alguna a su gran amigo Boris Johnson, también presente en el corrillo. La química entre los dos es innegable. Les une su estilo 'peculiar' y la defensa del Brexit. Sin embargo, en plena campaña electoral para los comicios del 12 de diciembre, el 'premier' marcó distancias —muy bien coreografiadas— para evitar la fotografía con un líder no especialmente popular entre los británicos.

Cualquier salida de tono de Trump podía acabar perjudicándole, sobre todo ahora que la oposición laborista denuncia que, en caso de que los 'tories' ganen las elecciones, el Sistema Nacional de Salud Pública (NHS) estará encima de la mesa en un futuro acuerdo comercial entre Washington y Londres en la era pos-Brexit.

Trump y Boris sí se reunieron a solas el martes por la noche. Lo reveló el propio norteamericano en su cuenta de Twitter, en la que dijo que habían hablado de "comercio" y "otros asuntos". Pero no hubo foto. Y cuando a Johnson le han preguntado este miércoles por ello, ha dado la callada por respuesta. ¿Tal para cual?

Todos para uno, y uno para todos

Finalmente, en las conclusiones de la cumbre, los aliados han mostrado su compromiso de unidad cual mosqueteros. Todos para uno, uno para todos. "Solidaridad, unidad y cohesión son los principios y la piedra angular de nuestra Alianza (...) Un ataque contra un aliado será considerado como un ataque contra todos", recalca el comunicado.

“La reunión transcurrió con muy buen ambiente, fue constructiva. Hemos tomado muchas decisiones y hemos demostrado que no solo miramos atrás a nuestra historia, sino también al futuro”, indicó el secretario general aliado, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa al término de la cita, donde explicó que no se abordó “específicamente” la demanda turca sobre el terrorismo kurdo, un asunto sobre el que "es bien sabido" que los aliados mantienen diferentes opiniones.

En el comunicado con las concusiones, también se comprometieron a garantizar la seguridad de las telecomunicaciones, incluyendo las redes 5G. No se hace en este párrafo alusión directa a China, sino más tarde, donde se presenta como un país que ofrece a partes iguales "oportunidades" y "retos".

Sánchez, por la defensa europea

Respecto a la parte española, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, destacó la necesidad de avanzar en la defensa europea, convencido, dijo, "de que la Europa de la defensa refuerza el pilar europeo de la Alianza, la complementa y la hace, también, más eficaz".

Con todo, España —con una inversión del 0,92% de su PIB en defensa— se convierte en uno de los tres únicos aliados transatlánticos que aportan menos del 1%, junto con Bélgica (0,93%) y Luxemburgo (0,55%), lejos del 2% del PIB que se ha marcado como objetivo en el horizonte la OTAN.

En definitiva, el 70 aniversario de la Alianza Atlántica se ha quedado en una cita bastante descafeinada. Si lo más comentado ha acabado siendo un vídeo donde en un corrillo se comenta la tardanza de Trump en las ruedas de prensa (aquellas que no cancela en el último momento)… Da para reflexionar.

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