EL FAVORITO DE TRUMP

Boris Johnson como primer ministro, ¿la última broma del Reino Unido?

Será interesante descubrir quién es el verdadero Boris, en caso de que consiga derrotar a Jeremy Hunt y logre su ansiado sueño de mudarse a Downing Street

Foto: Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

Al terminar el debate televisado de la BBC el pasado martes, los candidatos no se dieron cuenta de que los micrófonos estaban todavía abiertos. Fue entonces cuando Boris Johnson se acercó a sus contrincantes y les dijo: “¿Sabéis chicos? Al final, no estamos tan en desacuerdo”. Minutos antes, el excéntrico político había defendido ante las cámaras que, mientras sus rivales dejaban la puerta abierta a una nueva prórroga del Brexit, él era el único que “pretendía” -que no es lo mismo que “prometer”- sacar al Reino Unido de la UE, con o sin pacto, para el 31 de octubre.

El controvertido 'tory' de melena albina, de 55 años, ha mostrado diferentes caras a lo largo de su dilatada carrera. Y no precisamente a modo camaleón, adaptándose a las circunstancias. Su “modus operandi” viene a ser más el de oportunista, capaz de hacer lo que sea y prometer a unos y otros aquello que quieren escuchar, con tal de llegar al poder.

Por lo tanto, será interesante descubrir quién es el verdadero Boris una vez consiga su ansiado sueño de mudarse a Downing Street. Con las primarias del Partido Conservador, nada está escrito hasta el último momento. Pero mucho se tienen que torcer ahora las cosas para que los 160.000 afiliados no elijan a finales de julio al candidato favorito de Donald Trump como el nuevo primer ministro británico.

Contra May con pantalones

Al fin y al cabo, su equipo ha jugado todo tipo de maniobras -algunas de dudosa moralidad- para que su contrincante en esta batalla final sea el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt -al quien sus críticos le llaman “May con pantalones”- y no el titular de Medio Ambiente, Michael Gove.

Éste último se consideraba el rival más temido, después del duelo “Shakesperiano” que ambos protagonizaron en las primarias de 2016, cuando Gove le atestó una puñalada por la espalda presentándose también para el puesto con el que el tory de melena albina lleva soñando toda la vida.

Según los rotativos, en las votaciones internas que han tenido lugar esta semana, el equipo de Johnson amenazó con dejar sin trabajo o incluso con airear detalles de su vida personal a aquellos diputados que estaban dispuestos a apoyar a Gove. El Partido Conservador nunca se ha caracterizado precisamente por su juego limpio.

Ahora bien, ¿qué puede esperarse de Johnson como primer ministro? Y sobre todo ¿qué plan tiene ante el Brexit? Este domingo se cumplen ya tres años del triunfo euroescéptico. Son ya 1.095 días de incertidumbre para los británicos -y comunitarios residentes en el Reino Unido- que ven con frustración además cómo el resto de ministerios están prácticamente paralizados.

Desde sus años universitarios, el 'tory' que presume de ser capaz de improvisar al mismo Shakespeare ya demostró su habilidad para cambiar de chaqueta, presentándose en varias ocasiones, por diferentes partidos, hasta conseguir presidir la reputada Oxford Union Society.

Como alcalde de Londres -de 2008 a 2016- se mostró como un tory cosmopolita y liberal que predicaba sin tapujos las virtudes de la inmigración y el mercado único. Como protagonista luego de la campaña euroescéptica, cambió sin esfuerzo de discurso para desacreditar a la UE y prometer a los británicos cifras que, desde el principio, sabía que no eran correctas: como el pago semanal de 350 millones de libras al Sistema Nacional de Salud.

El hombre que lo puede todo

Durante su etapa como diputado, ha llegado a decir que se pondría delante de una excavadora si hace falta para evitar la construcción de una tercera pista en el aeropuerto de Heathrow, cuestión sumamente polémica dentro del partido. Aunque se perdió una importante votación al respecto en Westminster, porque -casualidades de la vida- estaba de viaje oficial en Afganistán.

En su corta aventura como ministro de Exteriores -cartera de la que dimitió el año pasado al no compartir la estrategia del Brexit de Theresa May- dejó una mezcla de diversión y desprecio en las capitales europeas, causando al Gobierno más de un problema diplomático con sus continuas salidas de tono, como cuando dijo erróneamente que una mujer británica de origen iraní detenida en Irán había ido para “enseñar periodismo”, un comentario que las autoridades de Teherán usaron para justificar su encarcelamiento. Nazanin Zaghari-Ratcliffe permanece aún en prisión.

Su vida privada también es una montaña rusa. Hace años, admitió haber consumido cocaína en su época de adolescente, aunque ahora dice no estar seguro de haberlo hecho. Aparte de los cuatro hijos que tuvo con su segunda esposa, es padre de al menos otro con una de sus amantes, con la que tuvo una larga batalla legal. Hay varios rumores sobre más supuestas paternidades, que él a día de hoy no reconoce.

Actualmente mantiene una relación sentimental con Carrie Symonds, de 31 años, que trabajó en comunicación del Partido Conservador, y desempeña ahora un papel crucial en su equipo a la hora de mejorar su imagen entre el electorado de cara a unas posibles elecciones generales. Aunque entre las bases tories sea tremendamente popular, en la calle es una figura muy divisa por alguno de sus comentarios. Como columnista de 'The Telegraph' -muy bien pagado, por cierto, con un sueldo de 158.000 libras anuales- llegó a comparar a las mujeres con Burka con “buzones de correos”.

La bases del partido se lo perdonan todo ensalzando un carácter de showman. Pero, una vez en Downing Street, un oportunista sin estrategia no parece el perfil más idóneo para desbloquear la crisis del Brexit.

Es más, aún en el caso de que tenga estrategia, el nuevo inquilino del Número 10 no va a tener una tarea fácil, ya que heredará un Gobierno en minoría y una Cámara de los Comunes donde la mayoría de los diputados se oponen a dejar la UE sin acuerdo. Por su parte, Bruselas ha dejado más que claro que el Acuerdo de Retirada cerrado con May el año pasado -el mismo que sus señorías han rechazado en tres ocasiones- no va a ser renegociado. Y sin pacto, no hay periodo de transición, por mucho que ahora Johnson hable de extenderlo un año más en sus reuniones a puerta cerrada con responsables de la City.

¿Qué promesa no incumplirá?

En definitiva, el controvertido político va a tener ahora complicado mantener algunas de sus promesas. Para conseguir respaldo a su candidatura, Johnson -euroescéptico más por conveniencia que por convicción- prometió al núcleo duro de los 'tories' 'brexiters' que iba a sacar al Reino Unido del bloque, con o sin pacto, para el 31 de octubre, que es cuando termina la prórroga concedida por los Veintisiete.

Sin embargo, durante las contadas apariciones públicas en las últimas semanas -su equipo le ha tenido recluido para evitar inoportunas salidas de tono- el ex alcalde dice ahora que no puede dar “garantías” de fechas concretas.

Sus seguidores aseguran que, debido a su gran carisma, podrá convencer al partido, incluso a Westminster, de cualquier cosa para poder desbloquear la crisis del Brexit. Sus críticos, sin embargo, consideran que, en esta ocasión, la broma ha ido demasiado lejos.

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